El gran error de los prejuicios

¿Qué son los Prejuicios?

Del latín praeiudicium, significa juicio previo o también decisión prematura.

Así define el Diccionario de la RAE la palabra prejuicio, y su sola definición ya nos ofrece muchas señales de que los prejuicios son un error: no es justo ni sensato realizar un juicio previo, sin seguir todos los pasos necesarios para enjuiciar correctamente y de la forma más objetiva posible una situación o hecho; tampoco suele resultar correcta una decisión tomada de forma prematura, sin esperar a tener todos los elementos necesarios para que la decisión sea justificada y con criterio.

Realidad Objetiva Vs Realidad Subjetiva.

El mundo es objetivo, sometido a las leyes de la física y la lógica, pero la realidad que como personas percibimos es subjetiva. Nadie puede ver las cosas de manera absolutamente objetiva, sino que todos vemos la realidad en base a nuestros principios, creencias y paradigmas.

De ello se derivan dos consecuencias lógicas:

  • Nuestra visión de la realidad es limitada y sesgada por nuestras propias creencias y conocimientos.
  • Cada persona tiene su propia visión subjetiva de la realidad.

Valorar la diferencia

Por ello, y siendo conscientes de nuestras propias limitaciones perceptivas, se hace necesario un ejercicio de valoración de la realidad:

  • Solamente con humildad, y dejando de lado la soberbia y el orgullo, podemos tomar verdadera consciencia de que nuestra verdad no tiene por qué ser irrefutable.
  • Con respeto absoluto a las otras personas, escuchando con detenimiento y haciendo un profundo ejercicio de entendimiento, podemos extraer conclusiones y aprendizajes de la visión de la realidad de los demás que corrijan y enriquezcan nuestra visión.

Así podremos valorar los diferentes puntos de vista y ampliar nuestro propio conocimiento de la realidad desde el conocimiento que de las mismas cosas tienen los demás.

Comunicación respetuosa.

Por tanto, cuando somos humildes para reconocer que nuestra visión de la realidad es subjetiva, a la par que somos respetuosos con las visiones de la realidad de las otras personas, estamos en disposición de cooperar con ellos entendiendo sus puntos de vista.

Si sabemos escuchar de forma profunda a los demás y después sabemos exponer con respeto nuestros planteamientos y objeciones, a fin de hacerse entender, el resultado de dicha comunicación será una comprensión mejorada de la realidad.

El error de los prejuicios

Pero los prejuicios nos impiden este proceso de entendimiento y comunicación que mejora nuestra visión subjetiva.

Porque al prejuzgar a la otra persona se anula la posibilidad de análisis y discusión de su visión subjetiva.

Los prejuicios forman parte de nuestras creencias: son concretamente una creencia limitativa, dado que perjudican nuestra visión limitando nuestra capacidad de entendimiento.

La educación como fuente de los prejuicios

Pueden tener su origen en nuestro proceso de aprendizaje, cuando los prejuicios vienen impuestos por las enseñanzas de nuestros padres, maestros, jefes o en general las personas de las que aprendemos cosas a lo largo de la vida.

Un ejemplo típico lo tenemos en los prejuicios políticos, cuando nuestros padres o abuelos nos inculcan que una determinada corriente política es buena y la contraria es mala, considerando a los seguidores políticos de la corriente contraria personas malas o equivocadas completamente en su opinión.

El remedio para ello pasaría por los siguientes puntos:

  • Humildad para reconocer nuestras limitaciones, como ya dijimos antes, y poder valorar la opinión de los demás.
  • Leer, estudiar e intentar entender todo lo posible sobre un tema, sin limitarnos a los puntos de vista preestablecidos por las creencias impuestas.

La razón como fuente de los prejuicios

El otro posible origen de los prejuicios es racional, cuando de nuestras experiencias empíricas sacamos conclusiones categóricas que adoptamos como verdades indubitables. Así por ejemplo si varias veces un colaborador de nuestro equipo se ha equivocado en un tema, establecemos para el futuro la conclusión de que este colaborador siempre se equivocará.

El proceso de creación de estos prejuicios parece asemejarse al proceso científico, y esto resulta peligroso, porque es cientifico solo en apariencia.

El error está escondido en lo que podemos llamar la falacia de la generalización apresurada o no contrastada.

Y es que mientras que en el proceso científico la hipótesis queda contrastada con experimentos suficientes, así como sometida a la regla de falsabilidad, en nuestro proceso de raciocinio en el que concluimos un determinado juicio valorativo que se convertirá en un prejuicio no realizamos una verdadera contrastación empírica de nuestra hipótesis, ni queda sometida tampoco al criterio de falsabilidad. Siguiendo con nuestro ejemplo anterior, que nuestro colaborador se haya equivocado varias veces no implica la regla lógica de que se vaya a equivocar siempre, por lo que si prejuzgamos que todo lo que diga será erróneo, nos estaremos equivocando, limitando nuestra visión al perder su punto de vista.

El remedio para ello pasa por los siguientes puntos:

  • Humildad para reconocer nuestras limitaciones, pues no podemos extraer conclusiones generales y creerlas como verdades irrefutables.
  • Estar abiertos siempre a escuchar a los demás, dejando de lado experiencias previas.

El legítimo pero erróneo intento racional de segmentar la realidad es otra fuente de prejuicios. Así, nos puede parecer óptimo el clasificar a la gente en grupos: los listos, los tontos, los vagos, los brillantes, etc.. y meter a las personas con las que interactuamos en uno u otro grupo. Ello nos permite crear modelos de pensamiento rápido sin tener que perder mucho tiempo en escuchar y valorar detenidamente a la otra persona. Pero evidentemente caemos en la misma falacia comentada antes en nuestro proceso racional.

Categorizar, segmentar o clusterizar a las personas nunca es una buena idea, sino que crea igualmente prejuicios.

Conclusiones

Según todo lo expuesto, podemos concluir que los prejuicios impiden un correcto entendimiento de la realidad, y limitan nuestro proceso de conocimiento.

Es por tanto necesario evitarlos, dado que nos pueden hacer caer en errores cognoscitivos, dificultando además nuestra relación con el resto de personas.

Su origen está en un error intelectual propio (nuestro razonamiento deriva en una falacia) o ajeno (otra persona nos transmite un error de razonamiento en un proceso de aprendizaje).

Y se hace absolutamente necesario ser humilde, dejando la soberbia y el orgullo de lado, para poder evitar los prejuicios y poder comprender mejor la realidad.

Vía | Stephen R. Covey Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva (Paidos Ibérica, 2011)
Más información | Stephen R. Covey  Change Management  Behavior-Change
Imagen | Pixabay

Estrategias de Inversión con ETFs

Un  ETF (Exchange Trade Fund) es un fondo de inversión cuyas participaciones cotizan en bolsa. En un fondo de inversión corriente, el dinero aportado por todos sus propietarios se encuentra invertido según la política del fondo, en activos financieros (acciones, bonos, etc…) o en activos reales (oro, petróleo, inmuebles, etc…) y las partes alícuotas de su capital, las participaciones, mantienen un valor liquidativo que se calcula por la gestora del fondo según el valor de los activos en los que está invertido el capital del fondo en cada momento. Así, lo normal en los que invierten en activos financieros es que el valor liquidativo se calcule cada día al cierre de las sesiones de los mercados en los que cotizan los activos que tiene en cartera el fondo.

Pero en el caso de los ETFs las participaciones cotizan por sí mismas en los mercados, por lo que los partícipes pueden comprar y vender durante todo el día las mismas al precio de mercado que tengan en cada momento, lo cual les aporta una liquidez inmediata. Y además tendrán dos fuentes de revalorización, la del propio fondo por un lado, que se sustancia en el cálculo diario del valor liquidativo, y la de la cotización de la participación por otro lado.

graph-163509_640En un solo producto aúna las ventajas de dos productos distintos: disciplina de inversión (propia de la gestión profesional de los fondos) con liquidez (propia de los valores cotizados).

Según iShares, el mayor gestor y comercializador de ETFs del mundo, propiedad de BlackRock la industria de fondos de inversión cotizados crece a tasas del 20 %-30 % anual, y supone hoy en día un 5 % total en activos invertidos en el mundo, un crecimiento mucho mayor que los fondos tradicionales. También según esta gestora norteamericana, líder mundial del sector, se negocian 68.000 millones de dólares cada día, un 15 % del total de la bolsa mundial.

En el lado de los compradores, cualquiera puede invertir en un ETF, si bien los principales inversores en estos productos son los Hedge Funds y los Bancos de Inversión.

Pero ¿Cómo podemos aprovechar los pequeños inversores los ETFs en nuestras finanzas percent symbolparticulares?. Una primera opción es la estrategia “Core-Satellite” que se basa en poner la mayor parte de nuestro capital (90 % por ejemplo) en una cartera principal (Core) bien diversificada y a largo plazo, que vaya recogiendo dividendos y realizando plusvalías puntuales, de gestión pasiva; y utilizar el resto (10 % en nuestro ejemplo) en inversiones puntuales (Satellite), muy determinadas y de carácter temporal, con el único objetivo de aprovechar oportunidades de mercado que engorden nuestro retorno total . En la parte Core tendríamos nuestras inversiones de largo recorrido, y en la parte Satellite sería dónde utilizaríamos los ETFs, por su transparencia, liquidez, diversificación, flexibilidad sin comisiones de suscripción o reembolso, cotización continua del precio, así como eficiencia en costes.

Una segunda opción para utilizar los ETFs en nuestras finanzas personales es la de comprar ETFs que replican índices (fondos índice). Así, por ejemplo, si quisiésemos obtener la rentabilidad media del Nasdaq 100 tendríamos que invertir en todas las empresas que componen el índice, en la misma proporción en la que cada compañía participa en el mismo, y ello supondría unos altos costes de gestión (compraventa y mantenimiento de acciones de las cien empresas). Mientras que utilizando un ETF que replique el Nasdaq 100 esto ya lo han hecho los gestores, y nosotros nos limitamos a comprar participaciones del mismo, que además gozan de la liquidez propia del ETF.

Más Información | Renta 4  BlackRock  Invertia

Imágenes | Pixabay

Análisis Técnico y Análisis Fundamental en Bolsa.

Comprar barato y vender caro. Así es como se gana dinero en cualquier mercado, también en la Bolsa.

Si el precio actual es barato, hay una oportunidad de compra. Y si por el contrario el precio es caro, será nuestra oportunidad de vender las acciones compradas más baratas, así como sabremos que no es el momento de comprar, pues incurriremos en pérdidas cuándo el precio baje.

Pero algo tan fácil de teorizar es muy difícil de ejecutar correctamente en la práctica, y la dificultad viene dada por la siguiente cuestión ¿Qué precio es caro o barato?. Si hoy las acciones de Banco Santander cotizan a 7 € ¿están caras o baratas?

Para saber si un precio es alto o bajo, hay que compararlo con algo. En el caso del precio de una acción, hay que comparar el precio de dicha acción en el mercado con el precio que creemos que objetivamente corresponde a la misma. Por ejemplo, si nuestro análisis nos dice que las acciones de Santander tienen un precio objetivo de 10 € y hoy cotizan a 7 € está claro que su precio de mercado supone una oportunidad de compra. Por el contrario, si nuestro análisis atribuye un precio objetivo de 6 € a dicha acción, diremos que el precio de mercado es alto y esperaremos a que baje para comprar.

Existen dos técnicas de análisis para determinar el precio objetivo de una acción: Análisis Técnico y Análisis Fundamental. Y ambas son totalmente distintas entre sí, tanto en su filosofía como en su funcionamiento.

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El Análisis Fundamental se basa en estudiar detenidamente toda la información económica, financiera y patrimonial que afecta a la empresa cotizada, para buscar un precio objetivo con el cuál poder comparar la cotización actual, de cada a tomar decisiones de comprar, vender o mantener la acción. Así, dicho análisis contiene el estudio de los estados financieros de la empresa durante los últimos años, extrayendo mediante ratios las principales variables del funcionamiento de su negocio contenidas en el Balance y en la Cuenta de Resultados de la compañía. Algunas de las principales magnitudes objeto de estudio son las ventas, el margen bruto, los costes, el fondo de maniobra, la deuda de la compañía a corto y largo plazo, su número de clientes, o la calidad de sus activos. Todos los datos deben ser analizados en su evolución durante los últimos ejercicios, así como compararse respecto de las mismas magnitudes de las empresas competidoras. Este análisis se complementa con el plan estratégico que la empresa haya presentado para los próximos años, la situación macroeconómica, la situación de su mercado o la composición de su equipo directivo. Finalmente, mediante distintos métodos de valoración como el Gordon-Shaphiro podremos determinar un precio objetivo para las acciones de la compañía. Y ya tendremos un dato objetivo con el que poder comparar la cotización actual de dichas acciones.

Una de las principales críticas que se suelen hacer al Análisis Fundamental es que la información contable y pública de las empresas no tiene por qué coincidir con la realidad interna de las mismas. Así por ejemplo, si los gestores están ocultando perdidas, o utilizan artilugios contables para disfrazar deuda, el análisis estará viciado y el precio objetivo obtenido no será veraz.

analisis técnico

El Análisis Técnico se basa en estudiar el precio de mercado, bajo la premisa de que el mercado refleja toda la información existente. El funcionamiento y gestión de la empresa, su buena cifra de ventas, la posición que ocupa en su mercado, las intenciones de sus principales accionistas, los deseos de los especuladores que van a vender a corto plazo, etc… toda la información relevante está ya descontada en el precio de la acción en el mercado, por lo que es la evolución de dicho precio la que habrá que estudiar para saber hacían dónde se dirige el precio, y poder determinar por tanto un precio objetivo con el que comparar el precio actual.

Esto se hace con técnicas estadísticas y matemáticas, sobre los gráficos que reflejan la evolución histórica de la acción. Lo que se busca es determinar la tendencia del mercado, si la misma es alcista el precio tenderá a subir; y viceversa, si la tendencia es bajista el precio actual es tenderá a bajar. El padre de esta disciplina, Charles H. Dow (fundador del primer índice bursátil, el Dow Jones) determinó que existían tres tipos de tendencias: 1) Primarias, de seis meses a un año, denominadas maneras; 2) secundarias, de tres semanas a tres meses, llamadas olas; 3) terciarias, de menos de tres semanas, también llamadas ondas. Sobre las premisas de que los índices confirman las tendencias, el volumen confirma la tendencia, y la tendencia se mantiene hasta que se observan señales claras de cambio en la misma, podemos concluir si el precio de una acción va a seguir subiendo, o por el contrario va a bajar en los próximos meses.

Con las citadas técnicas estadísticas y de análisis gráfico, se puede aproximar un precio máximo y un precio mínimo para los próximos meses, y determinar si es buen momento o no para comprar.

La crítica principal al Análisis Técnico es la de que el mercado no es perfecto, y no descuenta toda la información disponible, por lo cual la premisa básica de la que parte esta técnica es errónea. Habría por tanto que analizar la empresa para conocer adecuadamente su realidad (análisis fundamental) y no valdría con estudiar simplemente cómo ha sido su cotización histórica (análisis técnico).

Más Información | Análisis Técnico   Análisis Técnico Expansión   Análisis Fundamental Expansión   Value Investing 

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