Tres razones para recomendar un PPA

Los Planes de Previsión Asegurados (PPA) han tenido un importante crecimiento en los últimos años, pasando a ser uno de los productos más utilizados por los particulares para la gestión del ahorro y previsión de su jubilación. Como ponen de manifiesto los Informes Anuales de la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones publicados hasta 2015, mientras que las cuentas de partícipes de planes de pensiones individuales (PPI) presentaban una tendencia negativa, los PPA crecían cada año.

Por tanto en poco más de una década (los PPA se lanzaron al mercado español en 2003) estos seguros de ahorro se han convertido en un producto estrella, retando de manera directa el señorío que los PPI ostentaban tradicionalmente en nuestro país.

¿Por qué recomendar un PPA frente al resto de opciones disponibles en nuestro mercado, como los PPI o los PIAS? ¿No gozan todos prácticamente de la misma fiscalidad y de las mismas ventajas para los ahorradores?

En mi opinión, hay tres atributos diferenciales de los PPA que convierten este producto en una muy buena opción, y que debemos tener en cuenta para recomendar a los clientes en nuestro asesoramiento financiero:

1- Rentabilidad Técnica Asegurada: Sin duda, esta es la principal característica diferenciadora de estos productos. Los PPA son seguros de vida-ahorro que por Ley deben contar con un interés técnico garantizado. En un escenario como el actual, donde apenas encontramos PPI de rentabilidad garantizada, esto es, que garanticen las aportaciones más una rentabilidad anual, el PPA satisface esta necesidad de contar con una rentabilidad fija y conocida de antemano para nuestra inversión. Así, el tomador de una póliza de PPA sabe desde el minuto cero la rentabilidad que le va a aportar su inversión.

Aquí debemos destacar que el interés técnico garantizado no se aplica sobre la prima bruta, sino que a la misma se le deben descontar los gastos administrativos y de comercialización. Habrá que conocer las políticas de las compañías aseguradoras y leer las pólizas con detenimiento, para dar un buen servicio a nuestros clientes, pero no obstante estos no suelen ser relativamente elevados, por lo que la mayor parte del interés técnico garantizado se traducirá en interés real para el cliente.

¿Cómo consiguen las compañías de seguros ofrecer un interés asegurado? Lo que hacen las compañías de seguros es diseñar una estructura de inversión en activos financieros mediante técnicas actuariales que garantizan el interés asegurado: normalmente construyen una cartera de renta fija pública y privada, y/o productos derivados con subyacente renta fija, y con un horizonte de inversión coincidente con el plazo del PPA (habitualmente 10 años); con el dinero de las primas de los clientes que suscriben el PPA realizan la inversión en dichos activos financieros. Diseñan una estructura de inversión que asegure al tomador del PPA que en el plazo marcado recuperará el 100 % de su inversión, más el interés pactado.

Este esquema actuarial es muy similar al de los seguros de vida, que invierten sus primas en carteras de activos reales y financieros. Pues a nadie escapa que el PPA es un seguro de vida-ahorro con un plazo temporal marcado para su vencimiento.

2 – Participación en Beneficios o Interés Técnico Adicional: Además de garantizar un interés anual durante los años de duración del PPA, una gran parte de ellos ofrecen un interés adicional, variable, denominado “participación en beneficios”.

Como decíamos en el párrafo anterior, las primas se invierten en una cartera predefinida de activos, mediante técnica actuarial-financiera. Y si bien con la estructura de inversión se asegura una rentabilidad mínima, los activos pueden generar una mayor rentabilidad de la asegurada. El tomador que haya suscrito un PPA con participación en beneficios tendrá derecho a este plus de rentabilidad cada año.

Por tanto, su beneficio total será la suma del interés técnico asegurado más la participación anual en beneficios generada por las inversiones del PPA.

3 – Cobertura por fallecimiento: Si el PPA incluye esta cobertura, y la mayor parte la suelen incluir, en caso de fallecimiento del titular asegurado, los herederos designados cobrarán el 100 % del capital, más el interés designado en la póliza.

Sin embargo, si en vez de tratarse de un PPA se tratase de un PPI, en caso de fallecimiento los herederos designados cobrarían el valor de mercado de las participaciones del PPI, por lo que si en ese momento su valor de mercado fuese inferior al valor de la aportación que realizó el titular, los herederos obtendrían un menor importe del invertido. Un riesgo que el PPA elimina y una nueva ventaja por tanto a su favor.

Así por tanto, podemos concluir que la estructura interna de los PPA garantiza una rentabilidad asegurada a los ahorradores, lo cual resulta muy atractivo en un entorno de incertidumbre y tipos de interés bajos. Y no solo garantiza dicha rentabilidad en el caso de la cobertura ordinaria de jubilación o invalidez, sino también en caso de fallecimiento. Otorgando además una rentabilidad adicional mediante la participación en beneficios. Si bien un PPI nos puede llegar a otorgar mucha más rentabilidad, un PPA se constituye por todo lo dicho en una gran opción de seguridad para los ahorradores.

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Productos financieros para planificar la Jubilación

Es importante planificar nuestra jubilación desde el momento en que comenzamos a trabajar. Cuanto antes empecemos a ahorrar, antes iremos acumulando recursos económicos para nuestra jubilación, y mayores tenderán a ser igualmente los intereses que generen dichos recursos en el tiempo.

Si ahorramos 2.000 € al año y conseguimos un interés anual en torno al 1,3 % anual, dentro de 30 años habremos acumulado unos 83.000 € con los que poder afrontar nuestra vejez. 

Existen diversos productos financieros que nos permiten ahorrar para nuestra jubilación, y que así también cuentan con un incentivo fiscal en tanto que implican una reducción en la base imponible del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF).

En España contamos con cuatro productos bancarios que nos permiten ahorrar para la jubilación aprovechando las ventajas fiscales:

Plan de Pensiones Individual (PPI).

Es el producto más conocido. Un Fondo de Pensiones es un fondo de inversión colectivo donde el gestor del mismo (o equipo de gestión) invierten el total de los fondos en activos financieros de renta fija (pública o privada) y de renta variable, así como en productos derivados, a fin de garantizar la inversión y obtener un plus de rentabilidad. El Fondo es la suma de los Planes individuales que pertenecen al mismo. Cuando un titular invierte dinero en su plan, compra participaciones del Fondo. Así, una vez alcanzada la edad de jubilación el ahorrador podrá rescatar su inversión, que transcurridos los años deberá tender a ser superior al capital que invirtió, dado que se habrán generado intereses y rendimientos positivos derivados de la gestión financiera del Fondo.

La legislación actual permite también el rescate en casos distintos a la jubilación ordinaria: Incapacidad permanente total para la profesión habitual, absoluta para todo trabajo, y gran invalidez, así como dependencia severa o gran dependencia del partícipe. En caso de fallecimiento del partícipe, las prestaciones se cobrarán por sus herederos o personas designadas.

Si el PPI no es Garantizado, esto es, donde la compañía gestora del Fondo nos garantiza el 100 % de las aportaciones realizadas, se pueden obtener minusvalías o perdidas, puesto que llegado el momento del cobro los activos en los que se ha invertido podrían valer menos que cuándo invertimos el dinero.

Plan de Previsión Asegurado (PPA).

Se trata de seguros de vida-ahorro donde la inversión del ahorrador se paga en forma de prima, que se utiliza por la compañía de seguros para invertir en una estructura de activos financieros y reales, con técnicas actuariales, a fin de asegurar el 100 % de la inversión más un interés técnico garantizado cuando el titular se jubile o incurra en una de las causas de cobro del PPA.

Su régimen jurídico-fiscal (aportaciones, rescate, fiscalidad, etc…) es similar al de los PPI, si bien en caso de fallecimiento los herederos o beneficiarios designados por el titular cobran el 100 % de lo aportado más una prima de intereses que se determina en el contrato.

Como vemos, la principal diferencia respecto del PPI para los ahorradores es que el PPA garantiza un interés fijo, si bien es cierto que un PPI debería tender, a través de su gestión de activos, a obtener un mayor tipo de interés que el PPA.

PLAN INDIVIDUAL AHORRO SISTEMÁTICO (PIAS).

Los PIAS son seguros de vida-ahorro al igual que los PPA, pero con especiales características que los diferencian de éstos:

  • El dinero de las primas se invierte en deuda pública del Estado. Mientas que en los PPA las compañías de seguros invierten las primas de los clientes en carteras de distintos activos financieros (acciones, bonos, etc..) o reales (inmuebles, materias primas, etc…) en el caso de los PIAS la inversión siempre se realiza en deuda pública estatal.
  • El cobro de las prestaciones por jubilación (o situación análoga) siempre se realizará en forma de renta vitalicia asegurada. Mientras que el PPI y el PPA se pueden cobrar en forma de capital, de renta temporal (el capital se divide en pagos periódicos), de forma mixta (una parte en capital y el resto en renta temporal) o bien de renta vitalicia asegurada (se establece un pago de por vida, más bajo que el que resultaría de la renta temporal, pero que será vitalicio hasta el fallecimiento del titular), en el caso de los PIAS el cobro siempre será en forma de renta vitalicia.
  • No tienen como contingencia principal la jubilación, a diferencia de los PPA.
  • No son ilíquidos, a diferencia de los PPI y de los PPA. Dado que invierten en deuda pública, y se presupone su alta liquidez, el participe puede rescatar el dinero invertido en el PIAS en cualquier momento, si bien lo cobrará a valor de mercado. Si el rescate se realiza antes de 10 años a partir de la primera aportación al PIAS, se perderán los beneficios fiscales que el partícipe hubiese logrado con sus aportaciones al Plan.

Como vemos, el PIAS cuenta con una mayor liquidez respecto de los PPI y los PPA, pero suele ofrecer una baja rentabilidad, dado que la deuda pública tiende a pagar un rendimiento bajo en los mercados financieros.

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