Cómo funcionan los contratos derivados.

Los contratos de derivados son aquellos en los que las partes pactan un acuerdo referente a la evolución de un activo en el futuro.

El activo sobre el que pactan las partes en el contrato derivado se denomina subyacente, y puede ser:

  • cualquier un bien mueble cotizado en un mercado oficial; por ejemplo: acciones de Apple, bonos del gobierno alemán, etc…
  • cualquier bien inmueble, correctamente determinado por las partes; por ejemplo: un terreno urbano en la ciudad de Madrid.

Estos contratos hacen referencia por tanto a la evolución del precio del activo subyacente, y generalmente determinan que el comprador pagará un precio cierto y determinado en un momento futuro por el subyacente, mientras que el vendedor por su parte cobrará dicho bien.

Si se pactase la obligación para el vendedor de entregar el bien subyacente al comprador, en cuyo caso estaríamos realmente ante una compraventa a futuro.

Pero por lo general el objeto del contrato de derivados no es la entrega del bien, sino solo el flujo de cobros y pagos que se deriva del precio acordado para el subyacente en el momento de vencimiento o liquidación de dichos cobros y pagos.

Es decir, lo que las partes suelen pretender con el contrato de derivados es establecer un precio cierto al que en el futuro cada una de las partes valora el subyacente.

Pueden existir así por tanto dos tipos de contratos derivados:

  • Con entrega física del bien, o compraventa a futuro, en cuyo caso al vencimiento establecido:
    • el vendedor deberá tener en el momento futuro el bien subyacente, en cantidad y calidad determinadas en el contrato, y entregarlo al comprador.
    • El comprador pagará la cantidad determinada y pasará a ser dueño del subyacente entregado.
  • Sin entrega física, o derivado puro, en cuyo caso el contrato se liquida por el pago del comprador al vendedor, que puede ser:
    • Con pago total del importe.
    • Con pago por la diferencia entre el precio determinado en el contrato y el precio determinado el mercado de cotización del activo.

Este último caso, el de la liquidación por diferencias, es el más utilizado en la práctica. A través del mismo, el contrato derivado sirve a las partes para asegurar que comprarán o venderán en el futuro el bien a un precio determinado.

Igualmente los contratos derivados pueden consistir en:

  • Forward o Futuro: ambas partes se obligan a cumplir con el contrato en la fecha futura señalada.
  • Opción: el comprador tiene la opción de ejecutar el contrato en la fecha futura señalada, por lo cual en caso de que no la ejecute termina ahí el contrato.

Veamos ahora su funcionamiento en un ejemplo práctico de un contrato forward con subyacente de materias primas: si en septiembre de 2019 una empresa dedicada a la producción de harina sabe que debe adquirir doscientas toneladas de trigo el 1 de marzo de 2020 para su proceso productivo a 120 €/TM y conoce a una empresa agrícola dispuesta a pactar para ese momento futuro la cantidad de trigo determinada al precio indicado, ambas partes pueden realizar un contrato derivado tipo forward.

Si se establece la obligación de entregar la mercancía en la fecha de ejecución estaríamos ante una compraventa futura, pero las partes pueden designar en el contrato derivado un mercado de referencia, por ejemplo la Lonja Agropecuaria de Albacete, y determinar como referencia concreta el precio de la tonelada de trigo en la semana 11 del año 2020 para el producto “trigo forrajero nacional”, estableciendo en el contrato el pago por diferencias, es decir, por la diferencia entre los 120 €/TM y el precio de cotización designado en el contrato. Este es un contrato derivado puro.

Una vez establecido el contrato según lo dicho, pueden darse diversos escenarios a futuro que vamos a ejemplificar también:

  • al vencimiento del contrato el precio en la Lonja es de 110 €/TM: el comprador pagará al vendedor 10 €/TM por la diferencia entre el precio del activo subyacente en el mercado y el precio del contrato derivado.
    • El comprador había asegurado comprar a 120 €/TM y aunque el precio de mercado era más favorable, esto no lo hubiese sabido en septiembre al hacer el contrato, y lo que hizo en aquel momento fue cubrir su posición. Pagará 110 €/TM en el mercado spot, y otros 10 €/TM por el contrato derivado.
    • El vendedor igualmente había asegurado vender a un precio determinado, y ha conseguido su objetivo ya que cobrará en el mercado spot 110 €/TM por su producto, más otros 10 €/TM que cobrará por el contrato derivado.
  • Al vencimiento del contrato el precio en la Lonja es de 130 €/TM: el comprador cobrará del vendedor 10 €/TM por la diferencia entre el precio del activo subyacente en el mercado y el precio del contrato derivado.
    • El comprador había asegurado comprar a 120 €/TM y aunque el precio de mercado a vencimiento es superior al pactado gracias al contrato derivado ha conseguido su objetivo. Pagará 130 €/TM en el mercado spot, y cobrará 10 €/TM por el contrato derivado.
    • El vendedor igualmente había asegurado vender a un precio determinado, y aunque el precio de mercado spot le era más favorable, esto no lo hubiese sabido en septiembre al hacer el contrato, y lo que hizo en aquel momento fue cubrir su posición. Cobrará en el mercado spor 130 €/TM pero tendrá que pagar 10 €/TM por el contrato derivado.

 

En el caso de que, en vez de haberse pactado un contrato Forward se hubiese establecido solo un contrato de opción, el comprador podría haber no ejercido dicha opción cuando en nuestro ejemplo el precio spot o al contado es 110 €/TM, es decir, inferior al señalado en la opción.

En el caso de las opciones, la prima que paga el comprador es inferior al precio total que implicaría la ejecución, por lo que la opción es realmente un seguro para el comprador, que asegura un precio máximo para el subyacente a cambio de dicha prima pagada al vendedor que actúa como asegurador.

Finalmente indicar que los derivados pueden suscribirse libremente entre las partes, en cuyo caso hablamos de contratos OTC (Over the counter). O por el contrario pueden suscribirse en un mercado organizado de futuros (el más grande del mundo es el CBOT) en cuyo caso las partes pactan las opciones y futuros según las cláusulas estándar en dicho mercado, y liquidándose las operaciones ante la autoridad del mercado (mesa) en vez de ante la otra parte.

* Más información| Economipedia  Sisbid
* Imagen| Pixabay

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VIX: invertir en el índice del miedo.

El riesgo financiero.

Todas las inversiones financieras presentan distintos riesgos, como el riesgo por tipo de interés, o por tipo de cambio de divisas, o el riesgo de crédito, o los riesgos geo-políticos y normativos, entre otros.

Pero cuando hablamos de riesgo financiero tendemos a pensar solamente en el riesgo de que el valor de los activos en que hemos invertido baje en el mercado. Y no vamos mal encaminados, ya que la cotización de un activo tiende a reflejar la realidad del mismo, y por tanto las noticias buenas le harán tender al alza, mientras que los posibles riesgos que aparezcan le harán tender a la baja.

Así por tanto la cotización reflejaría el resto de riesgos y podríamos utilizarla como baremo del riesgo total de la inversión.

Volatilidad como definición del riesgo.

Pero ¿Cómo podemos definir este riesgo de cotización de los activos financieros?. Podemos definir el riesgo de cotización de un activo como la variabilidad que tiene al alza y a la baja su cotización. Cuánto más tienda a variar en uno u otro sentido su valor en el mercado, más volátil podremos considerar el activo.

Así por tanto, el riesgo financiero es la volatilidad estadística de su cotización, es decir, la intensidad y frecuencia con la que cambia de valor un activo respecto de su media.

Si vemos una serie estadística de la cotización histórica de dicho activo en el mercado, y observamos que las desviaciones respecto de su media son muy frecuentes, estaremos ante un valor de gran riesgo, mientras que si los valores de la serie se mantienen en torno a una media el valor por el contrario será muy estable  en su cotización y menos riesgoso.

Técnicamente, la medida de las desviaciones cuadráticas respecto de la media de la cotización del valor se corresponde con la Varianza; dado que dichas desviaciones pueden ser al alza o a la baja (positivas o negativas) se elevan al cuadrado sus valores a fin de convertirlos en positivos para el cálculo, por lo que finalmente se realiza la raíz cuadrada del valor de la desviación típica para presentar el dato de volatilidad, que matemáticamente se conoce como Desviación Típica.

El dato se suele presentar anualizado y precedido de un signo positivo y otro negativo, para indicar que la desviación puede ser al alza o a la baja (por ejemplo ± 12%).

VIX: el Índice de la volatilidad

Un índice financiero representa el movimiento en conjunto de varios activos financieros que lo componen (divisas, bonos, acciones, etc…) y permite por tanto tener en un solo número abstracto (número índice) la referencia del movimiento del total de la cartera de activos (media ponderada según el distinto peso de cada activo en el índice).

En 1993 el mayor mercado de opciones financieras del mundo, el CBOE (Chicabo Board Options Exchange) desarrollo el VIX (Volatility Index) como un índice de la volatilidad del mercado. Popularmente se conoce como el índice del miedo.

El valor del índice VIX se calcula tomando el promedio ponderado de la volatilidad implícita de ocho opciones call y put sobre el índice S&P 500 con vencimiento en torno a 30 días.

Una opción financiera es un contrato por el cuál tendremos la opción a comprar (call) o a vender (put) un activo determinado (subyacente) en un momento futuro del tiempo. El mercado CBOE como decíamos es el mayor mercado de opciones del mundo, y el VIX mide la volatilidad de una cesta representativa de opciones sobre el S&P 500 (Standard & Poor’s 500 Index) un índice que representa el movimiento de las 500 mayores empresas por capitalización bursátil de Estados Unidos.

Por ello, lo que nos dice el VIX es la volatilidad que el mercado descuenta para el próximo mes, y tenderá a subir si existe gran incertidumbre en el mercado, o a bajar si existe una situación de volatilidad.

Estrategias de inversión con el VIX.

Al fijarnos en su funcionamiento podemos observar que si el VIX sube, tenderá a bajar el S&P 500, y por el contrario cuando el valor del VIX baja tenderá a subir el valor del S&P 500.

Si asumimos la premisa de que el S&P 500 representa la situación económica del mundo occidental, por el gran peso de las empresas que componen este índice en la economía mundial, podemos determinar que cuando el VIX sube se avecinan riesgos y es momento de vender o mantener nuestras posiciones.

Pero la estrategia realmente interesante para especular con el VIX la constituye precisamente la de aprovechar esa incertidumbre que hará subir el índice VIX. Así por tanto, si nuestro análisis financiero del mercado prevé una bajada de las cotizaciones (por ejemplo por la  publicación de una alta tasa de inflación combinada con una cifra alta de paro, e incertidumbres políticas) podemos comprar el índice para venderlo cuándo suba. La forma más habitual de compra el índice es a través de la compra de participaciones en los ETFs (Exchange Trade Funds) que replican el índice VIX.


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