La diferencia entre hurto, robo y apropiación indebida.

Decía el gran economista L. Von Mises que propiedad y civilización van de la mano, y efectivamente la propiedad privada es uno de los pilares que sustentan el desarrollo de la sociedad moderna. Y es que no es posible vivir en sociedad de manera pacífica si no se  respeta y defiende la integridad de los bienes de los ciudadanos, esto es, sus hogares, empresas, medios de producción, bienes muebles, etc..

La propiedad viene regulada en el Código Civil y se define como el derecho real que ostenta su titular sobre un bien para gozar y disponer del mismo sin más limitaciones que las establecidas en las leyes. El propietario tiene acción contra el tenedor y el poseedor de la cosa para reivindicarla.

Cualquier apropiación ilegítima de la propiedad ajena se suele denominar como robo en el lenguaje común, pero nuestro Derecho Penal distingue tres tipos de delitos bien diferenciados y que dan lugar a distintas penas:

1- Hurto, penado con hasta tres años de prisión.

2.- Robo, penado con hasta seis años de prisión.

3.- Apropiación indebida, penado con hasta seis años de prisión.

La diferencia entre estos tres tipos delictivos contra la propiedad privada reside especialmente en el modo de cometer el mismo:

1.En el hurto el delincuente toma con ánimo de lucro un bien ajeno sin la voluntad del dueño, pero sin mediar violencia o intimidación.

  1. Si el valor es inferior a 400 € se impondrá una pena de multa de uno a tres meses.
  2. Si el valor se superior a 400 € se impondrá una pena de prisión de seis a dieciocho meses.
  3. Si se hubieran neutralizado, eliminado o inutilizado, por cualquier medio, los dispositivos de alarma o seguridad instalados en las cosas sustraídas, la pena (según el importe sea mayor o menor a 400 €) se impondrá en su mitad superior.
  4. El hurto se entiende más grave y será castigado con la pena de prisión de uno a tres años cuando el bien sustraído sea:
    1. Bienes de valor artístico, histórico, cultural o científico.
    2. Cosas de primera necesidad y que causen situación de desabastecimiento.
    3. Conducciones o cableado de gas y luz, o de telecomunicaciones, causando un perjuicio grave.
    4. Productos agrarios o ganaderos, causando un perjuicio grave.
    5. Cuando revista especial gravedad, atendiendo al valor de los efectos sustraídos, o se produjeren perjuicios de especial consideración.
    6. Cuando ponga a la víctima o a su familia en grave situación económico.
    7. Cuando se utilice a menores de dieciséis años para la comisión del delito

2.- En el robo el delincuente toma con ánimo de lucro un bien ajeno sin la voluntad del dueño, pero con fuerza sobre las cosas y/o violencia o intimidación sobre las personas:

  1. fuerza en las cosas para acceder o abandonar el lugar donde éstas se encuentran
  2. violencia o intimidación en las personas,
    1. ya sea al cometer el delito,
    2. o bien para proteger la huida,
    3. o sobre los que acudiesen en auxilio de la víctima o que le persiguieren.

El culpable de robo con fuerza en las cosas será castigado con la pena de prisión de uno a tres años.

  • Se impondrá la pena de prisión de dos a cinco años cuando concurra alguna de las circunstancias definidas para el hurto de mayor gravedad (letra c) del punto anterior)
  • El robo cometido en casa habitada, edificio o local abiertos al público, o en cualquiera de sus dependencias, se castigará con una pena de prisión de dos a cinco años.
  • Si los hechos se hubieran cometido en un establecimiento abierto al público, o en cualquiera de sus dependencias, fuera de las horas de apertura, se impondrá una pena de prisión de uno a cinco años.

El culpable de robo con violencia o intimidación en las personas será castigado con la pena de prisión de dos a cinco años, sin perjuicio de la que pudiera corresponder a los actos de violencia física que realizase.

3.- Finalmente en la apropiación indebida el delito se comete por aquel que, en perjuicio de otro, se apropiare para sí o para un tercero, de dinero, efectos, valores o cualquier otra cosa mueble, que hubieran recibido en depósito, comisión, o custodia, o que les hubieran sido confiados en virtud de cualquier otro título que produzca la obligación de entregarlos o devolverlos, o negaren haberlos recibido.

Así por tanto, como resumen final podemos afirmar que la distinción entre robo y hurto reside en que para que exista robo debe quedar probada fuerza sobre las cosas o bien violencia o intimidación sobre las personas. Mientras que en la apropiación indebida lo que existe es un depósito, comisión o custodia de los bienes que el delincuente aprovecha para apropiarse de manera ilegítima de las mismas.


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La diferencia entre la agresión sexual y el abuso sexual.

Recientemente en España la sentencia del denominado por los medios “caso de la Manada” ha abierto una intensa polémica sobre los delitos sexuales. Esta sentencia ha condenado a los acusados por un delito de abuso sexual, para el cual el código penal prevé una pena de uno a tres años de prisión, o con hasta diez años en caso de demostrarse acceso carnal. Sin embargo, los críticos con la sentencia esperaban que se condenase a los acusados por el delito de agresión sexual en su modalidad de violación, penado con hasta doce años.

Y es aquí donde cabe preguntarse ¿qué diferencia existe entre el abuso sexual, la agresión sexual y la violación? Nuestro Código Penal regula los delitos contra la libertad sexual en su Título VIII y diferencia entre agresión sexual y abuso sexual.

Entre ambos delitos la agresión sexual se considera más grave, y consiste en el atentado a la libertad sexual utilizando violencia o intimidación. No existe una definición concreta de qué tipo de conductas encajan en estos términos, pero la jurisprudencia del Tribunal Supremo viene entendiendo que:

  • Existe violencia cuando queda probado que ha existido una fuerza física o medio semejante y suficiente para anular la voluntad de la víctima, haciendo inútil su negativa al acto sexual. Es necesario por tanto probar tanto la violencia ejercida por el agresor como la resistencia de la víctima.
  • Existe intimidación cuando queda probado que ha existido una fuerza psíquica, moral o psicológica, exteriorizada con el propósito de causar un mal sobre la víctima o las personas vinculadas a ella, la cual doblega su voluntad para conseguir cometer el delito. La jurisprudencia existe la prueba de que el mal con el que se atemoriza a la víctima, relativo a su salud o su propia vida, sea ilícito y antijurídico, con suficiente entidad, gravedad, realidad y proximidad.

Un tipo de agresión sexual agravada es la violación, que se comete cuando la agresión sexual consiste en acceso carnal por vía vaginal, anal o bucal, o introducción de miembros corporales u objetos por alguna de las dos primeras vías. En este caso de violación el responsable será castigado con prisión de seis a doce años.

Por su parte, el abuso sexual es el atentado a la libertad sexual pero sin violencia o intimidación. Es decir, cuando no media consentimiento pero tampoco puede demostrarse violencia o intimidación en los términos antes explicados, estaríamos ante un abuso.

Esta es la frontera por tanto entre el abuso y la agresión sexual: la existencia de violencia o intimidación para cometer el atentado sexual contra la voluntad de la víctima, es decir, sin su consentimiento.

Dentro del tipo delictivo del abuso sexual el código penal regula de manera explícita los siguientes casos:

  • Los abusos sexuales no consentidos se ejecutan sobre personas que se hallen privadas de sentido o de cuyo trastorno mental se abusare, o se cometen anulando la voluntad de la víctima mediante el uso de fármacos, drogas o cualquier otra sustancia natural o química idónea a tal efecto.
  • Cuando el consentimiento se obtenga prevaliéndose el responsable de una situación de superioridad manifiesta que coarte la libertad de la víctima.

Finalmente cabe indicar que la pena de prisión será superior, de cuatro a diez años, cuando el abuso sexual consista en acceso carnal por vía vaginal, anal o bucal, o introducción de miembros corporales u objetos por alguna de las dos primeras vías.


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Delitos de cuello blanco

Solemos asociar la palabra delito a la imagen de un bandido que, cubriendo su rostro con pasamontañas y vestimenta oscura, entra a robar por la ventana, ocultándose en la oscuridad de la noche y aprovechando que no hay nadie en casa.  De la misma manera, la imagen que nos puede evocar la palabra crimen es la de un hombre de semblante sombrío y actitud desafiante que blande un cuchillo en la mano mientras mantiene una mirada maliciosa.

Pero muy alejados de estos estereotipos, podemos encontrar delincuentes y criminales que de forma elegante visten traje y corbata, actúan a plena luz del día, y mantienen una actitud pacífica y serena que de ninguna manera evidencia los ilícitos que pueden estar cometiendo. Son los conocidos como delincuentes de cuello blanco.

Mientras que su vestimenta y posición social puede asociarse a valores como el éxito logrado a base de esfuerzo, o al trabajo solo posible para personas brillantes, la verdadera naturaleza de sus actos se descubre como ilícita.

Significado del término “Cuello Blanco”.

El término “delito de cuello blanco” se lo debemos al sociólogo estadounidense Edwin H. Sutherland, y la primera vez que lo usó fue en su conferencia de 27 de diciembre de 1939 en la American Sociology Society titulada White Collar Criminality.

El origen del término “cuello blanco” o “delitos de cuello blanco” deriva de que los empleados contables, ejecutivos o cargos políticos solían vestir con camisa blanca en los años 20 y 30 en los qeu Sutherland desarrolló su trabajo. Otro posible origen se encuentra en la diferencia entre “red neck” o cuello rojo, que en Estados Unidos se refiere a los trabajadores del campo o labores expuestas al sol e intemperie, como los agricultores u obreros de la construcción (de ahí su cuello enrojecido por el sol), y “white neck” que se refiere a los trabajadores de oficina, no expuestos al sol.

Concepto de delito de cuello blanco.

Podemos definirlos como los ilícitos penales cometidos por profesionales aprovechando su cargo, trabajo o posición. Suelen ser ilícitos patrimoniales cuya finalidad es obtener una ganancia económico. Por tanto serían la conjunción de una doble dimensión:

  • una personal, referida al sujeto activo del delito: su pertenencia a una clase social-profesional elevada;
  • y una coyuntural, referida al ámbito donde lleva a cabo el delito: su cargo, trabajo o profesión, y no su vida personal.

Los bienes jurídicos protegidos en estos delitos son el patrimonio de las personas físicas y jurídicas al cuál atenta el delito, pero también el sistema económico y el orden económico.

Naturaleza del concepto.

Como podemos apreciar en esta conceptualización, la definición del delito de cuello blanco no es una definición jurídica, sino más bien criminalística o sociológica.

Se trata por tanto de un concepto útil para la política criminal o el estudio criminalístico, que puede tener como fin abordar una realidad social determinada: en su origen se perseguía con su estudio que los delincuentes de cuello blanco no quedasen impunes, sino que se persiguiese su delito como el de los delincuentes comunes.

Pero no se trata de un concepto de Derecho Penal, sino que lo que encontramos en el Derecho Penal es un concepto más amplio, referido en su generalidad a los delitos económicos.

Delitos de cuello blanco en nuestro Código Penal.

Según lo expuesto, podemos entender diversos tipos delictivos de los regulados en nuestro Código Penal como delitos de cuello blanco, en tanto que la persona que los realiza tenga una categoría profesional determinada, y que los realice en su cargo o profesión. Cabe enumerar las siguientes categorías, aunque no sea más que una lista orientativa por lo expuesto:

  • formación de cárteles;
  • abuso de poder económico;
  • obtención fraudulenta de fondos del Estado;
  • infracciones informáticas;
  • infracciones societarias;
  • violación de las normas de seguridad y salud;
  • fraudes en perjuicio de acreedores;
  • infracciones contra el consumidor o concurrencia desleal, publicidad engañosa;
  • infracciones fiscales o contra la Seguridad Social;
  • infracciones cambiarias;
  • infracciones de bolsa e infracciones contra el medio ambiente.
  • Delitos de los partidos políticos
  • Espionaje industrial;
  • Estafa y fraude.
  • Crimen organizado

 

Delito de guante blanco.

Una tipología criminal que no debemos confundir es la de los delitos denominados “de guante blanco” y que hacen referencia a delitos contra el patrimonio (hurto, robo, apropiación indebida, estafa) que se realizan con una técnica sofisticada y sin dañar ningún otro bien jurídico. Un ejemplo típico sería el del ladrón que logra acceder a un gran museo y robar una prestigiosa obra de arte: se trata de una labor compleja, y no existe concurso con otro delito contra la integridad física de las personas (intimidación, violencia, etc..).


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Los ejecutivos comerciales y el secreto de empresa

Resulta habitual en el mundo empresarial que un ejecutivo comercial cambie de empresa, o bien se desligue de su compañía para constituirse en empresario y abrir la suya propia.

Desde luego, las más de las veces el comercial utiliza su conocimiento y relaciones con los clientes en su nuevo trabajo o en su nuevo negocio.

Cuando la empresa para la que trabajaba sufre la competencia de este antiguo empleado sobre su cartera de clientes, resulta habitual cuestionarse si el comercial puede estar incurriendo en el delito de revelación de secretos de empresa.

El Artículo 199 de nuestro Código Penal prescribe:

<<1. El que revelare secretos ajenos, de los que tenga conocimiento por razón de su oficio o sus relaciones laborales, será castigado con la pena de prisión de uno a tres años y multa de seis a doce meses. 2. El profesional que, con incumplimiento de su obligación de sigilo o reserva, divulgue los secretos de otra persona, será castigado con la pena de prisión de uno a cuatro años, multa de doce a veinticuatro meses e inhabilitación especial para dicha profesión por tiempo de dos a seis años>>

Pero ¿Qué es secreto de empresa?

La Sentencia del Tribunal Supremo de 12 de mayo de 2008  define secreto de empresa como aquella información de la empresa que de ser conocida afectaría a la competitividad de la empresa.

Dicha información debe tener, según nuestro Tribunal Supremo, las siguientes características:

  • ser exclusiva de la empresa,
  • ser confidencial
  • ser evaluable en términos económicos.

negocioEsto ya en principio significaría que la información genérica de clientes no es un secreto de empresa. La información de clientes, como los nombres de las compañías, personas de contacto en departamentos de compras, hábitos de compra de los clientes, etc.. no son información exclusiva ni confidencial.

Entendiendo ya a la luz de la citada jurisprudencia qué tipo de información se considera como secreto de empresa, la siguiente pregunta a la que tenemos que responder sería ¿Quién está obligado a guardar secreto?

Están obligados a guardar secreto de empresa:

  • Los administradores de la empresa, por imperativo legal.
  • Los trabajadores que hayan firmado un contrato o unas cláusulas contractuales en las cuales explícitamente se les imponga dicho secreto. Para que este contrato o cláusula sea efectivo, el Estatuto de los Trabajadores indica que el plazo máximo al que se puede pactar el guardar secreto es de 2 años, y debe tener una contraprestación económica a favor del trabajador.

silhouettes-317831_960_720Así por tanto si no se es Administrador de la sociedad, o bien trabajador que haya firmado un contrato o cláusula de guardar secreto, cobrando por ello una contraprestación económica, no se tiene una especial obligación que haya de ser sancionada por el Derecho Penal.

Es significativo como empezábamos diciendo que los comerciales de una organización conocen, por razón de su profesión, a los clientes de la misma, y en función igualmente de su trabajo tienen una relación directa con los mismos. ¿Se puede acusar de revelación de secreto de empresa a un comercial que pasa a trabajar a otra compañía y no ha firmado un contrato o cláusula que le obligue a guardar especial secreto?

Según la sentencia del Tribunal Supremo Sala 1 de 24-11-2006 no pueden ser objeto de secreto empresarial aquellas informaciones que forman parte de las habilidades, capacidades y experiencias profesionales de carácter general de un sujeto, como por ejemplo un director comercial. Ni tampoco el conocimiento y relaciones que pueda tener con la clientela, aun cuando dichas habilidades o capacidades se hayan adquirido en el desempeño de un puesto determinado o de unos concretas funciones desarrolladas para un determinado empleador. Estos conocimientos y habilidades son propios del empleado, y forman parte de su bagaje profesional.

Por último tenemos cabría preguntarnos ¿Un listado comercial de clientes es un secreto empresarial?

Según la Sentencia 17/2011 de la Audiencia Provincial de La Coruña, que examina el caso de un comercial de seguros de la correduría local S.Y.S que, tras ser despedido, se fue a trabajar para otro corredor de seguros local, vendiendo para éste último diferentes seguros a la cartera de clientes que había gestionado en su anterior compañía, dado que conocía los seguros contratados por los clientes, así como las fechas de vencimiento de los mismos, y tenía una relación cordial con estos mismos clientes: <<el listado de clientes es cuestionable que pueda constituir secreto de empresa. Por ello señalar que el acusado había trabajado para la empresa un largo período de tiempo y era la única persona encargada de realizar la contratación de los seguros con los clientes, a los que conocía, en su mayoría por ser de la zona donde trabajaba, otros eran parientes, pero en definitiva por su trayectoria laboral conocía a los clientes, sabía los nombres, conocía los trabajos de otros de ellos, sabía también donde vivían otros, en definitiva tenía perfecto conocimiento de la relación de clientes de S.Y.S., con relación a los seguros y diversos datos al respecto, por lo que no puede hablarse de apoderamiento. Pero es que además, para el caso concreto, en relación al tipo delictivo, lo esencial es que tampoco consta que existiese ningún pacto que le obligase a guardar reserva ni pacto alguno de la no concurrencia en su actividad. En consecuencia procede la libre absolución del acusado.>>

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