Fondos de Inversión: Guía para entender el rating Morningstar

Los fondos de inversión se han convertido en el principal instrumento al alcance de los pequeños y medianos ahorradores para conseguir acceder a los distintos mercados de activos financieros (renta fija, renta variable, materias primas, etc..) de cualquier región del mundo. Actualmente se comercializan centenares de fondos distintos en España en los cuales resulta posible invertir de manera sencilla a través de nuestro Banco o asesor.

Ante tal diversidad de opciones al alcance de cualquier inversor, la primera decisión que debe tomar el ahorrador es la de definir su objetivo de inversión: largo plazo o medio plazo, proporción de renta fija o variable, etc..

Pero tomadas todas estas decisiones, nos vamos a encontrar probablemente con que existen decenas de fondos de inversión distintos que se ajusten a nuestra necesidad, y aquí viene la segunda cuestión, es decir, la de determinar cuál de todos esos fondos es el mejor.

Para resolver esta segunda cuestión existen rankings de fondos, calificados según distintos criterios por compañías especializadas. Podemos encontrar al menos tres que gozan de gran solvencia en el mercado internacinal: Morningstar, Lipper y Standard & Poor’ s.

Pero es sin duda, de todos ellos es Morningstar la de mayor solera entre los inversores, y por ello vamos a estudiar cómo funciona su sistema de calificación.

Esta compañía, con sede en Chicago y fundada en 1984 utiliza en sus distintas valoraciones modelos de análisis complejo que tiene en cuenta múltiples variables, pero que se asientan en todo caso sobre tres criterios básicos para calificar los fondos de inversión:

  1. Rentabilidad: se tiene en cuenta el retorno anual del fondo en los últimos años. Se requieren al menos tres años de histórico de rentabilidad, por lo que si un fondo lleva operando menos de tres años no entrará en la calificación Morningstar.
  2. Riesgo: Se mide la volatilidad en la que ha incurrido el fondo, así como su beta, esto es, la relación entre la volatilidad del fondo y la del índice de referencia o benchmark.
  3. Comisiones: se tienen en cuenta las comisiones de gestión y depósito, así como las comisiones de suscripción y reembolso.

A partir de estos tres grandes ejes, el modelo otorga una valoración numérica a cada uno de los distintos fondos, y con esta valoración numérica se ordenan en un ranking a partir del cual se otorgan las estrellas Morningstar:

  1. El 10 % de los mejores fondos reciben 5 estrellas.
  2. El 22,5 % siguiente reciben 4 estrellas.
  3. El 35 % siguiente reciben 3 estrellas.
  4. El 22,5 % de los siguientes reciben 2 estrellas.
  5. El último 10 % del ranking reciben 1 estrella.

Así por tanto un fondo con 5 estrellas estaría entre los mejores de su categoría, al igual que uno con 1 estrella estaría entre los peores. Con solo conocer las estrellas Morningstar el potencial inversor ya tiene una potente referencia del comportamiento rentabilidad-riesgo y de las comisiones del fondo.

Dado que cuanto mejor gestionado y más éxito tenga un Fondo más tiempo tenderá a estar en el mercado, Morningstar calcula 3 ratings, uno a 3 años, uno a 5 años y uno a 10 años. Si el fondo tiene más de 3 años estará siempre en el primer rating; si tiene más de 5 años su calificación será la suma ponderada del 60% de la calificación en el ratign de más de 5 años y del 40% de la calificación en el rating de más de 3 años; finalmente si el fondo tiene más de 10 años se realizará la suma ponderada del 50 % del rating a 10 años, el 30 % del rating a 5 años y el 20% del rating a 3 años.

Si bien las estrellas Morningstar son como vemos una herramienta muy interesante tanto para los asesores financieros a la hora de recomendar un fondo, como para los potenciales suscriptores, debemos tener en cuenta las limitaciones de este modelo de valoración:

  • Rentabilidades pasadas no aseguran rentabilidades futuras.
  • El rating de Morningstar no tiene en cuenta atributos cualitativos, como el equipo gestor o la potencialidad de los activos subyacentes.

Finalmente cabe señalar que el ranking de Morningstar en Europa tiene como universo el conjunto de fondos que se comercializan aquí, por lo cual se elimina la distorsión que pudiese tener para el inversor o asesor el hecho de que en el ranking un fondo con buena valoración que se comercializa aquí fuese desplazado por fondos que, teniendo unos buenos resultados, sean inaccesibles en Europa por no comercializarse aquí.


* Más información|Blog Compraacciones  Morningstar  Blog Asesora
* Imagen| Pixabay

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¿POR QUÉ NO TE RENUEVAN TU FONDO GARANTIZADO?

Los fondos de inversión garantizados fueron el referente de la banca comercial en España en los últimos cinco años. Se calcula que en 2015 vencen 10.400 millones de euros en fondos garantizados, que suponen un reto de renovación para Bancos y Gestoras, pues en el marco actual de mercado las entidades ya no comercializan este tipo de producto financiero.

Un producto que resulta muy atractivo para el cliente minorista, ya que le permite asegurar normalmente el 100 % de la inversión realizada, optando además a una remuneración variable en función de la subida de un índice o de unas acciones.

Y un producto que resultaba aún más interesante para las entidades, pues aseguraban retener durante varios años el dinero de sus clientes, cobrando una suculenta parte de la comisión de gestión.

Los fondos de inversión garantizados parecen la panacea: permiten asegurar el total del dinero invertido, a la vez que se invierte en un índice bursátil, pero ¿Cómo funcionan? ¿Cómo consigue el Banco crear esta idílica estructura financiera? ¿Qué riesgos tienen realmente? Y ¿por qué ya no se comercializan?

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FUNCIONAMIENTO DE UN FONDO GARANTIZADO DE RENTA VARIABLE.

La estructura básica de los fondos de inversión garantizados es la compra de un Bono cupón cero, con vencimiento coincidente con el vencimiento del Fondo. Más la compra de un derivado, normalmente una opción call sobre un índice bursátil.

Veamos un ejemplo para entenderlo. Imaginemos que el Banco Avalia comercializa un Fondo de Inversión Garantizado llamado “Ibex Garantía 2020”  gestionado por la Sociedad de Gestión de Activos Avalia, con el objetivo de captar 100 millones de euros de los clientes del Banco. El Fondo garantiza a sus partícipes el 100 % del dinero invertido, más el 60 % de la revalorización media mensual del Ibex 35 durante los 5 años de vida del Fondo.

Si los tipos de interés a 5 años están en torno al 4 % comprar hoy al descuento un bono que dentro de 5 años, a vencimiento, nos ofrezca un nominal de 100 millones tendrá un coste de 82 millones. Así que la gestora del Fondo utilizará 82 millones de los 100 captados en comprar un Bono cupón cero al 4 % vencimiento 5 años, con lo que queda garantizado reembolsar a vencimiento el 100 % del capital invertido a los partícipes, y le quedan 18 millones en caja. Pensemos que las comisiones de administración y depósito son un 2 % durante los 5 años, es decir, 2 millones, y que los gastos diversos de gestión del fondo se estiman en 4 millones. Pagando todos los gastos y comisiones quedan 16 millones para diseñar la estrategia sobre el Ibex. Con estos 12 millones la sociedad de gestión del Fondo comprará a un Banco de Inversión una opción exótica tipo call modalidad asiática sobre el Ibex 35 que le ofrezca el 60 % de la revalorización media mensual de dicho índice durante 5 años, vencimiento 2020.

A vencimiento, el partícipe tiene su inversión garantizada con el Bono. Si al inicio del fondo el Ibex cotizaba en 9.000 puntos, y al vencimiento este índice está en 10.500 puntos, habiendo sido la revaloración media mensual de 600 puntos, o lo que es lo mismo un 40 % de rentabilidad (600/(10.500-9.000)). Puesto que la opción es por el 60 % de dicha rentabilidad, el participe obtiene un 24 % de rentabilidad total por los 5 años (el 60 % del 40 %). Lo que supone un 4,8 % anual.

La Gestora se embolsa de inicio 2 millones de euros, más lo que cobre de los 4 millones de gastos. Sin realizar apenas ninguna gestión durante los cinco años. Y la red comercial del Banco se llevará probablemente una buena parte de la comisión de la Gestora, e igualmente se echa a dormir durante cinco años.

Parece un buen negocio en el que todos ganan.

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¿QUÉ RIESGOS TIENEN ESTOS FONDOS GARANTIZADOS?

A pesar de que la sutileza de la palabra “garantizado” parece indicar que ningún riesgo existe aquí, más allá de que a los cinco años no haya subido el Ibex y no se obtenga rentabilidad, el verdadero riesgo de estos fondos es el riesgo de contrapartida.

¿Qué Banco o institución financiera vende el Bono cupón cero?. Si la mayor parte del dinero del Fondo está invertido en un Bono, el emisor de dicho Bono es la principal contrapartida de la operación. En la práctica, este vendedor suele ser un Banco de Inversión, que busca captar dinero para después invertirlo en sus clientes y proyectos a un mayor tipo, ganando la diferencia. Incluso muchas veces el emisor en una sociedad del mismo grupo financiero que el Banco y la Gestora, por lo que el grupo capta pasivo a un menor coste que por cauces tradicionales (en un depósito a cinco años tendría que haber pagado un tipo de interés, mientras que aquí capta el dinero cobrando además una comisión). Desde luego si a vencimiento el vendedor del Bono fuese insolvente, nadie garantiza al pequeño inversor recuperar su dinero. Por lo tanto, este es el principal riesgo de estos productos, y hay que mirar detenidamente el folleto para saber en qué se invierte la parte de renta fija del dinero del fondo.

¿Y qué Banco o institución financiera vende la opción Call sobre el Ibex? Igualmente, estamos aquí ante un riesgo de contrapartida. Normalmente este tipo de estructuras se comercializan por Bancos de Inversión, que venden a la gestora del Fondo una opción sobre un índice bursátil, obteniendo una prima que después utilizarán en contrapartida para comprar posiciones a otro inversor (por ejemplo un Fondo de Pensiones) llevándose una comisión en la intermediación. Si a vencimiento el vendedor de la opción es insolvente, igualmente el participe ha perdido esa parte de su dinero. Por lo cual hay que medir el riesgo del vendedor de la parte de derivados del Fondo en el que invertimos, información que también debe aparecer en el folleto.

¿POR QUÉ YA NO SE COMERCIALIZAN ESTOS FONDOS POR LOS BANCOS ESPAÑOLES?

Empezábamos diciendo que vencían este año unos 10.500 millones de euros en España en fondos garantizados, y que las entidades deben luchar por mantener el dinero de sus clientes, renovando en otros fondos, si bien no están ofreciendo para ello nuevos Fondos Garantizados.

La pregunta básica es ¿Si tan buen funcionamiento tenían, por qué no crear nuevos Garantizados y mantener así fácilmente la inversión de los clientes?. Con el actual escenario de tipos de interés en mínimos históricos, no existen alternativas de Bonos en el mercado que posean una rentabilidad que deje margen para crear un Fondo Garantizado atractivo. Si el tipo de interés es por ejemplo del 1 % un Bono cupón cero a 5 años de 100 millones cotizaría hoy en torno a 95 millones, con lo cual deja solo 5 millones a la Gestora, que quitando gastos y comisiones no tendría margen para realizar estrategias de inversión con derivados.

Los Bancos ante esto han inventado los Fondos Rentabilidad Objetivo, con un marketing que intenta imitar al de los Fondos Garantizados, para aprovechar la buena marca de este tipo de productos entre los inversores minoristas. Así, en todos los vencimientos los Bancos están ofreciendo a los clientes renovar su partida en un Fondo Rentabilidad Objetivo.

Si bien en muchos casos no explican correctamente que en estos productos, a diferencia de los anteriores, el principal no está garantizado, y la rentabilidad tampoco, es un mero objetivo que se impone el Gestor del Fondo, utilizando para ello una estructura con derivados y renta fija. Pero que en ningún caso, repetimos, asegura el dinero de los clientes.

Por supuesto, en estos Fondos Rentabilidad Objetivo, el participe está asumiendo, además de los riesgos de contrapartida, el riesgo de mercado. Con lo cual resulta más interesante en muchas ocasiones acudir directamente a invertir en dicho mercado, gozando de una mayor liquidez de nuestra inversión (en un Fondo Objetivo normalmente la liquidez es restringida) y evitando igualmente la comisión de Banco y Gestora.