Acción, Jurisdicción y Proceso

El Derecho Procesal es la rama del Derecho que se ocupa de los procesos jurisdiccionales y arbitrales necesarios para el efectivo cumplimiento del derecho material.

La Ley, los contratos, los cuasicontratos, los actos y omisiones ilícitos, y los actos y omisiones en los que interviene culpa o negligencia hacen nacer para las personas obligaciones y derechos. Cuándo dichas obligaciones y derechos no se cumplen de manera voluntaria, existe discrepancia entre las partes intervinientes, o se incumplen los mandatos legales, el Derecho Procesal contiene las normas y principios necesarios para obtener dicho cumplimiento, mediante la regulación de la totalidad del proceso necesario para ello.

Por ejemplo: cuándo el comprador incumple el segundo plazo de pago previsto en el contrato de compraventa, alegando que el vendedor no entregó el bien objeto del contrato en tiempo y forma, el Derecho Procesal Civil prevé el plazo y forma que tienen las partes para solicitar al Juez el cumplimiento, cuál será el Juzgado al que deben dirigirse, la forma y plazo de la parte demandada para contestar a la demanda, la forma en que se desarrolla el juicio, o el plazo del Juez para dictar sentencia, así como los distintos recursos que caben contra dicha sentencia.

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Otro ejemplo: cuándo existen distintos indicios que apuntan a una persona como sospechosa de asesinato, el Derecho Procesal Penal regula la forma y garantías en que deberá tratarse al sospechoso, el plazo máximo de la prisión provisional, la labor del juez de instrucción para investigar el delito, o la forma en que será juzgado en caso de declararse imputado.

Podemos comprender el Derecho Procesal como derecho adjetivo, frente al derecho material (civil, penal, administrativo) que podríamos denominar derecho sustantivo.

Todo el Derecho Procesal se mueve sobre tres instituciones fundamentales: La Acción, la Jurisdicción y el Proceso.

La ACCIÓN.

La acción es la potestad que asiste al titular de un derecho para reclamar sus legítimas pretensiones en sede judicial.

La acción es la llave del proceso. “Nemo iudex sine actore” (no puede existir un proceso si no hay actor) y “nemo procedat iudex iure ex oficio” (no puede existir un proceso de oficio), aforismos que tienen su origen en el Derecho Romano, describen cómo el actor debe contar con una acción para poder elevar su reclamación a un tribunal.

La acción como derecho adjetivo se deriva de la esfera del derecho sustantivo del actor. Todo sujeto de derecho posee la capacidad de solicitar sus legítimas pretensiones, si entiende que éstas no se cumplen en la práctica, y dicha capacidad es la acción. El proceso por tanto no nace “per se” sino que debe ser invocado por el actor que posee dicha acción.  Por ejemplo, la acción de rescisión asiste al contratante que entiende que la otra parte del contrato no cumple con sus obligaciones.

La acción se instrumenta en la práctica procesal a través de la Demanda, la Querella, o los Recursos, cuándo las partes hacen valer sus pretensiones en sede judicial a lo largo del proceso.

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La JURISDICCIÓN.

La jurisdicción comprende de manera genérica la instancia judicial (o arbitral) a la que el actor se dirige al interponer las acciones pertinentes, con poder y legitimidad para resolver el conflicto jurídico que se le expone, vía auto, sentencia o laudo, y con capacidad de hacer cumplir lo juzgado.

La jurisdicción es territorial (juzgado local, o provincial, o estatal, o internacional) y por materia (civil, penal, social, contencioso-administrativa, laboral, constitucional, militar).

El poder de los juzgados estatales viene determinado por la Constitución de cada país, y deriva del propio poder de coacción del Estado. En el caso de los organismos internacionales, este poder nace de los convenios y resoluciones a las que cada Estado se encuentra acogido. Cuándo se trata de órganos arbitrales, igualmente las partes han de haber reconocido la legitimidad del mismo y su sometimiento voluntario a la decisión del árbitro, juez o tribunal.

La jurisdicción comprende también la organización y funcionamiento de toda la maquinaria administrativa que conforma los juzgados, tribunales y órganos arbitrales. Por ejemplo, en España la Ley Orgánica del Poder Judicial, y los reglamentos que la desarrollan, son normas de Derecho Procesal que regulan el status y funciones de los órganos judiciales y de sus funcionarios, así como la delimitación de la jurisdicción de cada órgano, y las materias para las que es competente.

El poder de la jurisdicción reside en última instancia en que sus resoluciones posean la naturaleza de “cosa juzgada”: la sentencia emitida se convierte en realidad jurídica última, pudiendo crear y extinguir obligaciones para las partes. Igualmente, la jurisdicción abarca la ejecución de sus resoluciones, mediante la vía coactiva si fuese necesaria, pues de otra manera sus resoluciones serían meramente declarativas.

El PROCESO.

El proceso es el conjunto de actos que conforme a la normativa procesal se llevan a cabo desde que el actor expone sus pretensiones a través de la acción, hasta que la jurisdicción competente emite su sentencia, y en caso de ser necesario actúa en vía ejecutiva para obtener el cumplimiento de la misma.

Así por tanto, es la hoja de ruta que de manera formal y preestablecida guía a las partes intervinientes y a los órganos jurisdiccionales, dictando las formas y tiempos en las que cada uno debe o puede actuar, para conseguir el objetivo buscado, la justa resolución jurisdiccional.

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Así todo ello, no existiría un sistema jurídico realmente efectivo si los derechos materiales no pudiesen alegarse (acción) en vía judicial (jurisdicción) con una forma definida de juzgar y hacer ejecutar lo juzgado (proceso).

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Diferencia entre Ley y Mandato

Decía ese gran jurista y economista que fue Hayek en su ensayo “Derecho y Ley” de abril de 1966 <<Ni la Atenas clásica, la Roma Republicana, la postrera Edad Media, los Países Bajos del siglo XVII o la Inglaterra del XVIII, conocieron una legislación que, según el sentido moderno, pudiese arbitrariamente transformar el derecho de determinar las relaciones de los hombres entre sí o con el gobierno. Sus corporaciones legislativas regían la conducción de los negocios del Estado y la administración de los medios confiados al gobierno. Pero el derecho que limitaba la libre esfera del individuo y fijaba las condiciones bajo las cuales él podía ser obligado a algo, emanaba, no de la caprichosa decisión de algunos hombres o de una mayoría, sino de una sala de juristas que, como jueces o juristas, creían no crear el derecho sino encontrarlo>>.

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Es decir, mientras que lo que hoy llamaríamos Derecho Público eran poco más que normas de carácter instrumental destinadas a organizar la administración del Estado, que desde luego no podían invadir la esfera privada del ciudadano, el verdadero Derecho, que hoy equivaldría al Derecho Civil de manera generalista (civil, mercantil y laboral) no se “inventaba” en el parlamento, sino que se buscaba en la forma más justa en que los hombres vivían, comerciaban y se relacionaban entre sí, fundamentado siempre en la libertad del individuo a disponer de sí mismo y de su patrimonio.

En la época moderna, el Estado ha invadido la libertad individual, confundiendo Derecho público y privado, y superponiendo al Estado frente al individuo.

La invasión del Estado se ha realizado a nivel jurídico igualando dos figuras que son muy distintas entre sí: La Ley y el Mandato. Mientras la Ley debe ser una norma de carácter general y abstracto, constante e invariable en el tiempo, que tradicionalmente regía el Derecho como tal, el Mandato supone una norma de carácter individual y concreto, destinada a regular un hecho determinado.

El Mandato era el tipo de norma que utilizaba la organización pública, mientras la Ley era el verdadero derecho, derivado de las relaciones entre los ciudadanos. Sin embargo, la apropiación del Estado de la vida de los ciudadanos se ha realizado vía Mandato, llamando Ley a muchas normas que no son más que meros Mandatos.

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La gran diferencia: mientras una Ley ordena la prohibición de hacer algo (no robar, no matar) un Mandato ordena el deber hacer algo (pagar un impuesto, seguir una determinada conducta).

Todo el Derecho Administrativo y el Derecho Fiscal, que han sido los instrumentos jurídicos del Estado para apoderarse de la vida civil, constituyen un mero conjunto de Mandatos, aunque sus normas tengan el nombre de Leyes.

Veamos las ocho diferencias entre ley y mandato:

LEY MANDATO
Norma abstracta, genérica, aplicable a todos por igual (no matar. Cualquiera que mate, está incumpliendo la ley, en cualquier situación y momento). Norma específica, de contenido concreto, que ordena hacer algo determinado en una circunstancia particular (si vendes un terreno, pagas un impuesto sobre la plusvalía).
La ley deja libertad para que cada uno actúe como quiera, dentro del marco legal. El mandato obliga a actuar de una manera concreta, por lo que restringe la libertad.
La Ley permite que cada individuo persiga sus propios fines. El mandato impone los fines del legislador a los ciudadanos, por lo que restringe la libertad.
Bajo las leyes lo hombres pueden cooperar entre sí en la búsqueda de sus fines individuales. Bajo los mandatos, los hombres deben llegar al poder para poder lograr sus propios fines individuales creando un mandato al efecto.
La ley tiene un origen evolutivo y consuetudinario, desde las mejores prácticas y usos. El mandato se decreta por un grupo de personas determinado.
La justicia es ciega: es justo todo comportamiento dentro de la ley. Justicia social: es justo lo que determine el legislador como justo en cada momento.
Sistema social: Liberalismo Sistema social: Estatismo
Todos somos iguales ante la ley. La igualdad viene determinada por cada mandato en cada momento.

Vía | Lecciones de Economía Jesús Huerta de Soto

Más Información | Hayek y el Derecho   Clases de Economía Jesús Huerta de Soto

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Economía: Teoría e Historia

La economía, como ciencia de la acción humana, se divide en Teoría e Historia. Al igual que la diferencia filosófica enunciada por Aristóteles entre forma y materia, la Teoría sería el estudio de la forma mientras que la Historia constituye el estudio de la materia, y debemos afirmar que no puede entenderse la materia y entender primero la forma.

La Teoría Económica es el estudio formal de los procesos de interacción humana, es decir, de cómo la acción individual de todos los agentes que intervienen en un mercado libre se coordina de manera espontánea para lograr satisfacer las distintas necesidades que persigue en su actuación uno de ellos. Se trata de un estudio abstracto, esto es, que se abstrae de los hechos para sacar conclusiones generales.  Que la Teoría Económica sea un estudio generalista significa que no se ocupa de casos particulares, sino que aspira a explicar la generalidad de la realidad económica. Este estudio formal, abstracto y generalista de la economía no es cuantitativo, pues no se ocupa de medir o cuantificar datos, sino que se trata de un estudiocualitativo, es decir, sobre relaciones cualitativas entre las variables económicas. Y es que en las ciencias sociales no existen constantes, como si sucede en las ciencias naturales, sino que todo son variables.

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Sin embargo la Historia Económica constituye un estudio sistemático de la acción humana acaecida a lo largo del tiempo pasado, es decir, de los hechos económicos históricos. Ello significa que la Historia Económica como ciencia supone crear un sistema es estudio de todos los hechos pasados y registrados por el hombre.

La relación entre Teoría e Historia es la de que no puede analizarse la Historia sin una correcta Teoría. No se puede hacer Historia sin Teoría. Y es que si intentamos analizar los hechos históricos sin una Teoría adecuada, no seremos capaces de obtener conclusión alguna que tenga sentido. Si utilizamos una Teoría poco sólida, o errónea, llegaremos por supuesto a conclusiones erróneas.

El puente entre la Teoría Económica y la Historia Económica es la comprensión del historiador, el arte del investigador económico al realizar su análisis. Por ello dos historiadores que analicen los mismos hechos con la misma teoría pueden llegar a conclusiones distintas, pues el análisis de la historia económica es un arte, y no una técnica con automatismos.

La Economía Aplicada, o Economía Política es la suma de la Teoría Económica y la Historia Económica: El economista desarrolla en primer lugar la teoría correcta, deduciendo a partir de los axiomas adecuados, para obtener una Teoría general que le permita analizar los hechos. En segundo lugar estudia la Historia a la luz de dicha Teoría, y realizando su análisis extrae sus conclusiones. Estas conclusiones le permiten mejorar y desarrollar su teoría, reforzando la misma.

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Pero lo que es imposible es destilar Teoría de la Historia. Este es el gran error de la Escuela Histórica Alemana y del Historicismo. No cabe la posibilidad de utilizar la Historia para generar Teoría.

Para ejemplificar todo lo expuesto, pensemos en el fracaso del comunismo en Berlín oriental, donde la gente pasaba hambre y miseria, e intentaba saltar el Muro para huir del comunismo. Si abordamos estos hechos históricos sin una correcta teoría económica, podremos llegar a conclusiones variadas, por ejemplo podremos pensar en que el gobierno comunista se corrompió y ella fue la razón de sus males. Sin embargo, cuándo analizamos estos hechos históricos con la correcta teoría económica, el historiador concluirá que la centralización de los medios de producción y la estatalización de las decisiones económicas conllevó la utilización poco óptima de los escasos recursos económicos, generando un desabastecimiento generalizado de alimentos y productos para el pueblo.

Vía | Curso de Economía del Profesor Jesús Huerta de Soto.

Más Información | Economía Política  Mises: Teoría e Historia 

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El método científico en Economía

El método científico constituye una sistemática ordenada de trabajo que permite alcanzar un conocimiento utilizando de una determinada manera de procesar la información. El método científico más conocido y utilizado es el método empírico. El empirismo es en esencia utilizar la percepción sensorial de la realidad para la formación del conocimiento. Así, formulando hipótesis y realizando experimentos para percibir la realidad podemos llegar a tesis que explican el conocimiento científico.

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El método empírico ha demostrado ser el mejor método para estudiar las ciencias naturales. Y es que en la física o en la química todo está dado de inicio, la estructura del mundo es la que es, y todo lo que sucede se basa en el principio “acción-reacción”. Si aplicamos una fuerza X sobre el cuerpo Y recorrerá N metros por segundo, teniendo en cuenta la fuerza de la gravedad a la que se ve sujeto dicho cuerpo, y el coeficiente de rozamiento.

La idoneidad del método empírico para estudiar el mundo de las ciencias naturales llevó a filósofos y científicos a pensar que cualquier materia científica era susceptible de estudiarse mediante dicho método. Así, desde finales del s. XIX los economistas adoptaron el método empírico para estudiar la Economía, sin ser conscientes del enorme error que estaban cometiendo.

Y es que las ciencias sociales, aquellas en las que el sujeto de estudio es la acción humana, la voluntad del hombre, no pueden ser abordadas con el método empírico: no todo está dado como en la física o la química, el libre albedrío permite al hombre tomar sus propias decisiones. En Economía es imposible afirmar que siempre que pongamos en circulación una cantidad X de dinero en un país Y se generarán N millones de producto interior bruto, teniendo en cuenta la inflación del país y el tipo de cambio de su divisa.

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El método científico adecuado en Economía es el método lógico deductivo: partiendo de axiomas fundamentales, argumentamos de manera lógica para deducir el conocimiento. Es decir, conociendo las premisas básicas de la acción humana, podemos razonar sus consecuencias. Así, el axioma fundamental y evidente es que el hombre actúa para alcanzar sus fines (saciar la sed) utilizando los medios a su disposición (un vaso de agua). A partir de aquí podemos deducir que si tiene varios medios (dos vasos de agua) utilizará el que valore como más idóneo para el fin concreto (el vaso más lleno, el más fresco, etc..) y por tanto creará una escala ordinal de valor para los medios (primero el más lleno, o primero el más fresco, segundo el menos lleno o segundo el menos fresco) siendo el valor algo subjetivo y no objetivo (para unos vale más el vaso más lleno, para otros más fresco). Y así podrían seguirse deduciendo razonamientos lógicos desde el axioma fundamental.

En el ejemplo del párrafo anterior, si nos acercamos a la Economía con el método empírico y vemos que unos hombres eligen el vaso más lleno mientras que otros eligen el vaso más fresco tendremos que crear hipótesis y realizar experimentos para intentar entender por qué unos hombres eligen vasos más llenos y otros vasos más frescos. Las conclusiones alcanzadas serán poco científicas y poco acertadas. Porque cuándo se intenta estudiar la acción humana como si estudiásemos el comportamiento de los átomos se está incurriendo en el gran error de obviar que el hombre posee libre albedrío, no es un objeto sujeto a parámetros definidos, sino que toma sus propias decisiones.

Vía | La Acción Humana. Ludwig Von Mises. 1949 (ISBN: 9788472094499 Unidad Editorial)

Más Información | Método Científico  Método de Razonamiento  

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La Economía: la Ciencia más compleja.

Friedrich A. Von Hayek es uno de los más grandes economistas de la historia. Galardonado con el Premio Novel de Economía en 1974, y en la mejor tradición de los economistas de la Escuela Austríaca, Hayek no solo fué economista, sino también filosofo, sociologo, jurista, historiador y politologo, dejandonos grandes aportes en todas las ramas de la ciencias sociales.

En el campo de la filosofía de la ciencia, Hayek describió en su libro “The Sensory Order” (University of Chicago Press, 1964) una teoría muy interesante sobre el distinto orden de las ciencias, que va a ser el objeto de éste artículo. Me refiero a la hipótesis de la pirámide de la ciencia, una pirámide inversa respecto de la que tradicionalmente se ha expuesto para jerarquizar la ciencia.

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Esta pirámide ordena las distintas ciencias, desde las más simples hasta las más complejas, partiendo del áxioma de que las de mayor complejidad son capaces de explicar, o contener en sí mismas, las de menor complejidad, si bien no sucede lo mismo a la inversa, pues las ciencias de orden inferior no pueden explicar o contener a las de orden superior.

La estructura de la pirámide identifica por tanto en la parte inferior los órdenes científicos menos complejos, y según se va subiendo hacia la parte superior van apareciendo los órdenes científicos de mayor complejidad, que como decimos explican e integran a los que están situados por debajo suyo. Ahora bien, ningún orden puede explicarse a sí mismo, sino que solo podría ser explicado desde el orden superior.

Y es que cada orden es una estructura de elementos y categorías, que puede dar cuenta de un orden con menos elementos y categorías, su orden inferior, pero sería imposible que un orden inferior subsuma a uno de mayor complejidad, o incluso que pueda razonar y explicarse a sí mismo.

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En primer lugar, los fenómenos más simples y que se inscriben en la base de la pirámide son los que engloba la Física. Todo en física está definido: si aplico una fuerza “X” sobre el cuerpo “Y” éste cuerpo se desplaza “L” metros durante “C” segundos.

El siguiente escalón lo ocupa la Química, con las relaciones entre los átomos que forman las moléculas, y las reacciones entre los mismos. La química es capaz de subsumir la física, y la integra: dentro de la química podemos encontrar las reglas de la física, y aplicarlas a los átomos que forman las partículas. Sin embargo, la física por sí misma, en un grado inferior, no puede explicar las covalencias o las reacciones químicas.

Avanzando un paso más en la complejidad del mundo llegamos a la Biología, la ciencia que estudia a los seres vivos. El biólogo puede estudiar un insecto, o un corazón humano, como objetos complejos formados por células, donde son aplicables las reglas de la química y de la física. La química por sí misma no sería capaz de explicar el funcionamiento de un corazón humano, mientras que la biología contiene a las ciencias de orden inferior.

Conforme vamos escalando en nuestra pirámide invertida nos damos cuenta de que cada vez las ciencias se vuelven menos exactas, más complejas, y ello porque los fenómenos que estudian son también de mayor complejidad. Mientras que en la física como decíamos estaba todo definido, las reacciones químicas presentaban ya mayor complejidad, y el biólogo o el médico no pueden afirmar que siempre (100% de los casos) que a un corazón humano se le aplique tal o cuál tratamiento responderá de una manera concreta. Como vemos, llegado a este punto ya no existen certezas absolutas (100% de probabilidad) al contrario de lo que pasaba en la parte inferior de la pirámide de la ciencia.

Al mundo natural estudiado por la física, la química y la biología podemos denominarlo Mundo Uno, y en el sentido clásico correspondería al mundo de las ciencias naturales.

Ahora sigamos subiendo, para llegar a un mundo de mayor complejidad, el de las ciencias sociales. Y es que los distintos órganos del cuerpo humano pueden explicarse por el  médico mediante la biología, la química y la física, pero la acción humana, el comportamiento del ser humano, solo pueden ser estudiados desde un orden superior, de mayor complejidad.

Así llegamos al Mundo Dos, el de las ciencias sociales, que estudian los fenómenos más complejos. Afirma Hayek y no sin razón que el orden más complejo del universo es el mercado económico. Y ahí nos dirigimos según subimos en nuestra pirámide.

Subimos hasta la Praxeología de Mises, es decir, el estudio de la acción humana en abstracto, que en el esquema clásico equivale al estudio de la Historia o la Sociología, y especialmente la Economía. Porque solo con un correcto conocimiento de teoría Económica podemos entender y estudiar la Historia, el Derecho,  la Política o la Sociología.

Así, la Economía es la más alta de las ciencias, y contiene a la Catalactica, el estudio del mercado como orden espontáneo. Intenta dar respuestas a preguntas como:¿Cómo se relacionan Oferta o Demanda? ¿Y los tipos de interés con el empleo?. Este tipo de conocimiento abstracto es el más complejo de la pirámide de la ciencia humana.

A veces los científicos sociales se sienten frustrados al preguntarse ¿Cómo es que un físico puede poner a un hombre en la luna, y yo no puedo determinar cómo se comportará el PIB de un país pequeño para el próximo año? La respuesta está aquí, en la inmensa complejidad que supone el estudio económico de la acción humana.

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Por último, indicar que la mente humana puede dar cuenta y estudiar la Física, la Química o la Biología, y con gran dificultad la Economía. Pero la mente humana no puede explicarse a sí misma.

Solo desde un Mundo Tres, superior en complejidad al Mundo Uno y al Mundo Dos, con una estructura de elementos y categorías superior  (y que escapa) al de la mente humana podría explicarse al ser humano, el Mundo Dos. Este sería un buen razonamiento de la existencia de Dios, algo que debe estar ahí, en un orden superior, pero que no podemos explicar cientificamente porque vivimos en un orden de categoría inferior, el Mundo Dos.

¿Podría un ser humano conocer algo del Mundo Tres? La respuesta es sí, dado que aúnque no lo pueda enterder cientificamente, tiene dos maneras: la Fe y la Revelación. Si el Mundo Tres se pone en contacto con un ser humano, y le “revela” una verdad, éste conocerá la existencia de algo que no puede abarcar con su propia mente, pero que sin embargo ahora sabe gracias a dicha revelación. Por ejemplo, los profetas en el Antiguo Testamento recibían revelaciones, de las que daban cuenta a su pueblo. La figura de Cristo en el Nuevo Testamento sería también una revelación. Las apariciones marianas, como la de Fátima, serían revelaciones. En segundo lugar, una vez que se ha revelado una verdad de un mundo superior, el resto de personas pueden realizar un acto de Fe, y creer en dicha revelación que les es comunicada. Incluso quizá a través de dicha Fe puedan acabar ellos mismos siendo participes de una nueva revelación del mundo superior.

En definitiva, una teoría muy interesante, que cambia ciertos paradigmas de nuestra sociedad, en la que habitualmente se tienen por mayores verdades las de la física que las de la Economía o la Fe.

Vía | Clases de Economía Prof. Jesús Huerta de Soto

Más Información | Ricardo Aguilaniedo   Chicago Press  Tomas Bradanovic 

Imágenes | wikipedia  Ricardo Aguilaniedo    Tomas Bradanovic 

Valor: El gran error de Marx

“Todo Necio confunde Valor y Precio”

Antonio Machado.

El valor es subjetivo, cada persona valora de manera distinta un mismo bien: para mí una foto de mi niñez vale mucho, y para mi vecino quizás no vale nada.

El precio es un dato objetivo, es una medida que cuantifica en el mercado la valoración que los compradores y vendedores otorgan a un bien concreto. Es decir, mide cuánta mercancía del bien A entregaría el comprador a cambio del bien B. En una economía monetaria los precios tienden a expresarse en dinero.

En el mercado, una foto de mi niñez puede que tenga un precio de un euro, pero para mí no tiene precio. Esa es la diferencia entre valor y precio.

Los precios nacen de valoraciones. Pero las valoraciones como decíamos antes no son algo medible o cuantificable, sino que dependen de los deseos de cada persona en cada momento.

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Ahora veamos lo que decía Marx en su obra “El Capital”. Toda la teoría marxista reside sobre el siguiente razonamiento: Los bienes tienen tanto valor como el trabajo que se necesita para obtenerlos. Es el trabajo el factor común del valor de las cosas. Habrá mercancías fabricadas con carbón y madera, otras con plástico o acero, pero el denominador común es que en la fabricación de todas ellas se ha necesitado energía humana, trabajo.

En la teoría marxista es el trabajo lo que permite comparar la mercancía X con la mercancía Y en base a las horas de trabajo que ha realizado cada una de ellas. Siendo el precio la expresión en el mercado del valor de las cosas, el precio refleja por tanto la valoración del trabajo.

El razonamiento lógico que se deriva de las premisas marxistas es simple: Si los bienes obtienen su valor del trabajo humano, y los trabajadores no reciben el 100 % del precio, entonces el empresario está apropiándose de una parte del trabajo sin pagarlo. En la teoría de Marx a esta diferencia entre el trabajo total y el trabajo remunerado se le denomina plustrabajo, y da lugar a la plusvalía del empresario.

Así todo ello, nada más justo que luchar por corregir dicha situación, pues los empresarios están expropiando a los trabajadores una parte del valor generado. ¿Por qué pueden hacer esto los emprearios? Porque son los dueños de los factores de producción. Así que la solución es hacer públicos los medios y entregarlos a los trabajadores, solo así alcanzaremos una situación de verdadera justicia.

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Sin embargo, si volvemos al principio, vemos que mientras el valor es subjetivo, el marxismo parte de que el valor es un hecho objetivo, el trabajo necesario para crear el producto, por lo que a partir de ahí el resto del razonamiento marxista es erróneo. Estas son las reglas de la lógica, si los axiomas de partida son erróneos el razonamiento lógico deductivo es erróneo también.

Es como si partimos del axioma de que los hombres pueden volar, y deducimos que dado que pueden volar son capaces de llegar volando al tejado: puesto que el axioma de partida (los hombre vuelan) es erróneo, el razonamiento derivado (pueden volar hasta el tejado) es también un error.

Al entender esto, todo el andamiaje intelectual del marxismo se viene abajo.

El valor de los bienes se lo dan los consumidores que lo compran, independientemente del trabajo incorporado. Aunque un mueble de madera se haya realizado con muchas horas de trabajo, y el empresario le ponga por ello un precio de venta que contemple la suma de las horas de trabajo más su plusvalía, no valdrá nada si no hay compradores dispuestos a adquirirlos.

Los empresarios que produzcan muebles de madera ganarán una plusvalía si los mismos se venden, e incurrirán en pérdidas si no se venden (mientras por regla general los trabajadores habrán cobrado su nómina, se vendan los muebles o no). El valor lo determinan los gustos de los consumidores, no las horas de trabajo incorporadas a su producción.

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Ciclos Económicos: Expansión, Crisis y Recesión.

EL DESARROLLO ECONÓMICO.

El desarrollo y crecimiento de una economía se fundamenta en el ahorro. Cuándo existen agentes en la economía que no consumen toda su producción, sino que pueden ahorrar una parte de la misma, este ahorro podrá destinarse a servir de capital o bienes de capital, que servirán a la producción de más y mejores bienes de consumo.

Sin embargo, si los procesos de expansión y desarrollo económico se llevan a cabo sin ahorro real que lo sustente, el proceso finaliza inevitablemente en una crisis financiera y económica.

EL SISTEMA BANCARIO COMO INTERMEDIARIO.

Según se desarrolla la complejidad de una economía, y se genera mayor ahorro, aparecen intermediarios especializados en captar el ahorro de los agentes excedentarios en forma de depósitos o inversiones financieras, utilizando dicho ahorro para su custodia hasta el futuro consumo, o bien para prestar a los agentes que demandan inversión en su actividad empresarial.

Si han recibido un depósito, deberán custodiarlo. Y si reciben el dinero por parte de su propietario como destinado a la inversión, podrán prestarlo a terceros clientes inversores, dentro del marco del contrato firmado con el titular del dinero, y obteniendo el margen de la diferencia entre el tipo de interés cobrado al prestatario y el abonado al cliente que les confió el dinero. Esta es su labor de intermediación financiera, haciendo más eficiente el mercado.

Sin embargo, si prestan lo que no tienen (es decir, más dinero del que recibieron para inversión, ya sea utilizando dinero recibido en depósito, o bien con anotaciones contables) estarán inyectando nueva inversión no respaldada por ahorro real, dando lugar al proceso de expansión crediticia que desemboca en crisis, tal y como vamos a ver más adelante, y como ya se apuntó más arriba.

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DINERO FIDUCIARIO Y ABANDONO DEL PATRÓN ORO. 

El dinero es una mercancía que puede intercambiarse por cualquier otra mercancía de la economía, y que permite por tanto conservar el valor excedentario de manera duradera en el tiempo, es decir, permite el ahorro.

Durante la historia, muchas mercancías han servido como dinero, por ejemplo la sal, los diamantes o principalmente la plata y el oro. El oro ha sido sin embargo el dinero por excelencia tradicionalmente, desde la edad antigua. Llegando a existir un “standard” internacional denominado “patrón oro” que mantenía los tipos de cambio fijos de cada moneda en torno a esta mercancía.

A lo largo de los siglos, conforme se desarrolló el sistema bancario, se empezó a utilizar el dinero-papel por motivos prácticos: los banqueros custodiaban el dinero mercancía (oro o plata) y entregaban a cambio al depositario un recibo, billete, que según se fue aceptando por el mercado giraba en la economía con los mismos efectos que el dinero real cuyo valor nominal representaba.

Cuándo se abandona una mercancía real como “standard” de dinero, y se impone a los ciudadanos la utilización del dinero fiduciario, es decir, dinero-papel no respaldado por el depósito de una mercancía real, se destruye buena parte del valor del dinero, puesto que la garantía del dinero que circula en la sociedad es etérea, el gobierno puede emitir la cantidad de dinero que desee en cada momento sin tener reservas. Si por ejemplo existen en el banco central reservas de oro por 100 millones y el gobierno autoriza emitir 200 millones en dinero papel, solo el 50 % del nominal del dinero-papel estará respaldado por dinero real.

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Desde 1971 todo el dinero en circulación es fiduciario, y no convertible en oro. Lo que quiere decir que los gobiernos y los Bancos Centrales emiten todo el dinero-papel que consideran adecuado en cada momento.

A la creación del dinero fiduciario debemos sumar, además del abandono del patrón oro, el abandono de la reserva integra de los depósitos. Es decir, desde 1844 se permite a los bancos de la mayor parte de países operar con reserva fraccionaria, es decir, no mantener de manera íntegra el cien por cien de los depósitos que representan el nominal de los billetes emitidos. Ello se fundamentó en la ley estadística de los grandes números, argumentando que existen muy pocas probabilidades de que todos los depositantes acudan el mismo día a retirar sus depósitos. Sin embargo, lo que subyace es el deseo de los gobernantes de ostentar mayor financiación para su deuda pública, y el importante aumento de rentabilidad que ello supone para los banqueros.

Y desde luego que algo sea poco probable no significa que sea imposible. Ni lo convierte en legítimo.

EXPANSIÓN CREDITICIA Y CRISIS.

Cuándo los Bancos pueden crear dinero de la nada, es decir, emitir dinero-papel sin que el mismo esté garantizado por un subyacente en oro, o bien generar dinero mediante anotaciones contables, o bien utilizar dinero recibido en depósito (reserva fraccionaria) están incrementado de manera artificial el dinero en circulación.

Si la expansión crediticia se produce con ahorro real, el ahorro implica que se ha dejado de consumir en las etapas más cercanas del consumo, dejando por ello mano de obra y recursos ociosos en el mercado. Puesto que la expansión supone que el nuevo ahorro se destina a inversión en bienes de capital en etapas más alejadas del consumo, los recursos y mano de obra que quedaron libres en las etapas más cercanas al consumo se destinan a las etapas que reciben la nueva inversión, y ello evita la subida de precios de los bienes de producción, y por ende la inflación.

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Pero cuándo la expansión se genera con dinero no respaldado por ahorro real, ello implica que los inversores de las etapas más alejadas del consumo compiten por la mano de obra y los recursos económicos con las etapas cercanas al consumo, puesto que no ha bajado el consumo dado que no se ha ahorrado de verdad. Ello implica que suban los precios de los salarios y recursos. Este es un primer efecto pernicioso de la expansión artificial, puesto que conlleva inflación sin que exista una razón real para ello (desabastecimiento).

Toda expansión crediticia no generada con ahorro real deriva en crisis. La recesión supone la liquidación de las malas inversiones

Ha de tenerse en cuenta que si la expansión económica se financia con ahorro real, al aumentar el ahorro habrá disminuido el tipo de interés. Pero cuándo lo que se emite es dinero ficticio sin respaldo de ahorro real, se tendrá que bajar de manera artificial el tipo de interés en el sistema para hacer atractivo que los inversores tomen a préstamo el nuevo dinero, haciendo creer a los empresarios que sus proyectos son rentables. Así, se está falseando uno de los indicadores económicos más importantes, el tipo de interés con el que el empresario puede realizar sus previsiones. A partir de aquí es fácil ver que todos los planes empresariales financiados con ahorro ficticio están partiendo de tesis equivocadas, pues se están calculando con un tipo de interés falseado.

Como podemos ver, los empresarios invierten como si los recursos de la sociedad hubiesen aumentado por el ahorro real, mientras que los consumidores mantienen su nivel de consumo puesto que no están ahorrando.

Al subir los precios de la mano de obra y de los factores de producción, los planes empresariales que se hicieron teniendo en cuenta unos costes determinados (los que había en el mercado) ven como dichos costes se elevan (por la competencia con otras etapas económicas, al no haberse restringido el consumo en ninguna etapa para generar el ahorro, dado que la expansión es ficticia). Ello determina que sus planes tengan rentabilidades inferiores a las proyectadas.

Además como dijimos más arriba el incremento de salarios conlleva incremento de consumo y demanda de bienes finales, lo cual implica un proceso inflacionario importante.

Lógicamente, conforme el mercado ve que las ventas de bienes de consumo son más altas, la nueva inversión se va dirigiendo a estas etapas finales, restando recursos a las etapas anteriores que recibieron el dinero procedente de la expansión crediticia artificial.

Los precios de los bienes de consumo acaban subiendo mucho más que los precios de salarios, por lo cual baja el poder adquisitivo de los trabajadores, siendo los salarios reales más bajos. Ello a nivel marginal supone que se vuelven más rentables los trabajadores que los bienes de equipo, desincentivando a los empresarios a adquirir nuevos bienes de capital, que fue precisamente donde se dirigió la inversión derivada de la expansión crediticia artificial.

Los tipos de interés tenderán a subir de manera importante, integrando la inflación y la prima de riesgo. Como ya expusimos, los empresarios han invertido en proyectos manejando un tipo de interés falseado, y unos costes que después han visto subir de manera importante, por lo que dichos planes van dando en quiebra. Las empresas empiezan a quebrar, a declararse insolventes y a cerrar.

Y según se van demostrando inviables los proyectos empresariales que recibieron la inversión, y por ende se van declarando incobrables los préstamos que la banca facilitó sin ahorro real, los bancos se ven abocados a aflorar las pérdidas en sus balances, deviniendo insolvente (sus pasivos son más altos que sus activos).

ALARGAMIENTO DE LA EXPANSIÓN.

Si cuándo el mercado empieza a acusar los síntomas de la crisis se vuelve a inyectar nuevo dinero en la economía, se estará <<dando una patada adelante>> a la situación, y se alargará el desencadenamiento de la crisis, a la vez que se aumentará la misma, puesto que se generarán más malas inversiones, y se profundizarán las ya existentes.

CRISIS Y RECESIÓN.

Una vez que ya resulta imposible retrasar la crisis, la única manera de superar la misma es atravesar el proceso de recesión necesario.

Y es que la recesión no es otra cosa que el período de ajuste del mercado para eliminar y corregir las malas inversiones realizadas durante la etapa de expansión artificial. Se han comenzado proyectos empresariales que después han resultado inviables, y para los mismos las empresas se dotaron de unos bienes de capital (naves, camiones, maquinaria, materias primas, etc…) que ahora ya no pueden aplicarse a dichos proyectos, pues supondrían más perdidas. Por lo que los empresarios irán tomando decisiones sobre dichos bienes de capital, que en algunos casos se reutilizarán en otros procesos productivos, o se reconvertirán para otros proyectos, y en otros casos se perderán.

Al final, la salida de la crisis llegará cuándo el mercado haya podido reasignar el capital y los bienes de capital a proyectos viables, a la luz de los nuevos tipos de interés, del ahorro real de la sociedad disponible para la inversión, y de los deseos y demanda de los consumidores.

FALSA SALIDA.

Si los gobiernos y los Bancos centrales no dejan que el mercado limpie (vía recesión) las malas inversiones, la salida de la crisis no será real, sino una ficción que volverá a acarrear una nueva crisis (más profunda) en el futuro.

Cuándo el sistema de banca central rescata a los bancos privados que participaron en el proceso de expansión crediticia, en vez de dejarlos quebrar, está alargando la crisis, pues está en definitiva creando nueva expansión artificial para cubrir las pérdidas reales originadas por la anterior expansión.

Cuándo los gobiernos generan más deuda pública, y mayor intervención económica en los mercados, están igualmente dando una salida ficticia a la crisis, pues como en el caso anterior estarán generando mayores pérdidas, que al final darán lugar a nuevos rescates: programas de compra de deuda por parte de los Bancos Centrales, para “salvar” a los gobiernos, que no son otra cosa que nuevas expansiones crediticias que como hemos estudiado en este ensayo darán lugar a una futura crisis, cada vez más profunda.

Dinero, Crédito Bancario y Ciclos Económicos. Jesús Huerta de Soto. Unión Editorial. ISBN 978-84-7209-547-2

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