Cómo calcular el Equity Value

Para invertir en la compra de una empresa, lo primero es determinar el correcto valor de su capital, una tarea que resulta crítica y que constituye el paso previo necesario para poder determinar posteriormente el valor de la empresa.

Normalmente se denomina con los términos anglosajones “Equity Value”  al valor del capital, y “Enterprise Valeu” al valor de la empresa. En el presente artículo voy a utilizar los términos en inglés dado que las obras que utilizo como referencia están en este idioma.

 

Podemos definir el valor del capital como el resultado de multiplicar el valor de mercado de las acciones de la compañía por el número total diluido de acciones de la empresa.

 

Share Price.

Para obtener el primero de los parámetros mencionados, esto es, el valor de las acciones ordinarias en circulación, se utiliza el valor de mercado de las mismas. En una empresa que cotiza en Bolsa u otro mercado secundario se utiliza el valor de cotización en cada momento.

Por ejemplo, si la empresa Adhoc S.A. cotiza en la Bolsa de Madrid, y el valor de cierre de sus acciones el día de la valoración es de 10 euros.

Si la empresa no cotiza en un mercado organizado como la Bolsa, habría que realizar una valoración formal para determinar el valor de las acciones ordinarias. Existen diversos modelos de valoración, siendo el más utilizado el Income Approach o modelo de descuento de flujos de efectivo, y que se basa en descontar los flujos de efectivo que la empresa será capaz de generar en el fututo con una tasa de descuento equivalente a la rentabilidad mínima esperada por el inversor, que se asume como coste del capital.

Fully Diluted Shares Outstanding.

Respecto del segundo componente, es decir, el multiplicador que representa el total de capital diluido (fully diluted shares outstanding), o número total de acciones, contiene el valor de tres componentes:

  • Opciones sobre acciones (Basic Shares Outstanding): suelen corresponderse con las stock options o derechos de adquisición preferente que pueden tener algunos accionistas de la empresa, por indicarlo así los estatutos de la misma, o bien en muchos casos los empleados (mandos intermedios, ejecutivos, directivos, etc..) que los habrían recibido como forma de retribución.
  • Opciones y Warrants: te trata de derechos de adquisición emitidos por la empresa y en manos de inversores que podrán ejercitarlos en el futuro.
  • Bonos convertibles: por último tendremos que tener en cuenta los bonos que la empresa haya emitido para financiarse, y que otorgan a sus tenedores el derecho a convertirlos en acciones.

En los tres casos estamos ante inversores que poseen el derecho a adquirir en el futuro, hasta una fecha determinada (vencimiento) acciones de la compañía a un precio fijado de antemano (strike o precio de ejercicio).

Evidentemente estos derechos se ejercitarán en caso de que resulten beneficiosos a sus tenedores, y esto sucederá cuando el strike sea inferior a la cotización en el mercado de las acciones. Cuando los derechos están en esta situación se dice que están “in the money” (cuando el precio de ejercicio o strike es superior al precio de mercado se dice que están “out of the money”, y no se ejercerá evidentemente el derecho; mientras que si el strike y el valor de mercado son similares se dice que la opción o derecho está “at the money”).

Por tanto, se ejercerán las opciones ordinarias, las opciones financieras, los warrants y los bonos convertibles cuando estén “in the money”.

Su ejercicio conlleva el derecho de los tenedores a adquirir acciones de la compañía a un precio inferior al de mercado. Y ello supone para el inversor que quiera adquirir la compañía contar con que existirán más accionistas a los que deberá pagar por sus acciones. Por este motivo es tan importante valorar correctamente el coeficiente “fully diluted shares outstanding”.

Para valorar las opciones y warrants se suele utilizar el modelo denominado “Treasury Stock Method” (TSM). Este modelo parte de la premisa de que estos derechos “in the money” serían ejercitados, utilizándose el beneficio para la recompra de acciones, por lo que las nuevas acciones que debe emitir la sociedad para compensar a los tenedores de los derechos preferentes serían equivalentes al número de acciones que se podrían recomprar con el susodicho beneficio.

Siguiendo con nuestro ejemplo de Adhoc S.A. si esta empresa tiene emitidos 1 millón de warrants con un strike de 9 € el coeficiente de capital diluido total será de 10.100.000.

Valor por acción (€)  10
Valor bursatil (€)  100.000.000
Acciones ordinarias (nº)  10.000.000
Warrants emitidos (nº)  1.000.000
precio medio de ejercicio (strike) de los Warrants (€)  9
valor teórico de ejecucíón de warrants (€)  9.000.000
acciones teóricas recompradas con la ejecución de warrants (nº)  900.000
warrants emitidos (nº)  1.000.000
acciones teóricas recompradas con la ejeción de warrants (nº)  900.000
nuevas acciones a emitir por la ejecución de warrants (nº)  100.000
Fully diluted shares outstandign  10.100.000

 

Equity Value.

Una vez calculado el este número total de acciones, solo queda multiplicarlo por el valor de la acción para obtener el valor del capital de la empresa.

En nuestro ejemplo, el Equity Value o valor del capital ascendería a 101 millones.

 

Equity Value (€)  101.000.000

* Vía| J. Rosenbaun, J. Pearl,(2013) <<Investment Banking>>, John Wiley & Sons Inc , Hoboken, NJ (USA)
* Más información| Investopedia    Investopedia 
* Imagen| PixabayCómo calcular el Equity Value

Fondos de Inversión: Guía para entender el rating Morningstar

Los fondos de inversión se han convertido en el principal instrumento al alcance de los pequeños y medianos ahorradores para conseguir acceder a los distintos mercados de activos financieros (renta fija, renta variable, materias primas, etc..) de cualquier región del mundo. Actualmente se comercializan centenares de fondos distintos en España en los cuales resulta posible invertir de manera sencilla a través de nuestro Banco o asesor.

Ante tal diversidad de opciones al alcance de cualquier inversor, la primera decisión que debe tomar el ahorrador es la de definir su objetivo de inversión: largo plazo o medio plazo, proporción de renta fija o variable, etc..

Pero tomadas todas estas decisiones, nos vamos a encontrar probablemente con que existen decenas de fondos de inversión distintos que se ajusten a nuestra necesidad, y aquí viene la segunda cuestión, es decir, la de determinar cuál de todos esos fondos es el mejor.

Para resolver esta segunda cuestión existen rankings de fondos, calificados según distintos criterios por compañías especializadas. Podemos encontrar al menos tres que gozan de gran solvencia en el mercado internacinal: Morningstar, Lipper y Standard & Poor’ s.

Pero es sin duda, de todos ellos es Morningstar la de mayor solera entre los inversores, y por ello vamos a estudiar cómo funciona su sistema de calificación.

Esta compañía, con sede en Chicago y fundada en 1984 utiliza en sus distintas valoraciones modelos de análisis complejo que tiene en cuenta múltiples variables, pero que se asientan en todo caso sobre tres criterios básicos para calificar los fondos de inversión:

  1. Rentabilidad: se tiene en cuenta el retorno anual del fondo en los últimos años. Se requieren al menos tres años de histórico de rentabilidad, por lo que si un fondo lleva operando menos de tres años no entrará en la calificación Morningstar.
  2. Riesgo: Se mide la volatilidad en la que ha incurrido el fondo, así como su beta, esto es, la relación entre la volatilidad del fondo y la del índice de referencia o benchmark.
  3. Comisiones: se tienen en cuenta las comisiones de gestión y depósito, así como las comisiones de suscripción y reembolso.

A partir de estos tres grandes ejes, el modelo otorga una valoración numérica a cada uno de los distintos fondos, y con esta valoración numérica se ordenan en un ranking a partir del cual se otorgan las estrellas Morningstar:

  1. El 10 % de los mejores fondos reciben 5 estrellas.
  2. El 22,5 % siguiente reciben 4 estrellas.
  3. El 35 % siguiente reciben 3 estrellas.
  4. El 22,5 % de los siguientes reciben 2 estrellas.
  5. El último 10 % del ranking reciben 1 estrella.

Así por tanto un fondo con 5 estrellas estaría entre los mejores de su categoría, al igual que uno con 1 estrella estaría entre los peores. Con solo conocer las estrellas Morningstar el potencial inversor ya tiene una potente referencia del comportamiento rentabilidad-riesgo y de las comisiones del fondo.

Dado que cuanto mejor gestionado y más éxito tenga un Fondo más tiempo tenderá a estar en el mercado, Morningstar calcula 3 ratings, uno a 3 años, uno a 5 años y uno a 10 años. Si el fondo tiene más de 3 años estará siempre en el primer rating; si tiene más de 5 años su calificación será la suma ponderada del 60% de la calificación en el ratign de más de 5 años y del 40% de la calificación en el rating de más de 3 años; finalmente si el fondo tiene más de 10 años se realizará la suma ponderada del 50 % del rating a 10 años, el 30 % del rating a 5 años y el 20% del rating a 3 años.

Si bien las estrellas Morningstar son como vemos una herramienta muy interesante tanto para los asesores financieros a la hora de recomendar un fondo, como para los potenciales suscriptores, debemos tener en cuenta las limitaciones de este modelo de valoración:

  • Rentabilidades pasadas no aseguran rentabilidades futuras.
  • El rating de Morningstar no tiene en cuenta atributos cualitativos, como el equipo gestor o la potencialidad de los activos subyacentes.

Finalmente cabe señalar que el ranking de Morningstar en Europa tiene como universo el conjunto de fondos que se comercializan aquí, por lo cual se elimina la distorsión que pudiese tener para el inversor o asesor el hecho de que en el ranking un fondo con buena valoración que se comercializa aquí fuese desplazado por fondos que, teniendo unos buenos resultados, sean inaccesibles en Europa por no comercializarse aquí.


* Más información|Blog Compraacciones  Morningstar  Blog Asesora
* Imagen| Pixabay

Deuda Senior como opción de inversión

En una coyuntura como la que hemos vivido en los últimos años, con una fuerte recesión, bajos tipos de interés y alto riesgo en los mercados financieros, los inversores se preguntan si existe alguna opción de inversión en renta fija, a medio o largo plazo, que goce de suficiente seguridad a la par que les asegure una rentabilidad suficiente.

La respuesta a esta pregunta pasa por hablar de Deuda Senior.

Tipos de deuda. Concepto de deuda Senior.

Cuando las empresas buscan financiarse mediante la emisión de empréstitos o títulos de renta fija, se distinguen en función del orden de prelación de créditos en caso de situación concursal dos tipos de emisiones:

  • Deuda Junior: se trata de la deuda subordinada, es decir, de aquella que ocupará el último lugar en el orden de prelación, junto con las participaciones preferentes y las acciones ordinarias.
  • Deuda Senior: se trata de la deuda que se coloca en primer lugar y por delante de la deuda Junior en el orden de prelación de créditos.

La seguridad como fundamento de la inversión en deuda Senior.

Toda inversión implica diversos riesgos para el inversor, y uno de ellos es el de que la empresa en la que invertimos pueda dar en quiebra o situación concursal, es decir, una situación en la que los pasivos superan a los activos y la empresa no tiene viabilidad financiera. A grandes rasgos, en esta situación los deudores de la compañía solo podrán cobrar con los bienes y derechos, que por concepto serán inferiores a las deudas, y según el orden de prelación establecido en la legislación concursal. Y por tanto, ser tenedor de deuda senior permite al inversor ostentar una mayor garantía en su inversión.

euro-870757__340

Tipos de Deuda Senior: Secured y Unsecured.

Además de colocarse por delante de la deuda Junior, la deuda senior puede emitirse respaldada con activos que la garantizan en exclusiva, también denominados colateral o activos colaterales. En este caso hablamos de la Deuda Senior Secured. Por ejemplo, las cédulas hipotecarias y las titulaciones hipotecarias que emiten los Bancos, y que son títulos de renta fija garantizados por créditos con garantía real (hipotecas sobre inmuebles) podemos considerarlos como Deuda Senior Secured.

A diferencia de las emisiones Secured o con colateral, la deuda Senior emitida sin un activo específico de respaldo se denomina Unsecured, para diferenciarla de las emisiones Secured.

Cómo invertir en Deuda Senior

Como empezábamos diciendo, por su mayor garantía la Deuda Senior, tanto Secured como Unsecured, puede resultar un excelente activo de renta fija de una cartera de inversión bien diversificada, pero ¿cómo puede el pequeño inversor llegar a comprar estos títulos en España?

En primer lugar, podría acudir directamente ante una emisión de deuda. Las grandes compañías y los Bancos suelen anunciar de manera activa y con publicidad estas emisiones.

En segundo lugar, puede acudir al mercado de renta fija y comprar títulos de emisiones en curso que coticen en aquél mercado. En España los mercados secundarios de renta fija privada se operan por BMEX y son

  • AIAF
  • MARF
  • SEND

En tercer lugar el pequeño inversor puede invertir de manera indirecta en deuda Senior corporativa a través de los Fondos de Inversión. Y es que los Fondos son un excelente vehículo para que los pequeños inversores puedan acceder a distintos activos financieros, y entre ellos se encuentran estos títulos de renta fija Senior.

Más información | Banco de España  Edufinet Economipedia

Imágenes | Pixabay

VIX: invertir en el índice del miedo.

El riesgo financiero.

Todas las inversiones financieras presentan distintos riesgos, como el riesgo por tipo de interés, o por tipo de cambio de divisas, o el riesgo de crédito, o los riesgos geo-políticos y normativos, entre otros.

Pero cuando hablamos de riesgo financiero tendemos a pensar solamente en el riesgo de que el valor de los activos en que hemos invertido baje en el mercado. Y no vamos mal encaminados, ya que la cotización de un activo tiende a reflejar la realidad del mismo, y por tanto las noticias buenas le harán tender al alza, mientras que los posibles riesgos que aparezcan le harán tender a la baja.

Así por tanto la cotización reflejaría el resto de riesgos y podríamos utilizarla como baremo del riesgo total de la inversión.

Volatilidad como definición del riesgo.

Pero ¿Cómo podemos definir este riesgo de cotización de los activos financieros?. Podemos definir el riesgo de cotización de un activo como la variabilidad que tiene al alza y a la baja su cotización. Cuánto más tienda a variar en uno u otro sentido su valor en el mercado, más volátil podremos considerar el activo.

Así por tanto, el riesgo financiero es la volatilidad estadística de su cotización, es decir, la intensidad y frecuencia con la que cambia de valor un activo respecto de su media.

Si vemos una serie estadística de la cotización histórica de dicho activo en el mercado, y observamos que las desviaciones respecto de su media son muy frecuentes, estaremos ante un valor de gran riesgo, mientras que si los valores de la serie se mantienen en torno a una media el valor por el contrario será muy estable  en su cotización y menos riesgoso.

Técnicamente, la medida de las desviaciones cuadráticas respecto de la media de la cotización del valor se corresponde con la Varianza; dado que dichas desviaciones pueden ser al alza o a la baja (positivas o negativas) se elevan al cuadrado sus valores a fin de convertirlos en positivos para el cálculo, por lo que finalmente se realiza la raíz cuadrada del valor de la desviación típica para presentar el dato de volatilidad, que matemáticamente se conoce como Desviación Típica.

El dato se suele presentar anualizado y precedido de un signo positivo y otro negativo, para indicar que la desviación puede ser al alza o a la baja (por ejemplo ± 12%).

VIX: el Índice de la volatilidad

Un índice financiero representa el movimiento en conjunto de varios activos financieros que lo componen (divisas, bonos, acciones, etc…) y permite por tanto tener en un solo número abstracto (número índice) la referencia del movimiento del total de la cartera de activos (media ponderada según el distinto peso de cada activo en el índice).

En 1993 el mayor mercado de opciones financieras del mundo, el CBOE (Chicabo Board Options Exchange) desarrollo el VIX (Volatility Index) como un índice de la volatilidad del mercado. Popularmente se conoce como el índice del miedo.

El valor del índice VIX se calcula tomando el promedio ponderado de la volatilidad implícita de ocho opciones call y put sobre el índice S&P 500 con vencimiento en torno a 30 días.

Una opción financiera es un contrato por el cuál tendremos la opción a comprar (call) o a vender (put) un activo determinado (subyacente) en un momento futuro del tiempo. El mercado CBOE como decíamos es el mayor mercado de opciones del mundo, y el VIX mide la volatilidad de una cesta representativa de opciones sobre el S&P 500 (Standard & Poor’s 500 Index) un índice que representa el movimiento de las 500 mayores empresas por capitalización bursátil de Estados Unidos.

Por ello, lo que nos dice el VIX es la volatilidad que el mercado descuenta para el próximo mes, y tenderá a subir si existe gran incertidumbre en el mercado, o a bajar si existe una situación de volatilidad.

Estrategias de inversión con el VIX.

Al fijarnos en su funcionamiento podemos observar que si el VIX sube, tenderá a bajar el S&P 500, y por el contrario cuando el valor del VIX baja tenderá a subir el valor del S&P 500.

Si asumimos la premisa de que el S&P 500 representa la situación económica del mundo occidental, por el gran peso de las empresas que componen este índice en la economía mundial, podemos determinar que cuando el VIX sube se avecinan riesgos y es momento de vender o mantener nuestras posiciones.

Pero la estrategia realmente interesante para especular con el VIX la constituye precisamente la de aprovechar esa incertidumbre que hará subir el índice VIX. Así por tanto, si nuestro análisis financiero del mercado prevé una bajada de las cotizaciones (por ejemplo por la  publicación de una alta tasa de inflación combinada con una cifra alta de paro, e incertidumbres políticas) podemos comprar el índice para venderlo cuándo suba. La forma más habitual de compra el índice es a través de la compra de participaciones en los ETFs (Exchange Trade Funds) que replican el índice VIX.


* Más información|Blog El Confidencial  Inbestia  Expansión
* Imagen|Pixabay

Los 9 riesgos que asumes en tu inversión financiera.

Invertimos para ganar más de lo que tenemos, pero debemos tener en cuenta que el rendimiento de todo activo financiero está determinado por la función de tres variables:

  • Riesgo
  • Tiempo
  • Rentabilidad

Así por ejemplo un activo determinado puede tener una rentabilidad del 10 % en un período de 1 año, y que durante este tiempo que dura la inversión el inversor asumirá un riesgo determinado.

Pero lo más importante de una inversión no es tanto el rendimiento que nos ofrecen o el tiempo que durará la inversión, sino el saber identificar, analizar, entender y valorar el riesgo que supone, dado que un activo cuyo rendimiento a priori nos puede parecer muy atractivo, podría resultar totalmente desaconsejable cuando entendemos realmente el riesgo que implica.

Básicamente podríamos clasificar los distintos riesgos de una inversión dentro de las siguientes categorías:

  1. Riesgo de contrapartida.

Es la calidad crediticia de la otra parte de la operación, es decir, de quien debe responder de la devolución del principal y los intereses.

Se trata por tanto de la solvencia del deudor en quien invertimos. Si compramos por ejemplo bonos de la empresa Vodafone, nuestro riesgo de contrapartida es el grado de solvencia que le otorguemos a esta empresa como futuro pagador del principal más los intereses de dicho bono.

  1. Riesgo de tipo de interés.

Si el tipo de interés del mercado sube respecto del tipo de interés que obtenemos por nuestra inversión, bajará el valor de mercado del activo en el que hemos invertido.

Por ejemplo, si invertimos en bonos que pagan un 1,5 % anual estando el Euribor al 1 % nuestra inversión es más rentable que el tipo oficial, pero si en un momento posterior a lo largo de la vida de la inversión el Euribor sube al 2,5 % nuestra inversión fluctuará a la baja al perder interés, dado que ahora es menos rentable que el tipo de interés del mercado.

  1. Riesgo de tipo de cambio.

Si el activo en el que invertimos está denominado en una moneda distinta a la nuestra y la cotización de dicha divisa se devalúa respecto de nuestra moneda, nuestra inversión se verá también devaluada.

Por ejemplo, si invertimos en un bono denominado en yenes y dicha moneda se devalúa respecto del euro, nuestra inversión tenderá a fluctuar a la baja, dado que cuando nos paguen intereses y nos reinviertan el principal, el deudor nos lo pagará en yenes, y al transformarlo a nuestra moneda, es decir, en euros, el importe final que conseguiremos será inferior por dicha devaluación.

  1. Riesgo por inflación.

La inflación es la subida del nivel medio de precios en una economía y en un período de tiempo determinado.

Por ejemplo, si invertimos 1.000 euros en un bono a 5 años y al 1 % anual en el año 2.000 y con dicho importe podríamos haber comprado una cesta de bienes de consumo, y posteriormente en el año 2005 esa misma cesta de bienes está valorada en 1.400 euros nuestra inversión se habrá devaluado por la inflación, ya que a vencimiento en 2005 los 1.000 euros que nos devolverán valen en términos relativos un 40 % menos que los que 1.000 euros invertidos en el inicio, y además los intereses que cobraremos de 50 euros (1% anual durante 5 años) no compensan más que una parte de la devaluación sufrida (400 euros).

  1. Riesgo de liquidez.

La liquidez es la facilidad para vender un activo, por lo cual podemos afirmar que un activo es más líquido en la medida en que resulta más fácil venderlo en cualquier momento.

Por tanto, el riesgo de liquidez lo constituye la dificultad que puede presentar nuestro activo de inversión para ser vendido en cualquier momento que lo deseemos.

Por ejemplo, si compramos acciones de una pequeña empresa que no cotiza en ningún mercado bursátil asumiremos un riesgo de liquidez ya que si deseamos vender en el futuro dichas acciones nos resultará mucho más difícil que si hubiésemos comprado acciones de una empresa que cotiza en el mercado bursátil.

  1. Riesgos endógenos.

Son los que se refieren a circunstancias propias e internas del deudor de la inversión.

Por ejemplo, si hemos invertido en acciones de una compañía, la dirección estratégica que adopten sus gerentes o las decisiones de su consejo de administración pueden afectar a la viabilidad de la empresa y por tanto de nuestra inversión como accionistas de la misma.

  1. Riesgos exógenos.

Son los que se refieren a la coyuntura socio-política y normativa en la que se enmarca nuestra inversión financiera:

  • Riesgo político: las decisiones del gobierno pueden ser contrarias a los intereses de la compañía en la que hemos invertido. Por ejemplo, si invertimos en acciones de una empresa con restaurantes de comida rápida y la política nacional dictada en un momento determinado por el Gobierno se posiciona en contra de este tipo de comida, podría afectar en contra de nuestra inversión.
  • Riesgo regulatorio: un cambio en la normativa que regula el sector en el que hemos invertido puede ir en contra del valor de nuestra inversión. Por ejemplo, si invertimos en acciones de una compañía tabaquera y se aprueba una ley que incremente los impuestos sobre el tabaco, las ventas de dicho producto podrían bajar, afectando negativamente al valor de nuestras acciones.
  • Riesgo sistémico o de mercado. La coyuntura económica de la región en la que radican los intereses de la compañía en la que hemos invertido pueden afectar negativamente a nuestra inversión. Por ejemplo, si invertimos en bonos de una compañía china y se produce una crisis bancaria en Asia podría caer el valor de nuestros bonos.
  1. Riesgo de volatilidad.

Si los valores financieros en los que hemos invertido cotizan en un mercado bursátil, la volatilidad que presenta la cotización del activo en dicho mercado constituye su riesgo financiero. Es decir, dicha cotización puede llevar al precio del activo a fluctuar al alza o a la baja, y la potencialidad de que baje su precio constituye este riesgo.

En la medida en que el mercado tiende a refleja el resto de riesgos del activo en su cotización, podemos considerar que la volatilidad constituye la valoración del riesgo total de la inversión. Si bien, dado que los mercados financieros no son perfectos, esta no sería una regla absoluta.

  1. Riesgo por apalancamiento.

Si la inversión se realiza con fondos ajenos, esto es, con financiación de un tercero al que debemos reintegrar el préstamo con el que hemos invertido, a los riesgos antes relacionados se le añade el riesgo de que las fluctuaciones negativas agraven la deuda que mantenemos con el financiador, así como nuestra capacidad de devolución del préstamo.

Por ejemplo, si invertimos 10.000 euros en acciones de una empresa con dinero prestado por un banco, esperando devolver el préstamo con los rendimientos de dichas acciones, en caso de que la empresa dé en quiebra no solo habremos perdido los 10.000 euros de nuestra inversión sino que además tendremos que responder de la deuda de 10.000 euros con el Banco.

Otro riesgo por apalancamiento lo constituye la inversión en activos financieros con el solo pago de garantías o de una parte del valor del activo. Este riesgo es típico de la inversión en derivados, warrants, opciones y futuros.

Por ejemplo, si compramos un activo valorado en 1.000 € pero solo me exigen pagar un 10 % del valor hoy y el resto en un plazo de tiempo determinado, podré hacer la inversión con 100 €. Pero si el valor del activo cae a 0 € tendré unas pérdidas de 1.000 % dado que con 100 € he perdido 1.000 €.


* Más información| IG Valores  Blog BBVA  Fundingcircle
* Imagenes| Elaboración propia

Ampliación de capital para pequeños accionistas

Identificar compañías sólidas (blue chips) y destinar una parte de los ahorros a comprar acciones de las mismas en bolsa es una de las prácticas más habituales de los ahorradores españoles.

Según los informes anuales publicados por BME, podemos afirmar que en torno al 25 % del ahorro privado en España está invertido en renta variable (unos 2 billones de euros), siendo las familias propietarias del 25 % de las acciones que cotizan en la Bolsa española. Bien sea de forma indirecta, mediante la participación en Fondos de Inversión o Planes de Pensiones, o bien de forma directa mediante la compra y tenencia de acciones (sobre un 8 % del ahorro estaría invertido de esta forma).

Las acciones reportan a sus titulares dos fuentes principales de beneficio:

  • Revalorización a medio/largo plazo que puedan tener las acciones de la compañía.
  • Dividendos que vaya repartiendo la empresa derivados de sus beneficios anuales.

Pero cuando los ahorradores son titulares directos de las acciones de las compañías cotizadas, y como propietarios de una parte de la misma, tendrán que encarar en determinadas ocasiones la decisión de la alta dirección y del Consejo de Administración de dicha empresa de realizar una ampliación de capital, y se hace necesario que comprendan qué es, cómo funciona y como afecta a su patrimonio, a fin de que puedan tomar las decisiones adecuadas.

¿Qué es una ampliación de capital?

Se trata de un método de financiación de las empresas, para captar fondos sin recurrir al endeudamiento. Así, cuando los administradores de la empresa determinan que es necesario que entre dinero en la compañía (normalmente para reforzar fondos propios, para hacer frente a nuevas inversiones o proyectos, para cubrir pérdidas, o bien para amortizar deuda con terceros) y entienden que no corresponde pedir este dinero a un acreedor (Banco, Fondo de Inversión, o prestamista análogo; mediante un préstamo, crédito u forma de financiación análoga) recurrirán a pedir dicho dinero a sus propios accionistas.

Esta solicitud de fondos a sus accionistas se realiza mediante la ampliación del capital social, emitiendo nuevas acciones. Se pone un valor a estas nuevas acciones, resultado de dividir el dinero que se necesita entre el número de nuevas acciones, y los compradores de estas nuevas acciones se convertirán en nuevos accionistas de la empresa, cubriendo con el dinero que desembolsan por las mismas el importe requerido para su financiación por parte de la empresa. Así por ejemplo, si una empresa necesita 100 millones de euros y decide realizar una ampliación de capital, puede emitir 100 millones de acciones, valoradas en 1 euro cada una, a fin de recaudar dichos fondos.

Efecto Dilución

Las ampliaciones de capital en las grandes compañías cotizadas tienden a tener un efecto de dilución de su valor de cotización previo a la ampliación.

Si la empresa de nuestro ejemplo anterior cotizaba en bolsa a 0,7 € por acción, y tenía antes de la ampliación 100 millones de acciones, su valor en bolsa sería de 70 millones de euros. Si amplia capital hasta los 200 millones de acciones (100 MM de acciones antes de la ampliación, más 100 MM  de nuevas acciones) el valor de cada una de sus acciones en bolsa sería de 0,35 € después de la ampliación (70 MM de € dividido entre 200 MM de acciones).

Así por tanto en nuestro ejemplo, si un accionista no acude a la ampliación de capital, comprando una nueva acción por cada antigua acción, verá reducido el valor de su participación después de la ampliación.

De la misma manera funcionaría en cuanto al valor contable o valor en libros de la acción. Si el patrimonio de esta empresa de nuestro ejemplo es de 200 millones, cada acción antes de la ampliación valdría 2 € (200 MM de € entre 100 MM de acciones), mientras que después de la ampliación (donde la compañía pasa a tener 300 MM  de fondos, pero 200 MM de acciones) cada acción valdría 1,5 € según libros. Es decir, el accionista que no compre nuevas acciones verá el valor de su acción reducido un 25 %.

De la misma manera, su voto y participación se diluyen si no acuden a la ampliación. Siguiendo con el mismo ejemplo, cuándo la empresa tenía 100 MM de acciones y representando cada acción un voto en la Junta de Accionistas, el accionista que no suscriba en su totalidad la ampliación de capital pasará a tener la mitad de votos en la Junta, dado que si por ejemplo un accionista de esta empresa tiene 1 millón de acciones, tendrá antes de la ampliación el 1 % de los votos, en tanto que de no suscribir la ampliación y tras la misma tendrá el 0,5 % de los votos (1 MM de acciones que posee entre 200 MM de acciones tras la ampliación).

Derechos de adquisición preferente

Para los actuales accionistas se suele otorgar un derecho a adquirir las nuevas acciones con preferencia ante un inversor ajeno. Esto trata de proteger a los actuales accionistas según lo expuesto en el apartado anterior, para que puedan suscribir la ampliación antes que un tercero y no vean reducida su participación en la propiedad de la compañía, así como para proteger igualmente el valor de su inversión.

Estos derechos de adquisición preferente pueden utilizarse por el accionista para acudir a la ampliación, pero también pueden venderse a un tercero, que adquirirá los mismos para acceder con preferencia a dicha ampliación.

El valor teórico de estos derechos de adquisición preferente equivaldría a la diferencia entre la cotización de las acciones antes de la ampliación, y la cotización teórica de las acciones de la compañía tras la ampliación de capital:

La cotización teórica tras la ampliación sería la media ponderada de las acciones antiguas (número de acciones antiguas exigidas por cada nueva acción -o dicho de otra forma número de acciones antiguas a las que corresponde un derecho de adquisición preferente- multiplicado por su valor de cotización) y de las acciones nuevas (número de acciones nuevas correspondientes a un derecho de adquisición preferente).

m = número de acciones antiguas por cada derecho de adquisición preferente

C´= valor de cotización antes de la acción

C´´=valor teórico de cotización tras la ampliación

n = número de acciones nuevas a recibir a un cierto precio de emisión por cada derecho

E= precio de emisión de las nuevas acciones a adquirir con el derecho preferente

Además en el caso de las compañías que cotizan en Bolsa, estos derechos pueden cotizar también, con lo cual podrán llegar a tener un valor en el mercado superior o inferior a su valor teórico, si bien el valor de cotización tendería a igualarse al valor teórico.

Pongamos un ejemplo de una empresa con 100.000.000 acciones que cotizan en Bolsa a 2 euros, y que para captar 10.000.000 € a fin de acometer un nuevo proyecto decide ampliar su capital en 10.000.000 acciones nuevas con un valor de adquisición unitaria de 1 euro. A cada accionista actual se le concede un derecho de adquisición preferente por cada 10 acciones antiguas (100.000.000/10.000.000). El valor teórico de cotización de cada acción será de 1,91 € (((10*2)+(1*1))/(10+1)). Por tanto el valor teórico de cada derecho de adquisición preferente sería de 0,09 € (2-1,91).

Los accionistas antiguos pueden realizar tres estrategias distintas, en función de su análisis de la nueva inversión, y de sus preferencias o posición de liquidez:

  • Acudir a la ampliación por el total de los derechos que le corresponden.
  • Vender una parte de los derechos de adquisición preferente, y utilizar otra parte de los mismos para acudir a la ampliación. Podrían calcular los derechos a vender necesarios para, con los ingresos recibidos, acudir a la ampliación con el resto de derechos sin desembolsar tesorería propia.
  • Vender todos los derechos de adquisición preferente.

Tipos de emisión de las nuevas acciones.

Las acciones nuevas se pueden emitir por un valor de emisión determinado que corresponda a su valor nominal. En este caso, como hemos visto, el nuevo titular que no sea accionista y quiera acudir a la ampliación tendría que abonar el valor de los derechos de suscripción preferente necesarios para comprar las nuevas acciones, más el valor de emisión de las nuevas acciones.

Pero también se pueden dar las siguientes situaciones:

  • Emisión con Prima: cuando el valor de emisión es superior al valor nominal. Esto permite a la compañía aprovechar su prestigio o solvencia, o bien el interés que despiertan sus nuevas inversiones, para obtener mayor financiación con su nueva emisión de acciones. También sirve para compensar a los antiguos accionistas: por las inversiones, activos o reservas de la compañía, de lo cual se beneficiaran los nuevos accionistas, pero han logrado los antiguos accionistas de manera previa a la ampliación.
  • Emisión Liberada: el precio de emisión se corresponde con el valor nominal, pero se utilizan fondos propios de la sociedad para su capitalización. Así, podría ser totalmente liberada cuando la suscripción de las nuevas acciones por los accionistas se realiza con cargo a reservas de la sociedad. O bien podría ser parcialmente liberada, por lo que una parte del valor de emisión se pagaría por los accionistas, y otra parte se aportaría con cargo a fondos propios o reservas


* Más información| ADE Udima  Emprendedores.es
* Imagen| Pixabay

El oro como inversión segura

Desde la más remota antigüedad, pocos son los bienes materiales que se han demostrado tan idóneos para mantener y rentabilizar el valor de una inversión como el oro. Es sin duda el rey de los activos reales de inversión, seguido quizá de la plata y los diamantes.

Todo patrimonio bien diversificado, es decir, con activos de baja correlación entre sí que reduzcan al máximo el riesgo total de la cartera, debería distinguir entre activos reales y activos financieros. Y dentro de los activos reales distinguiríamos a su vez entre bienes muebles y bienes inmuebles. Entre los bienes muebles que podemos utilizar para invertir con éxito una parte del patrimonio de nuestros clientes aquellos de mayor solera son el arte, las joyas y los metales preciosos.

¿A quién podemos recomendar el Oro?

Dentro de los activos muebles, el oro se configura como el activo idóneo que podemos recomendar a los clientes de perfil conservador, con un horizonte de inversión a largo plazo, alta aversión al riesgo y que buscan estabilidad en su inversión.

¿Dónde adquirir oro físico?

Podemos adquirirlo en cualquier joyería o establecimiento dedicado a la compraventa de oro, pero es necesario tener muy en cuenta el precio de mercado del oro en cada momento, dado que muchos de estos comercios mantienen unos precios superiores, por lo cual habrá de negociarse para no acabar comprando por encima del valor real.

En distintas páginas de internet podremos conocer la cotización de este activo. Por ejemplo en oro.bullionvault.es.

https://oro.bullionvault.es/Precio-del-oro.do

También existen plataformas especializadas como Auvesta, Apmex o Lingoro, en las cuales poder realizar la compraventa.

¿Cuál es la forma estándar de medir el oro?

La forma estandarizada es el Lingote. También conocido como Gold Bar, o Bullion, consiste en la fusión de este metal precioso en un molde rectangular, con un peso de 400 Oz según el standard Good Delivery. En la práctica existen moldes de distinto peso, para facilitar las transacciones físicas. El lingote debe contener grabado el nombre de su fabricante, su pureza y su peso.

La Onza troy es una medida inglesa de peso que se utiliza para el oro, equivaliendo 1 Oz a 31,1035 gramos. La onza general equivaldría a 28,35 gramos, pero se adoptó internacionalmente la Onza troy para medir el peso del oro. Así por tanto, un lingote con el standard Good Delivery pesa 12,4 kg.

La pureza o ley viene determinada por la proporción del oro puro dentro de la aleación del lingote. Se han utilizado diferentes medidas en distintos países y momentos, pero siempre se mide el ratio de oro puro en el conjunto de la estructura o lingote. Una medida utilizada para la pureza del oro y muy conocida es el quilate. Un quilate de pureza de oro equivale a una veinticuatroava parte de la aleación. Así por tanto, si un lingote de oro es de 18 quilates esto significa que 18 de las 24 partes en que se puede dividir el lingote son oro puro. Esto equivale al 75 % del mismo. También se utilizan a nivel legal y en muchos países las milésimas, donde 750 milésimas de ley indican que 750 partes de cada 1.000 son oro puro (75 %).

¿Y por qué no todo el lingote o estructura de oro que compramos es oro puro? Principalmente porque para estabilizar y fundir el oro se pueden utilizar otros metales en el proceso. En joyería es habitual utilizar otros metales como el paladio o la plata, por ejemplo para crear oro blanco. Incluso cuando no se utilizan otros metales, pueden existir impurezas en el oro, para ello se utiliza la media “N” o “de los nueves” (9), mediante la cual una pieza de oro del 99 % de pureza se denominaría como de 2N, y si fuese del 99,9 % sería 3N (se han llegado a crear piezas de 6N).

¿Dónde custodiar el oro físico?

Podemos guardarlo en cualquier lugar que nos resulte seguro, desde luego. Por ejemplo en nuestra residencia en una caja fuerte. También pueden utilizarse cajas de seguridad de las instituciones bancarias y de depósito.

Fiscalidad del oro

Si compramos oro de joyería, debemos pagar el tipo general del IVA (21%).

Si compramos oro de inversión, podremos acogernos al régimen especial tributario previsto para el mismo. Y es que para lograr que el oro se asimile a otros activos financieros o de inversión, la legislación fiscal exime del IVA al mismo cuando los lingotes o láminas de oro adquiridas sean de ley igual o superior a 995 milésimas, y cuyo peso se ajuste a lo dispuesto en el apartado noveno de la Ley del IVA.

¿Qué alternativas existen a la compra y custodia personal del oro físico?

Los operadores Auvesta, Apmex o Lingoro ofrecen además del servicio de compra un servicio de custodia, emitiendo certificados de titularidad que reflejan la propiedad de los lingotes a nombre de su legítimo propietario. Estos certificados por sí mismos pueden utilizarse como medio de intercambio. Existe también un mercado de certificados de oro: por ejemplo, en Bolsa de Madrid se cotiza un certificado de oro referenciado a la Onza troy de Societé Generale.

También pueden utilizarse instituciones de inversión colectiva. Existen ETFs y Fondos de Inversión que se dedican a invertir en oro físico, así como en empresas mineras dedicas a la extracción del oro (con lo cual su correlación con el precio del oro es alta).
* Más información| Expansión Orobullionvault AhorroCapital  OroFinanzas LibreMercado
* Imagen| Creación propia