La diferencia entre Aval y Fianza

¿Qué diferencia hay entre ser avalista o ser fiador? Es fácil confundir estos dos conceptos, y el objetivo del presente ensayo es el de diferenciar correctamente cada uno de ellos, dado que pueden implicar muy distintos grados de responsabilidad para el firmante en una operación de crédito, afianzamiento o contrato en general.

Origen de la Fianza.

La fianza es una figura propia del Derecho Romano, y más concretamente se cataloga dentro de las denominadas deudas accesorias, que son aquellas que tienen un carácter de refuerzo de la garantía de cumplimiento de un contrato principal. Se daban tres tipos de deudas accesorias:

  1. La Intercessio: intervención de una persona en una relación jurídica determinada para obligarse en lugar del deudor o al lado de este. Podríamos verlo como una cesión de crédito.
  2. La Adpromissió: Bajo esta denominación general se contemplaba toda promesa hecha en un contrato verbis destinada a constituir una deuda u obligación personal accesoria. La adpromissio podía tener dos formas:
    1. la Sponsio, que solo puede hacer uno el ciudadano romano y donde el sponsor es el fiador (esta figura se dio en la República, años 509 a.C. – 27 a.C.)
    2. y la Fidepromissio donde puede también intervenir el peregrinus o extranjero como fiador (fidepromissor) (esta figura aparece en una etapa más avanzada).
  3. La fideiusso o fianza: Es un contrato verbal accesorio, mediante el cual una persona (fiador) se obliga a pagar una deuda ajena en el caso en que el deudor principal no pague llegado el término. Se trata por tanto de una garantía personal. Su aplicación no se restringía a las obligaciones nacidas del contrato verbis, como en el caso de la Adpromissió, y podía garantizar toda clase de obligaciones (nacidas de cualquier contrato, y no solamente obligaciones civiles, sino también de obligaciones naturales).

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Como podemos ver, mientras que la Intercessio era una mera subrogación en una posición jurídica, y la adpromissio se limitaba a un tipo de contrato específico (verbis) la fideiusso o fianza tenía un carácter más amplio y genérico, y permitía constituir como obligación accesoria la responsabilidad de una persona de responder por otra que era a su vez deudor en el contrato principal al cuál la fianza era contrato accesorio.

La fianza en nuestro Derecho español.

En nuestro Código Civil, la fianza se regula en los artículos 1822 y siguientes, como un contrato accesorio en el que una persona se obliga a pagar o cumplir por un tercero, en el caso de no hacerlo éste, es decir, de forma subsidiaria.

Aunque este carácter genérico de subsidiariedad es una norma de carácter dispositivo, y puede por tanto pactarse la solidaridad del fiador, así como la renuncia a sus beneficios (excusión, orden y división).

Origen del Aval.

Mientras que, como acabamos de ver, la fianza es una institución de Derecho Civil y tiene su origen en el Derecho Romano, el concepto de Aval es más moderno y se origina en el derecho mercantil medieval y moderno, como garantía accesoria a la Letra de Cambio.

puerto de indiasDistintos autores señalan el origen concreto del Aval en  Italia, con los Estatudos de Genova, y los Estatutos de Bolognia (1589) que eran normas mercantiles de cumplimiento para los comerciantes, y que ya prescribían la posibilidad de una fianza solidaria con características de autonomía. Otros autores se decantan como origen por lo usos jurídicos mercantiles de Francia, concretamente en la Ordenanza de Colbert de 1673. Mientras que finalmente existe también doctrina que señala su origen concreto está en Londres (mayo de 1913, sesión del Congreso Internacional de las Cámaras de Comercio, para unificar la normativa reguladora de lechas, cheques y pagarés).

En cualquier caso, el Aval nace como un contrato accesorio a la Letra de Cambio, que refuerza las garantías de cobro de ésta, donde un tercero (avalista) garantiza con su firma el pago de la obligación reflejada en la Letra o documento cambiario.

Así, el contrato de Aval se configura con un contrato accesorio e independiente, que constituye un compromiso unilateral de pago, generalmente solidario, en favor de un tercero (beneficiario), que recibirá la prestación en caso de no cumplir el avalado (deudor del beneficiario). El garante obligado por el aval se denomina avalista.

El Aval en nuestro Derecho español.

Se regula en los artículos 35, 36 y 37 de la Ley 19/1985 Cambiaria y del Cheque, que adopta lo dispuesto a nivel supranacional en arts. 30 a 32 de la Ley Uniforme de Ginebra de 1930.

Principales diferencias entre el Aval y la Fianza.

Como hemos visto, mientras que la fianza es una institución de derecho civil, el aval es una institución del derecho mercantil, y mantienen orígenes y usos diferenciados.

Las principales diferencias entre ambas instituciones serían:

  1. El aval es una garantía solidaria. La ejecución del aval cambiario se ajusta en todo caso a los específicos criterios legales de solidaridad cambiaria establecido en el art.57 LC. Es decir, el beneficiario puede dirigirse indistintamente contra el avalista y contra el deudor principal. Por el contrario, la fianza tiene carácter subsidiario (art. 1822 CC) pues salvo pacto expreso de fianza solidaria, se entiende subsidiaria, es decir, solo se puede requerir el pago al fiador cuando falle el pago del deudor principal.

 

  1. El avalista no goza en caso alguno del beneficio de excusión, orden o división. La ley cambiaria no le otorga ninguno de estos beneficios. Sin embargo, el Código Civil sí prevé para el fiador los beneficios (aunque se puede renunciar a los mismos) de:
    1. excusión (obligación para el beneficiario de dirigirse primero contra el patrimonio del deudo principal),
    2. orden (es una garantía de segundo orden, debiendo probarse que se ha dirigido de manera infructífera primero contra el patrimonio del titular principal)
    3. y división (dado que no es una garantía solidaria, en caso de existir varios fiadores se deberá dirigir solo proporcionalmente contra cada uno de ellos, mientras que si existen varios avalistas la responsabilidad es solidaria, si puede proceder por el total de la deuda contra todos ellos)

 

  1. El avalista no podrá oponer las excepciones personales que correspondan a la persona avalada frente al tenedor del documento cambiario que le reclamase el pago (art.37.1º LC). Para la fianza, aunque el fiador tampoco podrá oponer excepciones extrictamente personales del deudor (por ejemplo un derecho de crédito contra el acreedor por parte del deudor) el artículo 1.853 del Código Civil establece que el fiador sí podrá oponer al acreedor todas las excepciones relativas a la existencia, legitimidad, validez y extensión de la deuda.

 

  1. El aval es una garantía autónoma. El avalista responde aunque la obligación principal del avalado fuese nula por cualquier causa que no sea la de vicio de forma (art.37.1º LC). Esto dota de mayor fuerza al documento cambiario, y le permite circular en el tráfico comercial como documento de garantía o de pago. El fiador sin embargo, y en línea con lo expuesto en el punto anterior, sí podrá oponer la nulidad del negocio principal para evitar el pago.

 

  1. El aval en la letra de cambio, cheque o pagaré es una garantía formal. Presupuesto necesario de eficacia es que el aval quede expresado por escrito en una letra de cambio válidamente existente como tal (art.36 LC), no produciendo efecto cambiario alguno el aval prestado en documento separado. La fianza sin embargo puede pactarse en un contrato accesorio al contrato principal

 

Diferencias en la práctica bancaria y mercantil entre el Aval y la Fianza.

En la práctica bancaria y mercantil en general estas dos figuras suelen corresponderse con negocios bien diferenciados:

  • El Aval se instrumenta como un contrato de fianza donde una de las partes, denominado avalista, se compromete a responder por otra de las partes, denominada avalado, a favor de un tercero ante el cuál el avalado pone a disposición dicho Aval, denominado beneficiario. Se suele constituir en póliza notarial. El avalado utiliza este aval para ofrecerlo como garantía de otros contratos donde él es deudor, siendo el beneficiario su acreedor.

Un producto bancario muy extendido es una línea de avales, que no es otra cosa que un contrato de aval con un límite económico que puede dividirse en partes, utilizando el avalado estas partes por separado para responder de distintos contratos (letras de cambio, cheques, pagarés, contratos de suministro, etc..) y sumando todas las partes el límite económico total del contrato de aval.

 

  • La fianza se constituye como negocio accesorio y refuerzo de la garantía del deudor de un contrato. Normalmente este contrato principal es un préstamo o crédito, y el fiador firma reforzando con su garantía personal el cumplimiento del prestatario o deudor principal.

Consideración final.

A pesar de que las diferencias entre Aval y Fianza han quedado expuestas y son claras en su respectiva regulación, es necesario un análisis de cada caso para determinar el alcance de las obligaciones del avalista o deudor, ya que a veces se utilizan en los contratos estos términos de manera entremezclada, y se requiere de un estudio exhaustivo de la letra de cada contrato para entender la responsabilidad que corresponde a cada caso en concreto.

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El Juicio Cambiario.

Para reflejar una deuda mercantil existen ciertos documentos que permiten el pago aplazado y que gozan de especial solvencia legal para ello: La Letra de Cambio, el Pagaré y el Cheque. Dichos documentos son un instrumento que permite al acreedor de una relación jurídica extender una promesa de pago en firme, en una fecha futura, para compensar a su deudor.

De ello se desprende un importantísimo efecto, y es la creación de una doble relación jurídica entre acreedor y deudor: Por un lado el negocio jurídico de fondo (por ejemplo, una compraventa de mercancías) y por otro lado el negocio jurídico cambiario (la obligación de pago contenida en la letra, cheque o pagaré).

Es decir, cuándo el pago de una operación comercial viene reflejado en uno de estos documentos, con los requisitos formales requeridos por la Ley 19/1985 Cambiaria y del Cheque, el acreedor podrá reclamar directamente el pago de la letra, cheque o pagaré sin tener que entrar a discutir el fondo del asunto (por ejemplo, que las mercancías no estaban en buen estado).

Y esto es una garantía importantísima para el empresario que vende a crédito, pues incrementa la seguridad del cobro.

Además, estos títulos cambiaros que reúnen los requisitos formales de dicta la ley cumplen función de giro: mediante endoso, pueden servir a su tenedor para pagar otras deudas, sin esperar al vencimiento. Imaginemos que Juan vende a Pepe 100 kg de carne por 1.000 €, y acuerdan un pago a 90 días, y Pepe firma una Letra a dicho plazo obligándose con ello al pago de la deuda. Pasados 10 días Juan puede convertir en liquidez su Letra, endosándola a un Banco para descontarla por, por ejemplo 900 € (renuncia a 100 € pero adelante 80 días el pago). O bien puede utilizar el derecho de cobro de 1.000 € que otorga la Letra para endosarla a otro comerciante al que le compra piensos. El vendedor de piensos a su vez podrá utilizar después la misma letra para pagar a quién le suministra su materia prima. Y así hasta llegados los 90 días. Pepe tendrá que pagar los 1.000 € al tenedor de dicha Letra a vencimiento.

juicio

Puesto que como decimos el documento de cobro contiene en sí mismo una relación jurídica separada del negocio de fondo que le dio origen, y contiene así también la obligación firme del deudor a pagar en la fecha señalada, si llegado el vencimiento este documento resulta impagado la Ley de Enjuiciamiento Civil (LEC) prevé un proceso especial, con vocación de rapidez y sencillez, para que el acreedor pueda reclamar el pago. Este es el Juicio Cambiario de los artículos 819 y ss de la LEC.

El juicio cambiario comienza mediante demanda sucinta  que se presenta ante el Juzgado de Primera Instancia del domicilio del demandado, a la que se acompañará el título cambiario. El Juzgado analiza mediante Auto que el titulo contiene todos los requisitos formales previstos en la ley, y de ser así requiere al deudor para que pague en 10 días, ordenando el embargo preventivo de los bienes de éste, más intereses de demora, gastos y costas, como medida preventiva.

Como podemos ver, el acreedor no tiene que explicar nada más allá del título cambiario que tiene firmado y reconocido en el documento de cobro por parte de su deudor, así como justificar el impago a vencimiento, para que el Juez ordene el pago.

letra de cambio

En los 10 días de plazo el deudor puede pagar, o bien oponerse por las siguientes causas:

– Excepciones basadas en sus relaciones personales. Como veíamos, la letra puede haber girado varias veces en el tráfico mercantil, por lo que si quién es su tenedor llegado el vencimiento no tiene ninguna relación con el deudor, nada podrá oponerle éste sobre relaciones de fondo.

– Excepciones personales que él tenga frente a los tenedores anteriores si al adquirir la letra el tenedor procedió a sabiendas en perjuicio del deudor.

– Inexistencia o falta de validez de su propia declaración cambiaria, incluida la falsedad de firma.

– Falta de legitimación del tenedor o de las formalidades necesarias de la letra de cambio.

– Extinción del crédito cambiario cuyo cumplimiento se exige al demandado.

Como vemos, las causas de oposición son tasadas. Presentado por el deudor escrito de oposición, el Secretario judicial dará traslado de él al acreedor con citación para la vista conforme a lo dispuesto en el apartado primero del artículo 440 para los juicios verbales.

En resumen, el Juicio Cambiario persigue que el acreedor pueda hacer valer de manera rápida y sencilla su título de crédito frente al deudor que impaga, siempre que dicha deuda esté representada en un título cambiario.

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