El método científico en Economía

El método científico constituye una sistemática ordenada de trabajo que permite alcanzar un conocimiento utilizando de una determinada manera de procesar la información. El método científico más conocido y utilizado es el método empírico. El empirismo es en esencia utilizar la percepción sensorial de la realidad para la formación del conocimiento. Así, formulando hipótesis y realizando experimentos para percibir la realidad podemos llegar a tesis que explican el conocimiento científico.

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El método empírico ha demostrado ser el mejor método para estudiar las ciencias naturales. Y es que en la física o en la química todo está dado de inicio, la estructura del mundo es la que es, y todo lo que sucede se basa en el principio “acción-reacción”. Si aplicamos una fuerza X sobre el cuerpo Y recorrerá N metros por segundo, teniendo en cuenta la fuerza de la gravedad a la que se ve sujeto dicho cuerpo, y el coeficiente de rozamiento.

La idoneidad del método empírico para estudiar el mundo de las ciencias naturales llevó a filósofos y científicos a pensar que cualquier materia científica era susceptible de estudiarse mediante dicho método. Así, desde finales del s. XIX los economistas adoptaron el método empírico para estudiar la Economía, sin ser conscientes del enorme error que estaban cometiendo.

Y es que las ciencias sociales, aquellas en las que el sujeto de estudio es la acción humana, la voluntad del hombre, no pueden ser abordadas con el método empírico: no todo está dado como en la física o la química, el libre albedrío permite al hombre tomar sus propias decisiones. En Economía es imposible afirmar que siempre que pongamos en circulación una cantidad X de dinero en un país Y se generarán N millones de producto interior bruto, teniendo en cuenta la inflación del país y el tipo de cambio de su divisa.

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El método científico adecuado en Economía es el método lógico deductivo: partiendo de axiomas fundamentales, argumentamos de manera lógica para deducir el conocimiento. Es decir, conociendo las premisas básicas de la acción humana, podemos razonar sus consecuencias. Así, el axioma fundamental y evidente es que el hombre actúa para alcanzar sus fines (saciar la sed) utilizando los medios a su disposición (un vaso de agua). A partir de aquí podemos deducir que si tiene varios medios (dos vasos de agua) utilizará el que valore como más idóneo para el fin concreto (el vaso más lleno, el más fresco, etc..) y por tanto creará una escala ordinal de valor para los medios (primero el más lleno, o primero el más fresco, segundo el menos lleno o segundo el menos fresco) siendo el valor algo subjetivo y no objetivo (para unos vale más el vaso más lleno, para otros más fresco). Y así podrían seguirse deduciendo razonamientos lógicos desde el axioma fundamental.

En el ejemplo del párrafo anterior, si nos acercamos a la Economía con el método empírico y vemos que unos hombres eligen el vaso más lleno mientras que otros eligen el vaso más fresco tendremos que crear hipótesis y realizar experimentos para intentar entender por qué unos hombres eligen vasos más llenos y otros vasos más frescos. Las conclusiones alcanzadas serán poco científicas y poco acertadas. Porque cuándo se intenta estudiar la acción humana como si estudiásemos el comportamiento de los átomos se está incurriendo en el gran error de obviar que el hombre posee libre albedrío, no es un objeto sujeto a parámetros definidos, sino que toma sus propias decisiones.

Vía | La Acción Humana. Ludwig Von Mises. 1949 (ISBN: 9788472094499 Unidad Editorial)

Más Información | Método Científico  Método de Razonamiento  

Imágenes | Pixabay    Pixabay 

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La Economía: la Ciencia más compleja.

Friedrich A. Von Hayek es uno de los más grandes economistas de la historia. Galardonado con el Premio Novel de Economía en 1974, y en la mejor tradición de los economistas de la Escuela Austríaca, Hayek no solo fué economista, sino también filosofo, sociologo, jurista, historiador y politologo, dejandonos grandes aportes en todas las ramas de la ciencias sociales.

En el campo de la filosofía de la ciencia, Hayek describió en su libro “The Sensory Order” (University of Chicago Press, 1964) una teoría muy interesante sobre el distinto orden de las ciencias, que va a ser el objeto de éste artículo. Me refiero a la hipótesis de la pirámide de la ciencia, una pirámide inversa respecto de la que tradicionalmente se ha expuesto para jerarquizar la ciencia.

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Esta pirámide ordena las distintas ciencias, desde las más simples hasta las más complejas, partiendo del áxioma de que las de mayor complejidad son capaces de explicar, o contener en sí mismas, las de menor complejidad, si bien no sucede lo mismo a la inversa, pues las ciencias de orden inferior no pueden explicar o contener a las de orden superior.

La estructura de la pirámide identifica por tanto en la parte inferior los órdenes científicos menos complejos, y según se va subiendo hacia la parte superior van apareciendo los órdenes científicos de mayor complejidad, que como decimos explican e integran a los que están situados por debajo suyo. Ahora bien, ningún orden puede explicarse a sí mismo, sino que solo podría ser explicado desde el orden superior.

Y es que cada orden es una estructura de elementos y categorías, que puede dar cuenta de un orden con menos elementos y categorías, su orden inferior, pero sería imposible que un orden inferior subsuma a uno de mayor complejidad, o incluso que pueda razonar y explicarse a sí mismo.

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En primer lugar, los fenómenos más simples y que se inscriben en la base de la pirámide son los que engloba la Física. Todo en física está definido: si aplico una fuerza “X” sobre el cuerpo “Y” éste cuerpo se desplaza “L” metros durante “C” segundos.

El siguiente escalón lo ocupa la Química, con las relaciones entre los átomos que forman las moléculas, y las reacciones entre los mismos. La química es capaz de subsumir la física, y la integra: dentro de la química podemos encontrar las reglas de la física, y aplicarlas a los átomos que forman las partículas. Sin embargo, la física por sí misma, en un grado inferior, no puede explicar las covalencias o las reacciones químicas.

Avanzando un paso más en la complejidad del mundo llegamos a la Biología, la ciencia que estudia a los seres vivos. El biólogo puede estudiar un insecto, o un corazón humano, como objetos complejos formados por células, donde son aplicables las reglas de la química y de la física. La química por sí misma no sería capaz de explicar el funcionamiento de un corazón humano, mientras que la biología contiene a las ciencias de orden inferior.

Conforme vamos escalando en nuestra pirámide invertida nos damos cuenta de que cada vez las ciencias se vuelven menos exactas, más complejas, y ello porque los fenómenos que estudian son también de mayor complejidad. Mientras que en la física como decíamos estaba todo definido, las reacciones químicas presentaban ya mayor complejidad, y el biólogo o el médico no pueden afirmar que siempre (100% de los casos) que a un corazón humano se le aplique tal o cuál tratamiento responderá de una manera concreta. Como vemos, llegado a este punto ya no existen certezas absolutas (100% de probabilidad) al contrario de lo que pasaba en la parte inferior de la pirámide de la ciencia.

Al mundo natural estudiado por la física, la química y la biología podemos denominarlo Mundo Uno, y en el sentido clásico correspondería al mundo de las ciencias naturales.

Ahora sigamos subiendo, para llegar a un mundo de mayor complejidad, el de las ciencias sociales. Y es que los distintos órganos del cuerpo humano pueden explicarse por el  médico mediante la biología, la química y la física, pero la acción humana, el comportamiento del ser humano, solo pueden ser estudiados desde un orden superior, de mayor complejidad.

Así llegamos al Mundo Dos, el de las ciencias sociales, que estudian los fenómenos más complejos. Afirma Hayek y no sin razón que el orden más complejo del universo es el mercado económico. Y ahí nos dirigimos según subimos en nuestra pirámide.

Subimos hasta la Praxeología de Mises, es decir, el estudio de la acción humana en abstracto, que en el esquema clásico equivale al estudio de la Historia o la Sociología, y especialmente la Economía. Porque solo con un correcto conocimiento de teoría Económica podemos entender y estudiar la Historia, el Derecho,  la Política o la Sociología.

Así, la Economía es la más alta de las ciencias, y contiene a la Catalactica, el estudio del mercado como orden espontáneo. Intenta dar respuestas a preguntas como:¿Cómo se relacionan Oferta o Demanda? ¿Y los tipos de interés con el empleo?. Este tipo de conocimiento abstracto es el más complejo de la pirámide de la ciencia humana.

A veces los científicos sociales se sienten frustrados al preguntarse ¿Cómo es que un físico puede poner a un hombre en la luna, y yo no puedo determinar cómo se comportará el PIB de un país pequeño para el próximo año? La respuesta está aquí, en la inmensa complejidad que supone el estudio económico de la acción humana.

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Por último, indicar que la mente humana puede dar cuenta y estudiar la Física, la Química o la Biología, y con gran dificultad la Economía. Pero la mente humana no puede explicarse a sí misma.

Solo desde un Mundo Tres, superior en complejidad al Mundo Uno y al Mundo Dos, con una estructura de elementos y categorías superior  (y que escapa) al de la mente humana podría explicarse al ser humano, el Mundo Dos. Este sería un buen razonamiento de la existencia de Dios, algo que debe estar ahí, en un orden superior, pero que no podemos explicar cientificamente porque vivimos en un orden de categoría inferior, el Mundo Dos.

¿Podría un ser humano conocer algo del Mundo Tres? La respuesta es sí, dado que aúnque no lo pueda enterder cientificamente, tiene dos maneras: la Fe y la Revelación. Si el Mundo Tres se pone en contacto con un ser humano, y le “revela” una verdad, éste conocerá la existencia de algo que no puede abarcar con su propia mente, pero que sin embargo ahora sabe gracias a dicha revelación. Por ejemplo, los profetas en el Antiguo Testamento recibían revelaciones, de las que daban cuenta a su pueblo. La figura de Cristo en el Nuevo Testamento sería también una revelación. Las apariciones marianas, como la de Fátima, serían revelaciones. En segundo lugar, una vez que se ha revelado una verdad de un mundo superior, el resto de personas pueden realizar un acto de Fe, y creer en dicha revelación que les es comunicada. Incluso quizá a través de dicha Fe puedan acabar ellos mismos siendo participes de una nueva revelación del mundo superior.

En definitiva, una teoría muy interesante, que cambia ciertos paradigmas de nuestra sociedad, en la que habitualmente se tienen por mayores verdades las de la física que las de la Economía o la Fe.

Vía | Clases de Economía Prof. Jesús Huerta de Soto

Más Información | Ricardo Aguilaniedo   Chicago Press  Tomas Bradanovic 

Imágenes | wikipedia  Ricardo Aguilaniedo    Tomas Bradanovic