El PPA como contrato de energía y como contrato financiero

La energía eléctrica es uno de los grandes pilares de nuestra sociedad, no sería posible el mundo tal y como lo conocemos ahora mismo sin electricidad. Todo lo que nos rodea, todas las empresas en todos los sectores, todo nuestro tiempo de ocio, necesitan de aparatos y elementos que se alimentan con corriente eléctrica.

El contrato de suministro eléctrico.

Para tener suministro eléctrico, las empresas y hogares realizan un contrato de suministro con una comercializadora eléctrica. Para atender estos contratos, las comercializadoras compran cada día en el mercado mayorista la electricidad a los generadores. Esta energía llega al consumidor final a través de las redes de transporte y distribución, se contabiliza en los contadores de cada instalación, y los consumos contabilizados se envían por el distribuidor al comercializador, que agregará mensualmente dichos consumos para su facturación al consumidor final (empresas y hogares).

Como vemos por tanto, el contrato de suministro entre la compañía comercializadora y el cliente final es el que da acceso a la industria de suministro eléctrico. La relación entre el generador de la electricidad y el consumidor es indirecta.

El contrato de PPA como alternativa al contrato tradicional.

Pero en este marco general se está abriendo camino en los últimos años una nueva forma de contratación, que podemos denominar contratación directa, donde un generador realiza un contrato directamente con un consumidor. Esta modalidad contractual se conoce como PPA, siglas en inglés de Power Purchase Agreement.

El PPA es como decimos un contrato entre un consumidor y un generador de electricidad, donde el primero se compromete a consumir la energía generada por el segundo durante el plazo de duración del contrato, a cambio de pagar un precio fijo y determinado en el contrato para dicha energía.

A través de un PPA los firmantes obtienen diversas ventajas:

  • El productor de energía asegura un flujo constante de caja, dado que tiene cerrada de antemano la venta de toda la energía producida a un precio determinado.
  • El consumidor se asegura un precio fijo para sus consumos de electricidad.

El largo plazo como esencia del PPA.

El plazo es un elemento determinante del PPA. Todo productor puede obtener un precio de mercado en el corto plazo, si bien dicho precio estará sujeto a la volatilidad del mercado. Lo mismo le pasa al consumidor, el precio que pague por sus consumos estará marcado por dicha volatilidad. Por lo tanto, el objetivo principal del PPA es pactar un precio a largo plazo, que cubra a ambas partes de los riesgos alcistas o bajistas del precio de mercado.

Por ello, los PPA suelen tener un plazo de duración largo, en principio equivalente a la vida útil de la planta de generación. Aunque también pueden pactarse a plazos de 20, 15 o 10 años, por ejemplo.

Con un PPA que asegure flujos de caja constantes al generador, e impliquen una rentabilidad positiva además de asegurar la amortización de la inversión, los promotores de una planta de generación pueden tener un mejor acceso a la financiación para su construcción.

El PPA como garantía de financiación. 

Es decir, cuando una empresa que desea instalar por ejemplo una planta de generación termosolar se dirige al Banco para pedir financiación, y presenta un PPA que asegura la venta de la energía producida durante la vida útil, o al menos durante un plazo de tiempo suficiente para amortizar el préstamo, obtendrá esta financiación para su proyecto con mucha más seguridad y a un tipo de interés mucho más reducido que si sus ingresos dependen de la volatilidad del mercado.

Por su parte como dijimos el consumidor, que suele ser otra empresa con un consumo intensivo de electricidad, asegura sus costes energéticos a largo plazo. Y fija un presupuesto para su energía, con el cuál poder mantener los costes estructurados de cara a determinar sus márgenes a largo plazo.

Este aspecto financiero resulta crucial y es el que ha potenciado los contratos PPA en el sector energético.

Funcionamiento del PPA: liquidación por diferencias.

En función del modo de entrega de la energía este contrato puede ser:

  • PPA Directo: El consumidor tiene una red directa de conexión al generador, a través de la cual recibe la energía en su instalación.
  • PPA Indirecto: el consumidor tiene su instalación conectada a la red general de transporte y distribución de electricidad, por lo que no recibe de forma directa la energía del generador. Éste último a su vez vierte la energía a la red general.

El PPA Directo requiere físicamente que la planta de generación esté a una distancia corta del consumidor, o bien desarrollar toda una infraestructura de trasporte de la energía desde el punto de generación hasta el consumo, lo cual no suele ser optimo desde un punto de vista económico y técnico.

Por lo tanto, el PPA Indirecto es el más habitual, y más aún en países donde la red de transporte y distribución de energía eléctrica está muy desarrollada.

En este caso, el vendedor vende su energía en el mercado, y el comprador realiza un contrato de suministro con una comercializadora ordinaria, pero al margen de sus respecitovs contratos cierran el PPA, y en base a dicho contrato  se produce entre ellos una liquidación por diferencias:

  • Si el consumidor en un mes determinado ha tenido un coste superior por el término de energía de su factura respecto del precio que pactó con el generador, este último deberá abonar la diferencia. Por ejemplo, si el precio del PPA es de 40 €/MWh y el coste del consumidor ha sido de 50 €/MWh, existirá un abono del generador al consumidor de 10 €/MWh. El generador por su parte habrá obtenido un ingreso en la venta a mercado de 50 €/MWh, por lo que ganará los 40 €/MWh netos, y el coste del consumidor, que recibe los 10 €/MWh, será los 40 €/MWh pactados en el PPA al haber recibido el abono de la diferencia.
  • Si el consumidor en un mes determinado ha tenido un coste inferior por el término de energía de su factura respecto del precio que pactó con el generador, deberá abonar la diferencia al generador. Por ejemplo, si el precio del PPA es de 40 €/MWh y el coste del consumidor ha sido de 30 €/MWh, existirá un abono del consumidor al generador de 10 €/MWh. El coste por tanto del cliente será de 40 €/MWh por la suma de lo que ha pagado en factura más lo que debe abonar al generador. Mientras que el generador habrá ganado al verter su energía a la red 30 €/MWh por el precio de mercado más los 10 €/MWh que le abona el consumidor en base al PPA.

Como podemos ver, el PPA tendría un funcionamiento de cobertura para ambas partes y asegura los flujos de cobros y pagos (ingresos y costes) del negocio de cada uno de los contratantes.

* Más información| El Períodico de la Energía DLA Piper World Bank
* Imagen| Pixabay

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Tres razones para recomendar un PPA

Los Planes de Previsión Asegurados (PPA) han tenido un importante crecimiento en los últimos años, pasando a ser uno de los productos más utilizados por los particulares para la gestión del ahorro y previsión de su jubilación. Como ponen de manifiesto los Informes Anuales de la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones publicados hasta 2015, mientras que las cuentas de partícipes de planes de pensiones individuales (PPI) presentaban una tendencia negativa, los PPA crecían cada año.

Por tanto en poco más de una década (los PPA se lanzaron al mercado español en 2003) estos seguros de ahorro se han convertido en un producto estrella, retando de manera directa el señorío que los PPI ostentaban tradicionalmente en nuestro país.

¿Por qué recomendar un PPA frente al resto de opciones disponibles en nuestro mercado, como los PPI o los PIAS? ¿No gozan todos prácticamente de la misma fiscalidad y de las mismas ventajas para los ahorradores?

En mi opinión, hay tres atributos diferenciales de los PPA que convierten este producto en una muy buena opción, y que debemos tener en cuenta para recomendar a los clientes en nuestro asesoramiento financiero:

1- Rentabilidad Técnica Asegurada: Sin duda, esta es la principal característica diferenciadora de estos productos. Los PPA son seguros de vida-ahorro que por Ley deben contar con un interés técnico garantizado. En un escenario como el actual, donde apenas encontramos PPI de rentabilidad garantizada, esto es, que garanticen las aportaciones más una rentabilidad anual, el PPA satisface esta necesidad de contar con una rentabilidad fija y conocida de antemano para nuestra inversión. Así, el tomador de una póliza de PPA sabe desde el minuto cero la rentabilidad que le va a aportar su inversión.

Aquí debemos destacar que el interés técnico garantizado no se aplica sobre la prima bruta, sino que a la misma se le deben descontar los gastos administrativos y de comercialización. Habrá que conocer las políticas de las compañías aseguradoras y leer las pólizas con detenimiento, para dar un buen servicio a nuestros clientes, pero no obstante estos no suelen ser relativamente elevados, por lo que la mayor parte del interés técnico garantizado se traducirá en interés real para el cliente.

¿Cómo consiguen las compañías de seguros ofrecer un interés asegurado? Lo que hacen las compañías de seguros es diseñar una estructura de inversión en activos financieros mediante técnicas actuariales que garantizan el interés asegurado: normalmente construyen una cartera de renta fija pública y privada, y/o productos derivados con subyacente renta fija, y con un horizonte de inversión coincidente con el plazo del PPA (habitualmente 10 años); con el dinero de las primas de los clientes que suscriben el PPA realizan la inversión en dichos activos financieros. Diseñan una estructura de inversión que asegure al tomador del PPA que en el plazo marcado recuperará el 100 % de su inversión, más el interés pactado.

Este esquema actuarial es muy similar al de los seguros de vida, que invierten sus primas en carteras de activos reales y financieros. Pues a nadie escapa que el PPA es un seguro de vida-ahorro con un plazo temporal marcado para su vencimiento.

2 – Participación en Beneficios o Interés Técnico Adicional: Además de garantizar un interés anual durante los años de duración del PPA, una gran parte de ellos ofrecen un interés adicional, variable, denominado “participación en beneficios”.

Como decíamos en el párrafo anterior, las primas se invierten en una cartera predefinida de activos, mediante técnica actuarial-financiera. Y si bien con la estructura de inversión se asegura una rentabilidad mínima, los activos pueden generar una mayor rentabilidad de la asegurada. El tomador que haya suscrito un PPA con participación en beneficios tendrá derecho a este plus de rentabilidad cada año.

Por tanto, su beneficio total será la suma del interés técnico asegurado más la participación anual en beneficios generada por las inversiones del PPA.

3 – Cobertura por fallecimiento: Si el PPA incluye esta cobertura, y la mayor parte la suelen incluir, en caso de fallecimiento del titular asegurado, los herederos designados cobrarán el 100 % del capital, más el interés designado en la póliza.

Sin embargo, si en vez de tratarse de un PPA se tratase de un PPI, en caso de fallecimiento los herederos designados cobrarían el valor de mercado de las participaciones del PPI, por lo que si en ese momento su valor de mercado fuese inferior al valor de la aportación que realizó el titular, los herederos obtendrían un menor importe del invertido. Un riesgo que el PPA elimina y una nueva ventaja por tanto a su favor.

Así por tanto, podemos concluir que la estructura interna de los PPA garantiza una rentabilidad asegurada a los ahorradores, lo cual resulta muy atractivo en un entorno de incertidumbre y tipos de interés bajos. Y no solo garantiza dicha rentabilidad en el caso de la cobertura ordinaria de jubilación o invalidez, sino también en caso de fallecimiento. Otorgando además una rentabilidad adicional mediante la participación en beneficios. Si bien un PPI nos puede llegar a otorgar mucha más rentabilidad, un PPA se constituye por todo lo dicho en una gran opción de seguridad para los ahorradores.