El desempleo como variable macroeconómica

A la hora de estudiar la economía de una nación en la que pretendemos invertir, normalmente comprando deuda pública de su gobierno, o bien acciones de empresas que tienen en dicho país su principal fuente de ingresos, debemos tener en cuenta diversas variables macroeconómicas que nos permiten analizar la situación de dicho Estado.

Hemos visto en anteriores ensayos en este blog EFPA varias magnitudes macroeconómicas muy importantes: la inflación, el PIB y la demanda agregada de electricidad.

Ahora, en este nuevo artículo, vamos a abordar una tercera magnitud que reviste enorme importancia: el desempleo, o tasa de empleo nacional.

Concepto de tasa de desempleo.

El desempleo o tasa de desempleo, también denominada Paro o tasa de paro, y que tiene su tasa contraria en la ocupación, se define como el número de personas sin empleo entre el total de población activa de una nación o región. Así, por tanto, se trata del ratio de paro en una economía nacional.

Teniendo en cuenta que el empleo implica de manera directa la capacidad de la economía de emplear todos los recursos humanos disponibles, independientemente de su productividad individual, una mayor tasa de desempleo nos alerta sobre una peor situación de la salud económica de la nación o región en estudio.

Otros conceptos a tener en cuenta.

Se entiende por población activa el porcentaje de la población total que por su edad (entre 16 y 65 años por lo general) por su disposición física (ausencia de enfermedad o de discapacidad física o mental) y por su disposición legal (capacidad legal para trabajar) pueden ejercer un trabajo por cuenta propia o ajena. Se suele calcular a partir de encuestas, en España en contrato a través de la llamada EPA (Encuesta de Población Activa). Se tiene en cuenta para clasificar a un individuo en la población activa su intención de trabajar (por lo que se excluyen las personas con actividades no retribuidas, como por ejemplo misioneras o personas consagradas; así como personas sin intención de buscar un empleo, como por ejemplo estudiantes).

Se diferencia la población en edad legal de trabajar de la población activa en los matices antes explicados al definir este concepto de activos: dado que la población en edad legal de trabajar está formada por las personas entre 16 y 65 años, pero como hemos visto pueden darse circunstancias personales o legales que imposibiliten su aspiración a un trabajo remunerado.

Se entiende por población ocupada el porcentaje de población activa con un empleo por cuenta propia o por cuenta ajena. Normalmente se tienen en cuenta para su contabilización los registros públicos de cotizantes a la seguridad social, así como de autónomos y empresarios por cuenta propia.

Se entiende por población desocupada, o en paro, a la diferencia entre la población activa y la población ocupada. Se trata por tanto del volumen de personas que, considerándose en condiciones de trabajar, no tienen un empleo por cuenta propia o ajena por causas ajenas a su voluntad.

Finalmente la población total es el universo de personas que residen legalmente en un país o nación.

Secuencialmente, dentro de la población total tenemos la población en edad legal de trabajar, y al margen todos los miembros de la población fuera de dicho rango de edad. A su vez, dentro de la población en edad de trabajar diferenciamos a la población activa y dejamos al margen al resto de personas que no se considerarían activos. Finalmente, dentro de la población activa tenemos personas ocupadas y personas desocupadas.

Calculo de la tasa de desempleo.

Se calcula como el ratio en tanto por cien entre la población desocupada y la población activa. Así, por ejemplo, si en una región la población activa asciende a 1.000.000 personas mientras que la población desocupada es de 100.000 personas determinaremos que la tasa de desempleo en esta región es del 10%.

Evolución de la tasa de desempleo en España.

Si estudiamos la serie histórica de la tasa de desempleo en nuestro país podremos tomar la perspectiva necesaria para entender qué porcentaje debemos considerar más relevante, o de entender cuál suele ser la tasa de paro en cada momento del ciclo económico.

Tomando como inicio el año 1975, en los albores de nuestra actual democracia, la tasa de paro era del 3,7 %, la más baja desde entonces. A partir de este momento se fue incrementando de forma importante hasta alcanzar el 21,5 % en el año 1985. En estos años se vivió una recesión internacional, tras la denominada crisis del petróleo de 1979.

Desde ese pico fue bajando hasta el 16,5 % en 1992 coincidiendo con una importante inversión pública de cara a los Juegos Olímpicos de Barcelona, y la Exposición Universal de Sevilla.

Tras esa relajación volvió a vivirse en nuestro país una escalada de la tasa de desempleo, hasta escalar a un nuevo máximo del 24,5 % solo dos años después en 1994.

En los años sucesivos la tasa fue descendiendo según se recuperaba la economía española, hasta el mínimo del 10,6 % registrado en el año 2000, al inicio del siglo. Se vivió posteriormente un leve ascenso al 11,4 % en 2004 y de ahí fue bajando de nuevo al albor del crecimiento económico hasta el mínimo histórico del 8 % en el año 2007.

Con el inicio de la crisis de las hipotecas “subprime” y posterior gran recesión mundial se volvió a sufrir una importante escalada del desempleo, hasta un máximo histórico del 27,2 % en el año 2012. Desde ese momento se ha ido reduciendo con la breve recuperación vivida hasta hace poco más de un año, siendo en este momento del 14,2 % pero con señales que avecinan una nueva recesión.

desempleo españa

Comparación con las tasas de otros países.

Ahora que ya sabemos que la tasa actual está lejos de los mínimos vividos, pero de momento también lejos de los máximos registrados en los últimos 40 años, nuestro estudio debe contrastar esta tasa en comparación con las tasas de los países de nuestro entorno (OCDE).

La realidad es que se registra en España una de las tasas más altas de la OCDE, solo por detrás de Grecia (16, 7%).

La tasa de desempleo más baja corresponde a República Checa (2,2%) seguida por Japón (2,4%) y encontramos en tercer lugar a Alemania (3,1%).

Conclusión.

Como hemos visto, resulta crítico tener en cuenta a la hora de invertir en acciones o bonos relacionados con un país específico la tasa de desempleo de dicho país.

Dado que dicha tasa tiene una correlación directa con la coyuntura económica que se vive, siendo más alta cuanto peor es la misma. Esto nos puede servir tanto para tomar decisiones negativas (no invertir por la mala coyuntura) como positivas (el valor de los activos puede ser barato e interesa comprar a la espera de una recuperación).

En el caso que hemos analizado, y que corresponde a la tasa de paro de nuestro país, hemos estudiado en primer lugar la evolución de la serie histórica de la tasa, para entender el dato actual a la luz de la secuencia que sigue la misma en función de cada momento económico. Y el dato actual no parece del todo negativo, si bien habrá que relacionarlo con otras variables macroeconómicas (inflación, PIB, etc…). Pero a continuación hemos comparado la tasa nacional con las del resto de países de su entorno y hemos constatado que el dato es realmente malo al ponerlo en contraste con los del resto de naciones.

 

 

 

 

El PIB como magnitud macroeconómica.

El conocimiento del PIB y sus implicaciones nos permite mejorar nuestras decisiones de inversión en lo referente al riesgo país. Debemos tener en cuenta, cuando compramos participaciones de fondos de inversión, acciones, renta fija internacional, o bien participaciones de planes de pensiones con perspectiva internacional, que el factor y distribución geográfica puede hacer variar mucho el perfil real de riesgo que asumimos.

¿Qué es el PIB?

Se trata del valor monetario de la producción total de bienes y servicios de demanda final en un período de tiempo determinado (normalmente un año) y en una región determinada (normalmente un país).

Es decir, aplicado a un año y a un país concreto, nos permite medir la producción finalista total en una economía. Utilizando como magnitud de medida el valor en dinero (euros, dólar, etc…) de todos los bienes y servicios que han realizado las empresas de dicho país y se pueden comprar o adquirir en el mercado.

¿Para qué sirve?

Nos permite tener un orden de magnitud con el que comparar la evolución de la economía en un país, respecto de años precedentes. Igualmente podemos utilizarlo para comparar un país o región con otros países.

¿cómo se calcula?

La valoración de bienes se puede realizar de dos formas alternativas. La primera sería “a precios de mercado”, lo que significa tener en cuenta en el valor monetario los impuestos indirectos como por ejemplo el IVA, y no tener en cuenta las subvenciones a la explotación. La segunda alternativa sería “a coste de factores” lo que implica no incluir impuestos indirectos y sumar las subvenciones a la explotación. El PIB valorado de la primera forma equivaldría a la valoración que tienen en cuenta los ciudadanos al adquirir dichos bienes o servicios. Mientras que de la segunda forma equivaldría a la perspectiva de las empresas productoras.

elec 1Para tener en cuenta los bienes y servicios producidos se valoran tanto los de las empresas nacionales o residentes en la región objeto de estudio, como los producidos por empresas extranjeras en el territorio de dicho país o región.

Igualmente debe tenerse en cuenta que existen tres enfoques para realizar la valoración. El primero sería el basado en gasto o demanda, sumando la demanda final de bienes y servicios en un período dado de familias, empresas, administraciones públicas y saldo neto exterior.  El segundo es el basado en la oferta, y a diferencia del enfoque anterior significaría sumar el valor de mercado de todos los productos en cada etapa de su producción, menos el valor de mercado de los costes utilizados para obtener dicho producto. Finalmente, el tercer enfoque sería el de los ingresos, sumando todos los factores implicados en el proceso productivo: sueldos, comisiones, alquileres, honorarios, costes de producción, etc..

Actualmente en España en INE hace la valoración según lo dispuesto en el Reglamento (UE) nº 549/2013 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 21 de mayo relativo al Sistema Europeo de Cuentas Nacionales y Regionales de la Unión Europea (SEC 2010), Reglamento (UE) nº 549/2013 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 21 de mayo.

¿Cuál es la cifra del PIB en España?

En la última década el promedio del PIB anual en nuestro país asciende a 1.086.000 millones de euros, mientras que el de 2018 fue de 1.200.000 millones de euros, por encima de la media de la década, que parece que será muy similar al cierre de 2019.

En la década de 2000 a 2010 el valor medio fue de 900.000 millones de euros, por debajo del PIB actual.

¿Qué sectores tienen más peso en el PIB de España?

Destaca el sector servicios con un 65 % del total, y dentro del sector servicios el que mayor PIB concentra es el turismo, seguido de los servicios financieros y Banca, el sector salud y el comercio minorista. La industria suma un 11% del total, mientras que la construcción a su vez concentra un 9% del total. Así estos tres sectores (servicios, industria y construcción) aglutinan un 85% del PIB nacional.

architecture-1727807__340Al margen de estos sectores tendríamos los sectores primarios, como la agricultura, pesca, ganadería y minería con 2,5% del total del PIB.

El sector de la energía agrega un 2,8 % del PIB, con lo cual los cinco sectores citados (servicios, industria, construcción, sector primario y energía) componen el 90% del PIB total nacional.

¿Cuál es el PIB en los países de Europa?

El PIB total de la Unión Europea (suma de todos los países que la componen) en el ejercicio 2018 (incluyendo Reino Unido) ascendía aproximadamente a 16.000.000 millones de euros.

Destacando el peso de los siguientes países: Alemania con unos 3.500.000 millones de euros, Reino Unido con 2.400.000 millones de euros, Francia con 2.300.000 millones de euros, y finalmente Italia con 1.700.000 millones de euros.

¿Cuál es el PIB mundial?

Subiendo un escalón, a nivel mundial se estima un PIB de 85.000.000 millones en el año 2018.

Destacando el peso de los siguientes países: Estados Unidos con 17.000.000 millones, China con 11.000.000 millones, Japón con 4.000.000 millones o Indica con 2.300.000 millones.

Conclusión.

Teniendo en cuenta el PIB del país o conjunto de países en los que vamos a invertir, y su comparación con el del resto de países, podemos determinar qué peso tiene la economía de dicha región en relación con el resto de economías, siendo ello importante como factor geopolítico relevante en el comercio internacional.

 

Qué es la inflación y por qué tener en cuenta el IPC en los contratos

Ya estamos cerca de las fiestas navideñas, el turrón, el mazapán y el año nuevo, y entre otras cosas la llegada del uno de enero supone cada año la ejecución de una cláusula muy común en cientos de miles de contratos de arrendamiento o de los más variados servicios, la cláusula del IPC.

En todo contrato la revisión a inicio de año del IPC supone la actualización de la prestación económica prevista en dicho contrato en función del susodicho índice. Por todos es conocido que tan famosas siglas son el acrónimo de Índice de Precios al Consumo, nombre del índice económico calculado por el Instituto Nacional de Estadística y que pretende medir de manera aproximada la inflación.

Por tanto, la revisión por IPC permite a los titulares de dichos contratos tener en cuenta la inflación en las prestaciones económicas de estos servicios.

Pero ¿Qué es la inflación?

Podemos definir la inflación como la subida generalizada de los precios de los bienes y servicios de una economía en un período determinado. Popularmente se conoce como “la subida de la vida” o como “la subida media de la cesta de la compra”.

Aceptando esta definición entendemos mejor lo que pretenden las cláusulas contractuales del IPC, y no es más que las rentas o precios de los contratos suban cada año en función de lo que haya subido el nivel de precios de la economía nacional.

¿Cómo funciona el IPC?

Este índice oficial es un número índice estadístico que pretende medir la inflación en España. El año que se selecciona como año base es el que tiene valor 100, y dicho valor de 100 se otorga a la suma de los precios de un conjunto de bienes y servicio.

Si el año siguiente el conjunto de precios de los mismos bienes representa 101 ello significa que el coste medio ha subido en dicha proporción respecto de 100, y diremos que el IPC ha subido por tanto un 1%.

El significado práctico de esta subida es que los bienes que podíamos comprar con 100 unidades monetarias nos costará en el año siguiente 101 unidades monetarias. Nuestro poder adquisitivo ha disminuido porque con el mismo dinero solo podremos comprar menos cosas que el año anterior.

¿Qué se consigue con la revisión del IPC?

Veámoslo con un ejemplo fácil: si un propietario alquila un inmueble por 600 € al mes, con esta renta que cobra podrá comprar para su familia comida, bebida, gasolina para el coche, pagar recibos del agua, la luz o la calefacción por valor de dicho importe.

Pero si al año siguiente la inflación ha subido un 5 %, ello implicará que de media todos los bienes y servicios que adquiría mensualmente le costarán 630 €, por lo que si la renta mensual que él cobra no se ve revisada al alza en la misma proporción tendrá que reducir en 30 € el total mensual de bienes que antes adquiría con lo que cobra por el alquiler.

Sin embargo, si su contrato de arrendamiento incluye la cláusula de revisión, podrá mantener el volumen de bienes que mensualmente compra, dado que aunque los mismos bienes le cuesten 630 € él también pasará a cobrar tras la revisión del IPC esa misma cantidad.

¿Cómo proteger nuestros ahorros y nuestro capital del efecto de la inflación?

El mismo razonamiento que acabamos de ver para el ejemplo de un contrato de arrendamiento de un inmueble sirve en general para cualquier otro bien. Y es que si no protegemos nuestras rentas e ingresos de la subida de precios, el poder adquisitivo que nos otorgan dicho ingresos se verá mermado en la misma proporción que la tasa de inflación.

Esto no solo pasa evidentemente respecto de las rentas e ingresos, sino respecto de nuestros ahorros, dado que el importe de los mismos tendrá cada vez menor valor adquisitivo.

Si hoy tenemos 100.000 € ahorrados y con ellos podemos comprar un conjunto de bienes en la economía, en la medida en que a lo largo de los años el rendimiento de dichos ahorros no supere la inflación relativamente nuestros ahorros irán mermando.

Si en 10 años hemos obtenido una rentabilidad del 20% pero la inflación en dicho período ha sido del 10% el resultado es que la rentabilidad neta una vez descontada la inflación es del 10%. Esto es, nuestros ahorros pueden adquirir un 10% más de bienes respecto del momento inicial, dado que aunque se hayan incrementado un 20% el coste de la vida en el mismo período ha crecido un 10%.

¿Qué es lo que causa la inflación?

Este aumento generalizado de los precios a lo largo del tiempo en una economía que llamamos inflación parece intuitivamente tener su causa en el incremento que los empresarios y productores van realizando en los respectivos bienes y servicios. Una mirada superficial nos podría hacer creer que los vendedores de los bienes van subiendo poco a poco sus precios de forma más o menos organizada.

Pero esta no es realmente la causa de la inflación, no existe en la práctica tal situación, sino que los precios de los bienes suben o bajan en función de la demanda en el mercado de dichos bienes.

Es fácil constatar con un simple ejemplo que el azúcar no sube por una decisión arbitraria de un productor, sino que conforme a las más básicas reglas del mercado subirá: a) si se incrementa su demanda sin un aumento en paralelo de la oferta (por ejemplo, porque más fabricantes encuentran usos prácticos para el azúcar en sus procesos productivos, pero se mantiene la cantidad de azúcar ofertada en el mercado); b) si se reduce la oferta sin una reducción en paralelo de la demanda (por ejemplo, si la cosecha de remolacha para azúcar se ve mermada en un 50% por razones climatológicas, pero los fabricantes siguen necesitando la misma cantidad de azúcar que el año anterior).

Entendiendo que todos los bienes económicos están sujetos a estas leyes de oferta y demanda, se plantea esta cuestión que nos ocupa ¿cómo puede ser que en la inflación constatemos que los precios no paran de subir?.

Existen diferentes explicaciones para este fenómeno de la inflación en las diversas escuelas de pensamiento económico. Siguiendo los postulados de pensamiento económico de la escuela austríaca, que encuentran ya un antecedente la escuela de salamanca (s. XVI) podemos afirmar que la causa de la inflación es el aumento de la oferta monetaria. Si se pone más dinero en circulación sin que realmente se haya producido un crecimiento económico real, los precios de los bienes de dicha economía tenderán a subir.

Es decir, la explicación del incremento continuado de los precios no tiene su causa en los propios productos, sino en algo externo a dichos productos, en el dinero con el que adquirimos los productos.

Recurramos de nuevo a un ejemplo muy sencillo para intentar entenderlo: si en una economía hay 100 unidades monetarias en circulación, la totalidad de los bienes de la economía tenderán a tener un valor monetario de 100. Si el banco central emite 5 unidades monetarias más, sin que haya un crecimiento de la producción real de bienes, los precios de los bienes tenderán a subir a 105 para mantener en términos relativos su valor monetario.

Dado que la moneda actualmente en circulación es moneda fiduciaria, y no tiene ningún respaldo en bienes reales (por ejemplo, en oro) los bancos centrales pueden disponer un incremento de dinero en circulación. Generalmente este incremento tiene su origen en motivos políticos, para comprar deuda emitida por los gobiernos, que financian así sus expansiones y programas de gasto público. Al poner más dinero en circulación para comprar la deuda pública, incrementan la base monetaria y se produce la inflación de precios de los bienes de dicha economía. El proceso inflacionario tiende a ser rápido y a propagarse a lo largo de todos los bienes de la economía.


* Más información| INE  Oro y finanzas UFM
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