La diferencia entre Nación, País, Estado y Gobierno.

No pocas veces en los debates se tienden a confundir cuatro conceptos que, siendo muy distintos en la teoría política y en el Derecho, parecen muy similares en el ideario popular. Estos conceptos son los de Nación, País, Estado y Gobierno. En este pequeño ensayo vamos a abordar estos cuatro conceptos a fin de poder diferenciarlos entre sí adecuadamente, aclarando en qué consiste cada uno.

En primer lugar estaría el concepto de Nación, que consiste en un conjunto de personas que comparten unos rasgos culturales e históricos comunes, normalmente con una misma lengua, una misma religión, unas mismas tradiciones, e incluso similares rasgos antropológicos. La palabra nación se utilizaba ya en época romana, y proviene del latín nātio (derivado de nāscor, nacer), que significa nacimiento, étnica, especie o clase.

Por tanto como vemos el concepto de nación tiene una esencia emitentemente personal, referido a un grupo de ciudadanos. Un ejemplo sería el de la denominada “Nación Judía”, que une e identifica a todos los miembros del pueblo judío a nivel internacional, independientemente de que vivan en Israel o en cualquier otro país.

Llegamos así al segundo concepto en cuestión, el de País, que se refiere al territorio geográfico con características geográficas propias. Por lo tanto, mientras que veíamos que la nación hacía referencia a las personas, observamos ahora que el concepto de país se relaciona con un espacio físico determinado, que suele representarse a través de fronteras definidas que lo delimitan.

Esta palabra tiene su origen en la palabra francés “pays” y que se usaba para hablar de las regiones naturales de Francia: el País de Auge, País de Buch, País de Caux, País de Sault, Países del Loira o el País Vasco francés.

Un ejemplo dentro de España lo tendríamos en el País Vasco, que tiene históricamente una delimitación coincidente con los territorios geográficos correspondientes a las provincias de Álava, Guipúzcoa y Vizcaya.

Finalmente llegamos así al concepto de Estado, que se refiere a la estructura política y de gobierno constituida por un determinado conjunto de personas que residen en un país o conjunto de países y que ostentan soberanía sobre dichos territorios, los cuales controlan estableciendo las fronteras con el resto del mundo y legislando internamente.

Así por tanto, el concepto de Estado se centra en la organización política que mantiene bajo su soberanía un territorio, así como bajo su control a todas las personas que se encuentran en dicho territorio.

El origen del Estado puede ser democrático, a través del acuerdo de la mayoría de ciudadanos para su constitución, y rigiendo un Gobierno que igualmente se elige de forma democrática. Si bien también puede tener su origen en la fuerza, por una guerra o por una revolución en la cual una parte de los ciudadanos se hace con el poder militar suficiente para imponer su control gubernamental territorial al resto de ciudadanos.

La forma de Estado es el concepto generalmente recogido en el derecho Constitucional que diferencia entre estado unitario, donde el pueblo, el territorio y el poder son uniformes, y estados complejos, que se dividirían a su vez en federal y confederal, teniendo cada estado federado su propia categoría de estado y su propio gobierno. El ejemplo más conocido de estado federal es del de los Estados Unidos de América (United States of América) constituido por cincuenta estados, con sus respectivos gobiernos, y un gobierno federal común radicado en el distrito federal de Washintong. El caso de España sería el de un estado unitario que reconoce gobiernos regionales en cada Comunidad Autónoma, pues a diferencia de USA, donde los estados previamente existentes se federaron o unieron, en España el Estado es único y previo, y en su organización interna adopta constitucionalmente el esquema de autonomías.

Finalmente, inherente al concepto de Estado encontramos el concepto de Gobierno, que es el conjunto de instituciones previstas para dirigir y controlar el Estado, y ocupadas por personas al cargo de dichos órganos institucionales.

En un sistema estatal democrático estas instituciones suelen estar compuestas por un jefe de Estado, un parlamento que ostenta el poder legislativo, un gobierno que ostenta el poder ejecutivo y un sistema judicial. Normalmente en elecciones los ciudadanos eligen los miembros que ocupan de forma temporal los diferentes órganos del Estado.


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La diferencia entre el hecho jurídico, el acto jurídico y el negocio jurídico

Tres de los conceptos fundamentales sobre los que se asienta el Derecho Civil son el hecho jurídico, el acto jurídico y el negocio jurídico. Se trata de hechos de la vida, actos de las personas o bien acuerdos entre varias personas a los cuáles el Derecho otorga efectos jurídicos.

Fue Savigny, jurista alemán del s. XIX y padre de la Escuela Histórica del Derecho, quién expuso por primera vez en su obra la teoría del hecho jurídico, siendo el acto y el negocio jurídico variantes del hecho jurídico.

El hecho jurídico.

Para Savigny el hecho jurídico es el acontecimiento del mundo exterior al cual el ordenamiento jurídico atribuye un efecto jurídico determinado: la adquisición, pérdida o modificación de un derecho.

Los hechos jurídicos pueden ser de muy diversa índole, pudiendo clasificarse principalmente en las siguientes categorías:

  • Por su contenido:
    1. Positivos: consistentes en un acontecimiento o suceso.
    2. Negativos: consistentes en la omisión de un suceso o acontecimiento.
  • Por sus efectos jurídicos:
    1. Constitutivos de un derecho.
    2. Modificativos de un derecho.
    3. Extintivos de un derecho.
  • Por su estructura:
    1. Simples: consistentes en un único suceso o acontecimiento.
    2. Complejos: cuando consisten en un conjunto de sucesos o acontecimientos.

Los hechos jurídicos suelen referirse a sucesos naturales o físicos, veamos unos ejemplos para entenderlo:

  • el paso del tiempo puede determinar la adquisición del derecho de propiedad sobre un inmueble a favor de su poseedor de buena fe. Es un hecho positivo (ha pasado el tiempo), y constitutivo (crea un derecho).
  • El paso del tiempo puede igualmente determinar la extinción de un derecho. Así sucede en la prescripción extintiva.
  • El nacimiento de un ser humano determina su consideración como sujeto de derechos.
  • Un terremoto o cualquier otra catástrofe natural puede determinar la activación de un protocolo jurídico público especial, como un estado de alarma.

El acto jurídico.

Si los hechos a los cuáles les otorga el Derecho efectos jurídicos suceden o tienen lugar no por la simple naturaleza, sino por la voluntad humana, a este tipo de hechos se les denomina actos jurídicos.

Se trata de actos realizados por una voluntad consciente y exteriorizada por parte de una persona. Por lo cual aquellos actos no realizados de forma consciente, como podría suceder en un niño o en un enfermo mental, no tienen trascendencia jurídica. Igualmente

Así por tanto estamos ante actos humanos a los que el Derecho reconoce efectos jurídicos, haciendo nacer, modificar o extinguir derechos y obligaciones.

La clasificación de los actos jurídicos a partir de estas premisas se divide entre aquellos que generan efectos positivos y aquellos que generan sanciones:

  • Actos ilícitos: en ellos lo que está legislado en el Derecho positivo es la sanción respecto de su comisión. Se dividen entre:
    1. Ilícito penal: sancionado como delito o falta por las normas de Derecho Penal.
    2. Ilícito civil: sancionado por las normas de Derecho Civil
    3. Ilícito administrativo: sancionado por las normas de Derecho Administrativo o derecho laboral.
  • Actos líticos: generan efectos constitutivos, modificativos o extintivos de obligaciones y derechos. Se dividen entre:
    1. Actos jurídicos en sentido estricto, que generan efectos “ex voluntae”, donde la declaración de voluntad libre y exteriormente expresada determina dichos efectos.
    2. Actos jurídicos “ex lege” donde el efecto concreto es el que determina la ley, independientemente de la voluntad del sujeto que realiza el acto. Diferenciándose a su vez entre:
      1. Actos asemejados a los negocios jurídicos, donde aunque el efecto es el determinado por la ley, la voluntad del sujeto que lo realiza busca voluntariamente dicho efecto. Como por ejemplo la adopción o el reconocimiento de un hijo.
      2. Actos reales, donde el acto busca por parte del sujeto que lo realiza un fin concreto pero el Derecho hace nacer de dicho acto efectos diferenciados. Por ejemplo en el hallazgo de un tesoro el sujeto por ejemplo busca realizar una obra en un inmueble, pero al encontrar el tesoro lo que está legislado es que se genere una propiedad para el Estado y un derecho a su favor de cobrar una indemnización.

El negocio jurídico.

Si los actos jurídicos lícitos “ex voluntae” se realizan por varias personas con la intención de crear, extinguir o regular relaciones que generan entre ellas derechos y obligaciones de forma recíproca, en el marco de lo establecido en el Derecho Positivo, estaríamos antes lo que se denomina negocio jurídico.

Según el tipo de relaciones que regulan podemos diferenciar entre:

  • Negocios patrimoniales, referidos a bienes muebles o inmuebles.
  • Negocios familiares o personales, como el matrimonio.

Según la finalidad podemos diferenciar entre:

  • Negocios gratuitos o de mera liberalidad.
  • Negocios onerosos.

Por su duración pueden ser:

  • De tracto único.
  • De tracto sucesivo.

Resumen.

Así por tanto, como vemos de forma incremental, los hechos que acaecen sin intervención de la voluntad humana pero a los que el Derecho reconoce efectos jurídicos se denominan hechos jurídicos. Mientras que los hechos que se producen por voluntad humana libremente expresada y a los que el Derecho reconoce efectos jurídicos se denominan actos jurídicos. Y finalmente cuando los actos se acuerdan entre varias personas para crear relaciones a las que el Derecho reconoce efectos jurídicos estaríamos antes negocios jurídicos.

A diferencia del hecho jurídico y del acto jurídico, el concepto de negocio jurídico no procede del Derecho romano, sino que se debe a la labor de los juristas del s. XVIII y posteriores, por la Escuela Histórica del Derecho como ya pusimos de relieve al inicio de este artículo.


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