Prescripción y Caducidad en nuestro Código Civil

Una de las cuestiones más importantes en Derecho es saber diferenciar correctamente entre prescripción y caducidad, ya que se trata de dos instituciones jurídicas que, aunque pueden a veces confundirse, tienen una naturaleza y unos efectos totalmente distintos.

1. Prescripción.

La prescripción es la forma de terminación de las obligaciones por su no ejercicio en un plazo de tiempo determinado. Es decir, supone la extinción de los derechos subjetivos o acciones que corresponden a una persona por el hecho de no haber ejercitado los mismos en un período de tiempo concreto.

En la etapa clásica del Derecho Romano las acciones eran perpetuas, si bien conforme fue evolucionando empezaron a señalarse plazos de prescripción. Por ejemplo, la “quereia inofficiosi testamenti” debía intentarse en un plazo de cinco años, y las acciones concedidas por el Pretor debían ser usadas dentro del plazo de un año. Finalmente, la Constitución del emperador Teodosio II del año 424 d.C. estableció la prescripción de todas las acciones a los 30 años.

ley 1La razón fundamental que con toda probabilidad conllevó el desarrollo de la institución de la Prescripción fue la seguridad jurídica, es decir, que el acreedor que no hacía uso de sus facultades durante un dilatado plazo de tiempo liberaba con su “non facere” al deudor de sus obligaciones. De otra manera, existiría la inseguridad continua en el tráfico jurídico de que hoy me pudiesen reclamar una obligación de hace cincuenta años, por ejemplo.

En nuestro Derecho Civil, la prescripción viene regulada en los artículos 1961 y ss del Código Civil, que señalan que las acciones prescriben por el mero lapso del tiempo fijado por la ley.

Aunque se habla de acciones en sentido genérico, el Código Civil se refiere a los derechos subjetivos patrimoniales: los derechos reales y los derechos de crédito.

Se establecen cuatro requisitos para que opere la prescripción extintiva:

  • Que el derecho no haya sido ejercitado, habiendo podido hacerse por su titular.
  • Que transcurra el período de tiempo legalmente determinado.
  • Que se alegue judicialmente una vez prescrito.
  • Que no haya existido una renuncia a la prescripción por parte de su titular.

El plazo de prescripción se inicia desde el día en que pudiesen haber sido ejercitados los derechos.

En el Código Civil se indican los distintos plazos legales establecidos para la prescripción de los derechos reales y los derechos de crédito.:

  1. Las acciones reales sobre bienes inmuebles prescriben a los treinta años (arts. 1.957, 1.959 y 1.963 Cc)
  2. La acción hipotecaria prescribe a los veinte años (art. 1964 C.C.)
  3. Las acciones reales sobre bienes muebles prescriben a los seis años de pérdida la posesión, salvo que el poseedor haya ganado por menos término el dominio conforme al artículo 1955, y excepto los casos de extravío y venta pública, y los de hurto o robo (art. 1.962 Cc).
  4. El plazo general de prescripción de las obligaciones cuando no haya ninguno señalado es de cinco años (art. 1964 C.C.) Este plazo se instauró por la Ley 42/2015 siendo anteriormente de quince años, por lo que debe tenerse en cuenta el régimen transitorio previsto en esa misma ley:
  • Acciones derivadas de relaciones jurídicas nacidas entre el 7-10-2000 y el 7-10-2005: seguirá vigente el régimen legal anterior, siendo el plazo de quince años.
  • Acciones derivadas de relaciones jurídicas nacidas entre el 7-10-2005 y el 7-10-2015:  se aplicará el nuevo régimen de prescripción de cinco años, prescribiendo el día 7-10 -2020.
  • Acciones derivadas de relaciones jurídicas nacidas a partir de 7-10-2015: se aplica el nuevo plazo de prescripción de cinco años

La prescripción de las acciones se interrumpe por su ejercicio ante los Tribunales, por reclamación extrajudicial del acreedor y por cualquier acto de reconocimiento de la deuda por el deudor.

La prescripción no solo puede ser de carácter extintivo, como la que acabamos de estudiar, sino que también puede ser adquisitiva, siendo entonces denominada Usucapión. Se trata dicha institución de la adquisición del derecho real de propiedad sobre un bien mueble o inmueble por su pacífica y pública posesión, como si hubiese sido su propietario, durante un plazo determinado de tiempo. En la usucapión mobiliaria el tiempo que ha de durar la posesión es de tres o seis años, según se trate de una usucapión ordinaria o extraordinaria. En la usucapión inmobiliaria el tiempo es de diez o veinte años si la usucapión es ordinaria y de treinta si es extraordinaria.

2. Caducidad.

La caducidad por su parte es una construcción doctrinal y jurisprudencial, que impone también un límite de tiempo al ejercicio de los derechos, en aras igualmente a la seguridad jurídica, y que opera sobre acciones de impugnación de una determinada situación jurídica.

La institución de la caducidad se encuentra por primera vez recogida en el Código Napoleónico, en la parte de testamentos, y de ahí se extendió al resto de Derechos occidentales; si bien se cree que con anterioridad se había aplicado por jueces y jurisconsultos en la práctica legal.

Los derechos que según extensa doctrina y jurisprudencia caducan son las acciones judiciales que tienen por objeto impugnar una determinada situación jurídica. La acción de nulidad de un contrato sería objeto por ejemplo de caducidad.

Muy ilustrativa resulta, para entender la caducidad frente a la prescripción, la sentencia del Tribunal Supremo de 31 de octubre de 1978, que señala que:

  • la caducidad se refiere a a la duración del derecho y la necesidad de que el derecho se ejercite en un determinado plazo permaneciendo hasta entonces en situación expectante.
  • mientras que la prescripción se refiere a la acción más que al derecho en sí, siendo establecida por la ley con fines de seguridad jurídica como sanción a la falta de ejercicio por su titular.

A diferencia de la interrupción de la prescripción, que supone que su computo se inicie newtons-cradle-256213_960_720de cero tras ser interrumpida, los plazos de caducidad no se “reinician” con su interrupción; o dicho de otra manera, los plazos de caducidad no se interrumpen cuándo son alegados, siguen corriendo.

Otra diferencia importante es que la prescripción como dijimos debe ser alegada a instancia de parte, no pudiendo el juez si no tenerla en cuenta, mientras que la caducidad si puede apreciarse de oficio por el tribunal.

Las figuras de caducidad y prescripción, además de en el Derecho Civil, se manifiestan también en el resto de ramas del Derecho, existiendo plazos de caducidad y prescripción en el Derecho Penal, en el Derecho Administrativo y en la jurisdicción laboral. Siendo la naturaleza de dichas instituciones similar en lo esencial a las del Derecho Civil.

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Análisis Técnico y Análisis Fundamental en Bolsa.

Comprar barato y vender caro. Así es como se gana dinero en cualquier mercado, también en la Bolsa.

Si el precio actual es barato, hay una oportunidad de compra. Y si por el contrario el precio es caro, será nuestra oportunidad de vender las acciones compradas más baratas, así como sabremos que no es el momento de comprar, pues incurriremos en pérdidas cuándo el precio baje.

Pero algo tan fácil de teorizar es muy difícil de ejecutar correctamente en la práctica, y la dificultad viene dada por la siguiente cuestión ¿Qué precio es caro o barato?. Si hoy las acciones de Banco Santander cotizan a 7 € ¿están caras o baratas?

Para saber si un precio es alto o bajo, hay que compararlo con algo. En el caso del precio de una acción, hay que comparar el precio de dicha acción en el mercado con el precio que creemos que objetivamente corresponde a la misma. Por ejemplo, si nuestro análisis nos dice que las acciones de Santander tienen un precio objetivo de 10 € y hoy cotizan a 7 € está claro que su precio de mercado supone una oportunidad de compra. Por el contrario, si nuestro análisis atribuye un precio objetivo de 6 € a dicha acción, diremos que el precio de mercado es alto y esperaremos a que baje para comprar.

Existen dos técnicas de análisis para determinar el precio objetivo de una acción: Análisis Técnico y Análisis Fundamental. Y ambas son totalmente distintas entre sí, tanto en su filosofía como en su funcionamiento.

wall street

El Análisis Fundamental se basa en estudiar detenidamente toda la información económica, financiera y patrimonial que afecta a la empresa cotizada, para buscar un precio objetivo con el cuál poder comparar la cotización actual, de cada a tomar decisiones de comprar, vender o mantener la acción. Así, dicho análisis contiene el estudio de los estados financieros de la empresa durante los últimos años, extrayendo mediante ratios las principales variables del funcionamiento de su negocio contenidas en el Balance y en la Cuenta de Resultados de la compañía. Algunas de las principales magnitudes objeto de estudio son las ventas, el margen bruto, los costes, el fondo de maniobra, la deuda de la compañía a corto y largo plazo, su número de clientes, o la calidad de sus activos. Todos los datos deben ser analizados en su evolución durante los últimos ejercicios, así como compararse respecto de las mismas magnitudes de las empresas competidoras. Este análisis se complementa con el plan estratégico que la empresa haya presentado para los próximos años, la situación macroeconómica, la situación de su mercado o la composición de su equipo directivo. Finalmente, mediante distintos métodos de valoración como el Gordon-Shaphiro podremos determinar un precio objetivo para las acciones de la compañía. Y ya tendremos un dato objetivo con el que poder comparar la cotización actual de dichas acciones.

Una de las principales críticas que se suelen hacer al Análisis Fundamental es que la información contable y pública de las empresas no tiene por qué coincidir con la realidad interna de las mismas. Así por ejemplo, si los gestores están ocultando perdidas, o utilizan artilugios contables para disfrazar deuda, el análisis estará viciado y el precio objetivo obtenido no será veraz.

analisis técnico

El Análisis Técnico se basa en estudiar el precio de mercado, bajo la premisa de que el mercado refleja toda la información existente. El funcionamiento y gestión de la empresa, su buena cifra de ventas, la posición que ocupa en su mercado, las intenciones de sus principales accionistas, los deseos de los especuladores que van a vender a corto plazo, etc… toda la información relevante está ya descontada en el precio de la acción en el mercado, por lo que es la evolución de dicho precio la que habrá que estudiar para saber hacían dónde se dirige el precio, y poder determinar por tanto un precio objetivo con el que comparar el precio actual.

Esto se hace con técnicas estadísticas y matemáticas, sobre los gráficos que reflejan la evolución histórica de la acción. Lo que se busca es determinar la tendencia del mercado, si la misma es alcista el precio tenderá a subir; y viceversa, si la tendencia es bajista el precio actual es tenderá a bajar. El padre de esta disciplina, Charles H. Dow (fundador del primer índice bursátil, el Dow Jones) determinó que existían tres tipos de tendencias: 1) Primarias, de seis meses a un año, denominadas maneras; 2) secundarias, de tres semanas a tres meses, llamadas olas; 3) terciarias, de menos de tres semanas, también llamadas ondas. Sobre las premisas de que los índices confirman las tendencias, el volumen confirma la tendencia, y la tendencia se mantiene hasta que se observan señales claras de cambio en la misma, podemos concluir si el precio de una acción va a seguir subiendo, o por el contrario va a bajar en los próximos meses.

Con las citadas técnicas estadísticas y de análisis gráfico, se puede aproximar un precio máximo y un precio mínimo para los próximos meses, y determinar si es buen momento o no para comprar.

La crítica principal al Análisis Técnico es la de que el mercado no es perfecto, y no descuenta toda la información disponible, por lo cual la premisa básica de la que parte esta técnica es errónea. Habría por tanto que analizar la empresa para conocer adecuadamente su realidad (análisis fundamental) y no valdría con estudiar simplemente cómo ha sido su cotización histórica (análisis técnico).

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El Modelo Gordon-Shapiro.

Para tomar una correcta decisión de inversión en el mercado de acciones, es decir, comprar, vender o mantener una acción cotizada, es necesario poder comparar el precio de mercado de dicha acción, es decir, su cotización, con un precio objetivo.

Y es que sin comparar la cotización con un referente teórico, seremos incapaces de estar en disposición de afirmar si la acción está cara o barata. Los inversores que utilizan el análisis técnico deducen si las acciones están caras o baratas comparando con series de precios históricas. Pero el precio de mercado puede no corresponderse con el precio “real” y objetivo de dicho valor. Por ello, los inversores que utilizan el llamado análisis fundamental se guían por la relación entre el precio de mercado y el precio que objetivamente correspondería a la acción según los resultados y el balance de la empresa.

En este artículo vamos a examinar uno de los modelos de valoración de acciones que utilizan los inversores que se guían por el análisis fundamental de valores: El Modelo Gordon-Shapiro. Su nombre se debe a los economistas que lo desarrollaron, Myron J. Gordon y Eli Shapiro.

El modelo es una evolución del tradicional modelo de flujos de caja descontados, y se basa en el cálculo con dividendos crecientes a tasas constantes. Se obtiene el precio teórico de la acción calculando el valor actual de los dividendos estimados futuros, suponiendo que los dividendos tendrán un crecimiento geométrico en el futuro a una tasa constante “g”.

Donde  es el precio teórico actual,  representa el dividendo esperado en los próximos ejercicios,  es la tasa de rentabilidad exigida por el mercado, y que nos sirve para descontar los dividendos, y g será como ya dijimos la tasa anual constante en la que estimamos que crecerán los dividendos.

Así, la ecuación tiene en cuenta que en la realidad empresarial la retribución de la acción se corresponderá con el dividendo que otorgue la misma, y por supuesto si la compañía en la que invertimos funciona correctamente se espera que en el futuro tienda a incrementar su dividendo, tanto para paliar el efecto de la inflación como por cosechar buenos resultados.

g=ROE x (1- pay-out)

La tasa de rentabilidad se calcula multiplicando la rentabilidad sobre recursos propios por la parte del beneficio que no se destina a dividendo. Y es que una correcta gestión de la empresa presume que los beneficios reinvertidos y no repartidos tenderán a cosechar un incremento del beneficio y del dividendo en el futuro.

Por su parte  se calcula como la rentabilidad de referencia en el mercado, que vendrá determinada por la de los activos “sin riesgo” (por ejemplo, la deuda pública alemana) más la prima de riesgo exigida a la empresa (que será a su vez función de la diferencia de la rentabilidad del índice de referencia y la rentabilidad del activo “libre de riesgo”, multiplicado por la correlación entre la empresa y su benchmark).

Así todo ello, supongamos que las acciones de Apple cotizan hoy a 106 $. ¿Cómo saber si están “caras o baratas”? Supongamos que el dividendo de Apple en el último ejercicio fue de 8 $ y que la compañía mantiene un pay-out  del 60 % (es decir, destina a dividendos 60 de cada 100 dolares de beneficio). Si el ROE de Apple por acción en el pasado ejercicio fue del 12 %  obtenemos una tasa g de 0,048.

Si la rentabilidad exigida para la inversión   teniendo en cuenta el tipo de interés del bono alemán a cinco años como referencia, y la rentabilidad del Nasdaq, fuese por ejemplo del 8 % entonces el precio objetivo de la acción en base al modelo Gordon-Shapiro sería de 250 $ ((8/(0.08-0.048)). Es decir, podemos afirmar que las acciones de Apple están baratas.

Por supuesto, este modelo plantea diversos problemas: No sabemos si el equipo gestor decidirá en el futuro bajar el precio del dividendo, y estamos igualmente asumiendo tasas constantes de interés y riesgo que podrán variar. Pero es una herramienta más del analista que completa otros ratios y modelos, pues una buena decisión de inversión debe ser lo más fundada y documentada posible.

Nota: todos los datos son ficticios y no corresponden con un análisis real de la acción del Apple ni del mercado, ni tampoco suponen una recomendación de compra en modo alguno.

Ratios de Análisis Fundamental de Acciones

PRINCIPALES RATIOS DE ANALISIS FUNDAMENTAL DE ACCIONES.

El análisis fundamental es un método de análisis de las acciones de una compañía, que sirve para tomar decisiones de inversión (comprar, vender o mantener) sobre los valores de una sociedad mercantil, y que se basa en analizar distintos datos del Balance y de la Cuenta de Resultados de la empresa estudiada, comparando el resultado con los ratios del sector y mercado en los que opera, y con su cotización en el mercado.

Así por ejemplo, si el resultado del análisis es que la empresa estudiada mantiene unos mejores ratios que los de las empresas de su competencia, mientras tiene un valor de cotización relativamente más bajo que el de dichas compañías, el resultado lógico será invertir en dicha empresa.

PER

El PER (Price Earning Ratio) relaciona el precio en bolsa de una empresa con el BDI (Beneficio después de Impuestos) de la misma. Es decir, mide cuántas veces el precio contiene el Beneficio. Si el PER de una acción es 7, esto significa que necesitaremos 7 años para que el Beneficio que corresponde a cada acción alcance el valor de compra de la misma a día de hoy.

PER= Cotización/BPA

BPA es el beneficio por acción, resultado de dividir el BDI de la Cuenta de Resultados anual entre el número de acciones de la compañía.

PSR

El PSR (Price Sales Ratio) relaciona la cotización con la facturación por ventas de la compañía. Un PSR de 2 significa que el valor de la acción equivale al valor de las ventas de la sociedad durante 2 años, en la parte alícuota de la acción, tomando como referencia las ventas del último año.

PSR=Cotización/VPA

VPA es la cifra de facturación anual dividida entre el número de acciones de la sociedad.

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PCFR

El PCFR (Price Cash Flow Ratio) pone en relación la cotización con el cash flow por acción. El Cash Flow aquí será el flujo libre de caja, que equivale a los ingresos menos impuestos, más amortizaciones (entendidas como gasto ficticio) y menos inversiones en balance. O lo que es lo mismo, la capacidad de la empresa para generar dinero, puesto que si el 100 % de los ingresos de caja no dan para pagar impuestos y dotaciones al activo y al fondo de maniobra es que la empresa está generando pérdidas en sus operaciones.

PCFR=Cotización/FCFR

FCFR=((EBIT- Impuestos)+ Amortizaciones)-Inversiones Activo Fijo e Inversiones en Fondo de Maniobra.

DY

El DY (Dividend Yield) es la rentabilidad por dividendo de la acción, es decir, la relación entre la cotización de la acción y el dividendo que corresponde a cada acción. Si el DY es igual a 3 significa que necesitaremos 3 años de dividendo para recuperar la inversión de comprar hoy dicha acción.

DY=Cotización/DPA

DPA=Dividendo del último año/Acciones en circulación.

PVC

El PVC (Precio Valor Contable) es la relación entre la cotización de la acción y el valor contable de dicha acción. Siendo el Valor Contable el resultado de restar al Activo del Balance los pasivos exigibles, y dividirlo por el número de acciones. Cuánto más alto es el ratio, más caro es el precio de la acción respecto del valor que la misma tiene en el balance de la sociedad.

PVC=Cotización/VC

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ROA

El ROA (Return On Assets) es la rentabilidad sobre activos. Se calcula dividiendo el EBIT del balance sobre los activos totales medios. El ROA por tanto es la medida de la eficiencia de los activos de la empresa. Las empresas interesantes serán las que logran un ROA más alto.

ROA=EBIT/ATM

EBIT=Beneficios antes de Intereses e Impuestos del ejercicio N.

ATM=Activos finales del ejercicio N más activos finales del ejercicio N-1 entre 2.

ROE

El ROE (Return On Equity) es la rentabilidad financiera de la empresa. O dicho de otra manera la rentabilidad conseguida con sus fondos propios. Y se calcula dividiendo el BDI (Beneficio después de Impuestos) sobre los fondos propios medios. Las empresas interesantes serán las que generan un mayor ROE.

ROE=BDI/FFPPm

FFPPm=Fondos propios finales del ejercicio N más fondos propios finales del ejercicio N-1 divididos entre 2.

ANALISIS DE CONJUNTO

Lo importante de un buen análisis financiero bajo los criterios del análisis fundamental es evaluar distintos ratios para distintas acciones alternativas, y compararlos con los ratios del sector y del mercado. Ello es lo que permite tomar la mejor decisión.

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