La luz en la recuperación de la economía española

Con elecciones nacionales a la vista el 20 de diciembre, existe un gran interés por parte del Gobierno central en demostrar que durante su mandato se ha conseguido una efectiva recuperación de la economía española. A la par que todos los partidos opositores se empeñan en repetir que España está igual o peor que hace cuatro años.

¿A quién hacemos caso? ¿Quién dice la verdad? Desde luego, todos los partidos, tanto el del gobierno como los de la oposición, tienen firmes intereses electorales en desacreditarse los unos a los otros, por lo que para poder entender la realidad debemos dejar al margen sus valoraciones, y acudir a los datos ciertos del comportamiento económico.

Uno de los indicadores económicos que más luz nos pueden aportar a nuestro estudio es el comportamiento de la demanda de electricidad.

La energía eléctrica es básica en nuestra actividad diaria, tanto para el mantenimiento de nuestros hogares, como para el funcionamiento de nuestras industrias. Además, la electricidad no puede almacenarse para consumirse en cualquier momento futuro (salvo en cantidades ínfimas y en plazos muy cortos) por lo que la generación de electricidad es siempre igual a su efectivo consumo.  Por estas dos razones, si estudiamos el comportamiento de la demanda eléctrica podremos comprobar directamente si la economía real ha utilizado más o menos energía en sus procesos productivos y de servicios, así como en la actividad residencial:

Fuente: Red Eléctrica de España

Fuente: Red Eléctrica de España

En este cuadro de más arriba, extraído del último Boletín Mensual de Red Eléctrica, constatamos que mientras desde 2011 a 2014 arrastrábamos tasas negativas en el crecimiento de la demanda, a cierre de agosto 2015 tenemos un crecimiento del 3,4 %.

De dicho crecimiento, casi el 56 % viene motivado por factores climatológicos, por lo que más de la mitad de la mayor demanda de energía en 2015 no puede atribuirse a factores económicos.

Sin embargo, un 41 % de este crecimiento (1,4) se produjo por el mayor crecimiento económico nacional. Y el 3 % restante se lo debemos a la mayor laboralidad.

Esto termina con los argumentos de todos aquellos que niegan la recuperación y el crecimiento. Además, si vemos los años anteriores, en 2014 casi el total del crecimiento negativo en la demanda de electricidad se debió a factores climatológicos, y no a factores económicos. Lo cual implicaba ya en sí una recuperación de la economía, en tanto que en los años 2011, 2012 y 2013 era la influencia negativa de la situación económica la que arrastraba a la baja el crecimiento de la demanda energética.

Estos datos pertenecen al sistema eléctrico peninsular, si bien la situación en los sistemas extrapeninsulares es muy parecida, arrojando crecimientos tanto en Canarias (1,4 %) como en Baleares (6,6 %).

Los procesos de producción que han usado esta energía pueden haber generado bienes y servicios que ya se han consumido (imaginemos la actividad de una panadería con horno eléctrico), lo cual responde a una mayor demanda actual, o bien pueden haber generado bienes de equipo que se vayan a vender en el futuro (por ejemplo, la producción de un vehículo en una factoría automovilística), lo que significa una previsión industrial de ventas futuras.

Aquí debemos reseñar que el PIB, pese a no ser un buen indicador real, puesto que no contabiliza los bienes en proceso de producción, solo los terminados, cerró 2014 con un crecimiento del 1,4 % (dato que reafirmaría el menor peso negativo de la actividad económica en la menor demanda eléctrica en dicho año), y en el segundo trimestre de 2015 arroja un crecimiento anual del 3,1 %.

En la parte de energía no utilizada en procesos productivos o prestación de servicios, sino en los hogares y mercado residencial, debemos indicar que una mayor demanda obedece a una mayor disposición de renta por parte de los ciudadanos. 

En definitiva no podemos negar el crecimiento y la recuperación real de nuestra economía tanto en la actualidad, como desde 2014.

Vía | Red Eléctrica de España

Más Información | Periódico de la Energía   Datos Macro

Imágenes | Elaboración Propia y Pixabay

Análisis Técnico y Análisis Fundamental en Bolsa.

Comprar barato y vender caro. Así es como se gana dinero en cualquier mercado, también en la Bolsa.

Si el precio actual es barato, hay una oportunidad de compra. Y si por el contrario el precio es caro, será nuestra oportunidad de vender las acciones compradas más baratas, así como sabremos que no es el momento de comprar, pues incurriremos en pérdidas cuándo el precio baje.

Pero algo tan fácil de teorizar es muy difícil de ejecutar correctamente en la práctica, y la dificultad viene dada por la siguiente cuestión ¿Qué precio es caro o barato?. Si hoy las acciones de Banco Santander cotizan a 7 € ¿están caras o baratas?

Para saber si un precio es alto o bajo, hay que compararlo con algo. En el caso del precio de una acción, hay que comparar el precio de dicha acción en el mercado con el precio que creemos que objetivamente corresponde a la misma. Por ejemplo, si nuestro análisis nos dice que las acciones de Santander tienen un precio objetivo de 10 € y hoy cotizan a 7 € está claro que su precio de mercado supone una oportunidad de compra. Por el contrario, si nuestro análisis atribuye un precio objetivo de 6 € a dicha acción, diremos que el precio de mercado es alto y esperaremos a que baje para comprar.

Existen dos técnicas de análisis para determinar el precio objetivo de una acción: Análisis Técnico y Análisis Fundamental. Y ambas son totalmente distintas entre sí, tanto en su filosofía como en su funcionamiento.

wall street

El Análisis Fundamental se basa en estudiar detenidamente toda la información económica, financiera y patrimonial que afecta a la empresa cotizada, para buscar un precio objetivo con el cuál poder comparar la cotización actual, de cada a tomar decisiones de comprar, vender o mantener la acción. Así, dicho análisis contiene el estudio de los estados financieros de la empresa durante los últimos años, extrayendo mediante ratios las principales variables del funcionamiento de su negocio contenidas en el Balance y en la Cuenta de Resultados de la compañía. Algunas de las principales magnitudes objeto de estudio son las ventas, el margen bruto, los costes, el fondo de maniobra, la deuda de la compañía a corto y largo plazo, su número de clientes, o la calidad de sus activos. Todos los datos deben ser analizados en su evolución durante los últimos ejercicios, así como compararse respecto de las mismas magnitudes de las empresas competidoras. Este análisis se complementa con el plan estratégico que la empresa haya presentado para los próximos años, la situación macroeconómica, la situación de su mercado o la composición de su equipo directivo. Finalmente, mediante distintos métodos de valoración como el Gordon-Shaphiro podremos determinar un precio objetivo para las acciones de la compañía. Y ya tendremos un dato objetivo con el que poder comparar la cotización actual de dichas acciones.

Una de las principales críticas que se suelen hacer al Análisis Fundamental es que la información contable y pública de las empresas no tiene por qué coincidir con la realidad interna de las mismas. Así por ejemplo, si los gestores están ocultando perdidas, o utilizan artilugios contables para disfrazar deuda, el análisis estará viciado y el precio objetivo obtenido no será veraz.

analisis técnico

El Análisis Técnico se basa en estudiar el precio de mercado, bajo la premisa de que el mercado refleja toda la información existente. El funcionamiento y gestión de la empresa, su buena cifra de ventas, la posición que ocupa en su mercado, las intenciones de sus principales accionistas, los deseos de los especuladores que van a vender a corto plazo, etc… toda la información relevante está ya descontada en el precio de la acción en el mercado, por lo que es la evolución de dicho precio la que habrá que estudiar para saber hacían dónde se dirige el precio, y poder determinar por tanto un precio objetivo con el que comparar el precio actual.

Esto se hace con técnicas estadísticas y matemáticas, sobre los gráficos que reflejan la evolución histórica de la acción. Lo que se busca es determinar la tendencia del mercado, si la misma es alcista el precio tenderá a subir; y viceversa, si la tendencia es bajista el precio actual es tenderá a bajar. El padre de esta disciplina, Charles H. Dow (fundador del primer índice bursátil, el Dow Jones) determinó que existían tres tipos de tendencias: 1) Primarias, de seis meses a un año, denominadas maneras; 2) secundarias, de tres semanas a tres meses, llamadas olas; 3) terciarias, de menos de tres semanas, también llamadas ondas. Sobre las premisas de que los índices confirman las tendencias, el volumen confirma la tendencia, y la tendencia se mantiene hasta que se observan señales claras de cambio en la misma, podemos concluir si el precio de una acción va a seguir subiendo, o por el contrario va a bajar en los próximos meses.

Con las citadas técnicas estadísticas y de análisis gráfico, se puede aproximar un precio máximo y un precio mínimo para los próximos meses, y determinar si es buen momento o no para comprar.

La crítica principal al Análisis Técnico es la de que el mercado no es perfecto, y no descuenta toda la información disponible, por lo cual la premisa básica de la que parte esta técnica es errónea. Habría por tanto que analizar la empresa para conocer adecuadamente su realidad (análisis fundamental) y no valdría con estudiar simplemente cómo ha sido su cotización histórica (análisis técnico).

Más Información | Análisis Técnico   Análisis Técnico Expansión   Análisis Fundamental Expansión   Value Investing 

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El Modelo Gordon-Shapiro.

Para tomar una correcta decisión de inversión en el mercado de acciones, es decir, comprar, vender o mantener una acción cotizada, es necesario poder comparar el precio de mercado de dicha acción, es decir, su cotización, con un precio objetivo.

Y es que sin comparar la cotización con un referente teórico, seremos incapaces de estar en disposición de afirmar si la acción está cara o barata. Los inversores que utilizan el análisis técnico deducen si las acciones están caras o baratas comparando con series de precios históricas. Pero el precio de mercado puede no corresponderse con el precio “real” y objetivo de dicho valor. Por ello, los inversores que utilizan el llamado análisis fundamental se guían por la relación entre el precio de mercado y el precio que objetivamente correspondería a la acción según los resultados y el balance de la empresa.

En este artículo vamos a examinar uno de los modelos de valoración de acciones que utilizan los inversores que se guían por el análisis fundamental de valores: El Modelo Gordon-Shapiro. Su nombre se debe a los economistas que lo desarrollaron, Myron J. Gordon y Eli Shapiro.

El modelo es una evolución del tradicional modelo de flujos de caja descontados, y se basa en el cálculo con dividendos crecientes a tasas constantes. Se obtiene el precio teórico de la acción calculando el valor actual de los dividendos estimados futuros, suponiendo que los dividendos tendrán un crecimiento geométrico en el futuro a una tasa constante “g”.

Donde  es el precio teórico actual,  representa el dividendo esperado en los próximos ejercicios,  es la tasa de rentabilidad exigida por el mercado, y que nos sirve para descontar los dividendos, y g será como ya dijimos la tasa anual constante en la que estimamos que crecerán los dividendos.

Así, la ecuación tiene en cuenta que en la realidad empresarial la retribución de la acción se corresponderá con el dividendo que otorgue la misma, y por supuesto si la compañía en la que invertimos funciona correctamente se espera que en el futuro tienda a incrementar su dividendo, tanto para paliar el efecto de la inflación como por cosechar buenos resultados.

g=ROE x (1- pay-out)

La tasa de rentabilidad se calcula multiplicando la rentabilidad sobre recursos propios por la parte del beneficio que no se destina a dividendo. Y es que una correcta gestión de la empresa presume que los beneficios reinvertidos y no repartidos tenderán a cosechar un incremento del beneficio y del dividendo en el futuro.

Por su parte  se calcula como la rentabilidad de referencia en el mercado, que vendrá determinada por la de los activos “sin riesgo” (por ejemplo, la deuda pública alemana) más la prima de riesgo exigida a la empresa (que será a su vez función de la diferencia de la rentabilidad del índice de referencia y la rentabilidad del activo “libre de riesgo”, multiplicado por la correlación entre la empresa y su benchmark).

Así todo ello, supongamos que las acciones de Apple cotizan hoy a 106 $. ¿Cómo saber si están “caras o baratas”? Supongamos que el dividendo de Apple en el último ejercicio fue de 8 $ y que la compañía mantiene un pay-out  del 60 % (es decir, destina a dividendos 60 de cada 100 dolares de beneficio). Si el ROE de Apple por acción en el pasado ejercicio fue del 12 %  obtenemos una tasa g de 0,048.

Si la rentabilidad exigida para la inversión   teniendo en cuenta el tipo de interés del bono alemán a cinco años como referencia, y la rentabilidad del Nasdaq, fuese por ejemplo del 8 % entonces el precio objetivo de la acción en base al modelo Gordon-Shapiro sería de 250 $ ((8/(0.08-0.048)). Es decir, podemos afirmar que las acciones de Apple están baratas.

Por supuesto, este modelo plantea diversos problemas: No sabemos si el equipo gestor decidirá en el futuro bajar el precio del dividendo, y estamos igualmente asumiendo tasas constantes de interés y riesgo que podrán variar. Pero es una herramienta más del analista que completa otros ratios y modelos, pues una buena decisión de inversión debe ser lo más fundada y documentada posible.

Nota: todos los datos son ficticios y no corresponden con un análisis real de la acción del Apple ni del mercado, ni tampoco suponen una recomendación de compra en modo alguno.

Ratios de Análisis Fundamental de Acciones

PRINCIPALES RATIOS DE ANALISIS FUNDAMENTAL DE ACCIONES.

El análisis fundamental es un método de análisis de las acciones de una compañía, que sirve para tomar decisiones de inversión (comprar, vender o mantener) sobre los valores de una sociedad mercantil, y que se basa en analizar distintos datos del Balance y de la Cuenta de Resultados de la empresa estudiada, comparando el resultado con los ratios del sector y mercado en los que opera, y con su cotización en el mercado.

Así por ejemplo, si el resultado del análisis es que la empresa estudiada mantiene unos mejores ratios que los de las empresas de su competencia, mientras tiene un valor de cotización relativamente más bajo que el de dichas compañías, el resultado lógico será invertir en dicha empresa.

PER

El PER (Price Earning Ratio) relaciona el precio en bolsa de una empresa con el BDI (Beneficio después de Impuestos) de la misma. Es decir, mide cuántas veces el precio contiene el Beneficio. Si el PER de una acción es 7, esto significa que necesitaremos 7 años para que el Beneficio que corresponde a cada acción alcance el valor de compra de la misma a día de hoy.

PER= Cotización/BPA

BPA es el beneficio por acción, resultado de dividir el BDI de la Cuenta de Resultados anual entre el número de acciones de la compañía.

PSR

El PSR (Price Sales Ratio) relaciona la cotización con la facturación por ventas de la compañía. Un PSR de 2 significa que el valor de la acción equivale al valor de las ventas de la sociedad durante 2 años, en la parte alícuota de la acción, tomando como referencia las ventas del último año.

PSR=Cotización/VPA

VPA es la cifra de facturación anual dividida entre el número de acciones de la sociedad.

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PCFR

El PCFR (Price Cash Flow Ratio) pone en relación la cotización con el cash flow por acción. El Cash Flow aquí será el flujo libre de caja, que equivale a los ingresos menos impuestos, más amortizaciones (entendidas como gasto ficticio) y menos inversiones en balance. O lo que es lo mismo, la capacidad de la empresa para generar dinero, puesto que si el 100 % de los ingresos de caja no dan para pagar impuestos y dotaciones al activo y al fondo de maniobra es que la empresa está generando pérdidas en sus operaciones.

PCFR=Cotización/FCFR

FCFR=((EBIT- Impuestos)+ Amortizaciones)-Inversiones Activo Fijo e Inversiones en Fondo de Maniobra.

DY

El DY (Dividend Yield) es la rentabilidad por dividendo de la acción, es decir, la relación entre la cotización de la acción y el dividendo que corresponde a cada acción. Si el DY es igual a 3 significa que necesitaremos 3 años de dividendo para recuperar la inversión de comprar hoy dicha acción.

DY=Cotización/DPA

DPA=Dividendo del último año/Acciones en circulación.

PVC

El PVC (Precio Valor Contable) es la relación entre la cotización de la acción y el valor contable de dicha acción. Siendo el Valor Contable el resultado de restar al Activo del Balance los pasivos exigibles, y dividirlo por el número de acciones. Cuánto más alto es el ratio, más caro es el precio de la acción respecto del valor que la misma tiene en el balance de la sociedad.

PVC=Cotización/VC

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ROA

El ROA (Return On Assets) es la rentabilidad sobre activos. Se calcula dividiendo el EBIT del balance sobre los activos totales medios. El ROA por tanto es la medida de la eficiencia de los activos de la empresa. Las empresas interesantes serán las que logran un ROA más alto.

ROA=EBIT/ATM

EBIT=Beneficios antes de Intereses e Impuestos del ejercicio N.

ATM=Activos finales del ejercicio N más activos finales del ejercicio N-1 entre 2.

ROE

El ROE (Return On Equity) es la rentabilidad financiera de la empresa. O dicho de otra manera la rentabilidad conseguida con sus fondos propios. Y se calcula dividiendo el BDI (Beneficio después de Impuestos) sobre los fondos propios medios. Las empresas interesantes serán las que generan un mayor ROE.

ROE=BDI/FFPPm

FFPPm=Fondos propios finales del ejercicio N más fondos propios finales del ejercicio N-1 divididos entre 2.

ANALISIS DE CONJUNTO

Lo importante de un buen análisis financiero bajo los criterios del análisis fundamental es evaluar distintos ratios para distintas acciones alternativas, y compararlos con los ratios del sector y del mercado. Ello es lo que permite tomar la mejor decisión.

Imágenes | Wikipedia Pixabay