Free Cash Flow para valorar empresas

¿Cómo valorar una empresa?

Si nos piden que valoremos una empresa, parece que lo intuitivo es pensar en el volumen de facturación anual de la compañía. Pero evidentemente no todo lo que se factura se convierte en beneficio: solo el volumen de facturación que supere los gastos y costes del negocio se convertirá en margen.

Otro enfoque de valoración pasaría por tener en cuenta el valor de los activos de la empresa, pero realmente es la gestión y explotación de dichos activos la que produce beneficio de la compañía. Por ejemplo, si una bodega tiene unos viñedos de donde obtener la uva, un sistema de prensado para convertir la uva en mosto, y unos depósitos donde el mosto se transforma finalmente en vino, la valoración de dichos activos no refleja realmente el valor de la bodega, sino que su valor será más bien función del precio al que logra vender el vino en el mercado y de los costes en los que incurre para producir dicho vino.

El Método de descuento de flujos de caja libres.

Así por tanto, ¿cuál es el método ideal para valorar una compañía? Aunque valorar adecuadamente una empresa requiere un análisis exhaustivo de cada caso concreto, y podrán darse distintos enfoques según el modelo de negocio de la compañía analizada, se ha impuesto en las últimas décadas en el ámbito financiero un método determinado por encima de los demás: el descuento de flujos de caja libres, también conocido por sus siglas en inglés FCF (Free Cash Flow). También conocido como método DCF (Discounted Cash Flow Analysis).

Este método consiste en valorar los flujos de caja libres, por entender que representan mejor que ninguna otra magnitud contable la capacidad de la empresa de generar rendimientos libres de costes, y que por tanto podrán destinarse a dividendo o a nuevas inversiones que determine la compañía. Si vamos a valorar una empresa, valoremos por tanto estos flujos de caja libres o FCF.

Complementariamente, a estos flujos descontados al momento actual se suma el valor residual de la empresa más el denominado exceso de caja en su caso. Con ello se obtiene el valor total de la compañía estudiada.

 

Donde el primer operador es el sumatorio de flujos década descontados con la tasa del coste promedio de capital (WACC) y VR es el valor residual.

Cálculo de los FCF

Vamos a ver de manera secuencial cómo calcular los FCF:

Paso 1. EBITDA. Es el beneficio operativo. Equivale al beneficio antes de impuestos, intereses y costes financieros, depreciaciones y amortizaciones.

Paso 2. EBIT. Es el EBITDA más las depreciaciones y amortizaciones. Dado que estas partidas suponen un coste contable pero no un coste real, no generan detrimento de caja.

Paso 3. EBIAT. Es el EBIT menos impuestos, dado que los impuestos supondrán una merma en la caja de la empresa.

Paso 4. FCF. Es el EBIAT menos los gastos en activos fijos así como los gastos en activo circulante.

  • CAPEX: son los gastos de caja en capital fijo. Formado por aquellos gastos anuales en compra y mejora de activos de la compañía, como inmuebles, vehículos, maquinaria, etc… Por tanto, en esta partida sumaremos los flujos de caja que se destinan anualmente a incrementar el activo fijo. Se suele utilizar la media de los últimos 5 años o bien de los últimos 10 años, en función de la antigüedad y modelo de negocio de la empresa analizada.
  • Inversión en el fondo de maniobra (también llamado inversión en el capital de trabajo) El Fondo de Maniobra es la diferencia entre el activo circulante y el pasivo circulante, es decir, el spread entre los activos realizables a corto plazo (cuentas a cobrar, inventario, tesorería e inversiones a corto plazo o muy líquidas) y los pasivos exigibles a corto plazo (cuentas a pagar y deudas exigibles en el corto plazo). Por tanto, en esta partida sumaremos los flujos de caja que se destinan anualmente a incrementar el activo circulante. Se suele utilizar la media de los últimos 5 o 10 años.

Calculo FCF

Sumatorio y actualización de los FCF

Una vez obtenido el FCF, la valoración pasa por agregar los FCF anuales de varios años. En la práctica el número de años de FCF que se suelen pagar depende de cada sector y situación, si bien podemos afirmar que suele estar en torno a los 5 años.

Pero los FCF de los próximos cinco años se realizará una proyección. Es decir, no se tendrá en cuenta un dato lineal de FCF de los próximos años, sino que se realiza una proyección teniendo en cuenta el previsible incremento o decremento que sufrirán en función de la coyuntura de la empresa y de su histórico. Por ejemplo, si una compañía ha crecido en los últimos 5 años con tasas del 1,5 % anual en un escenario de recesión económica, y para los próximos 5 años la previsión económica es de crecimiento del PIB, se podrá estimar que el FCF crecerá en tasas del 2% anual; por lo que los FCF de los años siguientes, a tener en cuenta en la valoración, serán superiores en función de dicha tasa de crecimiento.

Finalmente, los FCF ajustados se descuentan al momento actual, y se suman para realizar la valoración de la compañía. La tasa de descuento es el WAAC (coste financiero promedio de una compañía; Weighted Average Cost of Capital)

Cálculo del Valor Residual.

Ahora habrá que sumar al resultado anterior el denominado Valor Residual (Terminal Value). Si por ejemplo hemos agregado en nuestra valoración el FCF de 5 años, el valor residual es el valor que otorgamos a la empresa desde el año 6 hasta un momento indeterminado del futuro en que cesasen sus operaciones. Para calcular este valor, podemos utilizar dos métodos:

  1. Por múltiplos de EBITDA: Se multiplica el EBITDA por un número de años determinado para hallar el valor residual. El múltiplo suele basarse en la media utilizada para valorar empresas del mismo sector.

Donde N es el número de años que se pagarían por el EBITDA.

  1. Asumiendo una renta perpetua: se calcula una renta perpetua con el valor del FCF del último año estimado. Por ejemplo, si la valoración se realiza con 5 años, el FCF proyectado para el año 5 se utilizaría para calcular el valor residual.

Donde G es la tasa constante de crecimiento que se prevé para el futuro (por ejemplo un 1% de crecimiento anual) y r es el WACC utilizado como tasa de descuento al actualizar los FCF.

Cálculo del exceso de caja.

Por exceso de caja entendemos la tesorería y los activos líquidos o inversiones de la empresa que superan la deuda de la compañía. Es importante tenerlo en cuenta para una correcta valoración, y para entenderlo podemos recurrir al siguiente ejemplo: pensemos que tenemos que valorar una vivienda que tiene una tasación pericial de 250.000 € y una hipoteca con saldo pendiente de pago de 100.000 €; en principio, su valor sería de 150.000 € resultado de restar el valor de mercado y la deuda pendiente del inmueble, pero si dicha vivienda incluye una caja fuerte con 20.000 € en efectivo que pasarán a ser propiedad del comprador que la adquiere, realmente el valor se incrementaría en dicha cantidad, debiendo valorarse en 170.000 €. De la misma manera que en este clásico ejemplo, la caja o activos líquidos de la compañía deben sumarse para obtener el valor total.

Ejemplo de valoración de empresas con el método DCF.

La compañía Defge S.A. dedicada a la fabricación de zapatos tuvo un EBITDA en el último año de 2,3 millones de euros y una facturación anual de 10 millones. Ha dotado provisiones en el mismo ejercicio por 0,2 millones y ha pagado Impuesto de Sociedades por 0,15 millones. En los últimos cinco años su gasto de caja anual en activos fijos (CAPEX) viene siendo de 0,5 millones de media, y su inversión media en fondo de maniobra también durante los últimos 5 años es de 0,3 millones. El WACC de la compañía, muy dependiente de la financiación bancaria, se estima en un 6%. La tasa de crecimiento anual para calcular el valor residual es de 0,05% y en el momento de la adquisición la empresa contará en caja con 0,3 millones de euros de tesorería líquida.

Por tanto, el FCF anual es de 1,55 millones de euros. Si para los próximos 5 años estimamos por la coyuntura de mercado una tasa de crecimiento anual del 1 % el FCF del año 2 será 1,566 millones, el del año 3 será de 1,581 millones, el del año 4 será de 1,597 millones y el del año 5 será de 1,613 millones. El sumatorio de la proyección de los FCF actualizado asciende a 6,741 millones de euros y el valor residual es de 27,12 millones.

El valor de la empresa por tanto con este método de valoración ascendería a 34,163 millones (6,741+27,12+0,3), por lo que se valoraría en 3,4 veces su facturación anual, y aproximadamente 15 veces su EBITDA.

 

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Capital, Solvencia y Gestión Financiera

balance

 

ACTIVOS

Los Activos de una empresa son los bienes y derechos que le permiten llevar a cabo sus operaciones comerciales. Con sus activos, la compañía vende bienes y servicios a sus clientes, obteniendo un retorno positivo de dichas operaciones. Es decir, contribuyen a la generación de valor añadido, los clientes compensan dicho valor, y el retorno positivo supone el beneficio de los propietarios de la empresa.

Veamos un ejemplo muy resumido: en una bodega los activos son los depósitos en los que el mosto fermenta para convertirse en vino, así como el propio mosto comprado a los agricultores. Una vez que la bodega vende el vino elaborado a sus clientes, obtiene un retorno superior al coste del mosto más el coste proporcional que, de la vida útil de los depósitos, corresponda imputar a dicha cantidad de vino elaborada. Con la diferencia positiva entre los ingresos y los costes la bodega puede pagar a sus trabajadores, hacer frente al resto de costes directos e indirectos, y reportar beneficio para los accionistas de la misma.

ACTIVO CORRIENTE Y NO CORRIENTE

conta1En este ejemplo podemos observar que existen Activos Corrientes o de corto plazo, como el mosto, que se consumen en el propio proceso de producción. Si el mosto cuesta 10.000 €, este será el coste que se imputará al producto final, el vino. Y Activos No Corrientes o de largo plazo, como los depósitos en los que fermenta el mosto para transformarse en vino. Los activos no corrientes tienen una vida útil superior a un año, y sirven por tanto a diversos procesos de producción durante los años que duren. Si por ejemplo el depósito de nuestro ejemplo costó 100.000 € y tiene una vida útil de 10 años, y cada año se fermenta en él una partida de mosto que se convierte en vino, imputaremos 10.000 € de coste al producto de este año. Por lo tanto, tenemos 10.000 € de coste de activos corrientes (mosto) y 10.000 € de coste de activos no corrientes (depósito) en nuestro ejemplo.

Desde luego, la producción vinícola es mucho más compleja, intervendrán otros bienes y costes. Y dará lugar a un nuevo activo corriente, en forma de mercancía final, el vino. Pero a partir de nuestro pequeño ejemplo podemos visualizar las tipologías bienes que forman el Activo de una compañía.

Según hemos dicho al principio, el Activo está formado por bienes y derechos. Los derechos son los bienes jurídicos de una empresa que se le permiten reclamar un bien físico a un tercero. Así por ejemplo, si la empresa bodeguera del ejemplo anterior mantiene en su activo corriente el vino, como mercancía, y firma en un determinado momento un contrato de compraventa con un cliente que le abona el importe de la transacción mediante un Pagaré a 60 días, cambiará un activo físico (el vino) por un derecho (el pagaré, que le da derecho a cobrar el importe de la compraventa dentro de dos meses). Dado que el derecho tiene un vencimiento inferior a un año, integrará también el Activo Corriente de la sociedad. Si el derecho a favor de la compañía tuviese vencimiento superior a un año, se contabilizaría como Activo No Corriente.

CAPITAL. PASIVO CORRIENTE Y NO CORRIENTE.

El Capital es el valor contable neto de los Activos. Si los activos han sido pagados en su totalidad, el Capital de una empresa es igual a la suma de sus activos corrientes y no corrientes. Si los activos están pendientes de pago en un plazo inferior a doce meses, estas obligaciones de pago suponen el Pasivo Corriente de la sociedad. Si dichas obligaciones tuviesen vencimiento superior a doce meses, constituirían el Pasivo No Corriente. Por tanto, cuándo existen obligaciones de la sociedad con terceros (Proveedores, Bancos, Hacienda, etc…) el Capital de la misma será igual a la diferencia entre la suma de los activos (corriente y no corriente) y la suma de los pasivos (corriente y no corriente).

Capital = Activo – Pasivo

CAPITAL Y RATIO DE CAPITAL

conta2Vamos con otro ejemplo dónde volveremos a simplificar la realidad para entender los conceptos que nos ocupan. Imaginemos ahora una sociedad inmobiliaria, que tiene en el Activo de su balance un edificio de oficinas y locales comerciales por el centro de la ciudad. Su negocio reside en alquilar estos locales y oficinas a empresarios y profesionales. Si la vida útil de este edificio es de 70 años, está claro que su activo es No Corriente, y se imputará una parte de su coste de manera anual cada ejercicio a la cuenta de resultados. Pero le reporta ingresos mensuales, por el alquiler que cobra a sus inquilinos. Pensemos que el edificio tiene un valor de 1.000.000 € y que se compró hace diez años, con un préstamo hipotecario de 800.000 € a 20 años, más otros 200.000 € que la empresa tenía en Caja por aportaciones de sus accionistas. La sociedad por tanto mantiene un Pasivo No Corriente por obligación a largo plazo a día de hoy de 360.000 € por la parte del préstamo hipotecario que vence en los próximos nueve años, más un Pasivo Corriente por los 40.000 € del préstamo hipotecario que debe pagar en los próximos doce meses. En total, con unos Pasivos de 400.000 €, tiene un Capital a día de hoy será de 600.000 € (Obviamente en nuestra simplificación, a efectos didácticos, no estamos teniendo en cuenta intereses, mantenimiento, etc…).

Llevando estas cifras a términos relativos, en el ejemplo de más arriba la cifra de Capital asciende al 60 % de los Activos.

SOLVENCIA Y CAPITAL

La palabra solvencia tiene su raíz en el latín “solve” que significa pago. El Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua define Solvencia como <<1. Acción de resolver o pagar; 2. Carencia de Deudas; 3. Capacidad de satisfacerlas; 4. Cualidad del solvente>>.

Por lo que podemos decir que la solvencia de una empresa se mide por su ausencia de deudas, así como por su capacidad de cumplir con sus obligaciones.

Llegados a este punto podemos afirmar que, cuanto mayor es el Capital de una empresa, mayor es su solvencia, pues implica que los Activos son muy superiores a los Pasivos. Una empresa dónde el Capital es igual a los Activos es una empresa totalmente solvente, sin ninguna obligación pendiente en el corto o largo plazo. Por el contrario, una empresa dónde el Capital fuese igual a un 10 % de los Activos será una empresa muy endeudada, o de reducida solvencia, puesto que si todos los deudores y acreedores solicitasen el pago de sus correspondientes obligaciones a esta compañía, la sociedad solo estaría en condiciones de devolverles 10 de cada 100 euros prestados.

GESTIÓN FINANCIERA Y SOLVENCIA

conta3La gestión financiera de una empresa tiene como misión precisamente evitar que esto pase. El responsable financiero tiene que negociar los plazos de las obligaciones con vencimientos en el tiempo posteriores a los flujos de ingresos que proporcionan los activos, para evitar que, aunque el nivel de endeudamiento sea alto, ello no suponga un problema para la viabilidad y generación de valor de la compañía.

Por ejemplo, en el caso de la sociedad inmobiliaria que hemos visto antes, la hipoteca de 800.000 € estaba negociada a 20 años, lo cual significa que cada año se pagan 40.000 € al Banco que otorgó la financiación. Si el Director Financiero de esta empresa sabe que el edificio reporta una media de 10.000 € mensuales en alquiler, podrá negociar el pago de 3.333 € al mes en amortización de dicho préstamo hipotecario. Sin embargo, sería un gran error negociar la devolución del préstamo en menos años, puesto que comprometería su capacidad de generación de ingresos, y podría dar lugar a tener vencimientos que no pudiese cubrir con sus flujos de caja.

La gestión financiera de una empresa, en resumen, es asegurar que los devengos de pagos de las obligaciones son asumibles con los ingresos corrientes de la compañía. Esto convierte a una sociedad de menor solvencia, por elevado endeudamiento, en una sociedad totalmente viable y generadora de beneficios.

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Financiación mediante Cesión de Crédito

Desde el punto de vista de la dirección financiera de una empresa, toda compañía suele mantener en el activo corriente de su balance derechos de créditos contra terceros, siendo los más frecuentes contra clientes a los que se les han vendido productos o servicios a crédito, y que tendrán que pagar en el corto o medio plazo. De los contenidos en el capítulo “Deudores comerciales y otras cuentas a cobrar” del Balance.

dineroLa empresa puede convertir estos créditos a su favor en liquidez mediante la cesión de los mismos, esto es, mediante su venta a un tercero que, a cambio de un importe que tenderá a descontar un porcentaje por el tiempo restante hasta el vencimiento de la obligación, y que tenderá también a descontar el riesgo del deudor y de la obligación, cambia créditos por efectivo.

Por ejemplo, si tenemos un derecho de cobro a un cliente por importe de 5.000 € y con vencimiento en 60 días, a cuenta de mercancías vendidas hace un mes, pero necesitamos ese dinero dentro de dos semanas, por requerir tesorería la sociedad, podríamos ceder (vender) a un tercero (normalmente un Banco comercial) dicho derecho de cobro, a cambio de 4.942,37 € si el comprador del crédito valora con una tasa de descuento en torno al 7 % anual el riesgo y el tiempo faltante para cobrar el crédito. Es decir, la empresa renuncia a 57,63 € al vender el crédito ahora. Y ese importe será el beneficio del comprador del crédito, por adelantar el dinero a día de hoy a la empresa, y esperar él los 60 días hasta el vencimiento.

En nuestro Código Civil no se contempla la Cesión de Crédito como un contrato en sí mismo, sino que los artículos 1526 y siguientes constituyen un marco regulatorio para las situaciones en las que exista una cesión de crédito.

Podríamos definir la Cesión de Crédito como el negocio jurídico en el cuál el titular de un derecho de crédito, a quién podemos denominar cedente, y que es acreedor de una determinada obligación, lo transmite a otra persona denominada cesionario, que pasa a ser el nuevo acreedor en la relación obligatoria. Dado que toda obligación tiene dos partes, acreedor y deudor, de lo que se trata no es sino de que cambia el acreedor, manteniéndose el mismo deudor.

derecho6Según el art. 1112 C.C. “Todos los derechos adquiridos en virtud de una obligación son transmisibles con sujeción a las leyes, si no se hubiese pactado lo contrario.” Conforme al art.1280 C.C. deberán constar en escritura pública notarial la cesión de acciones o derechos procedentes de un acto consignado en escritura.

El deudor debe ser notificado, ya que de acuerdo al artículo 1527 C.C. y del 347 del Código de Comercio: “El deudor, que antes de tener conocimiento de la cesión satisfaga al acreedor, quedará libre de la obligación.”

El vendedor de buena fe responderá de la existencia y legitimidad del crédito al tiempo de la venta, a no ser que se haya vendido como dudoso; pero no de la solvencia del deudor, a menos de haberse estipulado expresamente, o de que la insolvencia fuese anterior y pública (artículo 1529 C.C. y 348 Código de Comercil). El vendedor de mala fe responderá siempre del pago de todos los gastos, así como de los daños y perjuicios.

A tenor del art. 1530 cuando el cedente de buena fe se hubiese hecho responsable de la solvencia del deudor, y los contratantes no hubieran estipulado nada sobre la duración de la responsabilidad, durará ésta sólo un año, contando desde la cesión del crédito, si estaba ya vencido el plazo.

Si el crédito fuere pagadero en término o plazo todavía no vencido, que será lo habitual, la responsabilidad cesará un año después del vencimiento. Si el crédito consistiere en una renta perpetua, la responsabilidad se extinguirá a los diez años, contados desde la fecha de la cesión.”

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Diez conceptos clave de Contabilidad que debes conocer.

La contabilidad es la técnica empresarial de conteo, análisis y registro de los bienes, derechos y obligaciones de una compañía mercantil, que permite conocer en cualquier momento la situación económica, financiera y patrimonial de dicha sociedad.

La información proporcionada por la contabilidad permite facilitar el proceso de toma de decisiones a sus gestores, directivos, ejecutivos o propietarios. Igualmente, la publicación de las cuentas en el Registro Mercantil permite a sus acreedores tomar decisiones de inversión, a sus proveedores tomar decisiones de crédito comercial, a sus clientes contratar con la compañía, o a los posibles accionistas comprar valores de la misma.

Como empleados, propietarios, clientes o acreedores de alguna empresa, o bien como accionistas o potenciales accionistas, es necesario conocer los siguientes conceptos básicos de contabilidad que nos ayudarán a interpretar la situación de cualquier compañía.

Balances

  1. BALANCE

El Balance detalla la composición de bienes, derechos y obligaciones que integran la empresa.

En el Activo del balance tenemos los bienes y derechos (inmuebles, maquinaria, mercancías, derechos de cobro a los clientes, etc…). Y en el Pasivo nos encontramos con las obligaciones (deudas con los proveedores, préstamos bancarios, préstamos de los accionistas, etc..). El pasivo es la contrapartida del activo (por ejemplo, para comprar la nave industrial que está en el activo se utilizó una hipoteca, que está en el pasivo).

Una empresa que funciona correctamente tiene un activo superior al pasivo. Puesto que ambas masas patrimoniales deben estar cuadradas, a la diferencia entre ambas, que estará en la parte del pasivo que iguala al activo, la llamamos Neto Patrimonial. Esta cantidad representa el Capital de la empresa. Representa el valor neto de los bienes y derechos como una “deuda” contra los propietarios accionistas de la empresa.

  1. ACTIVO CORRIENTE Y NO CORRIENTE

El activo corriente es el conjunto de bienes y derechos que componen la parte del activo circulante. Por circulante entendemos que sus períodos de vencimiento o permanencia en la empresa se enmarcan en el corto plazo, un período inferior a 12 meses. Este es el caso de las mercancías finales, los bienes en proceso de producción, el dinero preparado en la cuenta para pagar las nóminas del próximo mes, o bien las letras a cobrar a nuestros clientes a tres meses.

El activo no corriente son los bienes y derechos que componen el activo fijo. No corriente significa que son bienes y derechos con vocación de permanencia a largo plazo en el balance de la empresa, es decir, por un período de más de 12 años. Por ejemplo la nave industrial, la furgoneta, o la licencia del software de nuestro sistema informático.

  1. PASIVO CORRIENTE Y NO CORRIENTE

El pasivo corriente lo componen las obligaciones con vencimiento inferior a 12 meses, como letras a pagar a nuestros proveedores en tres meses, créditos con los bancos a devolver en 6 meses, o deudas con Hacienda a ingresar en dos meses.

El pasivo no corriente está formado por las obligaciones con vencimiento superior a 12 meses, como por ejemplo la hipoteca a 10 años de la nave industrial, o la deuda con el proveedor de una máquina, a pagar en 5 años.

  1. NETO PATRIMONIAL.

Es la parte del pasivo que No es exigible, o que no tiene un vencimiento cierto. Supone el capital social de la compañía. En esencia, se encuadra en el pasivo para que la masa de pasivo iguale a la masa de activo, como si fuese una deuda con los socios de la empresa. Aunque realmente no es exigible de manera cierta como deuda, sino que supone las aportaciones que los socios han realizado, o bien los beneficios que no se han repartido a los socios.

Como dijimos más arriba, todo el activo debe tener una contrapartida en forma de pasivo, debe haber estado financiado de alguna manera. Y todo el valor del activo que no se debe a terceros a corto o largo plazo conforma el patrimonio neto de la sociedad.

  1. FONDO DE MANIOBRA

El fondo de maniobra es la resta entre el activo circulante y el pasivo circulante. Una empresa que funcione correctamente tenderá a mantener en su contabilidad un fondo de maniobra positivo, puesto que los bienes y derechos de su circulante deben ser superiores a las obligaciones a corto plazo que debe atender.

Imaginemos que una sociedad tiene en caja 5.000 € y mantiene mercancías en stock por 10.000 € para los próximos meses, mientras que en el pasivo corriente tiene que atender letras por 3.000 € a sus proveedores en el mismo plazo de 3 meses, en pago de una parte de dichas mercancías. Su Fondo de Maniobra es de 12.000 € ((5.000+10.000)-3.000). Si en los tres meses no es capaz de vender las mercancías, aun así no tendría problema en pagar los 3.000 € que debe en el mismo plazo.

Como vemos, el Fondo de Maniobra es una herramienta crítica para la supervivencia en el corto plazo de una sociedad mercantil, y su análisis no habla de la correcta gestión de la empresa.

No obstante, en dicho análisis hay que tener en cuenta también el grado de realizabilidad de los activos corrientes, pues si en el ejemplo anterior la empresa hubiese mantenido en caja solo 2.000 € y en mercancías 13.000 € el fondo de maniobra con el que trabajaría sería también de 12.000 € ((2.000+13.000)-3.000) pero no existiría la misma garantía de poder pagar las letras a vencimiento si no puede vender las existencias (las mercancías son un bien menos realizable que el dinero efectivo; tiene 2.000 € en efectivo y debe 3.000 €).

cuenta de perdidas y ganancias

  1. CUENTA DE RESULTADOS

También conocida como Cuenta de Explotación, o Cuenta de Pérdidas y Ganancias. Se presenta en forma de cascada, y tiene en su parte superior los ingresos por ventas o prestación de servicios, es decir, los ingresos que genera la compañía. A los mismos se le van restando los gastos y costes en que incurre la sociedad para generar dichos ingresos (nóminas, impuestos, compra de mercancías, etc…). El resultado final es el beneficio neto que obtiene la sociedad, después de descontar a todos los ingresos la totalidad de los gastos.

  1. DIFERENCIA ENTRE INGRESOS Y COBROS

Mientras que un Cobro es una entrada de dinero en la tesorería de la empresa, un Ingreso es un aumento patrimonial. La gran diferencia es que un cobro es un hecho real, mientras un ingreso no tiene por qué serlo.

Por ejemplo, una venta de mercancías es un Ingreso y se contabiliza como tal. Si la venta está negociada al contado, y el cliente paga el dinero cuándo se produce dicha venta, el dinero del cliente se contabiliza como cobro. Si la venta está pactada con pago a 3 meses el cobro de este ingreso no se producirá hasta pasados tres meses.

  1. DIFERENCIA ENTRE GASTOS Y PAGOS

Al igual que la diferencia anterior, el Gasto supone una merma en el patrimonio y se devenga cuándo así lo estipule el negocio jurídico que lo produzca. Por ejemplo en una compra a un proveedor, el gasto se devenga desde el momento en que firmamos el contrato y nos obligamos a dicha compra. Sin embargo el pago se generará cuándo realmente entregamos el dinero a dicho proveedor. Si la compra es al contado coincidirán gasto y pago. Pero si la compra se realiza por ejemplo con una letra a 6 meses, el pago se realizará al vencimiento de dicha letra.

  1. DIFERENCIA ENTRE GASTO E INVERSIÓN

Los activos corrientes y no corrientes son los bienes y derechos que generan beneficio para la empresa (mercancías, maquinaria, etc…). En esencia, la diferencia entre lo que nos costó el activo corriente o no corriente y lo que generamos con él constituye el beneficio.

Y el coste de dichos activos se considerará Gasto cuándo contribuya a la generación de ingresos en el mismo ejercicio en que se produzca, es decir, financia el activo corriente; o bien Inversión cuándo contribuya a la generación de ingresos en más de un ejercicio, pues financia el activo no corriente.

Así por ejemplo, la factura de la luz o la nómina mensual de un trabajador suponen un gasto, que contribuye a generar ingresos en dicho mes. Y el pago de la nave industrial de la empresa supone una inversión, porque este inmueble permitirá a la empresa realizar operaciones durante todos los años de vida útil de dicho inmueble, por ejemplo 25 años.

  1. AMORTIZACIÓN

Es la imputación anual del coste de un activo no corriente. Dado que las inversiones, es decir los bienes del activo no corriente, contribuyen como decíamos antes a la generación de beneficios en más de un ejercicio contable, como los 25 años en el ejemplo del punto anterior del inmueble, lo correcto es imputar una parte proporcional de dicho coste en cada uno de estos años. Por ello, la amortización es un gasto ficticio, que implica trasladar al gasto anual una parte del total del coste de las inversiones.

Así, si el inmueble dónde la empresa desarrolla sus operaciones costó 200.000 € y tiene una vida útil prevista de 25 años, el primer año se imputaría como inversión 192.000 € y como gasto por amortización de ese año 8.000 €, puesto que cada año de uso el inmueble tendrá un impacto proporcional de esta última cantidad sobre los ingresos, mientras que los 192.000 € corresponden como vimos antes a una inversión, un coste que ayudará a generar beneficios en más de un ejercicio. El resto de años de vida útil tendremos que amortizar otros 8.000 €, trasladando al gasto de cada años la parte que corresponde de la inversión que se realizó el primer año.

Vía | Elaboración Propia

Más Información | CEF   Plan General Contable

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