Diferencia entre responsabilidad mancomunada y responsabilidad subsidiaria

Toda obligación jurídica tiene dos partes: un acreedor y un deudor; estando el deudor obligado a realizar una prestación (dar, hacer o no hacer) a favor del acreedor. Pero ¿qué pasa cuando hay varios acreedores o varios deudores en una obligación? ¿Cómo responden ante la otra parte? ¿Cómo es la relación entre ellos?

Para responder correctamente estas cuestiones, lo primero de todo es determinar el tipo de responsabilidad de la obligación, porque en función del tipo de responsabilidad el régimen será distinto. Existen dos tipos:

  • Mancomunada
  • Solidaria

Siempre rige por defecto el régimen mancomunado, por lo que si en la ley o contrato que determine la obligación no se especifica expresamente que se trate de una obligación solidaria, corresponderá el régimen mancomunado. (art. 1137 C.C.).

Responsabilidad Mancomunada.

Como acabamos de ver, es el régimen general que rige por defecto en nuestro Derecho para las obligaciones en las que existen varios acreedores o varios deudores, por lo que se presumirán las deudas o beneficios mancomunados.

abogadoIgualmente, y salvo que se establezca algo distinto en la Ley o contrato del cuál surge la obligación, ésta se presumirá dividida en tantas partes iguales como acreedores o deudores haya, reputándose créditos o deudas distintos unos de otros (art. 1138 C.C.).

Si la división fuere imposible, sólo perjudicarán al derecho de los acreedores los actos colectivos de éstos, y sólo podrá hacerse efectiva la deuda procediendo contra todos los deudores. Si alguno de éstos resultare insolvente, no estarán los demás obligados a suplir su falta. (art. 1139 C.C.).

Responsabilidad Solidaria.

En este régimen, cada acreedor puede pedir y cada deudor debe prestar íntegramente las cosas objeto de la obligación. Es decir, si hay varios deudores que responden de manera solidaria, se puede exigir el cumplimiento íntegro de la obligación a cualquiera de ellos, debiendo todos ellos responder por el total de la misma. En caso de existir varios acreedores solidarios, cualquiera de ellos puede exigir el cumplimiento total de la obligación.

Así, el principio general es que cada deudor solidario, frente al acreedor, es deudor por entero; mientras que frente al resto de deudores, es deudor por su parte.

Las reglas generales en las obligaciones solidarias son las siguientes:

  • El deudor solidario podrá utilizar, contra las reclamaciones del acreedor, todas las excepciones que se deriven de la naturaleza de la obligación y las que le sean personales. De las que personalmente correspondan a los demás sólo podrá servirse en la parte de deuda de que éstos fueren responsables. (art. 1148 C.C.).
  • El pago hecho por uno de los deudores solidarios extingue la obligación. El que hizo el pago sólo puede reclamar de sus codeudores la parte que a cada uno corresponda, con los intereses del anticipo (art. 1145 C.C.)
  • El acreedor puede dirigirse contra cualquiera de los deudores solidarios o contra todos ellos simultáneamente. Las reclamaciones entabladas contra uno no serán obstáculo para las que posteriormente se dirijan contra los demás, mientras no resulte cobrada la deuda por completo. (art. 1144 C.C.)
  • La incumplimiento por insolvencia de uno de los deudores solidarios será suplida por sus codeudores, a prorrata de la deuda de cada uno (art. 1145 C.C.).
  • La quita o remisión hecha por el acreedor de la parte que afecte a uno de los deudores solidarios, no libra a éste de su responsabilidad para con los codeudores, en el caso de que la deuda haya sido totalmente pagada por cualquiera de ellos. (art. 1146 C.C.).
  • Si la cosa hubiese perecido o la prestación se hubiese hecho imposible sin culpa de los deudores solidarios, la obligación quedará extinguida. Y si hubiese mediado culpa de cualquiera de ellos, todos serán responsables, para con el acreedor, del precio y de la indemnización de daños y abono de intereses, sin perjuicio de su acción contra el culpable o negligente. (art. 1147 C.C)

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El título y el modo en nuestro Derecho Civil

En del Derecho Romano, de dónde deriva nuestro actual sistema jurídico, se consolidó la traditio como forma común de transmitir la propiedad.

El desarrollo del Derecho Romano abarca más de 1.300 años (desde el años 753 a.c. hasta el año 565 de nuestra era), tiempo durante el cual sus instituciones fueron evolucionando. En época Justiniana, fase final del Derecho Romano en la que se asientan las bases de los sistemas jurídicos contemporáneos, encontramos que la traditio se ha consolidado como el modo de transmisión de la propiedad de las cosas (antes existieron también como formas de transmitir la propiedad la mancipatio, contrato de carácter verbal, y la in iure cesio, contrato formal y verbal ante un magistrado).

El vocablo latín traditio  deriva del verbo tradere, que está formado por trans (de la otra parte, más allá) y do (dar), es decir,  entregar o poner en manos de otro.

derecho1En la traditio una de las partes (tradens) transmite a la otra (accipiens) la propiedad de una cosa en base a un contrato anterior. El que transmite es el actual propietario de la cosa y puede por ello disponer de la misma. Y el que adquiere debe contar con capacidad de obrar suficiente para ello.

Existe por tanto una voluntad recíproca para adquirir y transmitir la propiedad de la cosa, y una entrega física de la misma. De igual manera existe un contrato previo que dicta dicha transmisión, una iusta causa.

En resumen, el sistema jurídico romano exigía para la efectiva y legal transmisión de la propiedad de una cosa que existiese un justo título (contrato, iusta causa) y un modo (entrega de la cosa, traditio). Y esto es lo que llamamos en Derecho “la teoría del título y el modo”.

De esta manera no basta por tanto, para que se transmita la propiedad, un contrato que dicte dicha transmisión. Por ejemplo, un contrato de compraventa firmado por ambas partes. Es necesario que además se produzca una entrega efectiva de la cosa.

derecho6Este sistema podría tener su fundamento en que se pudiera establecer un contrato sin que alguna de las partes entendiese totalmente el mismo. Pensemos que hasta época reciente no ha sido habitual que todo el mundo supiese leer y escribir, o conociese los formalismos jurídicos más básicos. Por lo que un mero contrato (título,  iusta causa) no daría lugar a la transmisión de la propiedad sin que posteriormente y en el campo de los hechos físicos se transmitiese efectivamente el bien.

En el desarrollo de otros sistemas de Derecho Civil, como por ejemplo el francés, se ha dejado a un lado dicho requisito de la tradición, y se adquiere directamente la propiedad con el solo contrato que lo indique.

Sin embargo, en nuestro Derecho español pervive la teoría del título y el modo, en tanto que el artículo 609 de nuestro Código Civil dicta:

<<La propiedad se adquiere por la ocupación.

La propiedad y los demás derechos sobre los bienes se adquieren y transmiten por la ley, por donación, por sucesión testada e intestada, y por consecuencia de ciertos contratos mediante la tradición.

Pueden también adquirirse por medio de la prescripción.>>

Es decir, si la forma de transmitir la propiedad deriva de un contrato, se requiere además del mismo de la entrega de la cosa o tradición. Si existe solo el título, existirá una obligación de entregar la cosa objeto de transmisión en base al mismo, por ejemplo obligación del vendedor en el contrato de compraventa. Si existe solo el modo o traditio, tendremos una simple transferencia de la posesión, pero no de la propiedad.

Sin embargo, existe un caso en nuestro Derecho dónde el contrato de compraventa equivale a la transmisión de la propiedad. Es decir, se unifican el título y el modo. Y es cuándo interviene en la compraventa un Notario. Así el artículo 1462 C.C. establece:

<< Se entenderá entregada la cosa vendida, cuando se ponga en poder y posesión del comprador.

Cuando se haga la venta mediante escritura pública, el otorgamiento de ésta equivaldrá a la entrega de la cosa objeto del contrato, si de la misma escritura no resultare o se dedujere claramente lo contrario>>.

negocioNo obstante, aunque la ley es clara, y en el caso de que se otorgue escritura pública esta equivale a la entrega de la cosa o tradición, es aconsejable que los compradores exijan una tradición física. Así por ejemplo en el caso de la compraventa de una vivienda se suele exigir la entrega de las llaves de la misma, con lo cual el comprador que está firmando la escritura y entregando normalmente en el mismo acto el dinero en pago de la misma al vendedor recibe a su vez el elemento físico necesario para ocupar y poseer el inmueble, esto es, las llaves de dicho inmueble. Pensemos que posesión y propiedad son cosas distintas, y de otra manera podría encontrarse el comprador con que, posteriormente a la firma de las escrituras, el vendedor siguiese poseyendo la vivienda.

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Financiación mediante Cesión de Crédito

Desde el punto de vista de la dirección financiera de una empresa, toda compañía suele mantener en el activo corriente de su balance derechos de créditos contra terceros, siendo los más frecuentes contra clientes a los que se les han vendido productos o servicios a crédito, y que tendrán que pagar en el corto o medio plazo. De los contenidos en el capítulo “Deudores comerciales y otras cuentas a cobrar” del Balance.

dineroLa empresa puede convertir estos créditos a su favor en liquidez mediante la cesión de los mismos, esto es, mediante su venta a un tercero que, a cambio de un importe que tenderá a descontar un porcentaje por el tiempo restante hasta el vencimiento de la obligación, y que tenderá también a descontar el riesgo del deudor y de la obligación, cambia créditos por efectivo.

Por ejemplo, si tenemos un derecho de cobro a un cliente por importe de 5.000 € y con vencimiento en 60 días, a cuenta de mercancías vendidas hace un mes, pero necesitamos ese dinero dentro de dos semanas, por requerir tesorería la sociedad, podríamos ceder (vender) a un tercero (normalmente un Banco comercial) dicho derecho de cobro, a cambio de 4.942,37 € si el comprador del crédito valora con una tasa de descuento en torno al 7 % anual el riesgo y el tiempo faltante para cobrar el crédito. Es decir, la empresa renuncia a 57,63 € al vender el crédito ahora. Y ese importe será el beneficio del comprador del crédito, por adelantar el dinero a día de hoy a la empresa, y esperar él los 60 días hasta el vencimiento.

En nuestro Código Civil no se contempla la Cesión de Crédito como un contrato en sí mismo, sino que los artículos 1526 y siguientes constituyen un marco regulatorio para las situaciones en las que exista una cesión de crédito.

Podríamos definir la Cesión de Crédito como el negocio jurídico en el cuál el titular de un derecho de crédito, a quién podemos denominar cedente, y que es acreedor de una determinada obligación, lo transmite a otra persona denominada cesionario, que pasa a ser el nuevo acreedor en la relación obligatoria. Dado que toda obligación tiene dos partes, acreedor y deudor, de lo que se trata no es sino de que cambia el acreedor, manteniéndose el mismo deudor.

derecho6Según el art. 1112 C.C. “Todos los derechos adquiridos en virtud de una obligación son transmisibles con sujeción a las leyes, si no se hubiese pactado lo contrario.” Conforme al art.1280 C.C. deberán constar en escritura pública notarial la cesión de acciones o derechos procedentes de un acto consignado en escritura.

El deudor debe ser notificado, ya que de acuerdo al artículo 1527 C.C. y del 347 del Código de Comercio: “El deudor, que antes de tener conocimiento de la cesión satisfaga al acreedor, quedará libre de la obligación.”

El vendedor de buena fe responderá de la existencia y legitimidad del crédito al tiempo de la venta, a no ser que se haya vendido como dudoso; pero no de la solvencia del deudor, a menos de haberse estipulado expresamente, o de que la insolvencia fuese anterior y pública (artículo 1529 C.C. y 348 Código de Comercil). El vendedor de mala fe responderá siempre del pago de todos los gastos, así como de los daños y perjuicios.

A tenor del art. 1530 cuando el cedente de buena fe se hubiese hecho responsable de la solvencia del deudor, y los contratantes no hubieran estipulado nada sobre la duración de la responsabilidad, durará ésta sólo un año, contando desde la cesión del crédito, si estaba ya vencido el plazo.

Si el crédito fuere pagadero en término o plazo todavía no vencido, que será lo habitual, la responsabilidad cesará un año después del vencimiento. Si el crédito consistiere en una renta perpetua, la responsabilidad se extinguirá a los diez años, contados desde la fecha de la cesión.”

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La Resolución y la Rescisión en nuestro Derecho Civil

La Resolución y la Rescisión son dos formas de finalización y extinción de los contratos, o negocios jurídicos en general, por ineficacia de los mismos. Dos formas distintas pero que en muchas ocasiones se confunden, en buena medida porque nuestro Código Civil (CC) no aclara adecuadamente la distinción entre las mismas. Ha sido la jurisprudencia del Tribunal Supremo la que ha ido definiéndolas.

RESCISIÓN.

La Rescisión supone la ineficacia sobrevenida de un negocio jurídico por lesionar los legítimos intereses de terceros, o constituir un fraude de acreedores. Es decir, no existe una ineficacia originaria, sino que el negocio jurídico se ha celebrado correcta y válidamente, conteniendo todos los elementos necesarios, pero su finalidad lesiona o perjudica los intereses de las partes o terceras personas.

Así, la rescisión supone como decimos una ineficacia sobrevenida, que obliga a la devolución de las cosas que fueron objeto de contrato, con sus frutos e intereses, suponiendo una ineficacia con efectos <<ex nunc>> desde el momento de su reconocimiento, y no puede perjudicar a terceros.

Puede hacerse valer como ya anticipamos por las partes o por terceros perjudicados por el negocio jurídico, todo aquél que sufra una lesión injusta por resultado del mismo.

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Un ejemplo típico de Rescisión es la del contrato en fraude de acreedores. Imaginemos que Juan mantiene una deuda de 100.000 € con Miguel, y siendo todo su patrimonio un terreno valorado en 150.000 € hace una donación del mismo en febrero a su hermano. Si la donación está correctamente formalizada en Notaría, se ha inscrito en el Registro de la Propiedad y ha pagado los impuestos que correspondan, el negocio jurídico es totalmente legítimo. Ahora pensemos que en marzo Miguel reclama el pago del préstamo, que vencía en dicha fecha, y Juan le dice que no puede pagarle porque no tiene dinero para ello, declarándose insolvente. Cuándo Miguel lo demanda por incumplimiento descubre que Juan no tiene patrimonio a su nombre con el cuál responder de la deuda, pero sin embargo un mes antes del vencimiento del contrato de préstamo Juan donó a su hermano un bien inmueble por un valor superior, es decir, se deshizo del patrimonio con que podría haber respondido de la deuda. Aquí Miguel podrá por tanto solicitar la Rescisión de dicha Donación, que claramente perjudicó su derecho de cobro, y que encaja en el supuesto del punto 3 del art. 1290 CC a cuyo tenor “son rescindibles los contratos celebrados en fraude de acreedores, cuándo éstos no puedan de otro modo cobrar lo que se les deba”.

La acción de rescisión tiene carácter subsidiario, solo puede ejercerse cuándo no cabe otra manera de reparar el perjuicio. Y está sujeta a un plazo de caducidad de 4 años (art. 1299 CC).

RESOLUCIÓN.

La resolución es la facultad que asiste a una de las partes del contrato para resolver o dar por terminado el mismo, ante el incumplimiento de la otra parte. Corresponde su ejercicio al contratante cumplidor frente al incumplidor.

En el caso de la resolución, nos encontramos también ante un negocio jurídico que nació y se perfeccionó con total validez, pero que deviene ineficaz por el incumplimiento de sus obligaciones por una de las partes, denunciado por la parte cumplidora.

Dicho incumplimiento puede especificarse contractualmente, muchos contratos incluyen en su clausulado los supuestos en los que una de las partes puede solicitar la rescisión (por ejemplo, por la falta de los pagos establecidos, o pasado un término o plazo de tiempo concreto). Aunque en general el simple incumplimiento legitima a la otra parte para resolver el contrato.

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Frente a la rescisión, que como dijimos produce efectos desde su declaración, la resolución rompe el negocio jurídico con efectos desde el inicio de la relación obligacional, por lo que cada parte debe reintegrar o restituir a la otra todo lo recibido en virtud de dicha obligación. Si bien en el caso de una relación obligatoria de carácter continuado en el tiempo y parcialmente consumada los efectos son solo desde su declaración (STS 691/1998).

Si en la rescisión la acción la podía ejercer cualquier persona perjudicada, en la resolución solo están legitimados para ejercer la acción las partes cumplidoras del contrato.

Y en contra de lo que sucedía en la acción de rescisión, de carácter subsidiario, la acción resolutoria es de carácter principal.

La Resolución está sujeta a un plazo de prescripción de 15 años desde que se produce el incumplimiento.

Un ejemplo típico de resolución es el de la compañía de telefonía móvil que indica en su clausulado que tendrá la facultad de resolver el contrato, cortando el servicio de voz y datos, por impago por parte del usuario de la cuota mensual o recibo correspondiente.

CONCLUSIÓN

Mientras que en el caso de la Resolución nos encontramos con una medida destinada a finalizar un negocio jurídico válidamente celebrado pero que daña los intereses de terceras personas, en el caso de la Rescisión tenemos una medida de finalización de un contrato que también goza de total validez, pero donde existe un incumplimiento de una de las partes, alegado para dicha finalización por la otra parte contratante.

Vía | Blog Sepin

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La Fórmula del Éxito en las Ventas

Hoy en día muchos profesionales de las ventas siguen pensando que el éxito de un vendedor radica en la suerte, en los “pelotazos” o en el arte de improvisar y caer bien a los interlocutores.

Sinceramente creo que están equivocados.

ÉXITO = INTENSIDAD + ORGANIZACIÓN + CALIDAD

Hace ya una década me enseñaron que el éxito en la actividad comercial no es sino función de la suma de tres factores, a saber: la Intensidad con que se desarrolla, la Organización con la que se ejecuta, y la Calidad con la que se implementa.

Para entender la formula, es bueno entender también el proceso de ventas exitoso, es decir, aquél que capta a los clientes, satisface sus necesidades y los vincula a largo plazo con nuestra marca. Dicho proceso se basa en Atraer prospectos, Venderles nuestros productos, Satisfacerverdaderamente sus necesidades, y Fidelizar a nuestra empresa.

VENTAS = ATRAER + VENDER + SATISFACER + FIDELIZAR

INTENSIDAD.

La primera parte del proceso de ventas es Atraer a los prospectos, es decir, al público potencial de nuestros productos y servicios. Habrá que empezar de cero, encontrando a la persona adecuada dentro de la organización de nuestro cliente, entendiendo sus necesidades, explicando nuestra oferta de valor y cómo la misma puede satisfacerlas, presentar nuestra oferta y negociar el contrato.

Desde luego, el número de clientes que finalmente acepten nuestra oferta tenderá a ser más bajo que el número de clientes inicial al que nos dirigimos, puesto que habrá muchos prospectos que declinen cambiar de proveedor o producto, o no acepten nuestro precio, o no reconozcan que podemos cubrir sus necesidades. De la misma manera, el número de prospectos que consigamos transformar en clientes tenderá a ser más alto cuanto mayor sea el número de prospectos al que nos dirigimos.

Estas dos leyes de tendencia, a más clientes a más prospectos, y menos clientes que prospectos iniciales, derivan en que es necesario que el Vendedor se esfuerce al máximo, realizando una labor de alta INTENSIDAD. Hay que dirigirse a TODOS los potenciales, y realizar cuántas actuaciones, visitas y presentaciones resulten necesarias.

ventas

ORGANIZACIÓN.

Sin duda, todo proceso necesita una organización y planificación que lo sustente. Para llegar del punto A al punto B necesitamos planificar la ruta adecuada.

El Vendedor debe planificar en detalle todas sus actuaciones, visitas, reuniones y contactos con el cliente. Porque es imposible que pueda conocer en detalle las necesidades del cliente si no planifica las preguntas clave a realizar en la primera visita, al igual que no cerrará la venta si no organiza de manera adecuada la propuesta. Cuándo el prospecto ya es cliente, tendrá que organizar adecuadamente sus reuniones, llevando los datos y reportes que detallen el correcto seguimiento de la venta. Para renovar los contratos, realizar nuevas ventas, resolver las incidencias y vender nuevos productos al mismo cliente, no cabe sino haber trabajado con la organización, seguimiento y planificación adecuadas.

Promociones de ventas

CALIDAD.

El gusto por hacer las cosas bien, de manera excelente, profundizando en los problemas, y dando el mejor servicio posible, es lo que distingue a los buenos Vendedores de los mediocres. Al igual que distingue los buenos productos de los malos productos.

Todo el proceso de ventas debe estar impregnado de calidad. Se deben resolver las quejas de los clientes con la mayor celeridad posible, presentando soluciones o alternativas.

La atención comercial debe perseguir la excelencia, y para ello cuenta que el vendedor sea amable, educado, que tenga una correcta formación sobre su producto, organización y sector, y que escuche y atienda continuamente a su cliente, buscando verdaderamente satisfacer necesidades, y no meramente el firmar ventas.

Podemos haber atraído a muchos prospectos a nuestra marca, haber firmado muchas ventas, y haber planificado y organizado nuestra actividad y relación con el cliente, pero si no damos la calidad adecuada a nuestros servicios y a nuestra relación comercial, no estaremos cumpliendo con la misión final de la venta, de satisfacer plenamente necesidades. Es resultado será que no conseguiremos el pleno éxito en las ventas.

estrategia de ventas

CONSIDERACIONES.

Desde luego, es más fácil vender en una zona con más potenciales clientes, o con una cartera con clientes más fidelizados, o en un territorio donde la tasa de penetración de nuestra empresa es más alta. Quiero decir con esto que los factores exógenos a nuestro proceso de ventas serán muchas veces determinantes, la coyuntura es la que es en cada momento.

Nos tocarán en nuestra vida profesional mercados, carteras o territorios más fáciles y más difíciles, esto muchas veces no depende de nosotros.

Pero nunca debemos olvidar los factores internos e intrínsecos del proceso de ventas, los que SIEMPRE dependen de nosotros mismos. Puesto que sin una labor intensiva, organizada y de calidad nunca alcanzaremos el verdadero éxito.

El Crecimiento Económico.

¿Qué es el crecimiento económico?

El crecimiento económico consiste en que a la etapa final de consumo de una sociedad llega una mayor abundancia de bienes de consumo, o bienes de consumo mejores y de mejor calidad, que en definitiva satisfacen mejor sus necesidades y mejoran su vida respecto de la situación anterior a que llegasen los mismos. En los últimos siglos de la historia, desde la Revolución Industrial, hemos asistido a un crecimiento económico (interrumpido en los períodos de guerra) en el que cada vez los bienes y servicios de consumo que se han ido poniendo a disposición de los ciudadanos han ido mejorando la vida de los consumidores, permitiendo satisfacer cada vez mejor las necesidades de los mismos. El aparato de TV de 1960 era un gran avance para los ciudadanos de aquella época, mientras que el de 2014 es aún mejor que aquél y satisface de manera más avanzada los deseos del consumidor. Lo mismo sucede con la oferta televisiva de 2014, mucho más sofisticada y abundante que en 1960.

Un país económicamente más avanzado es aquél que mayor crecimiento económico ha registrado. Esto podrá constatarse entrando simplemente a un supermercado de dicho país, pues si en un supermercado de España encontramos abundancia de productos a disposición del consumidor, en Burkina Faso encontraremos muy pocos supermercados en todo el país, y con escasez de productos.

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¿Cuál es el origen del desarrollo económico?

Desde luego, para desarrollar más y mejores bienes en la etapa final de consumo, es necesario contar en las anteriores etapas de producción con más y mejores bienes de capital, que permitan producirlos.

Y como sabemos, los bienes de capital (el capital en definitiva) solo pueden lograrse mediante el ahorro. Si un empresario ahorra una parte de sus beneficios, podrá destinarla a adquirir nueva maquinaria más productiva; o bien podrá acudir al ahorro ajeno, mediante un préstamo, para adquirir dicha maquinaria. De una manera u otra, solo con ahorro podrá generarse nueva inversión.

El ahorro es la única base del crecimiento económico, a pesar de que keynesianos, monetaristas, neoclásicos, socialistas y demás intervencionistas en general piensen equivocadamente que la base del crecimiento es el consumo y la demanda. Recordemos la Ley de Say, es la Oferta la que genera la Demanda, y no al revés. Solo con ahorro podemos financiar el futuro de una sociedad, y el consumo es todo lo contrario al ahorro.

¿Cómo se relaciona el ahorro con la inversión?

Existe una ley económica fundamental que es la de la preferencia temporal, y que postula que en igualdad de condiciones el hombre prefiere satisfacer sus necesidades hoy antes que mañana. Así, ahorrar va contra dicha ley básica, pues el ahorro es no consumir, postergar el consumo de hoy para contar mañana con los bienes no consumidos. Sin embargo, en tanto que una sociedad va madurando y se va haciendo más rica, contará con mayor posibilidad de ahorrar, esto es, de generar excedentes sobre las necesidades de consumo para contar en el futuro con dichos bienes.

También podemos ver la relación entre el consumo y el ahorro como una relación entre bienes presentes y bienes futuros. Los recursos que no consumimos de inmediato podremos consumirlos en un momento futuro del tiempo. A la relación proporcional entre consumo y ahorro la denominamos “tasa de preferencia temporal”, que según estamos analizando podemos definir cómo relación entre bienes presentes y bienes futuros. Si la tasa de preferencia temporal es muy alta, es decir,  si hay que entregar una gran cantidad de bienes presentes a cambio de bienes futuros, significará que se valora por el mercado más el consumo en ese momento. Por ejemplo, si hay un período de escasez de cosechas de cereales, existirá poco excedente sobre el consumo básico de cereales, el precio de los mismos tenderá a subir en el mercado, y el ahorro de cereal tendería ser bajo. Serán bajos tanto el precio al contado como el precio a futuro. Por lo que la tasa de preferencia temporal será alta.

En el mercado de capitales, la tasa de preferencia temporal se materializa en la tasa de interés. Cuándo hay poco ahorro disponible, el precio de dicho ahorro, es decir, el tipo de interés, tenderá a ser alto. Por lo cual la inversión será escasa. Sin embargo, en tanto que la sociedad vaya generando ahorro, el tipo de interés tenderá a bajar y como consecuencia de ello la inversión tenderá a subir.

En resumen aquí, conforme crece el ahorro podrá crecer la inversión en bienes de capital podrá ser también mayor. A nivel individual los empresarios podrán dotarse de más bienes de equipo, ya sea con su ahorro propio que ha crecido, ya sea con un préstamo de ahorro ajeno habiendo bajado los tipos de interés.

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¿Cómo se asigna el ahorro a los proyectos empresariales?

Según disminuye la tasa de preferencia temporal, y la gente decide ahorrar más, crece el ahorro y baja el tipo de interés. Existen más recursos por tanto para financiar bienes de capital.

Los empresarios estudian sus proyectos de inversión según la tasa de interés, puesto que si creen que un proyecto empresarial les va a generar un retorno del 6 % y el tipo de interés en el mercado de capitales es del 7 % el proyecto no resulta viable. Al aumentar el ahorro y bajar por tanto el tipo de interés, supongamos al 2 %, el proyecto tiene ya una rentabilidad positiva del 4 %. Así, muchos proyectos  que los empresarios tienen en cartera, por ejemplo para fabricar nueva ropa, nuevos ordenadores personales, nuevas viviendas o mejores teléfonos móviles se vuelven rentables cuándo bajan los tipos de interés.

Por lo tanto, con la bajada de los tipos de interés por el aumento de la cantidad de ahorro, el mismo tenderá a ser demandado para convertirlo en nueva inversión. Según vaya creciendo la demanda de ahorro por parte de los empresarios, tenderá en contrapartida a subir de nuevo tipo de interés, lo cual rebalancea y equilibra el mercado de ahorro. Pues conforme suba los proyectos empresariales menos rentables se quedarán sin poder captar ahorro. El mecanismo del libre mercado permite así asignar el ahorro, un bien escaso, de la manera más eficiente posible a los distintos proyectos empresariales.

Con la asignación de ahorro a la inversión en bienes de capital, o en definitiva a los proyectos empresariales en los que se van a aplicar dichos bienes por parte de los inversores, se inicia el desarrollo y crecimiento económicos.

¿Cómo se convierte el ahorro en desarrollo económico?

Y es que como empezábamos diciendo el desarrollo supone contar con más y mejores bienes de consumo. La esencia de la acción humana radica en que el hombre actúa para satisfacer sus necesidades, y cuántos más y mejores bienes tenga para ello a su disposición, mayor grado desarrollo económico podremos afirmar que tiene dicha sociedad. Hoy en día, gracias al desarrollo de los últimos siglos, un obrero medio cuenta con mejor ropa, mejor comida y mejores condiciones de vida en definitiva de las que tenía un Rey en la edad media, o un Emperador en época romana, o un Faraón del antiguo Egipto.

Y para producir más y mejores bienes, como también explicamos, y puesto que los bienes y servicios de consumo son la última etapa de un proceso de producción más complejo, la clave reside en que las etapas anteriores cuenten con capital suficiente, o dicho de otra manera, con los bienes de capital necesarios para ejecutar los planes empresariales que culminarán en bienes finales.

Es la función empresarial la que transforma el ahorro disponible, mediante la inversión y la ejecución de los planes empresariales, en desarrollo económico.

¿Cómo es el ciclo de desarrollo y crecimiento económico?

Como es fácil intuir de la lectura de los párrafos precedentes, en las épocas de crecimiento y desarrollo económico el ahorro tiende a dirigirse hacia las etapas de producción más alejadas de la etapa final de consumo, pues el interés de los inversores y empresarios es dotarse de nuevos bienes de capital con los que acometer planes empresariales que son rentables gracias al ahorro disponible y a la consecuente bajada del tipo de interés.

A su vez, en contrapartida, un aumento del ahorro supone que baja el consumo. Por lo que los bienes de producción, capital y mano de obra quedan ociosos en las industrias más cercanas a la etapa de consumo. Puesto que son las etapas más alejadas del consumo las que demandan inversión, utilizarán el ahorro que logren captar para sus planes y demandarán la mano de obra y recursos que quedan disponibles al reducirse el consumo.

Vemos por tanto un doble efecto de la correcta coordinación del libre mercado: el ahorro está utilizándose para financiar en etapas más alejadas del consumo nuevos proyectos que culminarán en el futuro en nuevos bienes finales, a la vez que el precio de los factores y mano de obra no tiende a subir toda vez que tiende a quedar desocupado de las etapas más cercanas al consumo.

Un efecto colateral es que los bienes de capital se abaratan, con la reducción de los tipos de interés. Así, las estructuras productivas se vuelven más “capital intensivas” puesto que resulta relativamente más barato utilizar bienes de capital. El Profesor Huerta de Soto ejemplifica el abaratamiento de los bienes de capital con la variación en el valor de un inmueble: si el valor actual es el valor descontado de todos los flujos de caja futuros, en el caso de un inmueble como bien de muy larga duración donde podemos tomar la licencia de aplicar la fórmula de las rentas perpetuas, y suponiendo un valor actual de 500 € al mes para dicha vivienda, la misma tendrá un valor neto de mercado de  60.000 € con un tipo de interés del 10 % ((500*12)/0.1) mientras que su valor actual neto subirá hasta 120.000 € con un tipo de interés del 5 % ((500*12)/0.05). Conclusión: se revalorizan los bienes reales y los bienes de capital, incentivando la inversión y el desarrollo. Y en un mercado libre no existirá riesgo de burbujas puesto que como ya adelantamos el tipo de interés irá subiendo conforme se vaya incrementando la demanda de ahorro.

Otro efecto colateral ya adelantado también: el precio de los bienes de consumo tenderá a bajar, en tanto que como se dijo la demanda de consumo se ve restringida por efecto del mayor ahorro, haciendo ello que los precios tiendan a reducirse.

Y el poder adquisitivo de los trabajadores tenderá a subir. Como consecuencia de que el precio de los salarios tenderá a haberse mantenido durante el desarrollo económico estudiado, puesto que la mano de obra que queda ociosa en los sectores más cercanos al consumo, por la bajada de la demanda de bienes de consumo, tiende a ser demandada por los sectores más alejados de la etapa final del proceso productivo, que son los que utilizan el ahorro para invertir en los ciclos de auge, y como consecuencia de que los precios de los bienes de consumo tenderá a bajar, según se explicó en el párrafo inmediatamente anterior. Es decir, los trabajadores mantienen su nivel salarial pero pueden adquirir los mismos bienes de consumo a menor precio, por lo que son más ricos, su poder adquisitivo es mayor.

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¿Y cuál es el resultado del desarrollo económico?

El ahorro se ha dirigido a la inversión, haciendo viables nuevos proyectos empresariales al poder los empresarios utilizar la inversión para adquirir nuevos bienes de capital con los que acometer sus proyectos, y dando finalmente lugar a una nueva estructura productiva que culmina en la situación que empezábamos anunciando: nuevos bienes y servicios de consumo a disposición de los consumidores, en mayor calidad y cuantía.

Al existir más bienes de consumo, el precio de los mismos tenderá a bajar, o tenderán a existir categorías de precios que permiten el acceso a todas las economías domésticas.

Además, y también como consecuencia del desarrollo económico que hemos estudiado, los trabajadores obtienen un mayor poder adquisitivo, puesto que aunque se hayan mantenido sus salarios nominales, en tanto que la mano de obra que queda libre en una parte de las etapas productivas se recoloca en otras etapas que demandan la nueva inversión, sus salarios reales son más altos pues, al bajar los precios de los bienes de consumo, tanto por una menor demanda al principio (como consecuencia del ahorro) como por una mayor abundancia al final (como consecuencia del desarrollo económico) pueden comprar más y mejores bienes con el mismo sueldo.

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¿Cuándo finaliza el desarrollo económico?

Las etapas económicas no son funciones ni modelos matemáticos, con un principio y un fin bien definidos. Al contrario, son consecuencia de la acción humana, y están por tanto en continua dinámica, y sujetas al libre albedrío y al futuro incierto. No existe un momento determinado en el que da comienzo el crecimiento, ni puede calcularse de ninguna manera el momento en que terminará.

Pero podemos saber en términos de teoría económica que en un momento determinado, conforme se vaya demandando ahorro por parte de los sectores inversores, el tipo de interés irá subiendo, haciendo cada vez menos viables los procesos empresariales. Esto regula el mercado, y equilibra el ahorro disponible.

De manera dinámica, y según vaya subiendo o bajando la tasa de preferencia temporal en la sociedad, habrá más o menos ahorro, equilibrándose la economía en cada momento. Cuándo la inversión demande menos ahorro, por la subida de tipos, los ahorradores tendrán menos incentivo para ahorrar y por tanto tenderán a destinar más recursos al consumo presente.

Fuente | Dinero, Crédito Bancario y Ciclos Económicos. Jesús Huerta de Soto. Unidad Editorial. ISBN 9788472095472

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El contrato de futuros

Los Futuros son un instrumento financiero muy utilizado por todos los operadores de los mercados de valores internacionales,  y que han derivado en distintos y complejos tipos de contratos como FRA’s, Call, Puts, Forwards… etc… que permiten a los Fondos, empresas energéticas, empresas de materias primas, Hedge Funds, Bancos de inversión o mesas de tesorería, diversificar riesgos y realizar operaciones a plazo.

Pero esta aparente sofisticación no debe hacernos perder de vista que este tipo de contratos mantienen gran arraigo en la práctica mercantil desde hace siglos, y tienen su base sobre los principios generales del Derecho desde época romana.

BOLSA MADRIDLos elementos del contrato, como sabemos, son Consentimiento, Objeto y Causa. Y el objeto del contrato puede ser un bien presente, o futuro. Amén de que la fecha de ejecución del contrato puede ser cualquier momento del futuro, siempre que su objeto sea posible, lícito y determinable. Por ello, un agricultor que cultiva maíz y un molinero que se dedica a moler el maíz para luego vender harina pueden pactar un contrato de compraventa de una tonelada de maíz para la semana próxima, o para dentro de 6 meses.

Y esto último es lo que da su utilidad a los contratos a futuro para gestionar riesgos a las empresas que necesitan abastecerse durante determinados períodos de tiempo. Si el molinero puede comprar a futuro todo o parte del maíz que necesita, con un precio preestablecido, podrá gestionar mejor su nivel de existencias y ventas, asegurando a sus clientes mayor estabilidad de precios. Por supuesto, también podrá cubrirse así del posible riesgo de que, dentro de 6 meses distintos problemas como una cosecha escasa hagan subir de manera desmedida el precio del maíz. Y es que el efecto económico de este pacto jurídico es mermar el riesgo de mercado, pues asegura a ambas partes contratantes un precio cierto de compraventa en un momento futuro.  futu2

Si el bien mueble objeto de compraventa a futuro es un activo financiero, como por ejemplo una acción de Apple, el contrato puede liquidarse en el futuro por el sistema conocido como “liquidación de diferencias”. Por ejemplo, si dos partes acuerdan que una comprará a la otra una acción de Apple dentro de 3 meses a 90 $ y llegado el momento de ejecución la acción vale en bolsa 92 $ el vendedor podrá cumplir acudiendo al mercado para comprar una acción a 92 $ y entregarla, o bien entregando directamente la diferencia de 2 $ entre el precio del contrato y el precio de mercado.

Esta finalidad de cubrir riesgos, unido a la posibilidad de la liquidación por diferencias, conllevó la popularidad de los contratos de futuros en los mercados financieros desde los años 70, convirtiéndose estos contratos en una herramienta fundamental de la gestión de capitales, como decíamos al principio. Y aunque como dijimos se han desarrollado y sofisticado, su naturaleza jurídica no deja de ser la aquí expuesta.

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