Acerca de Andrés Muñoz Barrios

Licenciado en Derecho. Postgrados en Economía, Finanzas, Marketing, Práctica Jurídica y Comercio Internacional. Miembro de EFPA España 7179 (EFA-II)

El gasto público y su incidencia en la economía.

Tras haber abordado ya diferentes magnitudes macroeconómicas en otros artículos de este blog en los últimos meses (inflación, PIB, demanda eléctrica y desempleo) vamos ahora a abordad en este nuevo artículo otra variable económica que  debemos tener en cuenta en todo análisis de la coyuntura económica de una nación o región, el gasto público.

¿Qué entendemos por gasto público?

Se trata del gasto realizado por los gobiernos e instituciones públicas, y que por su elevado volumen reviste gran importancia en la economía. El concepto de gasto es genérico, representa los desembolsos monetarios y financieros realizados por las instituciones públicas, pero puede concretarse a alto nivel en cuatro grandes capítulos:

  1. Gasto de capital: destinado a generar activos, como carreteras, trenes, puentes, puertos, aeropuertos, etc…
  2. Gasto de inversión: que tiene como objetivo el mantenimiento de dichos activos de capital.
  3. Gasto corriente: que cubre las operaciones ordinarias, como nóminas de funcionarios, suministros para los edificios públicos, etc…
  4. Transferencias: se denomina así al gasto que transfiere activos desde las instituciones públicas a entes privados, ya sean familias o empresas. Por ejemplo: subvenciones, pago de rentas por incapacidades, etc…

¿Por qué resulta tan relevante el gasto público?

Como anticipábamos en el punto anterior, es imprescindible tener en cuenta el gasto público en el análisis económico y financiero por la elevada magnitud que representa sobre el gasto total de las economías.

Si hacemos un ranking con los 30 países del mundo con mayor gasto público, de media este gasto representa el 40% del PIB agregado de dichos países. Pero es que, dentro de dicho ranking, si ordenamos los países de mayor a menor según el porcentaje que representa el gasto público sobre el PIB nos encontramos con que en algunos de ellos, concretamente Francia, Finlandia, Bélgica o Dinamarca, el gasto público es superior al 50% siendo por tanto el Estado e instituciones públicas los principales actores económicos en dichas naciones.

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¿Cuáles son los principales agentes públicos de gasto?

Los agentes de gasto público varían en función del nivel de descentralización de las estructuras políticas del Estado. Así, si un Estado está muy descentralizado, como por ejemplo sucede en España con las Comunidades Autónomas y Diputaciones Provinciales, tendremos multitud de agentes a tener en cuenta en cuanto al gasto público. Alemania con los Landers, o Estados Unidos como estado federal, son otros dos ejemplos de este tipo de multitud de actores públicos en una misma nación o Estado Federal.

Si por el contrario estudiamos un país con un tipo de Estado y gobierno muy centralizado sucederá al contrario, y la mayor parte de gasto se concentrará evidentemente en el estado central. Así sucede en Francia, en países latinoamericanos como Chile.

¿Qué impacto tiene en el análisis de inversiones?

a importancia del gasto público según lo ya expuesto es enorme actualmente en las economías, pero es que además podemos contar con la premisa de que, en el corto y medio plazo, esto seguirá siendo así.

Dado que, aún en países donde la filosofía intervencionista es menor como en Estados Unidos, el peso del sector púbico sigue siendo tremendo (con un 35% sobre PIB) su mantenimiento en el tiempo para el empleo y la actividad privada resulta indispensable.

Así, por tanto, la confianza de los inversores al tomar posiciones en un país determinado debe tener en cuenta que los programas políticos no prevean descensos bruscos en el gasto público, y además especialmente ha de tener en cuenta los presupuestos públicos del sector en el que

¿Qué problemas implica?

Sin embargo, la otra cara de la moneda del gasto público es que el mismo se genera a costa de los ingresos del Estado, que provienen esencialmente por dos vías: 1) el cobro de impuestos a las empresas y familias; 2) la emisión de deuda pública. Esto es, cada unidad monetaria que gasta el gobierno ha salido previamente del bolsillo del sector privado. Y si no sale en el momento presente saldrá en el momento futuro, al tener que atender el pago de la deuda emitida para dicho gasto.

Por lo tanto, igual que indicábamos que es necesario tener en cuenta el presupuesto público así como la viabilidad de que se mantenga en el tiempo, también es necesario que el gobierno tenga un programa político que prevea la contención del gasto en la medida de lo necesario, y la restricción en cuestiones políticas o superfluas que permita rebajar la carga impositiva.

Podríamos indicar que un gasto público entre el 30% y el 40% podría considerarse en líneas generales como el adecuado en el análisis de la coyuntura económica dirigido a invertir en un país determinado.

¿Cuáles son las cifras concretas en España y en los principales países del mundo?

De los quince países del mundo con mayor gasto público, encontramos a España en el puesto número once. Sin embargo, es el quinto país si ordenamos la lista por el peso que tiene dicho gasto sobre PIB.

Los países con mayor gasto público mundial son USA, China y Japón. Pero resulta relevante tener en cuenta que, mientras que existe una variación decreciente en USA y Japón, se va elevando la cifra publicada por China. También debemos tener en cuenta que la contabilidad pública china es poco transparente, y la cifra declarada no se audita por ningún órgano internacional.

Finalmente cabe resaltar que el país del mundo donde el gasto público tiene un mayor papel en la economía es Francia, lo cual implica el hecho de que todo el sector privado dependa enormemente del gobierno central, algo a tener en cuenta al invertir en este país. Pues cualquier movimiento político o electoral puede pasar factura a la inversión.

 

gasto público

El desempleo como variable macroeconómica

A la hora de estudiar la economía de una nación en la que pretendemos invertir, normalmente comprando deuda pública de su gobierno, o bien acciones de empresas que tienen en dicho país su principal fuente de ingresos, debemos tener en cuenta diversas variables macroeconómicas que nos permiten analizar la situación de dicho Estado.

Hemos visto en anteriores ensayos en este blog EFPA varias magnitudes macroeconómicas muy importantes: la inflación, el PIB y la demanda agregada de electricidad.

Ahora, en este nuevo artículo, vamos a abordar una tercera magnitud que reviste enorme importancia: el desempleo, o tasa de empleo nacional.

Concepto de tasa de desempleo.

El desempleo o tasa de desempleo, también denominada Paro o tasa de paro, y que tiene su tasa contraria en la ocupación, se define como el número de personas sin empleo entre el total de población activa de una nación o región. Así, por tanto, se trata del ratio de paro en una economía nacional.

Teniendo en cuenta que el empleo implica de manera directa la capacidad de la economía de emplear todos los recursos humanos disponibles, independientemente de su productividad individual, una mayor tasa de desempleo nos alerta sobre una peor situación de la salud económica de la nación o región en estudio.

Otros conceptos a tener en cuenta.

Se entiende por población activa el porcentaje de la población total que por su edad (entre 16 y 65 años por lo general) por su disposición física (ausencia de enfermedad o de discapacidad física o mental) y por su disposición legal (capacidad legal para trabajar) pueden ejercer un trabajo por cuenta propia o ajena. Se suele calcular a partir de encuestas, en España en contrato a través de la llamada EPA (Encuesta de Población Activa). Se tiene en cuenta para clasificar a un individuo en la población activa su intención de trabajar (por lo que se excluyen las personas con actividades no retribuidas, como por ejemplo misioneras o personas consagradas; así como personas sin intención de buscar un empleo, como por ejemplo estudiantes).

Se diferencia la población en edad legal de trabajar de la población activa en los matices antes explicados al definir este concepto de activos: dado que la población en edad legal de trabajar está formada por las personas entre 16 y 65 años, pero como hemos visto pueden darse circunstancias personales o legales que imposibiliten su aspiración a un trabajo remunerado.

Se entiende por población ocupada el porcentaje de población activa con un empleo por cuenta propia o por cuenta ajena. Normalmente se tienen en cuenta para su contabilización los registros públicos de cotizantes a la seguridad social, así como de autónomos y empresarios por cuenta propia.

Se entiende por población desocupada, o en paro, a la diferencia entre la población activa y la población ocupada. Se trata por tanto del volumen de personas que, considerándose en condiciones de trabajar, no tienen un empleo por cuenta propia o ajena por causas ajenas a su voluntad.

Finalmente la población total es el universo de personas que residen legalmente en un país o nación.

Secuencialmente, dentro de la población total tenemos la población en edad legal de trabajar, y al margen todos los miembros de la población fuera de dicho rango de edad. A su vez, dentro de la población en edad de trabajar diferenciamos a la población activa y dejamos al margen al resto de personas que no se considerarían activos. Finalmente, dentro de la población activa tenemos personas ocupadas y personas desocupadas.

Calculo de la tasa de desempleo.

Se calcula como el ratio en tanto por cien entre la población desocupada y la población activa. Así, por ejemplo, si en una región la población activa asciende a 1.000.000 personas mientras que la población desocupada es de 100.000 personas determinaremos que la tasa de desempleo en esta región es del 10%.

Evolución de la tasa de desempleo en España.

Si estudiamos la serie histórica de la tasa de desempleo en nuestro país podremos tomar la perspectiva necesaria para entender qué porcentaje debemos considerar más relevante, o de entender cuál suele ser la tasa de paro en cada momento del ciclo económico.

Tomando como inicio el año 1975, en los albores de nuestra actual democracia, la tasa de paro era del 3,7 %, la más baja desde entonces. A partir de este momento se fue incrementando de forma importante hasta alcanzar el 21,5 % en el año 1985. En estos años se vivió una recesión internacional, tras la denominada crisis del petróleo de 1979.

Desde ese pico fue bajando hasta el 16,5 % en 1992 coincidiendo con una importante inversión pública de cara a los Juegos Olímpicos de Barcelona, y la Exposición Universal de Sevilla.

Tras esa relajación volvió a vivirse en nuestro país una escalada de la tasa de desempleo, hasta escalar a un nuevo máximo del 24,5 % solo dos años después en 1994.

En los años sucesivos la tasa fue descendiendo según se recuperaba la economía española, hasta el mínimo del 10,6 % registrado en el año 2000, al inicio del siglo. Se vivió posteriormente un leve ascenso al 11,4 % en 2004 y de ahí fue bajando de nuevo al albor del crecimiento económico hasta el mínimo histórico del 8 % en el año 2007.

Con el inicio de la crisis de las hipotecas “subprime” y posterior gran recesión mundial se volvió a sufrir una importante escalada del desempleo, hasta un máximo histórico del 27,2 % en el año 2012. Desde ese momento se ha ido reduciendo con la breve recuperación vivida hasta hace poco más de un año, siendo en este momento del 14,2 % pero con señales que avecinan una nueva recesión.

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Comparación con las tasas de otros países.

Ahora que ya sabemos que la tasa actual está lejos de los mínimos vividos, pero de momento también lejos de los máximos registrados en los últimos 40 años, nuestro estudio debe contrastar esta tasa en comparación con las tasas de los países de nuestro entorno (OCDE).

La realidad es que se registra en España una de las tasas más altas de la OCDE, solo por detrás de Grecia (16, 7%).

La tasa de desempleo más baja corresponde a República Checa (2,2%) seguida por Japón (2,4%) y encontramos en tercer lugar a Alemania (3,1%).

Conclusión.

Como hemos visto, resulta crítico tener en cuenta a la hora de invertir en acciones o bonos relacionados con un país específico la tasa de desempleo de dicho país.

Dado que dicha tasa tiene una correlación directa con la coyuntura económica que se vive, siendo más alta cuanto peor es la misma. Esto nos puede servir tanto para tomar decisiones negativas (no invertir por la mala coyuntura) como positivas (el valor de los activos puede ser barato e interesa comprar a la espera de una recuperación).

En el caso que hemos analizado, y que corresponde a la tasa de paro de nuestro país, hemos estudiado en primer lugar la evolución de la serie histórica de la tasa, para entender el dato actual a la luz de la secuencia que sigue la misma en función de cada momento económico. Y el dato actual no parece del todo negativo, si bien habrá que relacionarlo con otras variables macroeconómicas (inflación, PIB, etc…). Pero a continuación hemos comparado la tasa nacional con las del resto de países de su entorno y hemos constatado que el dato es realmente malo al ponerlo en contraste con los del resto de naciones.

 

 

 

 

El PIB como magnitud macroeconómica.

El conocimiento del PIB y sus implicaciones nos permite mejorar nuestras decisiones de inversión en lo referente al riesgo país. Debemos tener en cuenta, cuando compramos participaciones de fondos de inversión, acciones, renta fija internacional, o bien participaciones de planes de pensiones con perspectiva internacional, que el factor y distribución geográfica puede hacer variar mucho el perfil real de riesgo que asumimos.

¿Qué es el PIB?

Se trata del valor monetario de la producción total de bienes y servicios de demanda final en un período de tiempo determinado (normalmente un año) y en una región determinada (normalmente un país).

Es decir, aplicado a un año y a un país concreto, nos permite medir la producción finalista total en una economía. Utilizando como magnitud de medida el valor en dinero (euros, dólar, etc…) de todos los bienes y servicios que han realizado las empresas de dicho país y se pueden comprar o adquirir en el mercado.

¿Para qué sirve?

Nos permite tener un orden de magnitud con el que comparar la evolución de la economía en un país, respecto de años precedentes. Igualmente podemos utilizarlo para comparar un país o región con otros países.

¿cómo se calcula?

La valoración de bienes se puede realizar de dos formas alternativas. La primera sería “a precios de mercado”, lo que significa tener en cuenta en el valor monetario los impuestos indirectos como por ejemplo el IVA, y no tener en cuenta las subvenciones a la explotación. La segunda alternativa sería “a coste de factores” lo que implica no incluir impuestos indirectos y sumar las subvenciones a la explotación. El PIB valorado de la primera forma equivaldría a la valoración que tienen en cuenta los ciudadanos al adquirir dichos bienes o servicios. Mientras que de la segunda forma equivaldría a la perspectiva de las empresas productoras.

elec 1Para tener en cuenta los bienes y servicios producidos se valoran tanto los de las empresas nacionales o residentes en la región objeto de estudio, como los producidos por empresas extranjeras en el territorio de dicho país o región.

Igualmente debe tenerse en cuenta que existen tres enfoques para realizar la valoración. El primero sería el basado en gasto o demanda, sumando la demanda final de bienes y servicios en un período dado de familias, empresas, administraciones públicas y saldo neto exterior.  El segundo es el basado en la oferta, y a diferencia del enfoque anterior significaría sumar el valor de mercado de todos los productos en cada etapa de su producción, menos el valor de mercado de los costes utilizados para obtener dicho producto. Finalmente, el tercer enfoque sería el de los ingresos, sumando todos los factores implicados en el proceso productivo: sueldos, comisiones, alquileres, honorarios, costes de producción, etc..

Actualmente en España en INE hace la valoración según lo dispuesto en el Reglamento (UE) nº 549/2013 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 21 de mayo relativo al Sistema Europeo de Cuentas Nacionales y Regionales de la Unión Europea (SEC 2010), Reglamento (UE) nº 549/2013 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 21 de mayo.

¿Cuál es la cifra del PIB en España?

En la última década el promedio del PIB anual en nuestro país asciende a 1.086.000 millones de euros, mientras que el de 2018 fue de 1.200.000 millones de euros, por encima de la media de la década, que parece que será muy similar al cierre de 2019.

En la década de 2000 a 2010 el valor medio fue de 900.000 millones de euros, por debajo del PIB actual.

¿Qué sectores tienen más peso en el PIB de España?

Destaca el sector servicios con un 65 % del total, y dentro del sector servicios el que mayor PIB concentra es el turismo, seguido de los servicios financieros y Banca, el sector salud y el comercio minorista. La industria suma un 11% del total, mientras que la construcción a su vez concentra un 9% del total. Así estos tres sectores (servicios, industria y construcción) aglutinan un 85% del PIB nacional.

architecture-1727807__340Al margen de estos sectores tendríamos los sectores primarios, como la agricultura, pesca, ganadería y minería con 2,5% del total del PIB.

El sector de la energía agrega un 2,8 % del PIB, con lo cual los cinco sectores citados (servicios, industria, construcción, sector primario y energía) componen el 90% del PIB total nacional.

¿Cuál es el PIB en los países de Europa?

El PIB total de la Unión Europea (suma de todos los países que la componen) en el ejercicio 2018 (incluyendo Reino Unido) ascendía aproximadamente a 16.000.000 millones de euros.

Destacando el peso de los siguientes países: Alemania con unos 3.500.000 millones de euros, Reino Unido con 2.400.000 millones de euros, Francia con 2.300.000 millones de euros, y finalmente Italia con 1.700.000 millones de euros.

¿Cuál es el PIB mundial?

Subiendo un escalón, a nivel mundial se estima un PIB de 85.000.000 millones en el año 2018.

Destacando el peso de los siguientes países: Estados Unidos con 17.000.000 millones, China con 11.000.000 millones, Japón con 4.000.000 millones o Indica con 2.300.000 millones.

Conclusión.

Teniendo en cuenta el PIB del país o conjunto de países en los que vamos a invertir, y su comparación con el del resto de países, podemos determinar qué peso tiene la economía de dicha región en relación con el resto de economías, siendo ello importante como factor geopolítico relevante en el comercio internacional.

 

El consumo de electricidad como indicador económico adelantado.

Los indicadores económicos son datos, series de datos o números índices que se utilizan para el análisis económico. Algunos de los más conocidos son el Producto Interior Bruto (PIB), el Índice de Precios al Consumo (IPC) o la tasa de desempleo.

Sin embargo, estos indicadores macroecómicos, aunque son muy útiles para analizar la coyuntura actual, no nos permiten estimar con facilidad la dirección o la tendencia del ciclo económico. Por ejemplo, el PIB nos permite valorar si una economía ha crecido en oferta total de bienes y servicios finales respecto del año anterior, pero no nos permite predecir qué sucederá con dicho valor de bienes finales al año siguiente.

Indicadores Económicos Adelantados.

Para poder predecir estos cambios en el crecimiento económico resultan especialmente interesantes los indicadores adelantados.

Algunos de los indicadores más utilizados en España como indicadores adelantados para el análisis de la coyuntura económica son el ISI (Indicador Sintético de Actividad Industrial) o el ISA (Indicador Sintético de Actividad Económica).

El consumo eléctrico como indicador adelantado.

Si bien los indicadores sintéticos comentados en el punto anterior tienen en cuenta en su elaboración varios factores (cifra de ventas de grandes empresas, consumo aparente de cementos, etc..) entre los cuales se cuenta el consumo eléctrico, vamos a conocer en este artículo el estudio del consumo de energía eléctrica como indicador adelantado “per se” o sin conjugar con otros factores (como pasa en los indicadores sintéticos), así como su utilidad para el análisis predictivo de la economía.

El interés por este dato de consumo de electricidad para analizar la situación y tendencia de la economía de un país radica en la correlación directa entre la energía eléctrica y la mayor parte de procesos de producción, así como de consumo, de los bienes y servicios de una economía.

Por ejemplo, el PIB no tiene en cuenta los bienes en proceso de producción, porque no los contabiliza hasta que están disponibles para su venta. Así, los coches que se están produciendo en este momento en las fábricas, y cuyo proceso hasta convertirse en coches a la venta puede ser de meses, no se reflejarán hasta el próximo año en el PIB, y no sabremos si son más o menos. Pero conociendo qué cantidad de energía se está demandando por la Industria podemos entender que, si baja, es que se están produciendo menos. Con lo cual podemos predecir que los bienes finales de futuros PIB serán inferiores. A su vez ello nos da cuenta de una próxima recesión, y nos guía en nuestra inversión.

¿Qué indicadores eléctricos podemos considerar en España y quién los publica?

Toda la energía que se produce, transporta y distribuye en España, es operada por las líneas de alta tensión así como centros de control de la compañía Red Eléctrica de España S.A (en adelante REE). Y dicha compañía publica dos datos que nos indican el consumo eléctrico nacional:

  • La serie estadística de Demanda de electricidad
  • El Indide Red Electrica (IRE).

Con estos datos podemos analizar el consumo de electricidad y utilizarlo según venimos diciendo como indicador económico adelantado.

La Demanda de Electricidad.

En el análisis de esta serie estadística habrá de tenerse en cuenta la posible estacionalidad. Por ello, REE publica este mismo dato corregido por dos variables: a) Climatología, dado que un incremento o bajada en las temperaturas conllevará un mayor consumo energético que en el mismo período anterior; que no responderá de forma directa a un incremento neto de la demanda para procesos de producción o consumo. b) Laboralidad, puesto que el calendario laboral administrativo, esto es, que haya más o menos días laborales en un mes determinado respecto del mismo mes del período anterior, debe tenerse en cuenta para comparar correctamente el dato.

elec 1En REE podemos consultar en cada momento la demanda en tiempo real, pero lo más práctico y que aporta perspectiva es seguir el dato del Boletín Mensual, que nos facilita el dato comparado con el del mismo mes del año anterior, así como el acumulado anual. La unidad es en GWh (giga watios hora de energía). Y se publica diferenciado en el sistema eléctrico peninsular, y en los sistemas de Baleares y Canarias.

Por ejemplo, en el Boletin REE de diciembre 2019 el dato de demanda (peninsular) es el siguiente: 249.144 GWh acumulados anuales. La corrección por laboralidad y climatología expone que este dato implica una bajada del 2,7 % respecto de diciembre 2018. Dicho de otra forma, la producción y consumo de electricidad ha descendido, lo cual es indicio de una menor actividad económica.

Sin embargo, el PIB de 2019 ha crecido un 2,4% respecto del PIB del año 2018. Así, con este ejemplo real y actual, podemos comprobar cómo el PIB nos refleja datos de coyuntura, que ya son casi historia, porque se trata de bienes “en el almacén”. Mientras que la demanda de electricidad nos permite avistar una recesión.

El IRE (Índice Red Eléctrica).

En segundo lugar, el IRE publicado por REE registra la evolución de consumo eléctrico de las medianas y grandes empresas del país, concretamente 13.900 empresas que por su tipo de instalación eléctrica (conectadas a la Red con una potencia contratada superior a 450 kW en cada punto de suministro de los que integran el IRE, con un total de 23.400 puntos de suministro titularidad de dichas empresas).

 

Una potencia de más de 450 kW corresponde a una gran instalación (fábrica, almacén, planta industrial, etc..). Según indica REE el 47 % de la demanda total de electricidad en España corresponde a los consumidores con suministros de más de 450 kW de potencia, por lo cual este Índice agrupa la mitad de la demanda nacional. Y desde luego es este segmento de la demanda, el de los grandes consumidores, el que tenderá a agrupar a las empresas inmersas en el proceso económico de creación y venta de los bienes industriales y finales.

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Fuente: REE

 

Como podemos apreciar en la imagen anterior, con el gráfico del evolutivo del IRE desde enero de 2013 (la base de este Índice es 2010) estamos asistiendo en los últimos meses a una recesión en el consumo de las grandes empresas.

En términos corregidos (con laboralidad y temperatura) el IRE cae en julio 2016 (fecha del informe de donde hemos extraído el gráfico, por ser el último publicado a la redacción del presente artículo) un 1,8 % en términos interanuales, y está cayendo desde diciembre 2015.

También podemos observar en los gráficos expuestos que REE desglosa el IRE en un Indice para Industria y un Índice para el sector Servicios. Y ello debido al muy distinto comportamiento que pueden presentar ambos sectores de actividad.

A su vez, esta segmentación nos permite estudiar de manera bien diferenciada el sector industrial, donde se encuentran principalmente las empresas dedicadas a la producción de bienes de segundo y sucesivos órdenes, de acuerdo a nuestra anterior exposición del sistema productivo. Y el sector servicios, donde se engloban mayormente las empresas que comercializan bienes de primer orden.

 

Derechos y obligaciones de la propiedad horizontal

Como ya estudiamos en otro artículo, la propiedad horizontal reviste una gran importancia en nuestra sociedad actual, en tanto que millones de personas viven en edificios separados en inmuebles o locales privados, pero con espacios comunes. Como ya vimos, la propiedad horizontal ostenta un régimen jurídico especial y doble, determinado por: 1) Un derecho singular y exclusivo de propiedad sobre los inmuebles particulares; 2) Un derecho de copropiedad sobre los restantes elementos, pertenencias y servicios comunes del inmueble.

En esta ocasión vamos a desarrollar brevemente el régimen jurídico de los propietarios, que comprende un conjunto de derechos y obligaciones inherentes a este título legal.

Vamos a distinguir a su vez los derechos y obligaciones correspondientes a los elementos privativos por un lado, y el conjunto de derechos y obligaciones relativos a los elementos comunes por otro lado.

Derechos y obligaciones de los elementos comunes.

El titular ostenta principalmente dos derechos en lo que se refiere a los elementos comunes.

En primer lugar, los titulares del derecho de propiedad horizontal poseen un derecho de copropiedad sobre los elementos comunes, que es proporcional a la cuota de participación en los mismos que corresponden a su bien privativo.

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En segundo lugar, ostentan un derecho a usar y disfrutar de dichos bienes, conforme a su naturaleza.

Como vemos, existe un derecho de copropiedad, y un derecho de uso y disfrute.

Sin embargo, es válida la atribución en exclusiva a un copropietario prevista en los Estatutos de la comunidad a un copropietario determinado respecto de un bien común. Esto suele suceder con los patios interiores en los pisos de la planta baja o planta primera, que pueden constituir un elemento común de luces de todo  el edificio; así también sucede con las terrazas en los áticos, que pueden ser respecto del inmueble las cubiertas del edificio.

En cuanto a las obligaciones, existen básicamente tres que vamos a describir a continuación.

En primer lugar, nos debemos referir a la obligación económica de mantenimiento de la comunidad, en función de su cuota de participación y de lo dispuesto en los Estatutos. El titular deberá contribuir al pago de los gastos generales, servicios, tributos, cargas y responsabilidades comunes. Además, el inmueble particular está afecto al pago de dichos gastos del último año, así como de la parte vencida de la anualidad corriente, cualquiera que fuera su propietario actual y el título de su adquisición; siendo este crédito de tipo preferente a favor de la comunidad de propietarios.

Siguiendo con lo indicado en el párrafo anterior, en caso de venta del inmueble particular, en la Escritura notarial deberá el vendedor declarar hallarse al corriente en el pago de los gastos o, en su caso, expresar los que adeude. Para ello deberá aportar certificación emitida por el Administrador de la finca sobre el estado de deudas con la comunidad sin el cual el Notario no podrá autorizar la Escritura, salvo renuncia expresa del adquirente.

Por otro lado hay que indicar que la no utilización de un servicio no exime del cumplimiento de las obligaciones correspondientes, salvo que así se disponga expresamente en los Estatutos.

Igualmente, el propietario debe contribuir económicamente y con arreglo a su respectiva cuota de participación a dotación del fondo de reserva destinadas a las obras de conservación y reparación de la finca. Dicho fondo en ningún caso podrá ser inferior al 5% de su último presupuesto ordinario.

En segundo lugar el propietario está obligado a cumplir y respetar las normas de derecho necesario, así como las normas voluntarias establecidas en los Estatutos o reglamento de la comunidad.

Por último, en tercer lugar existe una obligación para el propietario de comunicar al Secretario de la comunidad su domicilio en territorio español, a efectos de citaciones y notificaciones de la comunidad.  En su defecto, le serán de aplicación las comunicaciones en el piso o local de su titularidad, o bien de no resultar ello posible, en el tablón de anuncios o lugar visible equivalente.

Derechos y obligaciones de los elementos privativos.

 El titular ostenta en primer lugar sobre el bien privativo un derecho de propiedad singular, exclusivo sobre el piso o local, así como sobre los anejos de los mismos. Equivalente al derecho de propiedad ordinaria sobre cualquier otro bien que no estuviese en régimen de propiedad horizontal. Y de manera añadida ostenta un derecho de uso y disfrute de dicho bien.

Por otro lado, se otorga al titular un derecho de disposición sobre el bien, con la limitación de que no se pueden separar los elementos que integran la propiedad horizontal, ni transmitir las obligaciones derivadas del régimen de propiedad horizontal. Así por tanto, puede por ejemplo hipotecar el inmueble, extendiendo la hipoteca a los anejos y cuota sobre elementos comunes que corresponden al inmueble.

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En tercer lugar, existe un derecho a efectuar obras en su inmueble, siempre que no afecten a los elementos comunes o a la seguridad de la estructura del edificio. Tampoco podrán afectar a la fachada ni a la estética del edificio. De ninguna manera podrán perjudicar a otros propietarios, y se deberán comunicar previamente al representante de la comunidad.

De igual forma el titular puede dividir, agrupar, agregar o segregar su inmueble privativo, siempre que obtenga previa autorización por unanimidad de la Junta de Propietarios de la comunidad, fijando nuevas cuotas de participación de los inmuebles resultantes.

En cuarto lugar, existen una serie de derechos sociales a favor del propietario:

  1. Intervenir en las juntas, ejerciendo el derecho de voto y oponerse a sus acuerdos.
  2. Elegir, revocar y ser nombrado Presidente u otros cargos.

 

Y en lo que respecta a las obligaciones, hay que indicar primero la obligación de conservar en buen estado el inmueble privativo, para que no se deriven perjuicios a la comunidad, resarciendo en su caso por los daños ocasionados.

Como segunda obligación debemos citar la de respetar las instalacionoes generales incluidas en su inmueble (como terrazas o patios). Igualmente debe observarse la debida diligencia en el uso del inmueble en relación con el resto de propietarios.

En tercer lugar, debe consentir en su inmueble las reparaciones o servidumbres necesarias para el edificio, permitiendo para ello la entrada en su inmueble.

En cuarto lugar, existen una serie de limitaciones a la propiedad:

  1. No podrá Exigir la división del edificio.
  2. No podrá disponer libremente de los elementos comunes.
  3. No podrá alterar los elementos comunes.
  4. No podrá realizar actividades no permitidas por los Estatutos.

Queda así por tanto expuesto en su totalidad el régimen de obligaciones y derechos que engloba el derecho de propiedad horizontal, tanto en lo referente a los bienes comunes como en lo que relativo a los bienes privativos.

Más información | Nuevos Vecinos  Mundo Jurídico

Imágenes | Pixabay

Elementos comunes y privativos en la Propiedad Horizontal

Tras haber abordado en otros dos artículos precedentes el concepto del derecho de propiedad horizontal, y su título constitutivo, vamos a ver en este breve ensayo el diferente régimen jurídico que corresponde a los bienes comunes y a los bienes privativos, de acuerdo con la Ley de Propiedad Horizontal y resto de normas de aplicación.

Recordemos que la propiedad horizontal es un tipo de propiedad de carácter especial, que se constituye sobre edificios divididos en inmuebles independientes, como pisos, trasteros, garajes, locales comerciales, etc… y que atribuye al titular de cada uno de ellos:

  1.  Un derecho de copropiedad sobre los elementos comunes del inmueble.
  2.  Un derecho singular y exclusivo de propiedad sobre los inmuebles particulares.

Bienes Comunes.

Se trata de aquellas instalaciones o partes del edificio que resultan necesarias o bien son de utilidad para uso y disfrute de todos los propietarios individuales de los pisos, locales y en general inmuebles privados en los que está dividido.

Una definición negativa de las partes comunes sería la de que es común toda parte del edificio que no es privativa.

Como vimos en los anteriores artículos, la propiedad de cada inmueble privativo conlleva un derecho de copropiedad sobre estos bienes comunes.

balloon-940031_960_720Se limita a recoger lo que es normal que sean elementos comunes y no impide que puedan existir en un edificio sujeto a este régimen elementos comunes distintos de los contemplados en el mismo, o que algunos de tales elementos puedan configurarse como privativos, si así lo recoge el título constitutivo.

El artículo 396 del Código Civil enumera a modo ilustrativo los siguientes elementos comunes: el suelo, vuelo, cimentaciones y cubiertas; elementos estructurales y entre ellos los pilares, vigas, forjados y muros de carga; las fachadas, con los revestimientos exteriores de terrazas, balcones y ventanas, incluyendo su imagen o configuración, los elemento de cierre que las conforman y sus revestimientos exteriores; el portal, las escaleras, porterías, corredores, pasos, muros, fosos, patios, pozos y los recintos destinados a ascensores, depósitos, contadores, telefonías o a otros servicios o instalaciones comunes, incluso aquéllos que fueren de uso privativo; los ascensores y las instalaciones, conducciones y canalizaciones para el desagüe y para el suministro de agua, gas o electricidad, incluso las de aprovechamiento de energía solar; las de agua caliente sanitaria, calefacción, aire acondicionado, ventilación o evacuación de humos; las de detección y prevención de incendios; las de portero electrónico y otras de seguridad del edificio, así como las de antenas colectivas y demás instalaciones para los servicios audiovisuales o de telecomunicación, todas ellas hasta la entrada al espacio privativo; las servidumbres y cualesquiera otros elementos materiales o jurídicos que por su naturaleza o destino resulten indivisibles.

Por otro lado, podemos diferenciar entre:

  • Elementos comunes esenciales o por naturaleza. Son inherentes a la común propiedad y no se pueden separar del derecho de propiedad privativo. Por ejemplo el pasillo o las escaleras comunes.
  • Elementos comunes accidentales o por destino. Se trata de partes del edificio que podrían tener un uso privativo, como un piso o local, pero se destinan a servir como elemento común a la comunidad. Por ejemplo, un local para establecer un gimnasio para uso de los propietarios. Se determinan en el título constitutivo. Y se puede ejercer “a posteriori” la desafección de dichos bienes, para convertirlos en privativos, si bien se debe establecer la correspondiente cuota de participación, con la consiguiente reducción de las de los demás pisos o locales.

 Elementos privativos

De manera opuesta a los elementos privativos, se caracterizan por su propiedad, uso y disfrute de un titular privado.

Conforme a lo dispuesto en la Ley de Propiedad Horizontal, debe tratarse de un espacio suficientemente delimitado y susceptible de aprovechamiento independiente, con los elementos arquitectónicos e instalaciones de todas clases, aparentes o no, que estén comprendidos dentro de sus límites y sirvan exclusivamente al propietario, así como los anejos.

Podemos diferenciar:

  • Elementos privativos propiamente dichos: pisos, locales comerciales, viviendas, garajes y trasteros, con su correspondiente cuota de participación.
  • Anejos: partes de un edificio susceptibles de aprovechamiento independiente, pero que son accesorios de un piso o local del que son inseparables. La Ley cita a modo de ejemplo la buhardilla y el sótano.

Conforme vimos antes, los elementos privativos pueden convertirse en comunes, que al incidir en el título constitutivo, requiere unanimidad de todos los propietarios, así como modificación de cuotas del resto de inmuebles privativos.

El título constitutivo en propiedad horizontal

Como vimos en otro artículo, la propiedad horizontal reviste una gran importancia en nuestro mundo jurídico actual, dado que millones de personas viven en edificios separados en inmuebles o locales privados, pero con espacios comunes. En aquella ocasión tratamos su concepto, evolución y naturaleza jurídica, resumidamente especial y doble: 1) Un derecho singular y exclusivo de propiedad sobre los inmuebles particulares; 2) Un derecho de copropiedad sobre los restantes elementos, pertenencias y servicios comunes del inmueble.

En este artículo vamos a ver cómo nace y se constituye el derecho de propiedad horizontal, que requiere de unos elementos objetivos y subjetivos para su válida constitución.

Título Constitutivo.

Se trata del documento que determina el contenido jurídico de la comunidad de propietarios en régimen de propiedad horizontal, y debe contener:

  • Los diferentes inmuebles individuales en los que se divide el edificio: viviendas, pisos, garajes, trasteros y locales comerciales, por lo general.
  • La cuota de participación que corresponde a cada inmueble particular sobre el edificio en su conjunto.
  • Las partes del edificio que son comunes a todos los propietarios individuales: servicios e instalaciones comunes.
  • Las servidumbres que corresponden a cada inmueble particular a favor de la comunidad o a favor de otros inmuebles. O bien servidumbres de zonas comunes a favor de uno o varios inmuebles particulares.
  • Las normas estatutarias por las que se rige la comunidad de propietarios en régimen de propiedad horizontal.

Elementos formales.

La forma documental que suele revestir el título constitutivo es la de Escritura Pública notarial, suele otorgarse por el promotor del edificio (que puede coincidir con su constructor) e igualmente lo habitual es que se inscriba en el Registro de la Propiedad.

Además de la Escritura Pública, que suele ser el medio ordinario, según la legislación en vigor pueden ser también documentos formales de constitución de la propiedad horizontal una resolución judicial, un laudo arbitral, la decisión judicial y una certificación librada por el funcionario al cargo de la administración del edificio. Así también cabrían como documentos formales de constitución un documento de donación, y uno de división de cosa común.

street-4268476__340Finalmente, cabe que se constituya en un documento de testamento, de forma directa por haberlo determinado expresamente el testador, o de forma indirecta dejando indicadas las bases necesarias para que el contador-partidor lo realice.

Su inscripción en el Registro de la Propiedad, en todos los casos, está determinada por lo previsto en la Ley Hipotecaria y en la Ley de Propiedad Horizontal.

La modificación del título constitutivo sigue el mismo régimen que su constitución.

Es posible no obstante que exista una propiedad horizontal sin que se haya otorgado título constitutivo. Esto es lo que se conoce como propiedad horizontal de hecho, y le son de aplicación las normas legales referentes a la propiedad horizontal. Ello es así porque legalmente no es un requisito necesario el título constitutivo, si bien podemos afirmar que en la mayor parte de los casos existe dicho título, lo cual jurídicamente reviste mayor seguridad para los propietarios.

 

Elementos objetivos.

Es necesario que el título contenga en primer lugar la suficiente descripción del inmueble en su conjunto, instalaciones y servicios comunes.

En segundo lugar, deberá contener la descripción de cada inmueble individual (vivienda, local, garaje o trastero) al cual en la práctica se le asigna un número correlativo para su correcta identificación. En esta descripción de cada inmueble particular se suele indicar sus metros cuadrados de extensión, sus linderos, en qué planta del edificio se encuentran, y los anejos que le corresponden, como suele suceder con los garajes y trasteros.

El tercer elemento objetivo es la cuota participativa que se asigna a cada inmueble particular. Dicha cuota determina la participación en las cargas de la comunidad y del mantenimiento de los elementos comunes. Se suele expresar en porcentaje con centésimas.

Elementos subjetivos.

La persona que otorga el título constitutivo de propiedad horizontal suele ser por lo general el promotor de la obra del edificio destinado a venderse por inmuebles separados de pisos, viviendas o locales comerciales (y que puede coincidir o no con el constructor).

Así también, si el edificio ya construido tiene un único propietario, pero se encuentra dividido en inmuebles susceptibles de venderse de manera individual, puede igualmente otorgar el título constitutivo de propiedad horizontal.

building-2545498__340Cuando el promotor ha vendido ya varios de los inmuebles individuales del edificio, sin que se haya otorgado título constitutivo de propiedad horizontal, o lo han hecho, pero en documento privado, pueden de común acuerdo otorgar título.

En última instancia, si el promotor ha vendido todos los inmuebles individuales, pero no se otorgó título constitutivo en ningún momento, los propietarios pueden hacerlo tanto de común acuerdo, como acudir a un proceso arbitral o judicial si no existiese dicho acuerdo.

Por otro lado, en el caso de los copropietarios de una cosa común, cuando se trate de un edificio cuyas características se ajusten a la propiedad horizontal, a petición de cualquiera de los comuneros se puede constituir propiedad horizontal. En este proceso se realizará una división de la cosa común, por adjudicación de los inmuebles separados (pisos, viviendas, locales, etc..) a los copropietarios.

Finalmente, el causante en el testamento, o el donante en el caso de la donación, serían las personas que otorgarían el título constitutivo de la propiedad horizontal en su caso.

Más información |  WokterKluvers  Comunidad Horizontal

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