Las Presunciones en Derecho

Presumir es deducir, a partir de un hecho base, una consecuencia. Es decir, averiguar un hecho desconocido “a priori” a partir de otro hecho que sí que es conocido. En nuestro Derecho, existen tres tipos de presunciones:

  • Presunciones “Iuris et de Iure”. Este tipo de presunción es de carácter legal, cuándo la Ley determina que se presumirá un hecho determinado, sin que quepa prueba en contrario, siempre que se dé la existencia previa de otro hecho probado. Así por ejemplo, el despido de una mujer embarazada siempre se presumirá que tiene como causa dicho embarazo, y será nulo de pleno derecho.

 

  • Presunciones “Iuris tantum”. Se trata igualmente de una presunción de carácter legal, pero que sí admite prueba en contrario. Siempre que se dé la existencia previa de un hecho probado, se presumirá un hecho determinado salvo prueba en contra. Por ejemplo, un mensaje de correo electrónico se presumirá recibido el mismo día de su envío, salvo prueba en contrario. Este tipo de presunciones no son declaraciones legales absolutas, como las presunciones “iuris et de iure”, sino que son declaraciones relativas que suponen la inversión de la carga de la prueba.

 

  • Presunciones judiciales. Son presunciones jurídicas que se realizan en sede judicial, en el transcurso de un proceso de enjuiciamiento. Al igual que en el caso de las presunciones legales, se trata de un proceso lógico de deducción, por el que se entiende que un hecho desconocido se ha producido a partir de la prueba de un hecho conocido, en tanto que probado el segundo se debe por lógica haber cumplido con un muy alto grado de probabilidad el primero. La Ley de Enjuiciamiento Civil regula en su artículo 386 la presunción judicial, y como no puede ser de otra manera exige que la sentencia que califique de hechos probados a partir de presunciones debe razonar adecuadamente el proceso de deducción. Por ejemplo, si no existen huellas del presunto asesino en el cuchillo del homicidio o en la victima, pero está probado que el presunto asesino se encontraba solo en la casa con la víctima, está probado que ambos entraron juntos, está probado que solo hay una puerta de entrada, y está probado que los vecinos que los vieron entrar al inmueble oyeron gritos unos minutos después de entrar éstos en la vivienda, rompieron la puerta y la victima yacía muerta en el suelo, mientras que el único otro ocupante era el presunto asesino, no habiendo nadie más en la casa, puede llegar a presumirse aún a falta de huellas la autoría del crimen.

Desde luego, todas las presunciones deberían tener un estricto respeto a la presunción de inocencia, puesto que ponen en tela de juicio la misma sin que existan hechos probados directos.

 

 

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El Proceso Monitorio

La razón de ser de cualquier negocio es obtener beneficios. Sin un beneficio neto positivo, no existe viabilidad para ninguna empresa. Por supuesto, los beneficios los generan las ventas, pero una venta no termina hasta que es cobrada. Si vendemos y no cobramos, todos nuestros esfuerzos habrán sido en balde, obtendremos irremediables perdidas.

El derecho a cobrar una venta es un derecho de carácter sustantivo, que nace de la obligación de nuestro cliente a satisfacer el importe correspondiente, como todo deudor de cualquier obligación debe satisfacer al acreedor.

Pero, ¿Qué pasa si el deudor no cumple? ¿Cómo perseguirlo? Desde luego, si hay que litigar durante años, sin garantías de éxito, la persecución del crédito puede incrementar aún más las pérdidas.

Para ello, existe en el derecho adjetivo de nuestro ordenamiento procesal el Juicio Monitorio, un procedimiento judicial destinado a obtener con la mayor celeridad posible el pago de una deuda.

El objetivo del acreedor al interponer Juicio Monitorio es obtener un título ejecutivo, es decir, una resolución judicial con la que poder ejecutar la deuda, embargando por ejemplo bienes suficientes del patrimonio del acreedor.

la evolucion del tique - la factura simplificada

El Juicio Monitorio se inicia con una Petición del acreedor donde debe identificar suficientemente a su deudor, el origen y cuantía de la deuda, y todos los documentos que acrediten la misma.

Respecto de la deuda, para poderse proceder vía Juicio Monitorio ésta debe ser:

  • Dineraria.
  • Líquida. Es decir, que se halla exactamente determinada, o es fácilmente determinable (por ejemplo, multiplicando unidades vendidas por precio unitario).
  • Exigible. No existen motivos para no poder exigirla, como alguna cláusula en el contrato que no se haya cumplido.
  • Vencida. Ha cumplido el plazo determinado para su pago.

Respecto de los documentos que acreditan la misma:

  • Documentos firmados y sellados por el acreedor, que reflejen la deuda.
  • Mediante documentos emitidos el acreedor, como facturas, albaranes, certificaciones, etc… que sean los que habitualmente se utilicen en la relación comercial para documentar créditos y deudas.
  • Documentos comerciales que acrediten una relación anterior y duradera, como contratos de varios años, facturas de venta similares de distintos ejercicios, etc…
  • Certificaciones de impago de cantidades debidas en concepto de gastos comunes en Comunidades de propietarios de inmuebles urbanos.

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Si la Petición identifica correctamente a acreedor y deudor, así como una deuda con las características indicadas, y adjunta medios suficientes de prueba documental acreditativos de dicha deuda, según lo expuesto más arriba, el Juez (1ª Instancia del domicilio del Acreedor) admitirá por Auto dicha petición, y el Secretario Judicial se dirigirá al Deudor, requiriendo que pague la deuda o se oponga en el plazo de 20 días.

Si no hay oposición, y no se produce el pago pasado el plazo indicado, el Secretario Judicial Decreto dando por terminado proceso monitorio y dará traslado al acreedor para que inste el despacho de ejecución, bastando para ello con la mera solicitud.

La oposición del deudor no puede ser indeterminada y genérica, sino que si éste se opone al Juicio Monitorio debe acreditar en su escrito, al menos de manera sucinta, las razones por las que a su entender no debe pagar (aunque hay doctrina y jurisprudencia que admiten la oposición indicando solamente “no debo” o “la deuda es inexistente”). Si el deudor se opone de esta forma al pago, el procedimiento se transforma en Juicio Ordinario o Juicio Verbal.

En resumen, el Juicio Monitorio es la herramienta procesal que permite al acreedor obtener con rapidez un título ejecutivo con que poder obtener el pago de una deuda que está suficientemente determinada.

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