Estudiando “Los 7 hábitos” (IX). Afila la sierra.

Un deportista de élite, además de contar probablemente con una predisposición genética hacia el deporte, no para nunca de entrenar, y sigue una estricta dieta. Si miramos a un virtuoso de la música, veremos probablemente algo muy parecido, muchas horas de ensayo y estudio. Escribir un libro supone mucho tiempo y trabajo tanto de redacción como de investigación.

Las grandes obras deportivas, musicales, literarias, o de cualquier tipo requieren a aquellos que las realizan grandes dosis de esfuerzo, constancia y dedicación, al margen de su talento propio para la obra en cuestión. Inclusive podríamos afirmar que es más importante el esfuerzo y la constancia que el talento, pues muchas veces veremos personas talentosas que no llegan a alcanzar sus metas por falta de la dedicación necesaria.

Las cualidades innatas para ser una persona altamente efectiva las tenemos todos los seres humanos. No es necesario nacer con un brillante intelecto, o con un talento especial, ni con un físico portentoso, para ser proactivo. Y ya sabemos que las personas proactivas pueden tomar las riendas de su vida, fijar los fines y valores adecuados, organizarse de manera efectiva, mantener cuentas corrientes emocionales con saldos positivos con aquellos con los que se relacionan, pensar en ganar-ganar, escuchar para hacerse entender, y crear sinergias en los grupos y relaciones en las que intervienen. La gran noticia es que todos tenemos la capacidad innata de convertirnos en personas altamente efectivas.

Pero tal y como sucede con los grandes deportistas o artistas, no podemos descuidar nuestro talento. Debemos seguir cada día estudiando y entrenando. Este es el séptimo y último hábito a interiorizar por parte de las personas altamente efectivas, al que Covey llama “Afilar la sierra”. Y es que al igual que los carpinteros tienen siempre afilada su sierra para poder ser eficientes en su trabajo, nosotros debemos estar también siempre a punto.

LAS CUATRO DIMENSIONES

Podemos dividir nuestra naturaleza humana en cuatro dimensiones bien diferenciadas que requerirán de constante renovación y puesta a punto:

  • Dimensión Física
  • Dimensión Mental
  • Dimensión Social-Emocional
  • Dimensión Espiritual

DIMENSIÓN FISICA.

Para cuidarnos a nosotros mismos debemos empezar por cuidar nuestro cuerpo. Y ello es la suma de una dieta correcta más un entrenamiento físico adecuado.

No vamos a indicar aquí cual es la dieta idónea, pero sí debemos resaltar que la dieta más adecuada nos parece aquella que contenga en cantidades adecuadas carne, pescado, fruta, verdura, cereales, pasta, arroz, lácteos, huevos, frutos secos y aceite de oliva. Una dieta que identificamos con la dieta mediterránea.

deporteRespecto de la dieta, es fácil caer en cuidar muy poco lo que comemos. Para ello resulta muy útil la planificación semanal, es decir, dedicar unos minutos cada semana a organizar como dividiremos los alimentos fundamentales que expusimos en el párrafo anterior. Si no podemos planificar adecuadamente, o nos surgen imprevistos en dicha planificación, sí que debemos llevar siempre un “check-list” (al menos mental) de lo que hemos comido esta semana, para diversificar adecuadamente los alimentos. Pues nuestro cuerpo necesita una diversidad de minerales, proteínas, vitaminas o hidratos de carbono y debemos por ello no caer en la repetición.

En el aspecto físico debemos superar la pereza y buscar realizar al menos un poco de ejercicio cada día. En última instancia, si hay varios días de la semana que no podemos realizar ejercicio, deberíamos sumar el tiempo de ese día a otro día de la semana. Porque no basta con llevar una dieta adecuada, sino que el cuerpo necesita una actividad física habitual para asegurarnos un nivel de salud elevado.

La actividad físico-deportiva se divide en cinco condiciones: fuerza, resistencia, elasticidad, flexibilidad y coordinación. Resumiendo mucho cada uno de estos aspectos, para la fuerza podemos recurrir al trabajo anaeróbico con pesas y para entrenar resistencia al ejercicio aeróbico como la natación, ciclismo o running. La elasticidad y flexibilidad la adquirimos con tablas de ejercicios en yoga, pilates o tai-chi. La coordinación se adquiere principalmente en la práctica de deportes en los que se interactúa con otras personas, como el tenis, el basket o el fútbol. Una correcta tabla semanal de ejercicios nos puede ayudar de manera sencilla a planificar el entrenamiento de los distintos tipos de condición física. También puede recurrirse a una planificación quincenal, donde se repitan ejercicios aeróbicos y anaeróbicos, para ganar fuerza y resistencia, y luego se alternen con partidos de padel, por ejemplo, que nos ayudaría a entrenar coordinación, elasticidad y flexibilidad.

DIMENSIÓN MENTAL.

Igual que la actividad física impide que nuestros músculos se atrofien, y mantiene en forma nuestro corazón, la formación continua mantiene en forma nuestra mente.

Solemos asociar formación con un plan formal educativo en formato de curso académico, llámese Módulo, Postgrado, Master, Diplomatura o Grado. Pero con formación continua no me refiero tan solo a la realización de programas formales (que también) sino a formarnos cada día aprendiendo cosas nuevas, ya sea mediante la lectura, la televisión, el cine o la radio.

lecturaEs recomendable leer cada día el periódico para mantenernos al tanto de la actualidad, actualmente gracias a Internet podemos leer múltiples periódicos tanto generalistas como especializados de todo el mundo. De la misma manera resulta muy formativo mantener siempre un libro en curso, de aquellas materias que nos interesan o que tenemos como hobbie, que para unos será la Historia, para otros el deporte, o quizás la ciencia. Leer artículos y ensayos en internet respecto de las materias de nuestro interés también es una manera de formarnos continuamente y mantener activo nuestro cerebro. Contamos así mismo con documentales en las plataformas de TV, así como en la web. El cine o las series de TV pueden resultar también ilustrativas para mantener activa nuestra mente, pero hablo aquí siempre a nivel formativo y no de entretenimiento.

Planificar una actividad mental semanas resulta muy recomendable. Una organización sencilla pasaría por tener un objetivo de leer un libro durante varios meses, ver un documental cada semana y leer al menos dos periódicos cada día.

DIMENSIÓN SOCIAL-EMOCIONAL

La verdadera efectividad personal, como ya sabemos, no es solo interpersonal, sino que es interpersonal. Mientras que muchas obras de desarrollo personal nos dicen que el éxito reside únicamente en tener una gran autoestima o disposición mental, la efectividad real reside en el liderazgo interpersonal, en la capacidad de relacionarse de manera efectiva en todos los ambientes en los que interactuamos, desde un centro personal de valores y principios correctos.

Por ello es imprescindible la renovación continua de nuestra dimensión social y emocional, que se instrumenta mediante relaciones en las que realizamos depósitos emocionales en las personas de nuestro ámbito:  familia, amigos, compañeros de trabajo, compañeros de deporte u otras aficciones, etc..

amigosLo adecuado es llevar una buena agenda social, en la que planifiquemos las reuniones con todos nuestros grupos de relación, a fin de que a todos los veamos con la debida frecuencia. Quizá a nuestros amigos más cercanos los podamos ver con más asiduidad, por vivir en la misma ciudad, mientras que a nuestro grupo de amigos del instituto o de la universidad solo los podamos ver una vez al año, pero merece la pena tener un contacto efectivo con todos.

Nuestra dimensión social y emocional se enriquece continuamente, como ya dijimos antes, con los depósitos de valor que hacemos en otras personas. Escucharles sinceramente, de manera abierta, ayudarles en todos sus problemas, disfrutar con ellos cuándo estamos en su compañía, y hacer todos los favores así como prestar toda la ayuda posible, cualquier día a cualquier hora, es la base de importantes depósitos que engrandecen nuestras relaciones interpersonales, así como nuestra dimensión personal.

Cuándo nos relacionamos de manera sincera, y con vocación de servicio, ejercemos una potente influencia positiva en todos los grupos y personas con las que interactuamos. Esto convierte a la gente efectiva en líderes natos en todas sus relaciones.

Ayudar a los demás es lo más gratificante que puede hacer un ser humano. En las grandes filosofías desde la antigüedad encontramos la máxima de “amarás al prójimo como a ti mismo”, y de hecho la cooperación social es la clave del desarrollo humano. Es por ello que la forma adecuada de enriquecernos es ayudar a nuestros compañeros, familiares y amigos.

Un paso más allá que nos llevará a un mayor crecimiento personal es ayudar a quienes no conocemos. Si antes hemos hablado de disfrutar y colaborar con las personas de nuestros círculos cercanos, el siguiente paso es colaborar con las personas que, necesitando nuestra ayuda, no están en nuestro ámbito personal más o menos cercano. Ejercer la caridad con el mendigo es ayudar a alguien a quien no conocemos. Igualmente esto lo podemos hacer colaborando con organizaciones sociales y ONGs, en las que seguro que agradecen que dediquemos una parte de nuestro tiempo semanal en ayudar a cumplir sus fines, como por ejemplo dar de comer a los necesitados en los comedores de Cáritas. Igualmente podemos colaborar económicamente con estas organizaciones, puesto que no suelen tener una fuente de financiación fija sino que se mantienen con las aportaciones solidarias de las personas que libremente donan su dinero.

DIMENSIÓN ESPIRITUAL.

Esta es la última de las dimensiones que estudiamos en este ensayo, pero no por ser la última es la menos importante, sino que es la más importante, ya que nuestro espíritu sustenta el resto de nuestra persona.

También es éste el último apartado de la serie de ensayos que hemos dedicado a “Los 7 Hábitos” pero sin embargo nuestra dimensión espiritual está totalmente relacionada con el primero de los ensayos de esta serie (Estudiando Los 7 Hábitos. Introducción), concretamente con la parte de los principios y los valores. Que a su vez es el centro de toda persona altamente efectiva: la gente efectiva tiene un centro de valores, del cual parte su proactividad y el resto de hábitos que la definen como tal.

El espíritu humano es la parte más privada de la persona, los cimientos de la personalidad. Allí es donde grabamos nuestros valores personales. Sobre estos cimientos se levanta el resto del edificio, por lo que resulta fundamental que se trate de cimientos fuertes y robustos sobre los que construir una vida plena y en constante evolución.

catedralLas religiones y filosofías tienen gran importancia y sirven precisamente para cuidar de nuestro espíritu de modo que dediquemos con asiduidad una parte de nuestro tiempo a esta renovación de nuestra dimensión espiritual. Eso sí, debemos acercarnos a las religiones o filosofías cuyos valores cuadran con los principios universales que al principio de esta serie de ensayos enumeramos de paz, libertad, respeto a la vida, respeto a la dignidad y los derechos de las otras personas, ayuda al prójimo, etc… Dado que de otra manera nuestros valores se verán perjudicados por valores erróneos de esta religión o culto, y nos apartaremos de la efectividad. No podemos justificar aquí, por la falta de espacio, que estos principios son los correctos, pero un profundo estudio del Derecho Natural nos instruye en que así resulta ser. No obstante, simplemente por la intuición de nuestra brújula moral nos damos cuenta de que, con los valores incorrectos, estamos dañando los principios correctos. Por usar un ejemplo que también utiliza el profesor Covey, un ladrón tiene valores, que le ayudan en su labor de robar los bienes de otras personas. Pero él sabe e intuye que no son valores correctos, en tanto que está lesionando un principio humano como es el respeto a las otras personas y sus bienes.

¿Y cómo renovamos nuestro espíritu? Mediante la meditación, ya sea oración o retiro espiritual. Nos dice Covey que Martin Luther King dijo en una ocasión: <<Tengo mucho que hacer hoy, de modo que necesito pasar otra hora de rodillas>>. El rezo, la oración, la meditación profunda consiguen que nos separemos de la realidad y reflexionemos profundamente, en busca de la renovación de nuestro espíritu y nuestros valores; se trata del tiempo mejor invertido del día, ya que nos prepara para el resto de la jornada.

Personalmente soy cristiano, y dedicar cada día un tiempo a rezar y orar me ayuda a posicionar mis valores a fin de encarar con ilusión el resto del día. Igualmente es magnífico entrar en una iglesia para poder beneficiarnos de su silencio para retirar nuestro espíritu del ajetreo de la calle, y meditar en paz. Muchos grandes profesionales realizan cada cierto tiempo un retiro espiritual, como un fin de semana en un monasterio alejado de la ciudad, para poder orar, pensar, meditar y renovar nuestro espíritu.

Covey cita en su obra al líder religioso David O. McKay, quién afirma que <<las más grandes batallas de la vida se libran cotidianamente en los aposentos silenciosos del espíritu>>. Ganar las batallas interiores dando un golpe de timón interno para readecuar nuestra conducta a los valores de nuestro espíritu no deja en paz con nosotros mismos, y nos permite afrontar con efectividad las batallas externas.

Vía | Stephen R. Covey Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva (Paidos Ibérica, 2011)

Imagen|Pixabay

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Estudiando los 7 hábitos (VIII). Sinergiza.

SINERGIA

Nos dice el diccionario que Sinergia significa <<Coordinación de actividades económicas cuyo rendimiento es superior que si se realizaran por separado.>>. Es decir, el resultado es superior a la mera suma de las partes. Un ejemplo de sinergia que me parece claramente revelador es el de los hijos, verdadera sinergia derivada de la unión de sus padres. Todos somos fruto de la relación de dos personas, nuestra propia vida es el resultado de la sinergia entre un hombre y una mujer.

Las personas altamente efectivas son capaces de liderar las relaciones en los grupos en los que interaccionan, ya sea en su equipo de trabajo, en su familia, en la reunión de vecinos o con su grupo de amigos, de cara a lograr sinergias entre todos ellos.

SINERGIA INTERIOR

sinergiaPero la capacidad de crear sinergias interpersonales (con el resto del mundo con el que interactuamos) debe tener un antecedente en la persona altamente efectiva, que no es otro que la sinergia interior (con nosotros mismos). La sinergia personal se logra con la interiorización de los tres primeros hábitos (Proactividad, Comenzar con un fin en mente y Poner primero lo primero). Ello hace que podamos después asumir el paradigma de la abundancia del cuarto hábito (Mentalidad ganar-ganar) así como el paradigma de la autenticidad que supone el quinto hábito (Procura primero entender y luego ser entendido).

A nivel psicológico el interiorizar los principios intrapersonales (los tres primero hábitos) y después poder adoptar los principios interpersonales (hábitos cuatro y cinco) conlleva la activación tanto del hemisferio derecho de nuestro cerebro (parte creativa, intuitiva, visual) como del hemisferio izquierdo (parte racional, lógica y verbal). Se crea una sinergia psíquica entre las distintas partes de su cerebro que arrojará resultados mayores que la mera suma de las partes.

De la misma manera debemos reseñar que, asumiendo que existen tres emociones básicas en nuestro cerebro, a saber: Ira, Miedo y Alegría, la sinergia de los hábitos primero a quinto hace que nos situemos en la Alegría, emoción que hará que nos sea más fácil ejercer un liderazgo positivo en aquellos foros en los que actuamos, tendente a la creación de sinergias.

VALORAR LA DIFERENCIA

Ya en el mundo exterior, en las relaciones intrapersonales, la sinergia comienza necesariamente de la valoración de las diferencias. Cuando somos capaces de valorar las diferencias mentales, emocionales y psicológicas de las otras personas estamos en disposición de liderar las relaciones para crear sinergias.

La realidad es subjetiva. Nadie puede ver las cosas de manera objetiva, sino que todos vemos la realidad en base a nuestros principios, creencias y paradigmas, y es necesario entender profundamente esto para poder comprender que nuestra visión de la realidad no es absoluta y objetiva. Por ello, debemos ser humildes, siendo conscientes de nuestras propias limitaciones perceptivas de nuestra persona, a la par que debemos ser respetuosos con la visión de la realidad de las demás personas. Así podremos valorar los diferentes puntos de vista y ampliar nuestro propio conocimiento de la realidad desde el conocimiento que de las mismas cosas tienen los demás. Como nos indica Covey <<¿es lógico que dos personas disientan y que ambas tengan razón? No es lógico, es psicológico.>>

COMUNICACIÓN RESPETUOSA Y SINERGICA

Cuando somos humildes para reconocer que nuestra visión de la realidad es subjetiva, y somos respetuosos con las visiones de la realidad de las otras personas, estamos en disposición de cooperar con ellos entendiendo sus puntos de vista, para liderar sinérgicamente. Y en este proceso de cooperación la comunicación debe ser necesariamente respetuosa, como paso previo a alcanzar un nivel de comunicación sinérgica.

quipo de trabajoMientras que la comunicación defensiva corresponde a una visión Ganar-Perder, las personas altamente efectivas tienen interiorizado el paradigma Ganar-Ganar, que implica alcanzar transacciones beneficiosas para ambas partes. Por ello sin duda se comunicarán con profundo respeto hacia las posiciones de los demás.

Igualmente, las personas altamente efectivas saben escuchar profunda y realmente a los demás, y después exponer con sumo respeto sus planteamientos y objeciones, a fin de hacerse entender.

De la combinación del respeto y la escucha efectiva nacerá un nivel más alto de comunicación, que podemos llamar comunicación sinérgica. En este nivel las personas efectivas crean el clima de debate adecuado para que todos los integrantes del equipo o relación sumen valor en sus distintas perspectivas y aportaciones.

CREATIVIDAD.

Las sinergias crean algo nuevo, como resultado de la interacción de distintos elementos que, por si mismos y sin dicha interacción, no hubiesen podido generar dicha creación. Como decíamos al principio, todos somos fruto de la sinergia resultante de la unión de nuestro padre y nuestra madre. En el mundo empresarial, el gran objetivo de una fusión o adquisición suele ser la creación de sinergias, logrando resultados que dichas empresas por separado no hubiesen podido lograr.

sinergia 2Toda la naturaleza es sinérgica, la unión de átomos forma moléculas, la unión de distintas moléculas forma células, la unión de células forma órganos y seres vivos.

Como nos indica Covey, <<la sinerigia es la esencia del liderazgo transformador. Es la esencia de la paternidad transformadora. Cataliza, unifica y libera las más grandes energías del interior de la persona>>.

LA TERCERA ALTERNATIVA

En las negociaciones y deliberaciones, la sinergia crea una tercera alternativa. Si no nos salimos del marco tradicional de pensamiento, donde nuestros paradigmas y visión subjetiva nos impide ver más allá de nuestras propias creencias, sin apreciar nada más, muchas veces nos encontraremos en un punto muerto cuándo las personas con las que interactuamos tienen visiones de la realidad muy distintas a la nuestra, incluso enfrentadas. Parece haber solo dos alternativas, la nuestra y la otra, esto nos impide avanzar.

El uso de paradigmas “Ganar-Perder” o “Perder-Ganar” así como el recurso al lenguaje legalista, donde cada parte intenta defender jurídica y racionalmente su posición, sin mirar más allá, contribuye a enquistar las relaciones.

Sin embargo, las personas altamente efectivas al crear una situación sinérgica en estas relaciones, deliberaciones o negociaciones estancadas, generan el pensamiento “out of the box” o alternativo que da lugar a una tercera alternativa que resulta válida para todas las partes implicadas. Un tercer camino que no estaba ahí, sino que ellos han creado a partir de su relación sinérgica.

CONCLUSIÓN

El hábito de la sinergia conduce a que las personas altamente efectivas puedan ejercer un liderazgo creativo y transformador en aquellas relaciones y grupos en los que interactúan. A medida que la relación o grupo va entrando en una dinámica de comunicación sinérgica, donde se debate con respeto y humildad, las fuerzas negativas determinadas por visiones cerradas y autoritarias se irán diluyendo, y se lograrán resultados creativos, sinérgicos, terceras alternativas que antes no existían y que resultan válidas para todas las partes.

En el arte de la retórica se nos enseña que en las deliberaciones sobre cuestiones de acción no existe una solución única, pero sí una solución preferible. Creemos con sinergia la solución preferible para todas las partes implicadas.

Vía|Stephen R. Covey Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva (Paidos Ibérica, 2011)
Más información| Stephen R. Covey  Change Management  Behavior-Change
Imagen|Pixabay

Estudiando “Los 7 Hábitos” (VI) Pensar en Ganar-Ganar

Todas nuestras relaciones humanas pueden afrontarse en base a seis paradigmas distintos, a saber:

  • Ganar-ganar
  • Ganar-perder
  • Perder – perder
  • Perder – Ganar
  • Ganar
  • Ganar-ganar o no hay trato.

Tipos de Paradigmas.

Lo que caracteriza a la gente altamente efectiva es que abordan la mayor parte de las situaciones en las que se interrelacionan con el resto del mundo bajo el paradigma Ganar-Ganar, o bajo el de “Ganar-Ganar o No Hay Trato”.

hand-1331323_960_720Las personas que basan sus relaciones en el paradigma “Ganar-Perder”, y por ende siempre intentan ganar por encima de los demás, o a costa de los demás, contemplan la vida como un juego de suma cero, dónde o ganas o pierdes, no hay otra opción. Tienden a apalancarse en su posición social o profesional, sus títulos, sus propiedades o posesiones, o en general aquello que creen que les da poder. No tienen un centro basado en valores (como sí lo tienen las personas proactivas).

Aquellas otras personas que basan sus relaciones en el paradigma “Perder-Ganar” son el polo opuesto a las anteriores. Con una baja moral y autoestima, dependen siempre de la opinión de los demás, su vida está condicionada por la percepción de terceras personas, no tienen valor para transmitir sus deseos y pensamientos.

Muchas veces las personas viven bajo ambos paradigmas, adoptando el rol Ganar-Perder en unas relaciones determinadas (por ejemplo con su familia, siendo autoritarios o crueles) mientras que abordan otras relaciones desde el prisma Perder-Ganar (por ejemplo, en su lugar de trabajo).

El paradigma Perder-Perder es del de la mala fe, el de aquellas personas que solo buscan destruir a los demás aunque ello suponga su destrucción, o que está amargadas porque a ellos les va mal, y desean a toda costa que a los demás les vaya mal también.

El paradigma Ganar es el de los egoístas y los narcisistas, aquellos a quienes ciega la soberbia, y solo procuran sus fines personales, sin importarles nada los demás. Son personas con poca o nula asertividad, y sin gran inteligencia emocional.

¿Qué paradigma es el adecuado?

cycling-862278_960_720Como ya adelanté, las personas altamente efectivas suelen pensar en Ganar-Ganar la mayor parte de las veces, si bien es cierto que existen situaciones en las que hay que abordar las situaciones bajo otros paradigmas. Por ejemplo, en una situación de autodefensa en un atraco la forma correcta de pensar será en Ganar-Perder, o a veces habrá que claudicar en una discusión con nuestra esposa a modo de Perder-Ganar para poder dialogar más tarde.

Pero fuera de situaciones concretas que requieran un paradigma distinto, el paradigma de las personas altamente efectivas es el de Ganar-Ganar. Lo que significa que ven la vida bajo el prisma de la abundancia, esto es, creen que siempre pueden ganar todas las partes que intervienen en una relación o negocio. Es más, no es que puedan, es que deben ganar, porque solo aquellas relaciones de negocio o personales que resultan fructíferas para todos los intervinientes se mantienen sanas a largo plazo.

Cuando nos encontramos con personas que no aceptan el Ganar-Ganar, por falta de confianza u otro motivo insalvable, podemos abordar las relaciones para el paradigma Ganar-Ganar o No Hay trato. Esto implica que, si no se alcanza un acuerdo que aporte un beneficio mutuo, incluso un beneficio objetivado de antemano, se cerrará la situación sin acuerdo. Con esta cláusula se asegura “ex ante” que el resultado será el deseado, o no será ninguno.

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La vida bajo el paradigma Ganar-Ganar.

Nos dice Stephen R. Covey que << Ganar-Ganar es el hábito del liderazgo interpersonal>>. Implica abordar con este prisma todos los aspectos de nuestras relaciones interpersonales (trabajo, familia, negocios, amigos, vecinos, etc..). Empieza por tanto con la interiorización en nuestro carácter de este principio, continúa con su aplicación en todas las relaciones sociales en las que intervenimos, y desemboca en tener como objetivo el principio Ganar-Ganar en todos los acuerdos.

  1. Carácter. El carácter de una persona que vive bajo el paradigma de Ganar-Ganar se caracteriza por:

– la Integridad: mantienen sus compromisos y son firmes en sus convicciones.

– la Madurez: la madurez es el equilibrio entre el valor y el respeto. Consiste en la capacidad para expresar nuestros propios sentimientos, desde el más profundo respeto los pensamientos y sentimientos de los demás (Hrand Saxenian, Harvard Business School, 1955).

– una mentalidad de abundancia: no ven la vida como un juego de suma cero, sino como un juego en el que todos pueden ganar de manera mutua.

  1. Relaciones. Las relaciones se fundamentan en el concepto de “Cuenta corriente emocional”, intentando tener superávit en las cuentas de todas nuestras relaciones. Ello nos reviste de confianza y credibilidad ante los demás.
  2. Acuerdos. El objetivo último del paradigma Ganar-Ganar es el de obtener precisamente dicho resultado, es decir, un acuerdo dónde todas las partes implicadas Ganan.

Cultura de Organización Ganar-Ganar.

La filosofía Ganar-Ganar es la guía de las personas altamente efectivas, pero también de las organizaciones altamente efectivas. Las organizaciones efectivas buscan que todos los implicados en sus relaciones ganen, tanto empleados como clientes, bancos acreedores, accionistas, proveedores, la sociedad, y en general cualquiera que interacciones con dicha organización. Dichas organizaciones desarrollan sistemas y procesos para lograr que todas sus actuaciones acaben teniendo beneficios para todos los implicados.

* Más información|Inteligencia Emocional  Efectividaddevida  Coaching10

* Imagen|Pixabay

Estudiando “Los 7 Hábitos” (V) La cuenta corriente emocional

Lograremos la efectividad intrapersonal con los tres hábitos expuestos hasta ahora en esta serie de artículos: 1) proactividad; 2) Comenzar con un fin en mente; 3) primero lo primero.

Pero el ser humano no vive aislado, sino que nos interrelacionamos cada día, en nuestros distintos roles de padres, hijos o profesionales, con nuestra familia, compañeros de trabajo y amigos. El gran error de hecho de mucha gente es buscar solamente la efectividad personal, y creer que con ello ya serán altamente efectivas. La efectividad personal requiere sumar, a la efectividad intrapersonal, la efectividad interpersonal.

love-349632_960_720Por ello, los siguientes tres hábitos a estudiar logran, una vez alcanzada la efectividad intrapersonal, conquistar la efectividad interpersonal: 4) Pensar en Ganar-Ganar; 5) Buscar primero entender y luego ser entendido; 6) Sinegizar.

Pero en este capítulo vamos a hacer un paréntesis para exponer un paradigma que regirá el equilibrio de nuestras relaciones con el resto de personas, y servirá como directriz para los tres siguientes hábitos:

“LA CUENTA CORRIENTE EMOCIONAL”

El Debe y el Haber

Al igual que una cuenta corriente bancaria, o una cuenta contable, la cuenta corriente emocional tiene una doble partida: el Debe, dónde se anotan los ingresos emocionales de confianza; y el Haber, dónde se anotan los reintegros emocionales de confianza. El saldo es la resta entre el Debe y el Haber.

balloon-940031_960_720Si el saldo en un momento determinado es positivo, la persona titular de dicha cuenta y con la que interactuamos estará probablemente satisfecha con nuestra relación, ambos lo estaremos, con lo cual nuestra efectividad aumentará. Incluso si realizamos un reintegro emocional, porque por ejemplo nos pilla en un mal día y hacemos algo que lo molesta o que le perjudica, puede que dicho reintegro no socave todo el saldo positivo acumulado, y sigamos disfrutando de un saldo deudor. Pero cuidado, porque un reintegro resta mayor confianza de la que suma un ingreso.

Construir una cuenta corriente con saldo positivo con todos y cada uno de nuestros familiares, amigos, socios o compañeros puede llevar años. Mientras que dejar la cuenta en descubierto puede llevar solo un momento. Intentamos sumar siempre en nuestras relaciones.

Seis depósitos principales

Los depósitos emocionales pueden ser de muy distinto tipo, y darse en diferentes situaciones, pero vamos a enumerar seis tipologías de depósitos que nos permitirán lograr un saldo excedentario en nuestras relaciones interpersonales:

  1. Comprender al individuo: Hay que entender verdaderamente el valor que la otra persona otorga a las cosas, éste es sin duda el más importante ingreso que se puede realizar en la cuenta emocional. Quizá para nosotros no sea importante acompañar a nuestra esposa a comprar un vestido para la boda de una amiga, quizá pensemos que se trata de una trivialidad. Pero si entendemos verdaderamente la posición que ella le da en su escala de prioridades, y vemos que esto ocupa un lugar muy destacado en dicha escala, al realizar un sacrificio y acompañarla estaremos realizando un importante ingreso en su cuenta corriente emocional.

Es difícil a veces entender realmente a los demás, muchas veces ellos no dan las señales adecuada de manera clara, a veces por falta de personalidad o por miedo. Pero si alcanzamos realmente a comprenderles, estaremos atando el nudo de una gran relación.

La regla de oro que nos debe guiar es  <<Trata a los otros como querrías que ellos te trataran a ti>>.

  1. Prestar atención a las pequeñas cosas: En una relación diaria con otra persona, lo más importante es la suma de los pequeños momentos que se viven con los otros individuos. Las pequeñas muestras de cariño, de amistad o verdadero afecto acaban siendo ingresos recurrentes que engordan nuestra cuenta corriente. Todo suma, no por parecer pequeños detalles deben parecernos intrascendentes. De la misma manera, las pequeñas faltas de respeto o desprecios suman reintegros de nuestra cuenta emocional.
  2. Mantener los compromisos: mientras mantener un compromiso es un ingreso muy importante, romperlo es un gran reintegro, perderemos nuestra credibilidad y confianza. Y es que solo podemos confiar en aquellas personas que mantienen siempre su palabra. A veces las circunstancias pueden obligarnos a no poder cumplir exactamente con lo prometido, pero habrá que justificarlo y compensar después este incumplimiento.
  3. Aclarar las expectativas: La ambigüedad y las expectativas conflictivas en torno a roles y metas son siempre origen de conflictos y desentendimientos, que socaban la cuenta corriente emocional. Es necesario aclarar de manera expresa los objetivos y los papeles que cada parte ocupa en una relación, ya sea entre padre e hijo, socios de una empresa o compañeros de trabajo. Cuándo se inicia una nueva relación o etapa profesional, deben quedar claras igualmente las expectativas de cada parte. El depósito emocional es el de aclarar las expectativas, y ahorrará muchos futuros reintegros emocionales.
  4. Demostrar integridad personal: La integridad genera confianza, y la falta de integridad resta credibilidad. Una persona íntegra es una persona veraz, que solo tiene una cara y que actúa siempre según sus pensamientos. <<La integridad consiste en adecuar la realidad a nuestras palabras>> nos dice Covey en su obra <<mantener las promesas y satisfacer las expectativas, unicidad, primordialmente con uno mismo pero también con la vida>>.
  5. Disculparse sinceramente cuando se realiza un reintegro: Todo reintegro emocional debe llevar aparejada una posterior disculpa: <<Me equivoqué>>, <<Lo siento de verdad>>, <<Lamento no haber respetado tu integridad>>. Es necesario que nuestras disculpas sean verdaderas y que las demostremos con la fuerza de nuestro corazón. Para ello debemos tener desarrollada una fuerte personalidad, lo cual pasa desde luego por tener interiorizados los tres primeros hábitos.

800px-Hauptbuch_Hochstetter_vor_1828Nuestras relaciones interpersonales, con amigos, familiares, compañeros de trabajo o socios, abarcan por suerte muchos años, en la mayor parte de los casos. Y siempre es importante intentar mantener en saldo positivo nuestra cuenta corriente emocional con cada uno de ellos. A veces los ingresos que hacemos serán recordados por años, y serán la clave de una verdadera efectividad interpersonal, que vamos a desarrollar con los siguientes tres hábitos.

Vía | Stephen R. Covey Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva (Paidos Ibérica, 2011)

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Estudiando “Los 7 Hábitos” (IV) Primero lo Primero

El tercer hábito de la gente altamente efectiva, poner primero lo primero, se podría definir como “autoadministración efectiva”. La administración sigue al liderazgo, esto es, primero el liderazgo establece las metas, roles y valores, y después la administración ejecuta en la práctica las acciones necesarias para alcanzar los objetivos propuestos.

Si recordamos lo dicho sobre el liderazgo al hablar del segundo hábito, respecto de que es el hemisferio derecho del cerebro, la parte creativa, la que se ocupa del liderazgo, en el caso de la administración es el hemisferio izquierdo, como parte racional, la que gestiona esta faceta.

El liderazgo define qué es lo primero, y la autoadministración efectiva le asigna el primer lugar en las tareas de cada día: primero lo primero.

DISCIPLINA

El profesor Covey cita un ensayo de E.M. Gray llamado “El denominador común del éxito” donde, tras estudiar aquellos aspectos que diferenciaban a la gente exitosa del resto de personas concluía <<el denominador común de las personas de éxito es su disciplina para hacer las cosas. No necesariamente les gusta hacerlas, pero su disgusto está subordinado a la fuerza de sus propósitos>>. Es decir, la disciplina es la clave del éxito. Y la disciplina surge de la voluntad independiente de cada persona. Covey nos dice que el ser humano tiene cuatro privilegios que lo distinguen como tal del resto de especies animales: la Autoconciencia, la Imaginación, la Conciencia Moral y la Voluntad Independiente; la conciencia de uno mismo, la imaginación y la conciencia moral son las claves de los dos primero hábitos, la Proactividad y la Constitución personal, mientras que la Voluntad es la clave de la disciplina, y por tanto de la administración efectiva.

CLAVES DE LA ORGANIZACIÓN EFECTIVA.

Dado que el tiempo es un recurso escaso, debemos economizarlo de la manera más eficiente posible. Esta gestión del tiempo es la autoadministración, que se centra en la organización y ejecución de tareas según prioridades.

Pero el reto de la organización efectiva no es realmente organizar el tiempo, sino organizarnos a nosotros mismos. La organización efectiva se centra en las relaciones y en los resultados, no en las tareas en sí mismas.

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Las personas efectivas no se orientan a los problemas, sino hacia las oportunidades
(P. Drucker). Por ello trabajan en el cuadrante 2, porque se dedican a planificar y desarrollar oportunidades. Alimentan las oportunidades y dejan morir de inanición los problemas, piensan preventivamente. El resultado de todo ello es disciplina, control, ausencia de crisis y visión.Las personas efectivas trabajan en el cuadrante 2. Las personas que pasan mucho tiempo en el cuadrante 1 son reactivas, y no proactivas. Las personas que pasan mucho tiempo en los cuadrantes 3 y 4 son irresponables.

agenda2Como decía Voltaire, Suerte es lo que sucede cuándo se encuentran la preparación y la oportunidad, y las personas proactivas no necesitan dedicarse a “apagar fuegos” continuamente (cuadrante 1) ni gastan su tiempo de manera poco responsable (cuadrantes 3 y 4), por ello están preparados para todas las oportunidades.

A modo de Pareto 80/20, en el caso de la autoadministración efectiva el 80 % de los resultados proviene del 20 % de las actividades.

VOLUNTAD

De nuevo volvemos aquí a la disciplina, porque sin una verdadera voluntad para centrarse en el cuadrante 2 no conseguiremos ningún resultado. Debe existir un verdadero deseo proactivo, y un centro vital basado en valores, para organizar adecuadamente nuestra vida. Y es que poder hacer lo que debemos supone la responsabilidad de decir “No” a las tareas y distracciones de los cuadrantes 3 y 4. Al trabajar en el cuadrante 2, las personas efectivas apenas tendrán problemas acuciantes en el cuadrante 1.

HERRAMIENTA DE PLANIFICACIÓN

Cada persona debe encontrar su modelo de agenda, o herramienta de planificación ideal. Podría ser una agenda electrónica, una hoja Excel, una aplicación móvil. Lo que es importante es que dicha herramienta funcione según los siguientes puntos:

  1. Recoger los valores y nuestra constitución personal, que van a guiar nuestro camino.
  2. Permitir una planificación semanal. La semana resulta el plazo organizacional ideal.
  3. Establezcamos un día, por ejemplo el domingo, para labores de planificación del resto de la semana.
  4. Identificar los distintos roles personales. Una misma persona puede ser a la vez padre, marido, hijo, empleado, presidente de su comunidad y miembro del equipo de futbol.
  5. Establecer las metas personales en cada rol. En el ejemplo anterior podrían ser llevar a los niños al cine, ayudar a su mujer a hacer las labores de casa, reparar la lavadora de su madre, terminar el proyecto según estableció con su jefe, conseguir varios presupuestos para la reparación de la puerta de entrada al edificio y jugar el partido del sábado por la mañana.
  6. Programar en el calendario semanal las tareas necesarias para alcanzar las metas.
  7. Tener a la vista los valores y fines personales para recordar siempre ejecutar todas las tareas de acuerdo a nuestra constitución personal.

DIMENSIÓN HUMANA DE LA ORGANIZACIÓN: EFECTIVIDAD Y EFICIENCIA.

Estamos hablando siempre en de efectividad personal, pero no de eficiencia. Mucha gente podría preguntarse por qué no hablamos de alcanzar la eficiencia, y no solo la efectividad. La respuesta la podemos exponer aquí, al hablar de planificación efectiva.

organizarEfectividad es un término humano pero eficiencia es un término tecnológico. La eficacia es efectividad, consiste en hacer las cosas bien, mientras que eficiencia significa hacer las cosas bien con el mínimo coste en recursos. Por ejemplo, un motor eficaz permite a un vehículo recorrer 100 kilómetros sin fallar, mientras que un motor eficiente le permite hacerlo con el mínimo coste en gasolina, y en el mínimo período de tiempo posible, junto con el mínimo desgaste en aceite.

Cuando hablamos de tareas, podemos intentar hacerlas de manera eficiente, pero cuando hablamos de personas, no podemos asignar un tiempo determinado a las relaciones o a las emociones. No se puede ser eficiente en términos de personas. Sería poco efectivo intentar dedicar determinados minutos a nuestra esposa, nuestros hijos o nuestros compañeros de trabajo, pues en tanto que tratamos con personas no podemos intentar lograr nuestros éxitos interpersonales en un espacio de tiempo prefijado.

Por ello, nuestra herramienta de planificación debe ser flexible, y permitirnos dedicar el tiempo necesario a cada relación personal, o poder mover las tareas en función de las necesidades de las personas.

Por último, indicar que nuestra herramienta de planificación, en línea con todo lo expuesto en los párrafos que preceden, no es un mapa, sino una brújula. Es flexible porque nos guía hacia nuestro destino, pero no fija un camino inamovible.

DELEGACIÓN EFECTIVA

Una vez tenemos clara la organización efectiva, debemos completar la misma con la técnica interpersonal de la delegación efectiva. Puesto que con ello multiplicamos nuestros resultados.

Delegar de manera efectiva supone centrarnos en los resultados, y no en los métodos. Puesto que se basa en delegar confianza en los demás.

Una persona efectiva tiene que saber delegar en los demás su confianza, convirtiéndolos en encargados de alcanzar determinados fines, y no en meros recaderos a los que se dice qué hacer y cómo hacerlo. Hay que empoderar a nuestros delegados para que puedan alcanzar las metas fijadas en ellos.

amorMientras que una persona que intenta hacerlo todo sola se ve limitada por sí misma, y no pasa de ser un Productor, una persona que sabe delegar la confianza en los demás se transforma en Administrador, y consigue multiplicar sus resultados. Por ejemplo, si intentamos hacer todas las tareas de casa nosotros solos, nuestros éxitos serán muy inferiores a si podemos delegar en nuestra esposa o nuestros hijos. En el entorno empresarial, el líder que delega responsabilidades ser transforma en un administrador efectivo.

Delegar de manera efectiva supone establecer los resultados deseados, dar las directrices necesarias, señalar los recursos para llevar a cabo la tarea, hablar de consecuencias de incumplimiento y establecer una rendición de cuentas. Así, al delegar de manera efectiva, nuestro delegado se convierte en encargado y responsable de su éxito, en su propio jefe. 

Si delegamos en individuos más inmaduros, deberemos señalar mayor rendición de cuentas, y unas directrices más claras. Por el contrario, con individuos maduros bastará con señalar el resultado a alcanzar. Lo bueno de este tipo de herramienta de delegación es que se puede delegar en cualquier persona, independientemente de su madurez para la tarea.

RESULTADO HASTA AQUÍ DE LA EFECTIVIDAD: ÉXITO PERSONAL.

Con los tres hábitos estudiados hasta el momento, la persona consigue ser efectiva a nivel personal, y puede dar el salto a los tres hábitos siguientes, que lo guiarán al éxito interpersonal. Pero no se puede buscar el éxito interpersonal sin tener claro que hemos conseguido primero el éxito de la efectividad a nivel personal.

Una persona efectiva que ha interiorizado los tres primero hábitos es proactiva y responsable por tanto de su propia vida, describe los principios y valores que le guían para conseguir las metas vitales que se ha propuesto, y se organiza de manera efectiva para lograrlo.

Cuándo ya se ha convertido en líder de su propio destino, este último hábito es el puente para convertirlo en líder del medio personal que le rodea y con el que interactúa cada día en sus distintos roles personales y profesionales.

Vía | Stephen R. Covey Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva (Paidos Ibérica, 2011)

Más Información | blog posgrados tec  blog vivir tu tiempo blog alberto chouza

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Estudiando Los 7 hábitos (III) Comienza con un fin en mente

El primer hábito, la proactividad, significa asumir que somos responsables de nuestra vida y de todo lo que nos pasa. Así que el segundo hábito llamado “Empieza con un fin en mente” supone establecer de manera proactiva y responsable los objetivos que queremos conseguir en nuestra vida, así como establecer igualmente cómo vamos a vivir para conseguir dichos objetivos.

OBJETIVOS VITALES

abuelosEstablecer nuestros objetivos vitales significa visualizar cómo queremos que nos recuerden las personas con las que interactuamos en nuestros distintos roles cuándo finalice nuestra vida. Es decir, identificar si queremos que nuestros hijos nos recuerden como un magnífico padre, si queremos que nuestro cónyuge nos recuerde como la mejor pareja, o si queremos que nuestros compañeros de trabajo, clientes y proveedores nos recuerden como un gran profesional. Una vez hayamos visualizado la impronta que queremos dejar en los demás, podremos definir nuestro objetivo vital, por ejemplo ser un buen marido, o una buena esposa, ser un gran padre o madre, ser el mejor empresario, o la mejor arquitecta del país.

Según distintos estudios sobre neurociencia, la parte izquierda del cerebro es la racional, es más lógica y verbal, mientras que la parte derecha del cerebro es la intuitiva y creativa. Normalmente nos centramos en la parte racional, pero para visualizar aquello que queremos lograr tenemos que imaginar, ser creativos, utilizar y desarrollar en definitiva la parte derecha.

Las personas altamente efectivas, de manera proactiva y responsable, utilizan su capacidad de imaginación y creatividad para visualizar cómo quieren ser, sus objetivos vitales. El profesor Covey nos propone el siguiente ejercicio: Imaginar que es el día de nuestro entierro, y que nos podemos ver a nosotros mismos, como si de un tercero se tratase, de cuerpo presente en la iglesia; todos los que nos rodean cada día, nuestros familiares, amigos y compañeros, han asistido al mismo para despedirnos; si nos preguntamos cómo queremos que ellos nos recuerden, como un buen padre, esposo, amigo y compañero, por ejemplo, estaremos estableciendo ahí nuestros objetivos vitales.

Esto es visualización a largo plazo, pero las personas altamente efectivas utilizan también su capacidad creativa, de imaginación y visualización, para establecer sus objetivos a corto plazo. Imaginan las cosas antes de hacerlas. ¿Qué objetivos quiero cumplir este año en mi trabajo? ¿Cómo puedo ayudar a mi esposa para cuidar de los niños y la casa? ¿Qué enseñanzas le quiero proporcionar a mi hijo en los próximos meses? El primer peldaño del éxito es visualizar todo aquello que queremos lograr, y una vez puesto el objetivo establecer el guion necesario para lograrlo.

CONSTITUCIÓN PERSONAL

Y es que las personas altamente efectivas, en tanto que comienzan siendo proactivas y haciéndose responsables de sus propias vidas, no viven los guiones diseñados por terceras personas, o por el destino, sino que escriben su propio guion y marcan su propio destino.

Una vez que hemos visualizado nuestros objetivos vitales, tendremos que escribir el guion para conseguirlos.

Igual que cada País soberano tiene su propia Constitución como norma suprema y fundamental, en la cúspide de su sistema jurídico, y que define los principios y objetivos de la nación, nosotros podemos establecer nuestra propia Constitución personal.

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Así por tanto de la misma manera que la Constitución nacional desarrolla los principios fundamentales de su país, y establece valores inalterables como la paz, la igualdad, el respeto y la justicia, nuestra Constitución personal debe recoger los valores que van a fundamentar nuestra vida, y que vamos a seguir siempre como norma suprema para alcanzar nuestros objetivos finales, que también vendrán recogidos en nuestra Constitución personal.

Siguiendo con la identificación entre la norma jurídica constitucional, y nuestra constitución personal, cada vez que veamos que una actuación en nuestra vida no se corresponde con nuestra Constitución personal, deberemos declararla “inconstitucional” y no llevarla a cabo.

Esto en definitiva es llevar a la práctica la proactividad del primer hábito, pues recordemos que las personas proactivas subordinan los impulsos a los valores.

Enlacemos ahora con un ejemplo nuestra constitución personal con nuestros objetivos vitales, y con nuestros objetivos de corto plazo: Si visualizamos una discusión con nuestro cónyuge, dónde vemos que tendemos a reaccionar gritando por algo que nos parece equivocado, podemos visualizar también cómo corregirlo, respetando nuestros valores (respeto, dignidad, amor) y supeditando nuestro sentimiento de ira a dichos valores, lo cual nos llevará a evitar la reacción violenta, y a proceder explicando sosegadamente el razonamiento de por qué creemos que nuestro cónyuge se equivoca. Estamos siendo proactivos, respetando nuestros valores recogidos, previa visualización de largo plazo, en nuestra constitución personal, visualizando también y estableciendo un objetivo de corto plazo (no crear conflictos con nuestro cónyuge) y mejorando con todo ello nuestra relación conyugal. Estamos incrementando nuestra efectividad personal.

De la misma manera, al redactar nuestra Constitución personal estamos creando el guion de nuestra propia vida, y no viviremos el guion establecido por otras personas, o por las circunstancias. Y es que las personas reactivas viven su vida en base a los guiones que les han proporcionado terceras personas (sus padres, sus cónyuges, sus amigos o sus enemigos). Mientras que las personas proactivas tienen la capacidad de vivir su propio guion, esto es, vivir su propia vida con su propia constitución.

Para redactar nuestra Constitución personal, utilicemos el hemisferio derecho de nuestro cerebro, ampliemos nuestra perspectiva y visualicemos aquello que queremos ser. Después procedamos a identificar los roles (v. gr. padre, hijo, compañero, amigo, cónyuge, empresario) y las metas (v. gr. ser un gran padre, ser un magnífico marido, ser el mejor arquitecto).

EL CENTRO DE NUESTRA VIDA: LOS VALORES.

Aquello que ponemos en el centro de nuestra vida marca la misma. Como podemos ver en la siguiente imagen, del centro de nuestra vida salen cuatro factores que determinan cómo vivimos: la seguridad, la guía, el poder y la sabiduría.

centro vital

La seguridad es la valía, la autoestima, la fuerza personal. La guía es la dirección de nuestra vida, nuestro marco de referencia. El poder representa nuestra fuerza y capacidad de actuar, nuestra energía personal para afrontar la vida. Por último, la sabiduría persona representa la perspectiva y equilibro con el que afrontamos todo aquello que nos pasa, y con la que influimos en los demás.

Por lo tanto, es de suma importancia establecer el centro adecuado, pues de otra manera nos guiaremos de manera equivocada, frenaremos nuestro poder o nuestra seguridad, y mermaremos nuestra sabiduría.

La gente tiende a poner en el centro de su vida elementos como el cónyuge, la familia, los amigos, el dinero, el trabajo, el patrimonio, el placer, los enemigos, sus creencias religiosas, o ellos mismos. Cuando uno de estos factores, o la mezcla de varios, constituye el centro de nuestra vida desatendemos el resto de roles y grupos de los que formamos parte, y nos volvemos poco efectivos.

Las personas altamente efectivas ponen en el centro de su vida los valores. Las decisiones basadas en los valores correctos son las decisiones más efectivas. Recordemos que según el primer hábito las personas proactivas identifican los valores que mejor representan los principios universales (humildad, autoestima, respeto, amor, desarrollo personal, justicia, paz, etc…).

Cuando el centro de nuestra vida lo constituyen los valores adecuados, nos dotamos de gran seguridad para afrontar todo aquello que nos pasa, tenemos la guía correcta para conseguir nuestros objetivos, poseemos el poder necesario para ello, y nos convertimos en fuente de sabiduría en nuestro desarrollo personal.

Por ello es necesario que nuestra Constitución personal recoja los valores que deben dictar nuestra vida, y que los pongamos en el centro de la misma para vivir una vida realmente efectiva.

 

LIDERAZGO PERSONAL

Al haber interiorizado el primer hábito, la proactividad, y el segundo hábito, de comenzar con un fin en mente, nos volvemos líderes. Y es que los líderes son aquellos que visualizan dónde hay que llegar, y marcan el camino para llegar.

emocional4Lo que distingue a un administrador de un líder es que los administradores hacen las cosas bien, y los líderes hacen las cosas correctas (Peter Drucker). Y es que hacer solo las cosas bien puede derivar en el fracaso, cuándo descubrimos que estamos siguiendo el guion marcado por otras personas, o que hemos pasado nuestra vida siguiendo un camino incorrecto. Lo hemos hecho bien, pero no hemos hecho lo correcto. Hacer las cosas correctas pasa por visualizar e identificar nuestros propios objetivos, de manera responsable y proactiva, y perseguirlos de acuerdo a una constitución personal basada en los valores correctos.

En el mundo empresarial, mientras que existen grandes administradores, con buenas dotes para la contabilidad, las finanzas o la organización, hay muy pocos líderes que sean capaces de marcar el objetivo y el camino, y dirigir a su organización, proveedores y clientes hacia el mismo. En el marco personal pasa lo mismo, debemos convertirnos en líderes y perseguir nuestros objetivos de acuerdo a los valores adecuados.

Lo fácil es ser administrador, no tener que hacerse responsable de su propia vida y poder echar la culpa a las circunstancias. Pero aquellas personas que deciden ser proactivas y empezar con un fin en mente están dando los pasos adecuados para ser altamente efectivas, y se convertirán por tanto en líderes de sus propias vidas y de aquellos con los que interactúan.

Antes de administrador hay que ser líder.

Vía | Stephen R. Covey Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva (Paidos Ibérica, 2011)

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Estudiando Los 7 Hábitos (II) Proactividad

El primer hábito que la gente altamente efectiva tiene interiorizado es el de la PROACTIVIDAD.

Las personas altamente efectivas son proactivas.

Proactividad significa ser Responsable de tu propia vida. Mientras que la vida de la gente Reactiva es controlada por el ambiente físico (circunstancias) o por el ambiente social (otras personas) la vida de las personas Proactivas es controlada por ellas mismas.

Proactividad es la capacidad de subordinar los impulsos a los valores (ver el apartado de Valores en el ensayo (I) de esta serie). La gente Reactiva se deja dominar por sus impulsos y sentimientos, por ello no controlan su vida, sino que ésta es controlada por lo que piensan o dicen otras personas, o por las circunstancias de cada momento. Sin embargo la gente Proactiva interioriza y asume unos valores correctos y bien definidos, y reacciona conforme a los mismos, y no conforme a impulsos externos o sentimentales.

Una máxima de la proactividad es asumir que nosotros somos lo que somos como consecuencia de nosotros mismos, de nuestras decisiones pasadas y presentes. Y somos nosotros los únicos que podemos cambiar nuestro futuro.

negocio

HACER QUE LAS COSAS PASEN

Proactividad es tomar la iniciativa y asumir nuestra responsabilidad de hacer que las cosas pasen.

Mientras que la gente reactiva espera que las cosas pasen, las personas proactivas hacen que las cosas pasen.

Las personas reactivas esperan que suceda algo, que alguien se haga cargo de ellas, que alguien o algo resuelva los problemas. Sin embargo, las personas que triunfan son aquellas que son soluciones en sí mismas para los problemas. Crean soluciones, y no problemas.

Las personas proactivas en cuatro pasos:

  1. Toman la iniciativa.
  2. Para hacer lo que resulte necesario.
  3. De manera congruente y de acuerdo a los valores correctos.
  4. Y realizan la tarea.

LENGUAJE PROACTIVO

El lenguaje, la capacidad de comunicarnos con el resto de seres humanos, nos diferencia del resto de animales y nos convierte en personas civilizadas. Por ello es muy importante que nuestro lenguaje sea siempre proactivo, y no caiga en la reactividad.

El lenguaje reactivo deriva en profecías autocumplidas: <<seguro que no lo voy a conseguir>> <<me tienen manía>> <<nunca tengo suerte>>. Sin embargo el lenguaje proactivo es positivo y responsable: <<haré todo lo que esté en mi mano>> <<me comprometo a intentarlo>>.

La gente proactiva entiende que Amar es un verbo, y el Amor, el sentimiento, es el resultado de Amar, de ejercer el verbo. Las personas proactivas hacen hincapié en el verbo amar: sacrificarse por los demás.

El ambiente lingüístico correlaciona con la especialización hemisférica en el área de Broca

TENER FRENTE A SER

Mientras que las personas Reactivas hablan de “Tener”: <<si yo tuviese más constancia>> <<él tiene más constancia>>, lo cual sitúa los problemas fuera de nuestro circulo de influencia, puesto que creemos no tener el control.; Las personas proactivas hablan de “Ser”:<<puedo ser más constante>> <<él es más constante>> lo cual traslada el problema a nuestro circulo de influencia, al ser nosotros responsables de nuestra manera de ser, y por tanto poder cambiarla.

CIRCULO DE PREOCUPACIÓN Y CIRCULO DE INFLUENCIA

Debemos distinguir claramente entre aquellas preocupaciones sobre las que tenemos capacidad de influir (el resultado de nuestro trabajo, la educación de nuestros hijos, etc…) y aquellas otras en las que poco o nada podemos hacer (una recesión económica internacional, un programa educativo público que nos parece poco adecuado, etc…).

Las personas proactivas centran sus esfuerzos en el círculo de influencia, en aquellas cosas en las que pueden influir activamente y sobre las que deben actuar, lo cual acrecienta su energía positiva.

Mientras que por el contrario las personas reactivas se focalizan en el círculo de preocupación, esto es, en los defectos de otras personas, o en problemas y circunstancias del medio sobre las que no tienen ningún control. Evidentemente sin poder conseguir resultados firmes, lo cual les desmotiva y vuelve su energía negativa.

circulo de influencia

¿CÓMO ABORDAR LOS PROBLEMAS?

Todos los problemas que afrontemos pueden recaer en tres áreas distintas, y según aquella en la que recaigan las personas proactivas los abordarán de las siguientes maneras:

  1. Área de Control directo: Involucra nuestra propia conducta, corresponden al área de Influencia. Hay que abordarlos proactivamente, en base a nuestros valores.
  2. Área de Control Indirecto: Tiene que ver con la relación con los demás y con el medio. Se resuelven mediante métodos de influencia humana y mediante la efectiva interrelación (los hábitos 4, 5, y 6 que estudiaremos en posteriores ensayos).
  3. Área dónde no tenemos ningún control: Si nada podemos hacer al respecto, la manera de afrontar dichos problemas es asumir la responsabilidad de modificar nuestras actitudes hacia ellos. Lo adecuado aquí es aceptar que no lo podemos cambiar, sonreír y vivir con ello. De este modo no les otorgamos a dichos problemas el poder de controlarnos. Esta es la actitud que logró salvar del horror del campo de concentración Nazi a personas como Victor Frankl, cuyo ejemplo cita el profesor Covey en su obra, o la actitud que toman las personas altamente efectivas ante una enfermedad como el Cancer.

AGRANDANDO EL CIRCULO DE INFLUENCIA.

Según vamos actuando de manera proactiva, conforme a todo lo expuesto en este ensayo, vamos agrandando nuestro círculo de Influencia, y vamos siendo más efectivos.

La autoconciencia y la conciencia moral nos permiten identificar aquellas áreas que realmente están dentro de nuestra área de influencia: áreas de debilidad, de mejora, sobre las cuáles trabajar para desarrollar, cambiar o eliminar. Con imaginación, voluntad de independencia y responsabilidad nos acercamos a dichos problemas y los transformamos en éxitos. Establecemos metas y objetivos, y actuando proactivamente cumplimos nuestros compromisos y problemas.

Así poco a poco vamos superando las problemáticas, va creciendo nuestra efectividad intrapersonal e interpersonal, y vamos teniendo mayor influencia sobre el resto de personas y circunstancias.

RESPONSABILIDAD, ELECCIONES Y CONSECUENCIAS.

Nos dice Covey que si coges una punta del palo, coges también la otra. No se puede coger un palo y llevarnos solo una de las puntas del mismo. Esto quiere decir que a veces cogemos algo que más adelante en el tiempo, al ver la otra punta, resulta que fue el palo equivocado.

Y es que todas nuestras elecciones en la vida tienen consecuencias, y debemos aceptarlo. La mejor manera de vivir con un erro del pasado es asumirlo. Solo son realmente errores aquellas consecuencias negativas de las que no aprendemos, el resto son lecciones de las cuáles extraemos aprendizajes.

Las personas proactivas reconocen sus errores, los corrigen y aprenden de ellos, para no volver a cometerlos. Transforman el fracaso en éxito.

Vía | Stephen R. Covey. Los 7 hábitos de la gente altamente eficiente.  (Paidos Ibérica, 2011)

Más información | gestiopolis   Monografías.com  liderazgohoy

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