La determinación de la filiación

La filiación, institución jurídica clave en el derecho de familia, se define como la situación jurídica que la ley asigna a determinadas personas, derivada de la relación natural de procreación. Biológicamente todos tenemos un padre y una madre, y de este hecho biológico de la procreación el derecho hace nacer la filiación. Aunque la filiación puede derivar también de una especial ficción legal, esto es, la adopción.

De la filiación se derivan efectos tan importantes como la patria potestad, el deber de cuidado y alimentos, la transmisión de los apellidos, la sucesión entre padres e hijos, la nacionalidad y la vecindad.

Pero cabe preguntarse ¿cómo se determina la filiación? El hecho biológico de la generación produce la determinación de la filiación, pero este hecho biológico no puede concretarse por sí mismo, por lo que el Derecho requiere unos presupuestos de hecho a los que otorga unos efectos de filiación.

Concretamente la determinación legal de la filiación distingue entre filiación matrimonial o no matrimonial. Y es que desde la antigüedad se ha distinguido la filiación legítima (matrimonial) de la ilegítima (extramatrimonial) si bien actualmente se reconoce una igualdad de derechos a ambos tipos de filiación.

Filiación Matrimonial.

La filiación matrimonial materna y paterna quedará determinada legalmente por la inscripción del nacimiento junto con la del matrimonio de los padres o bien por sentencia firme que así lo establezca.

hijos padresRecogiendo la tradición vigente desde el Derecho Romano, nuestro Código Civil establece un sistema de presunciones para la determinación de la filiación matrimonial, sobre la base de los principios mater certa semper est pero pater is quem nuptiae demostrant. Es decir, la madre siempre es cierta, y el padre se presume que es el marido de la madre.

De esta manera, son hijos matrimoniales:

  1. Los nacidos durante el matrimonio.
  2. Los nacidos 300 días después de la separación legal o de hecho de los cónyuges.
  3. En el caso de los nacidos en los primeros 180 días del matrimonio, el marido podrá destruir la presunción mediante declaración auténtica en contrario formalizada dentro de los seis meses siguientes al conocimiento del parto.
  4. Los nacidos antes de la celebración del matrimonio, cuando se den las circunstancias expuestas en la ley para la filiación no matrimonial y posteriormente se celebre el matrimonio.

Filiación No Matrimonial.

Es la que tiene lugar cuando el padre y la madre no están casados entre sí al tiempo del nacimiento del hijo (sin perjuicio de que luego puedan casarse).

La filiación no matrimonial quedará determinada legalmente:

  1. Por el reconocimiento del padre ante el encargado del Registro Civil, en testamento o en otro documento público.
  2. Por resolución recaída en expediente de paternidad tramitado con arreglo a la legislación del Registro Civil.
  3. Por sentencia firme.
  4. Respecto de la madre, cuando se haga constar la filiación materna en la inscripción de nacimiento practicada dentro de plazo, de acuerdo con lo dispuesto en la Ley de Registro Civil.

La filiación no matrimonial requiere por tanto, como podemos apreciar, de un acto de utilización de los medios legales para su reconocimiento por parte de los progenitores.

Determinación de la filiación en los casos de utilización de técnicas de reproducción asistida.

Si bien a lo largo de la Historia, en el Derecho se ha distinguido entre filiación matrimonial y no matrimonial partiendo del principio biológico de que un hijo requiere la unión carnal entre un hombre y una mujer, la ciencia moderna permite el nacimiento de un hijo mediante técnicas que hacen innecesaria dicha unión carnal entre una pareja.

Para regular la filiación en estos casos, la Ley de Técnicas de Reproducción Asistida de 26 de mayo de 2006 establece que la filiación de los nacidos con las técnicas de reproducción asistida se regulará por las leyes civiles, con las siguientes salvedades:

 

  1. Ni la mujer progenitora ni el marido, cuando hayan prestado su consentimiento formal, previo y expreso a determinada fecundación con contribución de donante o donantes, podrán impugnar la filiación matrimonial del hijo nacido como consecuencia de tal fecundación.
  2. No podrá determinarse legalmente la filiación ni reconocerse efecto o relación jurídica alguna entre el hijo nacido por la aplicación de las técnicas reguladas en esta Ley y el marido fallecido cuando el material reproductor de éste no se halle en el útero de la mujer en la fecha de la muerte del varón. No obstante, el marido podrá prestar su consentimiento en escritura pública, en testamento o documento de instrucciones previas, para que su material reproductor pueda ser utilizado en los 12 meses siguientes a su fallecimiento para fecundar a su mujer. Tal generación producirá los efectos legales que se derivan de la filiación matrimonial. El consentimiento para la aplicación de las técnicas en dichas circunstancias podrá ser revocado en cualquier momento anterior a la realización de aquéllas. El varón no unido por vínculo matrimonial podrá hacer uso también de esta
  3. Será nulo de pleno derecho el contrato por el que se convenga la gestación, con o sin precio, a cargo de una mujer que renuncia a la filiación materna a favor del contratante o de un tercero.
    1. La filiación de los hijos nacidos por gestación de sustitución será determinada por el parto.
    2. Queda a salvo la posible acción de reclamación de la paternidad respecto del padre biológico, conforme a las reglas generales.

En el caso de la generación con técnicas de reproducción asistida, la inscripción en el Registro Civil nunca reflejará datos de los que se pueda inferir el carácter de la generación.


* Más información| El Derecho.com  Blog Oscar Cano
* Imagen| Pixabay

Anuncios

La filiación: concepto y efectos

La institución de la familia es el centro de nuestra estructura social, y dentro de una familia el estatus jurídico y las relaciones entre padre e hijos se rigen por la figura jurídica de la filiación.

Podemos definir la filiación, siguiendo a Puig Peña, como la situación jurídica que la ley asigna a determinadas personas, derivada de la relación natural de procreación. Biológicamente todos tenemos un padre y una madre, y de este hecho biológico de la procreación el derecho hace nacer la filiación. Aunque la filiación puede derivar también de una especial ficción legal, esto es, la adopción.

Evolución.

En la Historia del derecho español, la relación biológica derivada del hecho de la procreación no siempre daba lugar a un estatus jurídico de filiación. Sino que sólo era aplicable a los hijos legítimos, esto es, los habidos dentro del matrimonio. Los ilegítimos por el contrario tenían un estatus jurídico de segundo orden.

Desde la Edad Media, la Ley de las Siete Partidas y las Leyes de Toro reconocían únicamente el estatus jurídico de filiación a los hijos legítimos, los concebidos dentro del matrimonio. Dentro de la filiación ilegítima, esto es, concebidos fuera del matrimonio se distinguían dos tipos: la natural, denominada hijos de barraganas, los nacidos de padres que al tiempo de la concepción podían casarse justamente con la madre; y en segundo lugar la espúrea, los hijos adulterinos, incestuosos, sacrílegos y mánceres.

Regulación actual.

Nuestro Código Civil de 1889 siguió esta tradición jurídica, hasta la llegada de la Constitución Española de 1979, bajo la cual se reguló una profunda reforma del Código (Ley de 13 mayo de 1981).

Tras la reforma se suprimen las discriminaciones, y a pesar de que se sigue distinguiendo entre hijos matrimoniales y extramatrimoniales, se establece sin embargo una equiparación total de los derechos, y se les da los mismos efectos (con fundamento en los arts 14 y 39 de la C.E.). Conforme a lo dispuesto en el artículo 108 C.C. en su actual redacción, la filiación puede tener lugar:

 

 

 

  • por naturaleza, pudiendo ser en este caso:
    • Matrimonial, cuando el padre y la madre están casados entre sí.
    • No matrimonial en caso contrario
  • por adopción.

Efectos.

Según lo dispuesto en el art. 112 C.C. la filiación produce sus efectos desde que tiene lugar. Su determinación legal tiene efectos retroactivos siempre que la retroactividad sea compatible con la naturaleza de aquéllos y la ley no dispusiere lo contrario.

En todo caso, conservarán su validez los actos otorgados, en nombre del hijo menor o incapaz, por su representante legal, antes de que la filiación hubiere sido determinada.

Los efectos concretos que se derivan según el Código Civil de la filiación son:

  1. Patria potestad
  2. Deber de cuidar y alimentar a los hijos.
  3. Transmisión de los apellidos.
  4. Sucesión del progenitor y del hijo.
  5. Nacionalidad y Vecindad.

 

  1. Patria potestad.

Los hijos no emancipados están bajo la potestad de sus progenitores. Así por tanto, como primer efecto la filiación atribuye a los padres el conjunto de derechos y obligaciones en que consiste la patria potestad.

El principal aspecto jurídico de la  patria potestad consiste en ostentar su representación y administrar sus bienes.

  1. Deber de cuidar y alimentar a los hijos

El padre y la madre, aunque no ostenten la patria potestad, están obligados a velar por los hijos menores y a prestarles alimentos.

Por extensión se incluirían en este punto obligaciones relativas al cuidado y educación de los hijos.

  1. Transmisión de los apellidos

La filiación determina los apellidos con arreglo a lo dispuesto en la ley. En general, los padres pueden decidir de mutuo acuerdo el orden de los apellidos, y a falta de acuerdo se estará a lo dispuesto en la ley. Pero el orden definido para el hijo mayor regirá para los

Si bien el hijo, al alcanzar la mayor edad, podrá solicitar que se altere el orden de los apellidos.

  1. Sucesión del progenitor y del hijo.

Los hijos tienen los derechos legitimarios y son los primeros llamados a suceder a los padres en el caso de morir intestado

Por su parte, los padres tienen igualmente derechos legitimarios respecto de los hijos, con la reserva semitroncal y el derecho de reversión. Y a falta de hijos o descendientes son llamados a la sucesión intestada.

  1. Nacionalidad y vecindad

Son españoles de origen los nacidos de padre o madre con nacionalidad española. Además para la concesión de la nacionalidad española, bastará el tiempo de residencia de un año para el nacido fuera de España de padre, madre, abuelo o abuela que originariamente hubieran sido españoles.

Tienen vecindad civil en territorio de derecho común o en uno de los de derecho especial o foral, los nacidos de padres que tengan tal vecindad.

* Más información|  WoltersKluwer  Jurisprudencia Derecho Familia
* Imagen| Pixabay