El gran error de los prejuicios

¿Qué son los Prejuicios?

Del latín praeiudicium, significa juicio previo o también decisión prematura.

Así define el Diccionario de la RAE la palabra prejuicio, y su sola definición ya nos ofrece muchas señales de que los prejuicios son un error: no es justo ni sensato realizar un juicio previo, sin seguir todos los pasos necesarios para enjuiciar correctamente y de la forma más objetiva posible una situación o hecho; tampoco suele resultar correcta una decisión tomada de forma prematura, sin esperar a tener todos los elementos necesarios para que la decisión sea justificada y con criterio.

Realidad Objetiva Vs Realidad Subjetiva.

El mundo es objetivo, sometido a las leyes de la física y la lógica, pero la realidad que como personas percibimos es subjetiva. Nadie puede ver las cosas de manera absolutamente objetiva, sino que todos vemos la realidad en base a nuestros principios, creencias y paradigmas.

De ello se derivan dos consecuencias lógicas:

  • Nuestra visión de la realidad es limitada y sesgada por nuestras propias creencias y conocimientos.
  • Cada persona tiene su propia visión subjetiva de la realidad.

Valorar la diferencia

Por ello, y siendo conscientes de nuestras propias limitaciones perceptivas, se hace necesario un ejercicio de valoración de la realidad:

  • Solamente con humildad, y dejando de lado la soberbia y el orgullo, podemos tomar verdadera consciencia de que nuestra verdad no tiene por qué ser irrefutable.
  • Con respeto absoluto a las otras personas, escuchando con detenimiento y haciendo un profundo ejercicio de entendimiento, podemos extraer conclusiones y aprendizajes de la visión de la realidad de los demás que corrijan y enriquezcan nuestra visión.

Así podremos valorar los diferentes puntos de vista y ampliar nuestro propio conocimiento de la realidad desde el conocimiento que de las mismas cosas tienen los demás.

Comunicación respetuosa.

Por tanto, cuando somos humildes para reconocer que nuestra visión de la realidad es subjetiva, a la par que somos respetuosos con las visiones de la realidad de las otras personas, estamos en disposición de cooperar con ellos entendiendo sus puntos de vista.

Si sabemos escuchar de forma profunda a los demás y después sabemos exponer con respeto nuestros planteamientos y objeciones, a fin de hacerse entender, el resultado de dicha comunicación será una comprensión mejorada de la realidad.

El error de los prejuicios

Pero los prejuicios nos impiden este proceso de entendimiento y comunicación que mejora nuestra visión subjetiva.

Porque al prejuzgar a la otra persona se anula la posibilidad de análisis y discusión de su visión subjetiva.

Los prejuicios forman parte de nuestras creencias: son concretamente una creencia limitativa, dado que perjudican nuestra visión limitando nuestra capacidad de entendimiento.

La educación como fuente de los prejuicios

Pueden tener su origen en nuestro proceso de aprendizaje, cuando los prejuicios vienen impuestos por las enseñanzas de nuestros padres, maestros, jefes o en general las personas de las que aprendemos cosas a lo largo de la vida.

Un ejemplo típico lo tenemos en los prejuicios políticos, cuando nuestros padres o abuelos nos inculcan que una determinada corriente política es buena y la contraria es mala, considerando a los seguidores políticos de la corriente contraria personas malas o equivocadas completamente en su opinión.

El remedio para ello pasaría por los siguientes puntos:

  • Humildad para reconocer nuestras limitaciones, como ya dijimos antes, y poder valorar la opinión de los demás.
  • Leer, estudiar e intentar entender todo lo posible sobre un tema, sin limitarnos a los puntos de vista preestablecidos por las creencias impuestas.

La razón como fuente de los prejuicios

El otro posible origen de los prejuicios es racional, cuando de nuestras experiencias empíricas sacamos conclusiones categóricas que adoptamos como verdades indubitables. Así por ejemplo si varias veces un colaborador de nuestro equipo se ha equivocado en un tema, establecemos para el futuro la conclusión de que este colaborador siempre se equivocará.

El proceso de creación de estos prejuicios parece asemejarse al proceso científico, y esto resulta peligroso, porque es cientifico solo en apariencia.

El error está escondido en lo que podemos llamar la falacia de la generalización apresurada o no contrastada.

Y es que mientras que en el proceso científico la hipótesis queda contrastada con experimentos suficientes, así como sometida a la regla de falsabilidad, en nuestro proceso de raciocinio en el que concluimos un determinado juicio valorativo que se convertirá en un prejuicio no realizamos una verdadera contrastación empírica de nuestra hipótesis, ni queda sometida tampoco al criterio de falsabilidad. Siguiendo con nuestro ejemplo anterior, que nuestro colaborador se haya equivocado varias veces no implica la regla lógica de que se vaya a equivocar siempre, por lo que si prejuzgamos que todo lo que diga será erróneo, nos estaremos equivocando, limitando nuestra visión al perder su punto de vista.

El remedio para ello pasa por los siguientes puntos:

  • Humildad para reconocer nuestras limitaciones, pues no podemos extraer conclusiones generales y creerlas como verdades irrefutables.
  • Estar abiertos siempre a escuchar a los demás, dejando de lado experiencias previas.

El legítimo pero erróneo intento racional de segmentar la realidad es otra fuente de prejuicios. Así, nos puede parecer óptimo el clasificar a la gente en grupos: los listos, los tontos, los vagos, los brillantes, etc.. y meter a las personas con las que interactuamos en uno u otro grupo. Ello nos permite crear modelos de pensamiento rápido sin tener que perder mucho tiempo en escuchar y valorar detenidamente a la otra persona. Pero evidentemente caemos en la misma falacia comentada antes en nuestro proceso racional.

Categorizar, segmentar o clusterizar a las personas nunca es una buena idea, sino que crea igualmente prejuicios.

Conclusiones

Según todo lo expuesto, podemos concluir que los prejuicios impiden un correcto entendimiento de la realidad, y limitan nuestro proceso de conocimiento.

Es por tanto necesario evitarlos, dado que nos pueden hacer caer en errores cognoscitivos, dificultando además nuestra relación con el resto de personas.

Su origen está en un error intelectual propio (nuestro razonamiento deriva en una falacia) o ajeno (otra persona nos transmite un error de razonamiento en un proceso de aprendizaje).

Y se hace absolutamente necesario ser humilde, dejando la soberbia y el orgullo de lado, para poder evitar los prejuicios y poder comprender mejor la realidad.

Vía | Stephen R. Covey Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva (Paidos Ibérica, 2011)
Más información | Stephen R. Covey  Change Management  Behavior-Change
Imagen | Pixabay

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Las cuatro claves del liderazgo

Se buscan líderes, no jefes. Esta frase la hemos leído repetidamente en los últimos años, y viene a poner de manifiesto que al frente del éxito empresarial siempre hay un líder que dirige con éxito a su destino a toda la organización, no solo un jefe con una gestión diligente.

Y es que como nos decía P. Drucker  “un líder eficaz no es alguien a quien se le quiera o admire. Es alguien cuyos seguidores hacen lo que es debido. La popularidad no es liderazgo. Los resultados sí lo son”.

Pero la gran pregunta es ¿Qué cualidades definen realmente a un líder?

Recientemente escuché una conferencia del Dr. M. Alonso Puig, conocido investigador en distintos campos relacionados con la Medicina, el Management o el Coaching, y cuyas conclusiones sobre el liderazgo creo que son realmente acertadas.

Por ello me propongo aquí compartir su tesis sobre las cuatro cualidades que convierte a una persona en un líder, así como  qué tipo de liderazgo es el correcto.

Liderar significa conducir.

Líder es una palabra de origen sajón, que deriva del término Leader, el cual a su vez significa guiar por un camino, servir como indicador de ruta. En el inglés moderno el término Lead tiene las siguientes acepciones: conducir; guiar; acaudillar; adiestrar; inducir; capitanear; mandar; llevar la punta

Por tanto, lo primero y más evidente que podemos afirmar es que liderar es conducir un proyecto, servir de guía a un grupo de personas. Y en un nivel de abstracción más elevado, liderar equivaldría a influir en los demás e inspirar determinados comportamientos de seguimiento voluntario.

Liderar es un verbo.

Liderar no es una condición de una persona, sino que se trata de un verbo, de una acción que todo el mundo puede llevar a cabo.

Por tanto líder no es alguien concreto y particular, como a veces tendemos a pensar. Líder es todo aquel que ejerce el verbo liderar.

Todos podemos liderar.

Pero bailar también es un verbo, y no solo basta con ponerse a bailar para hacerlo bien. Al margen de las cualidades intrínsecas de cada persona, tanto físicas como psíquicas, que pueden llevarle a cantar mejor o bailar mejor que otros, lo cierto es que todos podemos cantar y bailar, cada uno a nuestro nivel.

Con el liderazgo  pasa lo mismo, no todos vamos a ser los grandes líderes empresariales o políticos de nuestro tiempo, pero sin embargo todos podemos liderar a nuestro nivel y en nuestro ámbito personal y profesional.

Las cuatro claves del liderazgo.

El líder a cualquier nivel requiere de modo “sine qua non” de cuatro cualidades específicas:

1.- Competencia.

2.- Visión.

3.- Carácter

4.- Empatía.

  1. Competencia.

El líder debe ser una persona suficientemente competente en el campo en el que va a liderar. Es decir, debe contar con un bagaje académico y profesional que le acredite como persona competente para opinar, pues su discurso no puede nacer de su mera opinión, en tanto que no sería creíble. La opinión del líder debe basarse en un profundo conocimiento y en una exitosa experiencia.

Por ejemplo, difícilmente alguien sin ningún tipo de conocimientos arquitectónicos podrá convertirse en el líder de la arquitectura moderna entre el resto de arquitectos, pues su opinión será siempre cuestionable y las más de las veces técnicamente errónea.

  1. Visión.

Además de contar con la suficiente competencia para liderar en su campo, tendrá que tener una visión ilusionante del destino a alcanzar. Los líderes conducen a otras personas a alcanzar fines comunes, y para ello deben saber dónde está el destino de dicho viaje. Es más, el destino lo marcan ellos mismos, lo marca su visión de futuro. Incluso en situaciones complicadas, el líder tiene visión, sabe lo que hay que hacer.

La visión es la capacidad de abstraerse de las cuestiones de corto plazo, salir de la caja y poder ver las cosas a un nivel superior, lo cual permite diseñar la estrategia de largo plazo más adecuada y exitosa. Es lo que el Dr. Covey llama “trabajar en el segundo cuadrante” en su obra “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva”.

  1. Carácter.

En tercer lugar, un líder debe tener carácter, pues de otra forma aunque cuente con una gran experiencia, y tenga visión de futuro, no será capaz de movilizar a otras personas a seguirle. El carácter implica seguridad en sí mismo y un alto coeficiente de inteligencia emocional: el líder es fiable, íntegro, honesto, justo, coherente, y aunque no es perfecto y se puede equivocar hace siempre lo que dice, y dice siempre de forma transparente lo que hace. Por ello mueve con su ejemplo.

  1. Empatía.

Por último, pero no menos importante, el líder tiene un alto grado de empatía, es capaz de conectar fácilmente con los demás, con sus sentimientos y emociones. Pues si le sobra carácter pero le falta empatía no podrá ganarse el afecto de sus seguidores.

Así por tanto, a cualquier nivel y en todas las materias el líder es aquel que es competente, tiene visión, tiene carácter y conecta con los demás.

Poder y Autoridad.

Por ello el líder no impone, el líder atrae. Y por eso empezábamos diciendo que el jefe tiene poder, y utiliza el mismo para gestionar, pero el líder no consigue movilizar gracias al poder, sino gracias a su gran autoridad, que resulta ser el potente detonante que mueve al equipo.

Liderazgo de servicio.

Mientras que lo intuitivo es imaginar al líder como alguien superior a los demás, por encima el grupo, el verdadero liderazgo efectivo es el liderazgo de servicio, es decir, aquél en el que el líder está realmente al servicio de su equipo y de los fines a conquistar.

Así, se reconoce a sí mismo como uno más del grupo, de ninguna manera superior a los demás, pero sí con la responsabilidad de dar servicio a los fines comunes.

Transmitir ideas.

El líder en definitiva transmite de forma efectiva a los demás sus ideas, los persuade para seguir un camino determinado.

Si recordamos la obra Retórica, de Aristóteles (384-322 a.C.) el discurso persuasivo que resulta eficaz consta de tres partes argumentales:

1.- Logos. → Argumento lógico.

2.- Ethos. → Apelación a la solvente autoridad del que expone el argumento.

3.- Pathos. → Apelación a los sentimientos y al lazo sentimental entre el que expone el argumento y su audiencia.

Y las cuatro cualidades del líder se pueden enmarcar en esta estructura de argumentos:

  1. a) La competencia con la que se construye el discuro, y la parte racional de la visión del líder conforman el Logos de su discurso.
  2. b) La propia competencia personal y profesional del líder, la parte emocional de su visión, y el carácter del líder se corresponden con el Ethos, con su autoridad para liderar.
  3. c) Por último, su conexión emocional con el grupo al que lidera, la empatía que conecta con sus seguidores y su vocación de servicio constituyen el Pathos del discurso.


* Vía|Madera de Lider (Mario Alonso Puig, 2004, Empresa Activa)
* Más información|Harvard Business Review
* Imagen|pixabay

Marketing, Memoria y Emociones

El centro del marketing: Las personas.

Hace unos días, y gracias a la encomiable labor de Marketing Directo, que pone a disposición pública (yo las sigo en Ivoox y Youtube) las magníficas conferencias que promueve, descubrí una exposición muy interesante de Félix Muñoz (publicada el 22 octubre 2015), todo un icono del Marketing en nuestro país, titulada “¿Conocemos realmente al Consumidor?”. Voy a trazar en este artículo las líneas generales de su tesis, que creo merece la pena difundir.

Los clientes son personas. Si ponemos (y así debemos hacerlo) al cliente como centro de nuestro negocio, tenemos que tratarle como lo que es: una persona.

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Y el motor de las personas son las emociones, por lo que no basta con ser racionales para acercarnos a nuestro cliente. Hay que emocionarle de verdad.

Memoria y Marketing.

Se calcula que el ciudadano medio recibe unos 3.000 impactos publicitarios al día, entre los periódicos, internet, televisión, radio o marquesinas del autobús ¿de cuánto nos acordamos?. Si aceptamos esta cifra, estamos hablando de más de un millón de impactos publicitarios al año. La gran mayoría no llegarán a calar en el cliente, por lo que son dinero perdido para el anunciante.

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¿Nos hemos hecho inmunes a la publicidad? Tal y como empezábamos diciendo, si queremos entender al cliente, tenemos que entender a la persona, así que veamos cómo funciona el cerebro humano, y más concretamente la memoria.

Según señala la obra de Daniel Goleman, Inteligencia Emocional (1995), la mente emocional se sitúa en el sistema límbico, mientras que la mente racional se corresponde con el neocórtex. El sistema límbico es la parte del cerebro humano que antes se desarrolló, siendo posterior el desarrollo en el cerebro del neocortex.

Por tanto, aunque es más pequeña, el sistema límbico es más poderoso que el neocórtex. Y es el sistema límbico el gestiona los distintos tipos de memoria de nuestro cerebro.

Por otro lado, Los profesores Tulving y Schacter distinguen cinco grandes sistemas de memoria.

  1. Memoria perceptual: percibimos que conocemos una marca, la hemos visto antes, pero no la sabemos distinguir con mayor detalle. “Este logo me suena”.
  2. Memoria semántica: da significado a las cosas que percibimos. “Este logo es de Nike”.
  3. Memoria episódica: Nos permite evocar sucesos, es un estadio superior al de las anteriores memorias. Aquí es donde se guardan las experiencias. Y lo que hace que estas experiencias se guarden para siempre son las emociones (magnífica frase en la exposición de Félix Muñoz <<las emociones son el pegamento de la memoria>>. “Este es el logo de Nike, cuándo usé sus zapatillas eran realmente buenas, y el día que las recibí de Amazon me sentí feliz”.
  4. Memoria operativa: es la memoria consciente que nos permite guardar y manipular información en el corto plazo para realizar operaciones, razonar o tomar decisiones. “Quiero unas zapatillas, éstas cuestan 80 euros y estas otras de la marca Nike cuestan 120”.
  5. Memoria procedimental: es la memoria de largo plazo que almacena las habilidades necesarias para realizar tareas. “Si entramos al bar a tomar algo, pediré una Coca Cola”

El tipo de memoria cuarto, la memoria operativa, se gestiona por el cortex prefrontal. Es la parte del cerebro que sirve para razonar, pero no alberga información a largo plazo, sino solo a corto plazo.

La memoria a largo plazo es la memoria procedimental, que se gestiona por el cerebelo. Es decir, las cosas las aprendemos y razonamos (memoria operativa) con el cortex prefrontal. Y las interiorizamos a largo plazo con el cerebelo, en la memoria procedimental. Aquí es dónde quiere llegar el marketing, a que nuestra marca esté posicionada en la memoria procedimental del cliente,  pero primero tiene que pasar por el resto de memorias y partes del cliente.

Emociones y Marketing

Como decíamos, el sistema límbico es el que gestiona los recuerdos, y hace que se ponga o no atención en las cosas. Esta parte del cerebro hace que los mensajes que recibimos se desechen, o bien se fijen de manera suficiente y lleguen a formar parte de la memoria procedimental. Y como también dijimos, el pegamento de los recuerdos son las emociones; cualquier descarga emocional genera la proteína necesaria para que algo se quede fijado en nuestra mente a largo plazo, en el cerebelo. 

Si queremos estar bien posicionados por tanto en la cabeza de nuestros clientes, y ser su primera opción, tenemos que crear una emoción satisfactoria en nuestra llegada a las personas. Una emoción que sitúe nuestra marca en su cerebro, de manera positiva, de tal forma que lleguemos a formar parte de su memoria procedimental.

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El cortex prefontal, como antes señalamos, se encarga de gestionar los comportamientos cognitivamente complejos. La primera vez que nuestra marca entra en contacto con los clientes, es en el cortex prefrontal donde el cliente piensa en nosotros para tomar una decisión de compra, o para quedarse con nuestro mensaje.

Puesto que ya sabemos que el cerebro filtra la mayor parte de los miles de mensajes publicitarios que recibimos cada día, es decir, la parte límbica no le presta atención a cosas que no son NUEVAS y no son RELEVANTES, sino que las desecha, debemos crear una EXPECIENCIA SATISFACTORIA, una emoción suficiente que haga que nos recuerde.

Relaciones humanas y Marketing.

Como expuse en otro artículo, también basado en una magnifica conferencia de Marketing Directo (charla de Marcos de Quinto), el Marketing racional no nos lleva a ningún sitio, es el Marketing emocional el que puede llegar a la memoria procedimental.

Por último expone brillantemente Félix Muñoz que la buena relación entre una marca y una persona debe ser como la buena relación entre dos personas. Si quiero enamorar a una chica me tengo que diferenciar suficientemente del resto de personas que interactúan con ella; para que me haga caso, tengo que ser Nuevo y Relevante, crear una experiencia satisfactoria que me posicione en su mente. No hay segundas oportunidades para las primeras impresiones.

Así empezaré a ser su amigo. Después deberé ser constante e ir incidiendo en mi posición, para llegar a ser su novio. Posteriormente tendré que entrar en su memoria procedimental: cada vez que piensa en un hombre que dé sentido a toda su vida pensará en mí. Finalmente nos casamos y llegaré a ser su gran referencia, la convertiré en mi Fan número uno.

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Estudiando “Los 7 Hábitos” (IV) Primero lo Primero

El tercer hábito de la gente altamente efectiva, poner primero lo primero, se podría definir como “autoadministración efectiva”. La administración sigue al liderazgo, esto es, primero el liderazgo establece las metas, roles y valores, y después la administración ejecuta en la práctica las acciones necesarias para alcanzar los objetivos propuestos.

Si recordamos lo dicho sobre el liderazgo al hablar del segundo hábito, respecto de que es el hemisferio derecho del cerebro, la parte creativa, la que se ocupa del liderazgo, en el caso de la administración es el hemisferio izquierdo, como parte racional, la que gestiona esta faceta.

El liderazgo define qué es lo primero, y la autoadministración efectiva le asigna el primer lugar en las tareas de cada día: primero lo primero.

DISCIPLINA

El profesor Covey cita un ensayo de E.M. Gray llamado “El denominador común del éxito” donde, tras estudiar aquellos aspectos que diferenciaban a la gente exitosa del resto de personas concluía <<el denominador común de las personas de éxito es su disciplina para hacer las cosas. No necesariamente les gusta hacerlas, pero su disgusto está subordinado a la fuerza de sus propósitos>>. Es decir, la disciplina es la clave del éxito. Y la disciplina surge de la voluntad independiente de cada persona. Covey nos dice que el ser humano tiene cuatro privilegios que lo distinguen como tal del resto de especies animales: la Autoconciencia, la Imaginación, la Conciencia Moral y la Voluntad Independiente; la conciencia de uno mismo, la imaginación y la conciencia moral son las claves de los dos primero hábitos, la Proactividad y la Constitución personal, mientras que la Voluntad es la clave de la disciplina, y por tanto de la administración efectiva.

CLAVES DE LA ORGANIZACIÓN EFECTIVA.

Dado que el tiempo es un recurso escaso, debemos economizarlo de la manera más eficiente posible. Esta gestión del tiempo es la autoadministración, que se centra en la organización y ejecución de tareas según prioridades.

Pero el reto de la organización efectiva no es realmente organizar el tiempo, sino organizarnos a nosotros mismos. La organización efectiva se centra en las relaciones y en los resultados, no en las tareas en sí mismas.

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Las personas efectivas no se orientan a los problemas, sino hacia las oportunidades
(P. Drucker). Por ello trabajan en el cuadrante 2, porque se dedican a planificar y desarrollar oportunidades. Alimentan las oportunidades y dejan morir de inanición los problemas, piensan preventivamente. El resultado de todo ello es disciplina, control, ausencia de crisis y visión.Las personas efectivas trabajan en el cuadrante 2. Las personas que pasan mucho tiempo en el cuadrante 1 son reactivas, y no proactivas. Las personas que pasan mucho tiempo en los cuadrantes 3 y 4 son irresponables.

agenda2Como decía Voltaire, Suerte es lo que sucede cuándo se encuentran la preparación y la oportunidad, y las personas proactivas no necesitan dedicarse a “apagar fuegos” continuamente (cuadrante 1) ni gastan su tiempo de manera poco responsable (cuadrantes 3 y 4), por ello están preparados para todas las oportunidades.

A modo de Pareto 80/20, en el caso de la autoadministración efectiva el 80 % de los resultados proviene del 20 % de las actividades.

VOLUNTAD

De nuevo volvemos aquí a la disciplina, porque sin una verdadera voluntad para centrarse en el cuadrante 2 no conseguiremos ningún resultado. Debe existir un verdadero deseo proactivo, y un centro vital basado en valores, para organizar adecuadamente nuestra vida. Y es que poder hacer lo que debemos supone la responsabilidad de decir “No” a las tareas y distracciones de los cuadrantes 3 y 4. Al trabajar en el cuadrante 2, las personas efectivas apenas tendrán problemas acuciantes en el cuadrante 1.

HERRAMIENTA DE PLANIFICACIÓN

Cada persona debe encontrar su modelo de agenda, o herramienta de planificación ideal. Podría ser una agenda electrónica, una hoja Excel, una aplicación móvil. Lo que es importante es que dicha herramienta funcione según los siguientes puntos:

  1. Recoger los valores y nuestra constitución personal, que van a guiar nuestro camino.
  2. Permitir una planificación semanal. La semana resulta el plazo organizacional ideal.
  3. Establezcamos un día, por ejemplo el domingo, para labores de planificación del resto de la semana.
  4. Identificar los distintos roles personales. Una misma persona puede ser a la vez padre, marido, hijo, empleado, presidente de su comunidad y miembro del equipo de futbol.
  5. Establecer las metas personales en cada rol. En el ejemplo anterior podrían ser llevar a los niños al cine, ayudar a su mujer a hacer las labores de casa, reparar la lavadora de su madre, terminar el proyecto según estableció con su jefe, conseguir varios presupuestos para la reparación de la puerta de entrada al edificio y jugar el partido del sábado por la mañana.
  6. Programar en el calendario semanal las tareas necesarias para alcanzar las metas.
  7. Tener a la vista los valores y fines personales para recordar siempre ejecutar todas las tareas de acuerdo a nuestra constitución personal.

DIMENSIÓN HUMANA DE LA ORGANIZACIÓN: EFECTIVIDAD Y EFICIENCIA.

Estamos hablando siempre en de efectividad personal, pero no de eficiencia. Mucha gente podría preguntarse por qué no hablamos de alcanzar la eficiencia, y no solo la efectividad. La respuesta la podemos exponer aquí, al hablar de planificación efectiva.

organizarEfectividad es un término humano pero eficiencia es un término tecnológico. La eficacia es efectividad, consiste en hacer las cosas bien, mientras que eficiencia significa hacer las cosas bien con el mínimo coste en recursos. Por ejemplo, un motor eficaz permite a un vehículo recorrer 100 kilómetros sin fallar, mientras que un motor eficiente le permite hacerlo con el mínimo coste en gasolina, y en el mínimo período de tiempo posible, junto con el mínimo desgaste en aceite.

Cuando hablamos de tareas, podemos intentar hacerlas de manera eficiente, pero cuando hablamos de personas, no podemos asignar un tiempo determinado a las relaciones o a las emociones. No se puede ser eficiente en términos de personas. Sería poco efectivo intentar dedicar determinados minutos a nuestra esposa, nuestros hijos o nuestros compañeros de trabajo, pues en tanto que tratamos con personas no podemos intentar lograr nuestros éxitos interpersonales en un espacio de tiempo prefijado.

Por ello, nuestra herramienta de planificación debe ser flexible, y permitirnos dedicar el tiempo necesario a cada relación personal, o poder mover las tareas en función de las necesidades de las personas.

Por último, indicar que nuestra herramienta de planificación, en línea con todo lo expuesto en los párrafos que preceden, no es un mapa, sino una brújula. Es flexible porque nos guía hacia nuestro destino, pero no fija un camino inamovible.

DELEGACIÓN EFECTIVA

Una vez tenemos clara la organización efectiva, debemos completar la misma con la técnica interpersonal de la delegación efectiva. Puesto que con ello multiplicamos nuestros resultados.

Delegar de manera efectiva supone centrarnos en los resultados, y no en los métodos. Puesto que se basa en delegar confianza en los demás.

Una persona efectiva tiene que saber delegar en los demás su confianza, convirtiéndolos en encargados de alcanzar determinados fines, y no en meros recaderos a los que se dice qué hacer y cómo hacerlo. Hay que empoderar a nuestros delegados para que puedan alcanzar las metas fijadas en ellos.

amorMientras que una persona que intenta hacerlo todo sola se ve limitada por sí misma, y no pasa de ser un Productor, una persona que sabe delegar la confianza en los demás se transforma en Administrador, y consigue multiplicar sus resultados. Por ejemplo, si intentamos hacer todas las tareas de casa nosotros solos, nuestros éxitos serán muy inferiores a si podemos delegar en nuestra esposa o nuestros hijos. En el entorno empresarial, el líder que delega responsabilidades ser transforma en un administrador efectivo.

Delegar de manera efectiva supone establecer los resultados deseados, dar las directrices necesarias, señalar los recursos para llevar a cabo la tarea, hablar de consecuencias de incumplimiento y establecer una rendición de cuentas. Así, al delegar de manera efectiva, nuestro delegado se convierte en encargado y responsable de su éxito, en su propio jefe. 

Si delegamos en individuos más inmaduros, deberemos señalar mayor rendición de cuentas, y unas directrices más claras. Por el contrario, con individuos maduros bastará con señalar el resultado a alcanzar. Lo bueno de este tipo de herramienta de delegación es que se puede delegar en cualquier persona, independientemente de su madurez para la tarea.

RESULTADO HASTA AQUÍ DE LA EFECTIVIDAD: ÉXITO PERSONAL.

Con los tres hábitos estudiados hasta el momento, la persona consigue ser efectiva a nivel personal, y puede dar el salto a los tres hábitos siguientes, que lo guiarán al éxito interpersonal. Pero no se puede buscar el éxito interpersonal sin tener claro que hemos conseguido primero el éxito de la efectividad a nivel personal.

Una persona efectiva que ha interiorizado los tres primero hábitos es proactiva y responsable por tanto de su propia vida, describe los principios y valores que le guían para conseguir las metas vitales que se ha propuesto, y se organiza de manera efectiva para lograrlo.

Cuándo ya se ha convertido en líder de su propio destino, este último hábito es el puente para convertirlo en líder del medio personal que le rodea y con el que interactúa cada día en sus distintos roles personales y profesionales.

Vía | Stephen R. Covey Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva (Paidos Ibérica, 2011)

Más Información | blog posgrados tec  blog vivir tu tiempo blog alberto chouza

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Estudiando Los 7 hábitos (III) Comienza con un fin en mente

El primer hábito, la proactividad, significa asumir que somos responsables de nuestra vida y de todo lo que nos pasa. Así que el segundo hábito llamado “Empieza con un fin en mente” supone establecer de manera proactiva y responsable los objetivos que queremos conseguir en nuestra vida, así como establecer igualmente cómo vamos a vivir para conseguir dichos objetivos.

OBJETIVOS VITALES

abuelosEstablecer nuestros objetivos vitales significa visualizar cómo queremos que nos recuerden las personas con las que interactuamos en nuestros distintos roles cuándo finalice nuestra vida. Es decir, identificar si queremos que nuestros hijos nos recuerden como un magnífico padre, si queremos que nuestro cónyuge nos recuerde como la mejor pareja, o si queremos que nuestros compañeros de trabajo, clientes y proveedores nos recuerden como un gran profesional. Una vez hayamos visualizado la impronta que queremos dejar en los demás, podremos definir nuestro objetivo vital, por ejemplo ser un buen marido, o una buena esposa, ser un gran padre o madre, ser el mejor empresario, o la mejor arquitecta del país.

Según distintos estudios sobre neurociencia, la parte izquierda del cerebro es la racional, es más lógica y verbal, mientras que la parte derecha del cerebro es la intuitiva y creativa. Normalmente nos centramos en la parte racional, pero para visualizar aquello que queremos lograr tenemos que imaginar, ser creativos, utilizar y desarrollar en definitiva la parte derecha.

Las personas altamente efectivas, de manera proactiva y responsable, utilizan su capacidad de imaginación y creatividad para visualizar cómo quieren ser, sus objetivos vitales. El profesor Covey nos propone el siguiente ejercicio: Imaginar que es el día de nuestro entierro, y que nos podemos ver a nosotros mismos, como si de un tercero se tratase, de cuerpo presente en la iglesia; todos los que nos rodean cada día, nuestros familiares, amigos y compañeros, han asistido al mismo para despedirnos; si nos preguntamos cómo queremos que ellos nos recuerden, como un buen padre, esposo, amigo y compañero, por ejemplo, estaremos estableciendo ahí nuestros objetivos vitales.

Esto es visualización a largo plazo, pero las personas altamente efectivas utilizan también su capacidad creativa, de imaginación y visualización, para establecer sus objetivos a corto plazo. Imaginan las cosas antes de hacerlas. ¿Qué objetivos quiero cumplir este año en mi trabajo? ¿Cómo puedo ayudar a mi esposa para cuidar de los niños y la casa? ¿Qué enseñanzas le quiero proporcionar a mi hijo en los próximos meses? El primer peldaño del éxito es visualizar todo aquello que queremos lograr, y una vez puesto el objetivo establecer el guion necesario para lograrlo.

CONSTITUCIÓN PERSONAL

Y es que las personas altamente efectivas, en tanto que comienzan siendo proactivas y haciéndose responsables de sus propias vidas, no viven los guiones diseñados por terceras personas, o por el destino, sino que escriben su propio guion y marcan su propio destino.

Una vez que hemos visualizado nuestros objetivos vitales, tendremos que escribir el guion para conseguirlos.

Igual que cada País soberano tiene su propia Constitución como norma suprema y fundamental, en la cúspide de su sistema jurídico, y que define los principios y objetivos de la nación, nosotros podemos establecer nuestra propia Constitución personal.

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Así por tanto de la misma manera que la Constitución nacional desarrolla los principios fundamentales de su país, y establece valores inalterables como la paz, la igualdad, el respeto y la justicia, nuestra Constitución personal debe recoger los valores que van a fundamentar nuestra vida, y que vamos a seguir siempre como norma suprema para alcanzar nuestros objetivos finales, que también vendrán recogidos en nuestra Constitución personal.

Siguiendo con la identificación entre la norma jurídica constitucional, y nuestra constitución personal, cada vez que veamos que una actuación en nuestra vida no se corresponde con nuestra Constitución personal, deberemos declararla “inconstitucional” y no llevarla a cabo.

Esto en definitiva es llevar a la práctica la proactividad del primer hábito, pues recordemos que las personas proactivas subordinan los impulsos a los valores.

Enlacemos ahora con un ejemplo nuestra constitución personal con nuestros objetivos vitales, y con nuestros objetivos de corto plazo: Si visualizamos una discusión con nuestro cónyuge, dónde vemos que tendemos a reaccionar gritando por algo que nos parece equivocado, podemos visualizar también cómo corregirlo, respetando nuestros valores (respeto, dignidad, amor) y supeditando nuestro sentimiento de ira a dichos valores, lo cual nos llevará a evitar la reacción violenta, y a proceder explicando sosegadamente el razonamiento de por qué creemos que nuestro cónyuge se equivoca. Estamos siendo proactivos, respetando nuestros valores recogidos, previa visualización de largo plazo, en nuestra constitución personal, visualizando también y estableciendo un objetivo de corto plazo (no crear conflictos con nuestro cónyuge) y mejorando con todo ello nuestra relación conyugal. Estamos incrementando nuestra efectividad personal.

De la misma manera, al redactar nuestra Constitución personal estamos creando el guion de nuestra propia vida, y no viviremos el guion establecido por otras personas, o por las circunstancias. Y es que las personas reactivas viven su vida en base a los guiones que les han proporcionado terceras personas (sus padres, sus cónyuges, sus amigos o sus enemigos). Mientras que las personas proactivas tienen la capacidad de vivir su propio guion, esto es, vivir su propia vida con su propia constitución.

Para redactar nuestra Constitución personal, utilicemos el hemisferio derecho de nuestro cerebro, ampliemos nuestra perspectiva y visualicemos aquello que queremos ser. Después procedamos a identificar los roles (v. gr. padre, hijo, compañero, amigo, cónyuge, empresario) y las metas (v. gr. ser un gran padre, ser un magnífico marido, ser el mejor arquitecto).

EL CENTRO DE NUESTRA VIDA: LOS VALORES.

Aquello que ponemos en el centro de nuestra vida marca la misma. Como podemos ver en la siguiente imagen, del centro de nuestra vida salen cuatro factores que determinan cómo vivimos: la seguridad, la guía, el poder y la sabiduría.

centro vital

La seguridad es la valía, la autoestima, la fuerza personal. La guía es la dirección de nuestra vida, nuestro marco de referencia. El poder representa nuestra fuerza y capacidad de actuar, nuestra energía personal para afrontar la vida. Por último, la sabiduría persona representa la perspectiva y equilibro con el que afrontamos todo aquello que nos pasa, y con la que influimos en los demás.

Por lo tanto, es de suma importancia establecer el centro adecuado, pues de otra manera nos guiaremos de manera equivocada, frenaremos nuestro poder o nuestra seguridad, y mermaremos nuestra sabiduría.

La gente tiende a poner en el centro de su vida elementos como el cónyuge, la familia, los amigos, el dinero, el trabajo, el patrimonio, el placer, los enemigos, sus creencias religiosas, o ellos mismos. Cuando uno de estos factores, o la mezcla de varios, constituye el centro de nuestra vida desatendemos el resto de roles y grupos de los que formamos parte, y nos volvemos poco efectivos.

Las personas altamente efectivas ponen en el centro de su vida los valores. Las decisiones basadas en los valores correctos son las decisiones más efectivas. Recordemos que según el primer hábito las personas proactivas identifican los valores que mejor representan los principios universales (humildad, autoestima, respeto, amor, desarrollo personal, justicia, paz, etc…).

Cuando el centro de nuestra vida lo constituyen los valores adecuados, nos dotamos de gran seguridad para afrontar todo aquello que nos pasa, tenemos la guía correcta para conseguir nuestros objetivos, poseemos el poder necesario para ello, y nos convertimos en fuente de sabiduría en nuestro desarrollo personal.

Por ello es necesario que nuestra Constitución personal recoja los valores que deben dictar nuestra vida, y que los pongamos en el centro de la misma para vivir una vida realmente efectiva.

 

LIDERAZGO PERSONAL

Al haber interiorizado el primer hábito, la proactividad, y el segundo hábito, de comenzar con un fin en mente, nos volvemos líderes. Y es que los líderes son aquellos que visualizan dónde hay que llegar, y marcan el camino para llegar.

emocional4Lo que distingue a un administrador de un líder es que los administradores hacen las cosas bien, y los líderes hacen las cosas correctas (Peter Drucker). Y es que hacer solo las cosas bien puede derivar en el fracaso, cuándo descubrimos que estamos siguiendo el guion marcado por otras personas, o que hemos pasado nuestra vida siguiendo un camino incorrecto. Lo hemos hecho bien, pero no hemos hecho lo correcto. Hacer las cosas correctas pasa por visualizar e identificar nuestros propios objetivos, de manera responsable y proactiva, y perseguirlos de acuerdo a una constitución personal basada en los valores correctos.

En el mundo empresarial, mientras que existen grandes administradores, con buenas dotes para la contabilidad, las finanzas o la organización, hay muy pocos líderes que sean capaces de marcar el objetivo y el camino, y dirigir a su organización, proveedores y clientes hacia el mismo. En el marco personal pasa lo mismo, debemos convertirnos en líderes y perseguir nuestros objetivos de acuerdo a los valores adecuados.

Lo fácil es ser administrador, no tener que hacerse responsable de su propia vida y poder echar la culpa a las circunstancias. Pero aquellas personas que deciden ser proactivas y empezar con un fin en mente están dando los pasos adecuados para ser altamente efectivas, y se convertirán por tanto en líderes de sus propias vidas y de aquellos con los que interactúan.

Antes de administrador hay que ser líder.

Vía | Stephen R. Covey Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva (Paidos Ibérica, 2011)

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Estudiando Los 7 Hábitos (II) Proactividad

El primer hábito que la gente altamente efectiva tiene interiorizado es el de la PROACTIVIDAD.

Las personas altamente efectivas son proactivas.

Proactividad significa ser Responsable de tu propia vida. Mientras que la vida de la gente Reactiva es controlada por el ambiente físico (circunstancias) o por el ambiente social (otras personas) la vida de las personas Proactivas es controlada por ellas mismas.

Proactividad es la capacidad de subordinar los impulsos a los valores (ver el apartado de Valores en el ensayo (I) de esta serie). La gente Reactiva se deja dominar por sus impulsos y sentimientos, por ello no controlan su vida, sino que ésta es controlada por lo que piensan o dicen otras personas, o por las circunstancias de cada momento. Sin embargo la gente Proactiva interioriza y asume unos valores correctos y bien definidos, y reacciona conforme a los mismos, y no conforme a impulsos externos o sentimentales.

Una máxima de la proactividad es asumir que nosotros somos lo que somos como consecuencia de nosotros mismos, de nuestras decisiones pasadas y presentes. Y somos nosotros los únicos que podemos cambiar nuestro futuro.

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HACER QUE LAS COSAS PASEN

Proactividad es tomar la iniciativa y asumir nuestra responsabilidad de hacer que las cosas pasen.

Mientras que la gente reactiva espera que las cosas pasen, las personas proactivas hacen que las cosas pasen.

Las personas reactivas esperan que suceda algo, que alguien se haga cargo de ellas, que alguien o algo resuelva los problemas. Sin embargo, las personas que triunfan son aquellas que son soluciones en sí mismas para los problemas. Crean soluciones, y no problemas.

Las personas proactivas en cuatro pasos:

  1. Toman la iniciativa.
  2. Para hacer lo que resulte necesario.
  3. De manera congruente y de acuerdo a los valores correctos.
  4. Y realizan la tarea.

LENGUAJE PROACTIVO

El lenguaje, la capacidad de comunicarnos con el resto de seres humanos, nos diferencia del resto de animales y nos convierte en personas civilizadas. Por ello es muy importante que nuestro lenguaje sea siempre proactivo, y no caiga en la reactividad.

El lenguaje reactivo deriva en profecías autocumplidas: <<seguro que no lo voy a conseguir>> <<me tienen manía>> <<nunca tengo suerte>>. Sin embargo el lenguaje proactivo es positivo y responsable: <<haré todo lo que esté en mi mano>> <<me comprometo a intentarlo>>.

La gente proactiva entiende que Amar es un verbo, y el Amor, el sentimiento, es el resultado de Amar, de ejercer el verbo. Las personas proactivas hacen hincapié en el verbo amar: sacrificarse por los demás.

El ambiente lingüístico correlaciona con la especialización hemisférica en el área de Broca

TENER FRENTE A SER

Mientras que las personas Reactivas hablan de “Tener”: <<si yo tuviese más constancia>> <<él tiene más constancia>>, lo cual sitúa los problemas fuera de nuestro circulo de influencia, puesto que creemos no tener el control.; Las personas proactivas hablan de “Ser”:<<puedo ser más constante>> <<él es más constante>> lo cual traslada el problema a nuestro circulo de influencia, al ser nosotros responsables de nuestra manera de ser, y por tanto poder cambiarla.

CIRCULO DE PREOCUPACIÓN Y CIRCULO DE INFLUENCIA

Debemos distinguir claramente entre aquellas preocupaciones sobre las que tenemos capacidad de influir (el resultado de nuestro trabajo, la educación de nuestros hijos, etc…) y aquellas otras en las que poco o nada podemos hacer (una recesión económica internacional, un programa educativo público que nos parece poco adecuado, etc…).

Las personas proactivas centran sus esfuerzos en el círculo de influencia, en aquellas cosas en las que pueden influir activamente y sobre las que deben actuar, lo cual acrecienta su energía positiva.

Mientras que por el contrario las personas reactivas se focalizan en el círculo de preocupación, esto es, en los defectos de otras personas, o en problemas y circunstancias del medio sobre las que no tienen ningún control. Evidentemente sin poder conseguir resultados firmes, lo cual les desmotiva y vuelve su energía negativa.

circulo de influencia

¿CÓMO ABORDAR LOS PROBLEMAS?

Todos los problemas que afrontemos pueden recaer en tres áreas distintas, y según aquella en la que recaigan las personas proactivas los abordarán de las siguientes maneras:

  1. Área de Control directo: Involucra nuestra propia conducta, corresponden al área de Influencia. Hay que abordarlos proactivamente, en base a nuestros valores.
  2. Área de Control Indirecto: Tiene que ver con la relación con los demás y con el medio. Se resuelven mediante métodos de influencia humana y mediante la efectiva interrelación (los hábitos 4, 5, y 6 que estudiaremos en posteriores ensayos).
  3. Área dónde no tenemos ningún control: Si nada podemos hacer al respecto, la manera de afrontar dichos problemas es asumir la responsabilidad de modificar nuestras actitudes hacia ellos. Lo adecuado aquí es aceptar que no lo podemos cambiar, sonreír y vivir con ello. De este modo no les otorgamos a dichos problemas el poder de controlarnos. Esta es la actitud que logró salvar del horror del campo de concentración Nazi a personas como Victor Frankl, cuyo ejemplo cita el profesor Covey en su obra, o la actitud que toman las personas altamente efectivas ante una enfermedad como el Cancer.

AGRANDANDO EL CIRCULO DE INFLUENCIA.

Según vamos actuando de manera proactiva, conforme a todo lo expuesto en este ensayo, vamos agrandando nuestro círculo de Influencia, y vamos siendo más efectivos.

La autoconciencia y la conciencia moral nos permiten identificar aquellas áreas que realmente están dentro de nuestra área de influencia: áreas de debilidad, de mejora, sobre las cuáles trabajar para desarrollar, cambiar o eliminar. Con imaginación, voluntad de independencia y responsabilidad nos acercamos a dichos problemas y los transformamos en éxitos. Establecemos metas y objetivos, y actuando proactivamente cumplimos nuestros compromisos y problemas.

Así poco a poco vamos superando las problemáticas, va creciendo nuestra efectividad intrapersonal e interpersonal, y vamos teniendo mayor influencia sobre el resto de personas y circunstancias.

RESPONSABILIDAD, ELECCIONES Y CONSECUENCIAS.

Nos dice Covey que si coges una punta del palo, coges también la otra. No se puede coger un palo y llevarnos solo una de las puntas del mismo. Esto quiere decir que a veces cogemos algo que más adelante en el tiempo, al ver la otra punta, resulta que fue el palo equivocado.

Y es que todas nuestras elecciones en la vida tienen consecuencias, y debemos aceptarlo. La mejor manera de vivir con un erro del pasado es asumirlo. Solo son realmente errores aquellas consecuencias negativas de las que no aprendemos, el resto son lecciones de las cuáles extraemos aprendizajes.

Las personas proactivas reconocen sus errores, los corrigen y aprenden de ellos, para no volver a cometerlos. Transforman el fracaso en éxito.

Vía | Stephen R. Covey. Los 7 hábitos de la gente altamente eficiente.  (Paidos Ibérica, 2011)

Más información | gestiopolis   Monografías.com  liderazgohoy

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Estudiando “Los siete hábitos” (I)

INTRODUCCIÓN.

Descubrí la obra “Los siete hábitos de la gente altamente efectiva” a principios del año 2012. Había oído hablar mucho de ella, como obra fundamental para entender la vida y lograr un verdadero crecimiento personal y profesional. Pero finalmente fue la insistencia de un amigo lo que me animó a leerlo.

Con su lectura descubrí que efectivamente se trata de una guía fundamental para todo lo que hacemos en nuestras vidas. Covey ha sabido sintetizar con brillantez aquello que convierte a los individuos en personas excelentes.

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Hace varias semanas comencé a leer por tercera vez este libro, ya que no estamos ante una obra para leer y dejar olvidada, sino que requiere de un continuo estudio y análisis. Cada vez que se aborda un capítulo, aunque se haya leído varias veces, se descubre una nueva enseñanza, o se interioriza mejor una enseñanza anterior.

Y en esta tercera lectura (y tercer estudio) de la obra de Covey, he ido recabando notas y apuntes que voy a transformar en una serie de ensayos, a modo de síntesis de “Los 7 hábitos”.

Este es el primero de dichos ensayos, y está dedicado a instruir al lector en los conceptos básicos en los que se asientan “Los 7 hábitos”.

EFECTIVIDAD PERSONAL

Es la cualidad de generar los resultados apropiados y esperados mediante acciones, en los distintos medios y con las distintas personas que interactúa.

Resultados apropiados: Lo primero a destacar de esta breve definición de efectividad personal es que hablamos de resultados apropiados, adecuados a la buena fe y dentro de la legalidad. Hablamos de lograr relacionarnos mejor con nuestra familia, con nuestros amigos, o conseguir realizar mejor nuestro trabajo. Pero engañar a un familiar para lograr un objetivo no estaría dentro de lo que entendemos por efectividad.

Resultados esperados: Se trata de dirigir nuestra vida, por lo que los resultados que logramos son los que hemos planificado. En contra, alguien que no controla su propio rumbo, sus sentimientos o reacciones, puede encontrar resultados que le parezcan apropiados, pero no será una persona efectiva en tanto que no lo habrá logrado proactivamente y de manera planificada, sino por azar o gracias a otros.

Interdependencia: Hablamos no solo de lograr un control de la propia persona, en base a una efectividad intrapersonal. Sino de un control del medio en el que se mueve e interactúa, y de su relación con el resto de personas con las que se desenvuelve en dichos medios, una efectividad intrapersonal. Es decir, no se trata solo de autonomía personal, entendida como la capacidad de controlar nuestras emociones y nuestros resultados en casa, en el trabajo, o con los amigos. Se trata de ser efectivo también en nuestras relaciones interpersonales con las distintas personas con las que interactuamos en casa, en el trabajo o en nuestro círculo de amistades. La realidad es interdependiente.

Cualidad: Según el Diccionario la palabra cualidad significa “Rasgo, componente permanente, diferenciado, peculiar y distintivo de la naturaleza o la esencia de una persona o cosa que contribuye, junto con otros, a que alguien o algo sea lo que es y como es.” Por lo cual se trata de interiorizar la efectividad como un rasgo personal propio. Esto se logra adquiriendo los hábitos adecuados.

PRINCIPIOS Y VALORES

La realidad es objetiva, pero nosotros la percibimos de manera subjetiva, por medio de nuestros sentidos, y procesamos dicha información en base a nuestras creencias y conocimientos. Por ello, aunque la realidad pudiera afirmarse por las leyes de la física que es objetiva, dos personas distintas con valores y creencias distintos, podrían entender de manera distinta un mismo hecho objetivo. Por lo que podríamos afirmar que para un ser humano la realidad es siempre subjetiva.

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Hablamos de interpretar en tanto que, como dijimos, percibimos de manera subjetiva la realidad, a través de nuestros sentidos y creencias. Por ello, para comprender lo mejor posible dicha realidad es necesario contar con el mapa adecuado, y dicho mapa son los Valores.

Las personas altamente efectivas viven su vida en base a los valores adecuados. Pero ¿cuáles son y cómo determinamos dichos valores? Si los valores son un mapa, este tendrá que ser lo más parecido al terreno que vamos a explorar, pues nuestra interpretación del terreno vendrá determinada por el mapa que estemos utilizando.

Existen unos principios universales inherentes a los seres humanos, que todos compartimos de manera independiente a nuestra raza, época, religión o postulado. Podríamos enumerar aquí algunos como el respeto a la vida, la libertad, la igualdad, la justicia, o el respeto a las otras personas. Muchas veces, incluso cuándo nuestras creencias o nuestros sentimientos nos llevan a lesionar algunos de estos principios naturales, nuestra brújula interior nos dice que no estamos haciendo lo correcto, inconscientemente sabemos que hay algo que no estamos haciendo bien. De la misma manera, cuándo ayudamos a los demás, o realizamos acciones acordes con dichos principios naturales intuimos que estamos haciendo lo correcto.

El Derecho Natural, de gran importancia a lo largo de la historia de la humanidad, es un ejemplo del intento del ser humano por entender y regirse por dichos principios naturales.

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Pero no podemos conocer de manera empírica o positiva dichos principios, puesto que como pasa en el resto de ciencias sociales el objeto de estudio somos nosotros mismos, el ser humano. Sin embargo, sí podemos aproximarnos lo máximo posible mediante los Valores, entendiendo por valores los códigos morales que rigen la conducta del ser humano.

Por tanto, cuánto más se parezcan nuestros Valores a los Principios naturales y universales del ser humano, mejor será nuestro mapa de la realidad. Y cuánto más nos ciñamos a estos valores en todo lo que hacemos, menores serán los equívocos en nuestra conducta.

Es por todo ello por lo que las personas altamente eficientes deben basar necesariamente su vida en los Valores.

HABITO

<<Los hábitos son la intersección de conocimiento, capacidad y deseo.>> Esta es la definición literal que nos da el profesor Covey en su obra, y me parece muy acertada. Encontramos un hábito allí donde se cruzan el querer hacer algo (deseo, motivación, querer hacerlo), la capacidad de hacerlo (cómo hacerlo), y el conocimiento (qué hay que hacer).

Como podemos leer en el diccionario, un hábito es una práctica habitual de una persona. Decía Aristóteles que “Somos lo que hacemos repetidamente. La excelencia, entonces, no es un acto; es un hábito.” Es decir, la excelencia, el hacer las cosas siempre bien, es un hábito.

La obra <<Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva>> nos proporciona, como su nombre bien indica, siete hábitos a los cuales ceñirnos para lograr la efectividad personal que empezábamos describiendo en el presente ensayo.

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PRODUCCIÓN Y CAPACIDAD DE PRODUCCIÓN.

La efectividad es una función que depende de dos valores, que el profesor Covey define como Producción y Capacidad de Producción. Aquello que logramos gracias a nuestra efectividad lo llamamos Producción, y a la habilidad desarrollada para poder lograrlo la llamamos Capacidad de Producción. Y decimos que la efectividad es función de ambas variables porque, para maximizar la misma, será necesario cuidar la capacidad, e ir cosechando producción.

Intentaré explicarme con un sencillo ejemplo: un deportista profesional. Su Producción son las medallas de oro y trofeos que ha ganado gracias a su capacidad física. Pero evidentemente tendrá que entrenar todos los días para volver a ganar las competiciones en el futuro. No puede centrarse solamente en las medallas ya ganadas, y olvidarse del entrenamiento. Pero de nada sirve centrarse en entrenar si no es para volver a cosechar triunfos en su carrera.

Por ello el profesor Covey nos indica que las personas altamente efectivas deben encontrar el equilibrio entre la Producción y la Capacidad de Producción, que denomina como P/CP. Es un proceso continuado y retroactivo.

RESUMEN.

En definitiva, las personas altamente efectivas son aquellas que logran los objetivos que se proponen alcanzar, gracias a sus acciones personales, y en todos los ámbitos de su vida. Guiados siempre por una conducta basada en Valores, lo cual determina la nobleza de sus objetivos.

Dicha efectividad personal la logran gracias a que desarrollan e interiorizan como hábitos propios las conductas necesarias. Logrando por ello la excelencia en todo lo que hacen (familia, amigos, trabajo, comunidad, etc…). Y cuidando siempre de engrasar continuamente su engranaje, a fin de que se mantenga en correcto funcionamiento. 

Stephen R. Covey. Los siete hábitos de la gente altamente eficiente. (Paidos Ibérica. 2011)

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