Desarrollo y naturaleza del derecho de propiedad horizontal

El desarrollo de las ciudades modernas se ha producido en buena medida gracias al desarrollo de los edificios. Construir en vertical permite, en un espacio concentrado de suelo, obtener diferentes viviendas en cada piso del edificio, aprovechando mejor los metros cuadrados de suelo en superficie.

architecture-3662613_960_720Y en un edificio residencial de este tipo, compuesto por distintas viviendas, rara vez el propietario es una única persona, sino que más bien lo habitual es que cada vivienda individual tenga un propietario diferente. Pero sin embargo en un edificio siempre existirán las denominadas zonas comunes, partes del edificio que no pertenecen en exclusiva a ninguno de los propietarios individuales.

Aquí es donde nace la conocida como “propiedad horizontal”, cuyo concepto jurídico como vamos a ver ha tenido a lo largo de los años un desarrollo en la teoría del derecho Civil, así como en la legislación positiva y jurisprudencia.

Breve Historia del derecho de propiedad horizontal.

En el último siglo en nuestro entorno europeo encontramos tres grandes teorías jurídicas respecto de este tipo de propiedad:

  1. Derecho francés: teoría de la servidumbre.
  2. Derecho alemán: teoría de la superficie.
  3. Derecho anglosajón: teoría de la personalidad.
  4. Derecho español: copropiedad especial.

En el derecho civil francés se conceptualiza la propiedad común como un derecho de servidumbre de los bienes comunes a favor de los propietarios de los inmuebles particulares.

En el derecho civil alemán se pensó en la propiedad horizontal como abarcada por el derecho real de superficie, que prescribe para su titular o titulares el derecho real a construir y usar por un tiempo determinado una construcción sobre un terreno.

En el derecho anglosajón por su parte se conocen dos formas de copropiedad: la “joint tenancy” o “propiedad conjunta”, donde el fallecimiento de un comunero determina un acrecimiento de los demás. Y la “tenancy in common” o “propiedad en común” donde el fallecimiento de un cotitular determina la apertura de la sucesión en su cuota. Bajo estas categorías se fue enmarcando el tratamiento de la propiedad horizontal.

architecture-3104842_960_720En España, antes de la promulgación de la Ley de Propiedad Horizontal, la única regulación positiva al respecto se encontraba en el art. 396 del Código Civil, que dibujaba este tipo de propiedad como una propiedad compleja y especial, con reglas de la comunidad de bienes y otras reglas especiales.

 La realidad es que el Código Civil resultó insuficiente en la práctica, y la Jurisprudencia lo complementó con la aplicación de las reglas de la copropiedad ordinaria. La principal problemática derivada de ello es que cada propietario individual puede solicitar la división de la cosa común, lo que implicaría poner a la venta el edificio entero para repartir el precio entre los condueños.

Naturaleza jurídica actual de la Propiedad Horizontal.

Tras la publicación de la Ley de Propiedad Horizontal de 1960, que ha tenido diversas actualizaciones a lo largo de estos años, la naturaleza jurídica de este tipo de propiedad quedó más clarificada. Y como ha comentado buena parte de la doctrina estamos ante un tipo de propiedad con una doble faceta.

Concretamente como explica el jurista, Fiscal y Doctor en Derecho, M.F. Martín Granizo, se trata de una propiedad de carácter especial que se constituye sobre edificios divididos en inmuebles independientes, como pisos, trasteros, garajes, locales comerciales, etc… y que atribuye al titular de cada uno de ellos:

  • Un derecho singular y exclusivo de propiedad sobre los inmuebles particulares.
  • Un derecho de copropiedad sobre los restantes elementos, pertenencias y servicios comunes del inmueble.

Igualmente, y según explica el civilista José Bonet Corra, la propiedad horizontal es una propiedad compleja, interdenpendiente y funcional en la que coexisten: un dominio ordinario sobre el piso o local, por un lado; y por otro lado una copropiedad “sui generis” sobre los elementos comunes.

Así, por tanto, se imponen limitaciones especiales al derecho de propiedad en las zonas comunes, a modo de limitaciones recíprocas por relaciones de vecindad.

Es una comunidad configurada en forma asociativa, tanto en las relaciones internas como externas, a la que la Ley dota de una organización. (Junta General, Presidente…), si bien no le atribuye personalidad jurídica propia.

Por otro lado, sí que puede ser centro de imputación de relaciones jurídicas, pues según la legislación en vigor la Comunidad responderá de sus deudas frente a tercero con todos los fondos y créditos a su favor. Y tiene capacidad procesal para ser parte en un proceso judicial, conforme a la Ley de Enjuiciamiento Civil.

Con todo ello queda expuesta en sus correctos términos la naturaleza que en nuestro Derecho tiene la propiedad horizontal, que como señalábamos al inicio afecta a millones de ciudadanos que son propietarios o residen en edificios, o bien son propietarios o arrendatarios de locales comerciales o plazas de garaje.

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La tumba del Convento de Don Evaristo

La tumba de Evaristo Quiros y Quiros me recuerda tristemente aquella máxima de que el mejor sitio para esconder algo es ponerlo a la vista de todo el mundo. Porque eso parece haber pasado en este caso, dado que decenas de vecinos de Campo de Criptana pasan al lado o incluso por encima de esta tumba cada semana y ni siquiera son conscientes.

Una tumba que se encuentra en la parte central izquierda de la nave central del edificio de la Iglesia Convento de Carmelitas Descalzos, sito entre la calle Convento y la calle Concepción.

Algunos fines de semana que paso en el pueblo me acerco allí, para la Misa de 9:00 h los domingos por la mañana, y siempre me ha llamado la atención esta tumba, que parece olvidada e incluso oculta a los ojos de los fieles que nos damos encuentro en esta Iglesia.

Hace unas semanas decidí hacer unas fotos e investigar quién estaba allí enterrado, y me encontré con la historia de Evaristo. Aquí os dejo las dos fotos, con la inscripción en latín.

Contexto histórico.

Es bien conocida la persecución llevada a cabo contra la Iglesia Católica por parte de los socialistas y comunistas durante la Segunda República.

El posicionamiento del líder del PSOE en aquél momento, F. Largo Caballero, con gran poder en el gobierno republicano, hombre declaradamente marxista de corte soviético y siempre en estrecha colaboración con el gobierno de la URSS de Lenin, consistía en llevar hasta sus últimas consecuencias la ideología comunista de Marx y acabar con la Iglesia.

Sus declaraciones publicadas en el diario El Socialista de 9 de febrero de 1936 no dejan lugar a dudas: “Estamos decididos a hacer en España lo que se ha hecho en Rusia. El plan del socialismo Español y del comunismo Ruso es el mismo”.

Más de 270 incidentes registrados bajo el régimen republicano en toda España dan cuenta de las iglesias y conventos quemados, y de los curas, monjas y resto de miembros del clero perseguidos, violentados y asesinados.

Tras el inicio de la Guerra Civil, se ha venido utilizando el término historiográfico “Terror Rojo” para denominar a la represión continuada contra la Iglesia en la zona republicana. Hay contabilizadas 6.832 víctimas religiosas asesinadas, de las cuales 13 eran obispos, 4.184 sacerdotes, 2.365 religiosos y 283 religiosas. Su único crimen fue el de profesar la religión católica.

Asesinatos republicanos en Campo de Criptana.

Al inicio de la Guerra la población de Campo de Criptana quedó bajo el bando republicano. En el pueblo fueron detenidas unas 250 personas por ser sospechosas de tener ideales de derechas, o bien por ser declaradamente católicos.

La mayor parte de estos detenidos fueron asesinados en las carreteras y caminos cercanos al pueblo, entre julio y agosto de 1936. No existió proceso judicial ni se les acusaba de ningún cargo formal, se les asesinó simplemente porque sus ideas o creencias religiosas no se correspondían con las de los socialistas y comunistas republicanos.

Entre los detenidos se encontraban los siete curas que al inicio de la Guerra residían en Campo de Criptana. La noche del 19 de agosto de 1936 cuatro de ellos fueron asesinados dentro del pueblo, y otros dos fueron llevados a la espalda del Cerro de la Virgen y fusilados allí.

El asesinato de Don Evaristo Quirós.

Sin embargo Evaristo Quirós y Quirós había sido trasladado por los soldados republicanos a Madrid, concretamente a la localidad de Chamartin de la Rosa, importante municipio madrileño de unos 40.000 habitantes en aquel momento, situado donde hoy se encuentran los distritos de Chamartín, Tetuán y Pinar de Chamartín. Y que había quedado en primera línea de combate bajo el bando republicano. Este municipio había adquirido protagonismo durante los años de la República por su peso como gran zona obrera.

Es decir, mientras que sus compañeros permanecieron presos en Criptana hasta su asesinado el 19 de agosto, a Evaristo Quirós se le trasladó al frente de Madrid. Estos movimientos de presos civiles y religiosos dentro del territorio republicano respondían a diversos motivos logísticos y políticos.

Sin embargo, a Don Evaristo le llegó la muerte a manos de los republicanos incluso antes que a los otros curas criptanenses. Concretamente fué asesinado cuatro días antes que sus compañeros, el 15 de agosto de 1936 en Chamartin de la Rosa, probablemente con otros curas y presos civiles o religiosos.

religiosos criptanenses

Algunos detalles.

Cabe indicar que Evaristo ostentaba la Dignidad de Chantre, cargo eclesiástico que corresponde al encargado del Coro o Maestro Cantor. Es decir, era el director del Coro de la parroquia.

También  hay que señalar que, probablemente bajo la persecución del patrimonio de los miembros de la Iglesia por parte del gobierno de la República, el 10 de mayo de 1933 la sucursal del Banco de España en Ciudad Real publicaba el siguiente anuncio en la prensa nacional, que encontramos en ABC: “Habiéndose extraviado el resguardo de depósito transmisible número 6.188, de pesetas nominales 75.000, en títulos de la Deuda Perpetua Interior al 4 por 100, expedido por esta Sucursal en 26 de junio de 1926, a favor de D. Evaristo Quirós Quirós, se anuncia al público por primera vez, para que el que he crea con derecho a reclamar lo verifique dentro del plazo de un mes, a contar desde la inserción de este anuncio en el periódico oficial Gaceta de Madrid”. Dos meses después de este anuncio se iniciaba la Guerra Civil española, y poco más de tres meses después era asesinado nuestro protagonista.

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El origen de Campo de Criptana

Decía Cicerón allá por el s. I a.C refiriéndose a la Historia de los pueblos que no conocer lo que ha sucedido antes de nosotros equivale a ser incesantemente niño, es decir, a no madurar como persona. Y creo que efectivamente es así, es decir, que maduramos intelectualmente entendiendo los hechos que nos han precedido en el mundo.

Partiendo de todo ello, me he preguntado muchas veces acerca del origen de mi pueblo natal, Campo de Criptana, el pueblo de mí familia. En este ensayo vamos a realizar un breve recorrido histórico por los diferentes asentamientos que, a lo largo de la historia, acabaron fusionándose en el pueblo que hoy conocemos.

En el lugar en el que actualmente se encuentra Campo de Criptana, así como en sus inmediaciones, han existido desde las primeras edades del hombre asentamientos humanos.

Así, existe constancia de asentamientos humanos:

  • en la edad de piedra (1.000.000 a.C. hasta 1.700 a.C.):
    • En el paraje El Minguillo, cerca del límite de Criptana con Alameda de Cervera.
    • En Río Záncara (cerca del actual Puente de San Benito).
    • En el paraje El Pico, cerca de la actual población saliendo por la Calle Alcazar, entre Criptana y la carretera de Alcazar a Miguel Esteban.
  • En la edad del Bronce (1.700 a.C hasta 700 a.C.):
    • En el paraje de El Pico.
    • En el paraje de Valrepiso, al noroeste de El Pico.
    • En el paraje de La Atalaya, una elevación natural, al este de Valrepiso.
    • En el paraje de El Real, cerca de La Atalaya.
    • En el pareja de El Montón de Trigo, siguiendo al este desde La Atalaya, cerca ya del Cristo de Villajos, también una elevación natural, al lado de la laguna de Salicor.
    • En Pozos de Villargordo, cerca de la actual ermita de San Isidro.
    • En Villajos, donde la actual ermita del Cristo de Villajos.
    • En El Cerro (actual cerro de La Virgen de Criptana).
  • En la edad del Hierro (700 a.C. hasta 180 a.C.):
    • Prevaleció el poblado de Villajos.
    • Prevaleció el poblado de Río Záncara.
    • Prevaleció el poblado de El Cerro.
    • Prevaleció el poblado del paraje de El Montón de Trigo.
    • Surgió un nuevo asentamiento en El Palomar de Treviño, cerca de Villajos.
    • Surgió un nuevo asentamiento en La Hidalga, cerca también de Villajos y de la Laguna Salina.

Como vemos, de los diferentes asentamientos iniciales hubo algunos como Villajos, El Cerro y Záncara, que se consolidaron y generaron más asentamientos en sus alrededores.

Más adelante, en época romana (220 a.C. hasta 476 d.C.) deben destacarse la población de Cértima y de Alce, las cuales aparecen en obras escritas romanas referidas a la ocupación de Tiberio Sempronio Graco. Existiendo la hipótesis de que Cértima se corresponde con El Cerro y Alce se corresponde con la población del paraje de La Hidalga.

También en este período aparece el poblado de Posadas Viejas, situado junto a la calzada romana que venía desde Laminio y cerca del puente de San Benito, que permitía el cruce del río Záncara. Estaría a medio camino entre el Puente San Benito y la actual estación de ferrocarril de Campo de Criptana. Su nombre, y su situación (al lado de una calzada romana) hace pensar que se trataba en su origen de unas casas dedicadas a la actividad de Posadas para viajeros que hacían noche en el lugar.

Así como podemos ver, llegan al inicio de la Edad Media las siguientes poblaciones dentro del actual término municipal de Campo de Criptana:

  • Asentamientos y poblado de Villajos, formado por:
    • El propio Villajos, también denominado Hondanada de Villajos.
    • La Hidalga.
    • El Montón de Trigo.
    • El Palomar de Treviño.
  • Asentamientos y poblado de El Cerro.
  • Asentamientos de Záncara, en el Puente de San Benito.
  • Poblado de Posadas Viejas.

Tras la caída del impero Romano y con la llegada de los Visigodos a Hispania (476 hasta 711 d.C), estableciendo su capital en Toledo, se desarrolla un nuevo modelo territorial en el que las áreas rurales productivas, antes dominadas por las “villae” roamanas, pasan a ser explotadas mediante aldeas y granjas. En este período prevalecen dos de los asentamientos y poblados anteriores sobre todos los demás:

  • Villajos
  • El Cerro.

Más adelante la Península asiste a la invasión musulmana, y durante el período musulmán (711 hasta 1085 a.C.) prevalece la villa de Villajos, que pasa a depender de la cercana Qasr’Atiyya (la actual Alcázar de San Juan). Parece acreditado que el cercano paraje de El Montón de Trigo también fue ocupado por la población musulmana, en convivencia con la villa de Villajos. Mientras que El Cerro se convirtió en un asentamiento militar defensivo musulmán.

Siguiendo por nuestro viaje a través de la historia del actual término municipal de Campo de Criptana, tras la Reconquista y después de la batalla de las Navas de Tolosa estos territorios criptanenses pasan a formar parte de la Orden de San Juan, y después (por herencia de un señor feudal de la época que debía haber adquirido por orden real este territorio, denominado Pedro Guillen) a la Orden de Santiago, deslindados dichos territorios de la cercana Alcázar, que sí permanece bajo la Orden de San Juan.

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Resulta muy importante este hecho histórico de pasar a depender de la Orden de Santiago para nuestro pueblo, dado que esta Orden se configuró como una microsociedad feudal en la que el Maestre tenía el papel del señor feudal, y sus vasallos, denominados Comendadores eran señores locales en virtud de la cesión por el Maestre de parte de su jurisdicción.

Y en 1237 bajo este régimen administrativo se crea la «encomienda de Criptana» formada por las tres poblaciones existentes entonces dentro del actual término municipal:

  • Criptana, que se correspondía con El Cerro.
  • Posadas Viejas.

Así que ya tenemos aquí el origen del actual pueblo, en esta unión o Encomienda de Criptana, bajo un Comendador que ejercía también sobre la cercana localidad de Pedro Muñoz.

La población de El Cerro había cambiado su nombre por Criptana por la aparición de la Santísima Virgen en una cripta en la parte sureste del Cerro. Es de destacar que al inicio de la Reconquista se habían encomendado los cristianos a la Santísima Virgen en la aparición a Don Pelayo en la cueva de Covadonga. Y durante la Reconquista se dieron apariciones de la Virgen en todo el territorio, según se iba reconquistando, apoyando a los ejércitos cristianos. Por lo que esta aparición de Criptana se enmarca en dichas apariciones.

vic3b1a.jpgDurante las crisis del s. XIV de Castilla, compuestas por epidemias, hambrunas, conflictos internos entre señores feudales y una gran inflación o alteración de los precios de las materias primas y los salarios, se quedó despoblado el cercano pueblo de Pedro Muñoz y se redujo de manera importante las poblaciones de Criptana, Villajos y Posadas Viejas.

Sin embargo, dichas poblaciones aún con menos habitantes subsisten y ven nacer hacia el año 1.300 y en el centro o cruce de caminos de todas ellas, un nuevo pueblo denominado El Campo, sobre una pequeña fortaleza en el denominado Cerro de la Paz, donde hoy se encuentra la ermita de la Virgen de la Paz. Esta pequeña fortaleza estaba anexa a los Molinos de viento de la sierra criptanense.

La Orden de Santiago fundó esta nueva localidad para beneficiarse de la exención de diezmos o impuestos eclesiásticos que la diócesis de Toledo había establecido para las nuevas poblaciones, como medida de repoblación.

En pocos años y se cree que por sus mejores condiciones de salubridad así como por razones económicas (la importancia de la industria molinera) absorbió a los habitantes de la localidad de Criptana, que se trasladaron allí dejando despoblado El Cerro de Criptana.

En este momento la nueva localidad toma fuerza frente a las cercanas localidades y se empieza a denomina ya como El Campo de Criptana, por la unión del nuevo municipio de El Campo con el antiguo municipio de El Cerro de Criptana. Este municipio recibió Carta Puebla del Maestre de la Orden de Santiago sobre el año 1.320.

En los siguientes años, y tras la concesión del Fuero de Uclés, el municipio de El Campo, ya denominado El Campo de Criptana, absorvió también a los habitantes de Villajos, quedando igualmente despoblado esta localidad.

Finalmente El Campo de Criptana absorvió finalmente a Posadas Viejas. Este pueblo como dijimos estaba al sur de la actual localidad, en el inicio del camino desde la estación de ferrocarril al Puente San Benito, y los vecinos se trasladaron al municipio de El Campo de Criptana, quedando despoblada Posadas Viejas.

Así que, como vemos, finalmente los pueblos que habían subsistido desde la antiguedad, es decir, Villajos (junto con sus cercanos asentamientos) y El Cerro de Criptana, y el pueblo constituido al inicio de la edad media, Posadas Viejas, se fusionan finalmente con el pueblo más reciente, constituido por la Orden de Santiago en la pequeña fortaleza del Cerro de la Paz y denominado El Campo. Es decir, El Campo, el más moderno, absorvió a los más antiguos creando la actual Campo de Criptana. 

Vía | EntreDosAmores Wikipedia  Mapa Parajes Criptana

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El Holding Médici

Los Medici fueron la familia más importante y poderosa de la Italia medieval, desde que se fundase la Banca Médici en el año 1.397 por Juan de Médici. Rigieron durante siglos el destino de Florencia, expandiendo su actividad y posesiones por Roma, Milán y la Toscana, y llegando finalmente a abarcar todo lo que hoy es Italia, además de otros territorios europeos.

medici1Los más importantes artistas del Renacimiento, como Miguel Ángel o Donatello, fueron patrocinados por esta poderosa familia. Y el famoso tratado político “El Príncipe” de Maquiavelo fue escrito contra ellos, como alegato de su tiranía en el gobierno. Cuatro de sus miembros ocuparon el cargo de Papa de la iglesia Cristiana (León X, Clemente VII, Pío IV y León XI) y su poderío llega hasta nuestros días, con magnificas posesiones en toda Italia (Galería Uffizi, el Palacio Pitti, los Jardines de Boboli, el Belvedere,  el Palacio Medici, la iglesia de San Lorenzo o Santa María de Fiore).  Desde 1.330 hasta 1.740 los miembros de la familia Médici ocuparon Ducados, gobiernos, el Papado, e incluso el título de Rey de Francia (María de Médici).

Sin embargo, el origen de la familia parece ser más bien modesto. Por la documentación que se tiene al respecto, se sabe que en sus orígenes la familia se dedicaba al comercio de lana y ovejas. La sede original del Banco Médici se encuentra en Via dell’Arte della Lana de Florencia, dónde distintos escudos en su fachada muestran cómo esta familia se dedicaba a dicho negocio. Salvestro Médici (1331 – 1388), lideró la denominada “Revuelta de los Ciompi”, protagonizada por los trabajadores humildes de la industria textil contra las grandes fortunas textiles de la época. Convirtiéndose tras la misma en dictador de Florencia, si bien fue depuesto del cargo años más tarde. Poco después, en 1.397 se funda el Banco Médici por Juan de Medici, que transformaría a los Médici en la más importante institución financiera e industrial del Renacimiento.

5841805640_2e3b050022_qLos negocios de la familia Médici abarcaron principalmente el cambio de monedas, el préstamo con intereses, la recaudación de impuestos para la Iglesia, los depósitos bancarios, el comercio de lana y la explotación de minas.

Existieron muchos cambistas, orfebres y banqueros en aquella época, un período en el que el préstamo con intereses estaba considerado como un pecado, y los prestamistas no lo tenían nada fácil (solo los judíos podían prestar con intereses a los cristianos, pues era pecado el préstamo entre cristianos). Lo que unido a las continuas expansiones monetarias sin reservas, junto con los préstamos no devueltos por Reyes y gobernantes, llevaron a continuas quiebras bancarias. Sin embargo, los  Médici no solo salieron adelante sino que se convirtieron, como hemos dicho, en la mayor institución financiera durante decenas de años.

¿En dónde residía el secreto de su éxito? En la invención del holding empresarial, es decir, la creación de una estructura diversificada de sociedades para la administración de sus negocios de manera diferenciada. Así, en vez de regentar con una única sociedad sus distintas actividades empresariales, constituían una sociedad “ad hoc” para cada negocio, participada a su vez parcialmente por otras sociedades, de manera que si un negocio salía mal solo respondían del mismo con el patrimonio de la sociedad de la que se tratase, salvaguardando los intereses del resto de sociedades, que no debían responder de dicha quiebra. Tenían un Banco en Florencia, que era la cabecera de la corporación, y que participaba en sociedades que a su vez eran propietarias de otros bancos locales, filiales de la matriz.

The equestrian statue of Cosimo de Medici in Florence, Italy

The equestrian statue of Cosimo de Medici in Florence, Italy

Cada Banco por tanto en cada ciudad era autónomo, tenía su propio gerente, y si quebraba lo hacía por sí mismo, sin arrastras al resto del grupo. Así, llegaron a tener delegaciones en todas las grandes ciudades europeas (Roma, Génova, Venecia, Milán, Brujas, London, Pisa, Avignon, Lyon, Pisa, o Londres). Estos bancos locales comerciaban entre sí, transportando oro y mercancías de una ciudad a otra, para luego venderlos a mejor precio que en origen. Concedían crédito a los mercaderes y nobles locales, y respondían independientemente ante sus acreedores, reportando a la matriz los beneficios.

Este es sin duda el gran avance en gestión societaria que debemos a la Banca Medici, y que les permitió mantener la primacía en la industria, el comercio y las finanzas: había delegaciones que iban a la quiebra, pero dichos fracasos no afectaban a las delegaciones que seguían siendo rentables.

No obstante, finalmente llegó la quiebra de la matriz, que arrastró a todas las filiales. La delegación de Londres o la de Brujas habían caído antes, víctimas del impago por parte de distintos Eduardo IV de Inglaterra, que tras haber perdido una guerra (War of Roses) no había podido devolver sus préstamos con esta entidad. Y durante la Guerra de Italia (1494-1498) por la presión de Carlos VIII de Francia acabó quebrando la matriz, junto con todas las filiales.

Vía | de Roover, Raymond Adrien (1948), The Medici Bank: its organization, management, and decline, New York; London: New York University Press; Oxford University Press

Más Información | wikipedia   Oro y Finanzas  Biografías

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Descubriendo Los Mitos de la Guerra Civil

En mis años de Universidad decidí acercarme a la Guerra Civil española para intentar comprender lo sustancial de tan dramático evento histórico del s. XX de nuestro país. Pocos años antes, en el instituto y el colegio, la educación pública y la cultura popular de la España de los años ochenta me habían presentado la figura de Franco como un malvado general que se había revelado contra el poder legítimamente establecido, para someter durante años al pueblo español.

Y como suele suceder cuándo no eres especialista en algo, me acerqué a través de la lectura de un autor del “mainstream” de este campo, el historiador inglés Paul Preston. Pues aunque leí a varios autores y distintas obras, la que más caló en mí fue el “bestseller” titulado <<Las Tres Españas del 36>>. Desde entonces, siempre he tenido este libro como obra de cabecera sobre los hechos históricos que abarcan la dictadura de Primo de Rivera, la Segunda República, el levantamiento y la Guerra, a través del dibujo de los personajes que Preston allí retrata.

Aquello fue hace ya quince años, tiempo durante el cual he cambiado buena parte de los postulados políticos y económicos que mantuve en la Universidad, evolucionando desde una posición socialdemócrata hasta el liberalismo de la Escuela Austriaca en el cuál hoy me posiciono. Dicha evolución ha venido fundamentada por mis estudios, investigaciones y lecturas sobre Economía, Management, Derecho, Filosofía, Política, Psicología, Sociología e Historia.

Pero debo reconocer que apenas volví a bucear en el campo de la Guerra Civil Española, más allá del visionado de ciertos documentales. Hasta que hace unos meses, hablando distendidamente con un compañero del trabajo, me recomendó el libro <<Los mitos de la Guerra Civil>> de Luis Pio Moa.

Al autor lo conocía de su paso por Libertad Digital e Intereconomía, y lo había escuchado en Es Radio. Siempre me había parecido un hombre culto e inteligente, y desde luego me parecía enormemente llamativo su paso por los GRAPO y su evolución ideológica hasta el conservadurismo, pero debo reconocer que nunca había pensado seriamente en leer su obra. Principalmente porque admiro intelectualmente a Cesar Vidal, a quién he seguido más en profundidad que a Pio Moa, y cuándo se sucedió el desencuentro entre ambos me posicioné a favor de aquel. Y también más recientemente porque igualmente admiro al joven economista Juan Ramón Rallo,  y ha habido también un cruce de opiniones entre Rallo y Pio Moa a cuenta del liberalismo en su vertiente filosófica y política.

Sin embargo, la recomendación de mi compañero Paco, hombre culto e inteligente dónde los haya, me animó a embarcarme en la lectura de <<Los Mitos de la Guerra Civil>>, y bendigo el día en que me lo descargué en mi Kindle desde la tienda Amazon, porque es la mejor lectura histórica que he abordado en mi vida.

Esta obra ha logrado desmontar totalmente la visión que tenía yo asumida como “verdad” sobre los personajes y el período histórico allí tratado. El autor, persona valiente dónde las haya, hace un recorrido desde la dictadura de Primo de Rivera hasta el final de la Guerra a través de veintiocho capítulos, en cada uno de los cuáles desmonta un mito que la historiografía moderna y las corrientes “progresistas” se han encargado de convertir en “verdades oficiales”. De manera brillante, analiza en profundidad cada uno de ellos y nos muestra, acudiendo a las fuentes y citándolas en todo momento, la diferencia entre dicha “verdad oficial” y lo que realmente es más probable que fuese la realidad.

Y digo que es harto valiente en tanto que cuestionar la “verdad oficial” significa quedar al margen de las corrientes principales, relegado a un segundo lugar en muchas librerías, así como en los principales medios de comunicación, poco dispuestos a emplear a quién cuestiona las corrientes de pensamiento más populares. Según he podido indagar estos días por Internet, la mayor parte de los más conocidos historiadores han criticado su obra, salvo raras excepciones, como la de S. Payne, quién ha dejado dicho “El asunto principal no es que Moa sea correcto en todos los temas que aborda. Eso no puede predicarse de ningún historiador y, por lo que a mí respecta, discrepo de varias de sus tesis. Lo fundamental es más bien que su obra es crítica, innovadora e introduce un chorro de aire fresco en una zona vital de la historiografía contemporánea española, anquilosada desde hace mucho tiempo en angostas monografías formulistas, vetustos estereotipos y una corrección política determinante desde hace mucho tiempo. Quienes discrepen de Moa necesitan enfrentarse a su obra seriamente y demostrar su desacuerdo en términos de una investigación histórica y un análisis serio que retome los temas cruciales en vez de dedicarse a eliminar su obra por medio de censura de silencio o de diatribas denunciatorias más propias de la Italia fascista o la Unión Soviética que de la España democrática”.

Tras tener la gran suerte de haber descubierto esta obra, quería escribir este pequeño artículo para recomendar encarecidamente su lectura, igual que a mí me la recomendó mi amigo y compañero Paco, pidiendo a todo el mundo que se acerque a este libro sin prejuicios políticos de ningún tipo, que olvide todo lo que tenga asumido sobre Franco, la Segunda República o la Guerra Civil, y que se atreva a descubrir una nueva realidad que no es sino en muchas ocasiones la verdad que, valga la redundancia, la “verdad oficial” nos ha impedido ver.

Gracias amigo Paco, por descubrirme este tesoro literario. Después de leerlo, volví a releer en internet la polémica entre D. Cesar Vidal y D. Pio Moa, así como la polémica con el profesor Rallo, y me doy cuenta de que el argumentario del Sr. Moa es sólido, así como impecable su lógica argumentativa, por lo que creo que tengo que repensar algunos postulados liberales que tenía asumidos (tendré que darle una vuelta intelectual a la obra de Hayek y repensar ciertos temas).

Y ahora me toca también seguir descubriendo la obra de Pio Moa.

Gracias Sr. Pio Moa por tener el valor y la altura intelectual de haber escrito este magnífico libro.

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Los Contratos en el Derecho Romano

El Derecho Romano es la base y antecedente de la mayor parte de ordenamientos jurídicos de nuestro mundo actual. Pero no es un concepto estático, como muchas veces lo concebimos, al pensar en el Derecho Romano asociándolo principalmente a la compilación de Justiniano I hacia el año 530 de nuestra era, y conocida como Corpus Iuris Civilis. Más bien este cuerpo legal fue el estadio final de un Derecho que evolucionó hasta aquel punto durante los siglos anteriores, a lo largo de casi un milenio, desde la fundación de la ciudad de Roma hacia el año 753 a.C.

CONVENCIÓN Y OBLIGACIÓN

Un primer concepto para entender el Derecho Romano es el de la Convención (conveniere; venire cum) que significa pacto o convenio. Se trata de un acuerdo de voluntades entre dos personas sobre un mismo fin. Las convenciones con trascendencia jurídica son aquellas que crean, modifican o extinguen obligaciones entre las partes. Un acuerdo entre dos amigos para salir a cazar el domingo no crea una relación jurídica, pero un acuerdo por el que uno de ellos le vende al otro una lanza para cazar si crea obligaciones para ambas partes.

Un segundo concepto por tanto para entender el Derecho Romano es el de la Obligación (Obligatio), un vínculo jurídico entre dos personas, llamadas acreedor y deudor, por la cual este último tiene la obligación de dar, hacer o no hacer algo a favor del acreedor. La obligación puede tener su origen en los contratos, en los cuasicontratos (circunstancias muy parecidas al contrato), en los delitos (resarcir a la víctima) o en los cuasidelitos (circunstancias asimilables a los delitos).

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DESARROLLO DE LOS CONTRATOS EN EL DERECHO ROMANO.

En los primeros tiempos la simple convención entre dos o más personas no era suficiente para crear obligaciones entre las partes, sino que era necesario que dichas obligaciones fueran revestidas con determinadas solemnidades formales para constituirse en contratos y desplegar efectos jurídicos.

Nexum. Fue la primera forma de contrato jurídico, que nació para los préstamos de dinero. En una ceremonia solemne denominada “per aes et libram”, acreedor y deudor comparecían antes cinco ciudadanos, pronunciaban unas palabras solemnes e invariables que determinaban el alcance de las obligaciones del contrato para cada parte, y se pesaba en una balanza una cantidad de cobre que equivalía al dinero prestado.  

Como vemos, se trataba de una convención, que generaba obligaciones jurídicas para ambos contratantes por realizarse de una forma determinada.

Según se fue desarrollando la sociedad romana, el Nexum se utilizó como forma solemne para perfeccionar contratos distintos del préstamo, pero que tenían por objeto sumas de dinero determinadas.

Sponsio y Stipulatio. Junto al Nexum existía desde antiguo otra forma de contratar, denominada Sponsio (del verbo spondere: prometer). Este tipo de contrato se perfeccionaba por el empleo de determinadas palabras solemnes, una pregunta y una respuesta, donde el acreedor preguntaba por ejemplo “”Si in Capitolium ascenderis, quinque aureos dare spondes?” y el deudor respondía “Spondeo”. Se utilizaba para negocios jurídicos distintos del préstamo y se requerían testigos en la ceremonia.

Siendo la Sponsio una ceremonia muy rígida y formalista, con origen en la promesa de matrimonio, y que solo podían utilizar los ciudadanos romanos, apareció después y fue evolucionando una ceremonia más flexible y que podían utilizar todas las clases de personas, denominada Stipulatio.

CLASES DE CONTRATOS.

Todos los contratos fueron evolucionando a partir del Nexum y de la Sponsio, según evolucionaba el tráfico económico y mercantil entre los ciudadanos y habitantes de Roma, así como en su relación con otros pueblos.

Dicha evolución llevó a lo largo de los siglos a la existencia cuatro tipos de contratos, clasificables según su forma de perfeccionarse, y que son la base de nuestros actuales contratos:

Contratos “Verbis”. Se perfeccionaban por el empleo de determinadas palabras y de un ritual. Fueron el Nexum, la Sponsio y la Stipulatio.

Contratos “Litteris”. Se perfeccionaban por la escritura, siendo su forma escrita no solo el medio de prueba de los mismos, sino la solemnidad esencial para su perfeccionamiento. Principalmente fueron los Syngraphae, un reconocimiento de deuda en dos documentos similares, firmados por acreedor y deudor. Derivan de los documentos contables que utilizaban los comerciantes, Codex accepti et expensi, que primero fueron anotaciones unilaterales, Chirographa, un reconocimiento de deuda unilateral dónde el deudor reconocía una obligación frente a su acreedor, en base a una operación comercial. Este tipo de obligaciones llegaron a girar en el tráfico mercantil en un sentido similar al de las letras de cambio.

Contratos “Re”. Se perfeccionaban por la entrega de la cosa objeto de contrato, no bastando por tanto la promesa formal o escrita, sino teniendo que transmitir una de las partes a la otra parte el objeto real para que se entendiese perfeccionado el contrato. Tales fueron el Mutuo (préstamo de una cosa consumible, un bien fungible), el Comodato (préstamo de uso, de un bien no fungible), la Prenda (dar un bien mueble como garantía de otra obligación) y el Depósito (contrato por el que una de las partes entrega un bien a la otra parte, para que ésta última lo guarde y custodie hasta que la primera se lo requiera).

Contratos “consensu”. Se perfeccionaban por el mero consentimiento de los contratantes expresado de cualquier forma. Se aplicó esta forma de perfeccionamiento a la compraventa, el arrendamiento, la sociedad y el mandato.

Maccari-Cicero

DESCUBRIR EL DERECHO

Debemos decir finalmente que, en paralelo al desarrollo de los contratos jurídicos, existía un tráfico mercantil normal entre los habitantes de Roma; es decir, no podemos pensar que no existía la compraventa antes del desarrollo formal de dicho contrato. Sino que antes de que los juristas romanos diesen forma a los contratos, las relaciones entre las partes se regían por la moral y la costumbre. La labor de los juristas romanos consistió en observar la realidad de la moral y las costumbres civiles y comerciales para crear las figuras jurídicas determinadas, y dotarlas de su forma legal.

Los juristas de la antigua Roma no “creaban” el Derecho de la forma que hoy entendemos que lo hacen los legisladores o tribunales, sino que su labor era “descubrirlo”, pues entendían que existían instituciones intrínsecas (de Derecho Natural) en la realidad de las relaciones civiles y mercantiles, que ellos debían encontrar y formalizar.

Vía | Derecho Romano Harold Ruiz   Fundamentos jurídicos actividad bancaria JRRallo

Más Información | Derecho Romano    Revista Derecho Romano

Imágenes | Wikimedia   Wikipedia

Derecho medieval en España

La Edad Media abarca los siglos V a XV, situándose el inicio de esta etapa histórica en la caída del Imperio Romano de Occidente en el año 476 y estableciéndose el fin de este período en el año 1492 con el descubrimiento de América.
Al inicio de la Edad Media el Derecho vigente en España era el Derecho Romano. Y es que Hispania había sido una provincia del Imperio Romano desde el s. I y el Derecho del Imperio, el más importante de la historia, había sido el régimen jurídico imperante por tanto en la península ibérica. El sistema jurídico en vigor al comienzo de la Edad Media era el Derecho ya codificados el Codex Theodosianus y en el Corpus Iuris Civilis de corte postclásico (Código Justiniano).

Durante el s. V entran en Hispania distintos pueblos de origen germánico: suevos, vándalos y alanos. Los cuales durante este siglo van extendiéndose por todo el territorio, estableciendo su capital en Toledo. El sistema jurídico en la España visigoda eran las fuentes romanas, el Derecho consuetudinario germánico y la legislación visigoda. Y es que como es lógico la base del ordenamiento jurídico era el Derecho Romano, pero el desarrollo de los nuevos pueblos germanos y sus propias costumbres conllevó el desarrollo también del derecho.
El primer rey godo en legislar es Teodorico I, a través del conocido Edicto de Teodorico, un texto cuya base fundamental son las normas de Derecho Romano, para su aplicación legal en los territorios visigodos.

Más tarde, hacia el año 450 Eurico promulga un Corpus o código legislativo, conocido como Código de Eurico, y que suma costumbres germánicas y derecho vulgar romano para regular todas las materias jurídicas: derecho civil, derecho penal, derecho eclesiástico, normas de proceso judicial, derecho de sucesiones, normas de familia y comercio. Este código deroga las leyes romanas, aunque permite su estudio por los juristas.

Por San Isidoro de Sevilla tenemos noticia de un Código Leovigildo que debió ser actualización de la ley goda del Código de Eurico.

eurico
En el año 506 se promulga el Breviario de Alarico, texto legal que intenta resumir las normas principales vigentes para los reinos godos, tratándose principalmente de derecho romano vulgar y postclásico, junto con ciertas costumbres godas, para servir como derecho de los hispanorromanos. La mayor parte de las normas están acompañadas de una interpretación práctica (interpretatio).
Hacia el año 654 se publica por el Rey Recesvinto el Liber Iudiciorum, que viene a unificar la legislación de godos e hispanorromanos. Así, si anteriormente había un Derecho para los godos (Código de Eurico o Código de Leovigildo) y un Derecho para los hispanorromanos (Breviario de Alarico) el Liber Iudiciorum deroga ambos y crea un único cuerpo de Derecho. Recoge en 12 libros las leyes antiguas (antiquae) de Eurico o Leovigildo, las leyes antiguas enmendadas (antiqua enmendatae) que son leyes de Eurico enmendadas en el código de Leovigildo, y las leyes promulgadas por diversos monarcas, como Recadero, Recesvinto y demás reyes.
En el año 711 se inicia la entrada y conquista de los musulmanes en la península ibérica. La monarquía visigoda estaba en declive, con distintos reyes visigodos luchando entre ellos. Son concretamente los descendientes del Rey visigodo Witiza los que traen a España a los musulmanes, reclutándolos para luchar contra el Rey Don Rodrigo. Y los musulmanes llegan pero no para luchar e irse, sino para asentarse y quedarse. Así, desde el 711 hasta 1212 el Islam dominará de manera plena la península.

Por tanto será el sistema jurídico islámico el que imperará durante el dominio musulmán de Al Andalus. El Derecho musulmán es la vinculación entre la ley divina y la ley natural, siendo la sari’a o revelación divina la fuente principal del Derecho; es decir, la palabra de Dios es la ley. Y la palabra de Dios se encuentra en el Corán (texto inspirado por Alá al profeta Mahora), en la Sunnah (los escritos y la conducta en vida del profeta Mahoma, como revelador de la palabra de Dios), la Iyma (la revelación divina exteriorizada a través del sentir común de la comunidad musulmana en diversas materias) y las Quiyas (aplicación por analogía de las normas a casos concretamente no regulados, pero muy parecidos a otros sí regulados). Finalmente, el Fiqh es la ciencia jurídica musulmana, que estudia las diversas fuentes antes citadas para crear un cuerpo jurídico islámico coherente.
Sucesivamente la dominación musulmana de la península se articuló políticamente primero mediante Gobernadores, luego desde el Califato de Córdoba, y más tarde mediante los Reinos de Taifas (donde destaca el Reino de Sevilla). En el s. XII entran en la península los Almorávides y Almohades, que dominarán el islam español hasta la mítica derrota en 1212 en las Navas de Tolosa, a partir de dónde arranca con fuerza la reconquista cristiana. El último gran Reino islámico será el reino nazarí de Granada, vigente durante doscientos años hasta su derrota por los Reyes Católicos el 6 de enero de 1492, con la expulsión definitiva del islam de España.
Coincide este año 1492 con el fin que los historiadores dan a la etapa denominada Edad Media.
Durante los años 711 hasta 1492 no obstante conviven en la península la supremacía islámica con un pequeño reducto cristiano en Asturias, así como parte del País Vasco y Cataluña, desde dónde comenzó la reconquista, que poco a poco fue derrotando al Islam y que culminó con la toma de Granada como ya dijimos. En los territorios cristianos el sistema de Derecho fue en todo momento el derecho visigodo del Liber Iudiciorum, traducido después a la lengua romance como Fuero Juzgo, y perviviendo en nuestro derecho hasta las codificaciones del s. XIX.

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En el reino Astur no fue realmente el Liber el derecho más conocido, sino que el Derecho privado se regía principalmente por costumbres jurídicas que emanaban de tradiciones visigodas, pues no existían como tal ediciones del Liber Iudiorum a disposición del pueblo.
Pero si el Liber era el derecho general, también es cierto que era derecho subsidiario de los Fueros locales o derecho de cada territorio. Conforme avanzaba la reconquista, y había que repoblar los territorios ganados, los señores otorgaban un Fuero o Carta Puebla a cada comarca, concretamente a la ciudad principal de dicha comarca.

Debe destacarse también el régimen de Fazañas, que eran la resoluciones de los jueces, interpretando jurídicamente para resolver un caso que se les exponía, y sirviendo luego dichas sentencias como normas jurídicas en sí que podían resolver posteriores disputas. Estas Fazañas, como interpretación local del derecho del Liber junto con el criterio de cada comarca y sus tradiciones, servirían también para inspirar los Fueros.

En la última parte del s. XIII se promulga la Ley de las Siete Partidas, atribuida a Alfonso X el Sabio, y que tiene vocación de unificar los distintos ordenamientos de los fueros del Reino de Castilla. Tras la promulgación del Ordenamiento de Alcalá en 1348 el orden jerárquico de aplicación del Derecho sería: En primer lugar el propio Ordenamiento; en su defecto el Fuero municipal; y con carácter subsidiario y generalista Las Siete Partidas. Este ordenamiento se extendería a los reinos de Cataluña,  Álava, Guipúzcoa y Vizcaya.

En paralelo, en los Reinos de Aragón y Navarra, se legisló principalmente a golpe de Fuero, siempre con las bases del derecho común romano del Corpus Iruis, y de la tradición germánica del Liber Iudiciorum, dando un destacado papel a las interpretaciones de los juristas (observancias).

Podemos ver por tanto que durante los más de 1.000 años que dura la Edad Media el derecho español fue principalmente el derecho romano, evolucionando conforme a las tradiciones godas y castellanas, y junto con las costumbres y prácticas de cada territorio y cada época. Conviviendo con el derecho musulmán durante la ocupación islámica de la península.

Vía |  Historia del Derecho Español

Más Información | Hispanismo.org   Dialnet

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