Reflexión contra el aborto

Hace unas semanas estuve cenando con un grupo de buenos amigos, y mientras conversaba concretamente con dos de ellos sobre temas recientes de la política española surgió la cuestión siempre polémica del aborto. Me sorprendió que ambos, siendo uno más bien cercano al PSOE y otro más bien cercano al PP, estaban completamente de acuerdo en la defensa del aborto.

Me recordó las palabras de Monseñor José Ignacio Munilla, actual Obispo de San Sebastián (España) que muchas veces ha declarado que hoy en día izquierda y derecha están de acuerdo en la mayor parte de temas, teniendo ambos enfrente las más de las veces los principios cristianos. Me recordó también a F.V. Hayek, premio Nobel de Economía, cuando dedicaba su libro “Camino de Servidumbre” <<a los socialistas de todos los partidos>> porque los tradicionales partidos de izquierdas y derechas defienden hoy en día unos mismos principios socialistas.

El argumento central de mi amigo que está más cercano al PSOE era que la legalidad del aborto es necesaria porque permite salvar aquellas situaciones en las que una mujer ha quedado embarazada en una violación, poniendo el ejemplo de que resultaría injusto obligar a tener al bebé a una mujer joven víctima de un delito sexual.

Mientras que el argumento central de mi amigo que está más cercano al PP era que la legalidad del aborto es necesaria para salvaguardar la libertad de los padres cuando el embarazo no deseado sucede en personas que no son capaces de asumir la responsabilidad inherente a tener al bebé, poniendo el ejemplo de que resultaría injusto que una joven quinceañera que se queda embarazada “por error” no pueda abortar.

En ambos casos se trata de argumentos que podemos denominar “tradicionales” por parte de los defensores del aborto. El tercer argumento clásico, que no salió en aquella conversación, es el referido a la necesidad de que las madres puedan abortar cuando el feto presenta riesgos de nacer con malformación.

En todos los casos no obstante el denominador común es lo que se olvida en los argumentos, es decir, la vida del bebé objeto de aborto.

La vida como derecho fundamental.

Así, en primer lugar cabe señalar que la premisa básica y fundamental sobre la que deben construirse todas las argumentaciones sobre el aborto es la de que una persona humana lo es desde su concepción.

Es ésta una realidad empírica, racional y científica de carácter incuestionable: la vida de una persona comienza con la fecundación del óvulo por parte del espermatozoide. A partir de dicho momento, y si no se sucede ningún incidente, el feto se va desarrollando hasta el día del nacimiento. Y después seguirá creciendo y desarrollándose hasta el fallecimiento de la persona. Esta es la realidad como digo incuestionable de todos nosotros como personas humanas.

Por ello, el aborto natural supone el fallecimiento de un ser humano por causas naturales. Equivalente a lo que podía ser la muerte de la persona en cualquier otro momento de su vida, ya tenga 20 años o ya tenga 80 años.

Mientras que el aborto provocado supone un asesinato, similar por tanto a que a dicha persona en vez de asesinarla con 3 o 5 meses la asesinasen a los 20 años o a los 80 años.

La vida en el centro.

Cuando tenemos clara la premisa fundamental de que el feto es un estado más del ser humano, como lo pueda ser la infancia, la juventud o la vejez, y siendo ello algo incuestionable, no seremos victimas del mayor error de los pro-abortistas, que reside precisamente en no tener en cuenta la vida del bebé a la que se pone fin de forma premeditada.

Según lo previsto en todos los ordenamientos jurídicos nacionales e internacionales en los países desarrollados, la vida es un derecho absoluto que no cabe cuestionar. El que quita a otra persona la vida comete un delito de elevada gravedad, denominado homicidio o asesinato.

La responsabilidad.

De ninguna forma la libertad, otro de los grandes principios jurídicos occidentales, puede superponerse la vida. La libertad de una persona no ampara quitar la vida a otra persona. Por ello, no resulta legítimo alegar que la libertad de la madre ampara el homicidio o asesinato del bebé.

No es solo que la libertad no ampare el asesinato, sino que además en el caso de la madre existe una especial responsabilidad de proteger y salvaguardar la vida de su hijo, por lo que su delito se vuelve aún más grave. Es lo que en Derecho penal se conoce como agravante por parentesco.

Pero esta responsabilidad no es solo de la madre, sino que por supuesto se hace extensible a ambos progenitores, la madre y el padre. Y afectaría también por extensión a familiares u otras personas que intervengan en el aborto.

Desde luego, los profesionales médicos y clínicos que participan en el asesinato del feto son responsables igualmente del asesinato, cuando establecemos la correcta premisa de que dicho feto es una persona humana.

Respuesta a mi amigo de Derechas.

Así por tanto, de mis dos amigos inmersos en la charla que citaba al inicio, puedo ya responder en este párrafo a mi amigo más afín al PP, y es que si dos jóvenes han utilizado su libertad para mantener relaciones sexuales, deben asumir como acto de dicha libertad la responsabilidad de cuidar al hijo al cuál han dado origen en su encuentro sexual.

No puede existir libertad sin responsabilidad, pues precisamente los límites de la libertad son las libertades del resto de personas, y la libertad del hijo que han concebido ampara por supuesto su integridad física, es decir, su derecho a la vida.

Respuesta a mi amigo de Izquierdas.

En lo referente a mi amigo más afín al PSOE, recordemos que su argumento pasaba por ejemplificar la necesidad de permitir abortar a una joven violada por un malvado agresor.

Lo primero que hay que decir es que matar al bebé que haya podido concebirse en una relación sexual no consentida no es el remedio a dicho delito. Matar al bebé no cambiará lo sucedido, ni tampoco servirá para sancionar la conducta del padre.

La vida de ese bebé es independiente de la vida de su padre, los hijos no pueden ser sancionados por las conductas punibles de sus progenitores. Nadie se plantearía asesinar a los hijos de un delincuente, por lo que tampoco podemos plantear a los hijos concebidos y que van a nacer.

Por supuesto, si la madre no acepta al bebé por lo sucedido, podrá darlo en adopción a las instituciones que correspondan; si bien es posible que no lo haga y cuide de su hijo sacándolo adelante.

Dicho esto, hay que destacar en este punto que las posibilidades de que se conciba a un hijo durante una violación son más bien remotas. Mientras que siempre ha sido un argumento muy utilizado por parte de los defensores del aborto, la realidad es que este tipo de delitos sexuales no suelen dejar embarazada a la víctima.

En las estadísticas oficiales de abortos de los gobiernos occidentales se ha dejado de incluir el detalle del porcentaje de abortos por causa de violación, entendiéndose que entra en la categoría genérica de “otros” que utilizan los institutos estadísticos. Esto ya nos da una pista de que realmente de trata de un porcentaje ínfimo que los gobiernos no quieren publicar para no quedarse sin argumentos.

Esto mismo sucede hoy en día en las estadísticas oficiales de aborto del Gobierno de España, no se publican los abortos donde la madre declara que lo solicita por haber sido víctima de una violación. Pero entre 2002 y 2010 que dicho dato sí se publicaba, los abortos por esta causa eran en torno al 0,02% del total de abortos. Es decir, había una media de 100.000 abortos al año en España, de los cuales unos 20 de media eran por este motivo. Como vemos, totalmente residual.

Pero es que además en el último estudio al respecto publicado en Estados Unidos resulta que el total de embarazos sucedidos por violación era del 0,6% sobre el total de violaciones. Es decir, solo en casos muy residuales la víctima queda embarazada durante una agresión. En otro estudio realizado igualmente en Estados Unidos, en una serie de 3,500 violaciones en 10 años en el Hospital San Pablo de Minneapolis, no hubo un solo caso de embarazo.

No resulta difícil entenderlo, dado que durante este tipo de actos el estrés del cuerpo de la mujer crea lo que se denomina “infertilidad natural” impidiendo la concepción. Además, el estrés post-traumático crea lo que se denomina “infertilidad temporal” y durante los meses siguientes a la violación el ciclo hormonal se desregula quedando infértil por lo general la víctima hasta pasado un tiempo.

¿Para qué sirve el aborto en realidad?

La mayor parte de los 100.000 abortos de media que se realizan cada año en España vienen motivados por la probabilidad de que el bebé nazca con algún defecto, o con síndrome de Down. Es decir, estamos asistiendo a un genocidio de las personas con síndrome de Down.

Según estudios recientes, casi el 100% de las mujeres que saben que van a tener un bebé con síndrome de Down solicitan el aborto. En los países occidentales ya apenas hay personas con este síndrome. Según el mismo estudio, de la Fundación Down España, en la mayor parte de los casos en los que nace hoy en día un niño con síndrome de Down ello es debido a que la madre no se realizó la oportuna prueba, o bien que falló el diagnóstico de la misma.

Conforme publicaba el año pasado el periódico El País (16 feb 2018) los datos apuntan a que dentro de 15 años no existirán personas con síndrome de Down en España.

Los fetos que tienen probabilidades de nacer con otro defecto son también objeto de aborto por parte de las madres en la mayor parte de las ocasiones. Aquí cabe indicar que las pruebas prenatales no son determinantes, y que el bebé puede luego nacer bien, dado que el diagnóstico no implica un 100% de probabilidad la mayor parte de las veces.

Esto supone un genocidio en toda regla para niños con disfunción y con síndrome de Down. Desde mi punto de vista es absolutamente inhumano ejecutar a los bebés por su disfunción, es más, sus padres y la sociedad tendrían que acogerlos y cuidarlos de forma especial. Sin embargo, se están les está ejecutando con ayuda de la Ley.

Todo ello me recuerda que la Alemania Nazi de Hitler fue el primer país de Occidente en legalizar la eutanasia, es decir, el asesinato de personas por motivos “eugenésicos”. Bajo esta legislación se asesinó “legalmente” a miles de personas con discapacidades y con síndrome de Down.

Parece que los progresistas españoles que admiran películas de jóvenes discapacitados (de moda en los Goya) no tienen ningún reparo en apoyar una legislación que permite, como en el caso nazi, asesinar legalmente a los bebés con discapacidades.

 

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El tipo de ordenes en Bolsa

Existe un gran interés por parte de los pequeños ahorradores en acceder al mercado bursátil, para poder invertir en las grandes empresas y diversificar su cartera de inversión.  Pero resulta conveniente entender correctamente cómo funcionan las órdenes de compra y venta en la Bolsa antes de acudir al mercado de valores, ya que el precio de compra o venta del activo puede variar de forma sustancial según el tipo de orden, y dicha variación afectará por supuesto al rendimiento final de la inversión.

¿Qué tipo de mercado es La Bolsa?

Lo primero que tenemos que saber para entender correctamente cómo funciona la Bolsa de Valores es los diferentes tipos de negociación en base a los cuáles se puede organizar un mercado de compraventa de valores financieros:

  1. Transacciones Bilaterales: respondería al tipo más básico, donde un vendedor oferta el activo a un precio determinado, y aquél comprador que está conforme con dicho precio de venta lo adquiere.
  2. Subasta: aunque se puede organizar de diferentes formas, por lo general la subasta consiste en que el vendedor pone un precio mínimo de venta, y a partir del mismo los compradores interesados pujan al alza sobre dicho mínimo, adjudicándose el bien finalmente aquel comprador que mayor precio oferta en la subasta.
  3. Mercado continuo: Existe un agente intermediario, organizador del mercado, que recibe los precios de venta de los propietarios de los activos, y las cantidades a la venta. A la par, recibe las órdenes de compra de los compradores interesados, por la cantidad de activos que demanda cada uno así como el precio al que están dispuestos a comprarlo. Actúa como contrapartida para vendedores y compradores, y casa según las reglas establecidas las órdenes de compra y venta, para determinar las transacciones.

En el caso de la Bolsa, su funcionamiento es de Mercado Continuo, salvo en el momento de la apertura y cierre, donde realiza un procedimiento de Subasta para determinar los precios de apertura y cierre de cada activo.

Así por lo tanto, las órdenes de compra y venta se van anotando por el organismo de mercado en el libro de Órdenes, anotando el tipo de orden, la cantidad de activos que se compran o venden, el precio y las condiciones de la misma. Y se van liquidando dichas órdenes a lo largo de la sesión.

laptopTambién cabe mencionar que hacemos aquí referencia al mercado de órdenes, ya que en el Sistema de Interconexión Bursátil Español (SIBE) existen además otras dos modalidades: un mercado de bloques (para la negociación de grandes cantidades de activos) y un mercado de operaciones especiales (que se ejecuta con el mercado cerrado y para operaciones determinadas).

Igualmente tratamos aquí la denominada modalidad principal de SIBE, que tiene lugar de lunes a viernes, con un periodo de “mercado abierto” desde las 9:00 hasta las 17:30 h. La subasta de apertura es de 8:30 h a 9 h, y la de cierre de 17:30 h a 17:35 h. Al margen de la modalidad principal existe una modalidad fixing, que se realiza por subasta para valores poco líquidos dos veces al día.

¿Cuántos precios tiene un activo financiero?

Aunque el mercado determina un precio de cotización para el activo, la realidad es que los activos siempre tienen dos precios:

  1. Bid: Se trata del precio de la oferta. Es el precio mínimo de venta. Entre todas las órdenes de venta recibidas, el precio mínimo de todas ellas para una cantidad de activos determinada es el que establece el precio Bid en cada momento en el mercado.
  2. Ask: Se trata del precio de la demanda. Es el precio máximo de compra. Entre todas las órdenes de compra recibidas, el precio máximo de todas ellas para una cantidad de activos determinada es el que establece el precio Ask en cada momento en el mercado.

Así, si vamos a comprar tenemos que fijarnos en el precio Bid, porque es el precio al cuál podríamos cruzar nuestra orden de compra con cierre inmediato.

Mientras que si vamos a vender tendríamos que fijarnos en el precio Ask, porque es el precio al cuál podríamos cruzar nuestra orden de venta con cierre inmediato.

El diferencial entre el Bid y el Ask determina la volatilidad de un activo:

  1. Una horquilla muy amplia entre el Bid y el Ask implica una gran dificultad de que se crucen órdenes de compra y de venta en el mercado. Esto determina que el activo tiene muy poca liquidez.
    1. Por ejemplo, si las acciones de la empresa Aura S.A. tienen un precio Bid de 100 € y un precio Ask de 30 €, significa en la práctica que si compro “a mercado” una acción la compraré a 100 € y si la vendo “a mercado” unos minutos después la estaré vendiendo a 30 €.
  2. Una horquilla muy estrecha entre el Bid y el Ask implica una gran facilidad de que se crucen órdenes de compra y de venta en el mercado. Esto determina que el activo goza de gran liquidez.
    1. Por ejemplo, si las acciones de la empresa Beta S.A. tienen un precio Bid de 100 € y un precio Ask de 99 €, significa en la práctica que si compro “a mercado” una acción la compraré a 100 € y si la vendo “a mercado” unos minutos después la estaré vendiendo a 99 €.

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¿Qué tipo de órdenes puedo poner en la Bolsa?

Existen tres tipos de órdenes de compra o venta que se pueden poner en Bolsa:

  1. De mercado: se introduce la orden por un volumen de activos determinada, al precio Bid en caso de compra y al precio Ask en caso de venta. Es decir, la orden de compra “a mercado” se ejecutará por el precio más bajo de venta en ese momento, mientras que la orden de venta “a mercado” se ejecutará al precio más alto de compra en ese momento. Si no hay una orden en contrapartida con volumen suficiente como para que se pueda ejecutar la orden de mercado en su totalidad, se ejecutará ésta de forma parcial y sucesiva, hasta alcanzar la totalidad del volumen de activos de la orden a los sucesivos precios escalados de las órdenes de contrapartida. Así por tanto el precio final será el precio ponderado de las diferentes órdenes casadas de forma escalonada.
  2. Por lo mejor: se introduce la orden por un volumen determinado y sin precio, pero a diferencia de la orden “a mercado” se ejecuta solo por el mejor precio Bid en el caso de la orden de compra, y por el mejor precio Ask en el caso de la orden de venta. Si no se cubre la totalidad de la cantidad de la orden, se ejecuta parcialmente y el resto de la orden queda retenida a dicho precio. Esta última es la diferencia con la orden “a mercado”, dado que el precio para el total siempre será el mejor, y no la ponderación de los diferentes precios Bid y Ask a los que se irían ejecutando las ordenes parciales en el caso de la orden “a mercado”.
  3. Limitada: se introduce la orden con un precio máximo de compra, o bien con un precio mínimo de venta.Por lo que en el caso de la orden de compra limitada se ejecuta cuando encuentra contrapartida al precio máximo marcado o inferior, mientras que en el caso de la orden de venta limitada se ejecuta cuando encuentra contrapartida al precio mínimo marcado o superior.

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¿Qué tipo de condiciones se pueden poner en las órdenes?

En los diferentes tipos de órdenes admitidas en Bolsa, se pueden establecer las siguientes condiciones:

  1. Volumen mínimo: Al entrar la orden, de no ejecutarse por un volumen mínimo se rechazaría.Así, el ordenante condiciona la ejecución por el precio determinado a que se cruce por un volumen mínimo necesariamente.
  2. Todo o nada: el volumen mínimo es la totalidad del volumen de acciones de la orden de compra o venta. Así, si no se ejecuta por la totalidad al precio determinado, se rechazaría.
  3. Ejecutar o anular: La parte no ejecutada se elimina. Así, el ordenante compra o vende solo al precio estipulado, aunque no consiga todo el volumen de la orden.
  4. Volumen oculto: Se introducen permitiendo mostrar únicamente en el sistema una parte del volumen total de la orden. Una vez ejecutada esta parte, el resto va saliendo al mercado en paquetes del mismo volumen que el primer paquete. Esto permite al ordenante no mostrar al mercado el total de su interés de compra o venta cuando se trata de un volumen elevado, a fin de que no se altere el precio por ello.

Así por tanto, la clase de órdenes posibles en Bolsa es el resultado de la posible combinatoria entre el tipo de orden (de mercado; por lo mejor; limitada) y el tipo de condición o condiciones que se le incluyan (volumen mínimo; todo o nada; ejecutar o anular; volumen oculto).

¿Cómo se determina el valor de cotización de las acciones?

Las órdenes de compra y venta van acumulándose en el libro de órdenes hasta que se cruzan y ejecutan. Este valor al que se cruzan determina el valor de cotización en cada momento.

Durante las sesiones, entre las 9:00 h a 17:30 h las órdenes se acumulan en el libro según se reciben, y se ejecutan cada minuto. Si no hay coincidencia, permanece como cotización o precio de mercado el último precio al que se cruzaron órdenes de compraventa.

Entre las 17:30 h y las 17:35 h las órdenes se acumulan y se produce a la finalización de este período de 5 minutos la denominada “subasta de cierre”, donde se determina el precio final de la sesión, que viene dado por aquel precio al cuál se cruza un mayor número de órdenes. Este precio quedará publicado como precio de cotización hasta la siguiente sesión.

Entre las 8:30 h y las 9:00 h se produce la denominada “subasta de apertura”, donde se determina el precio inicial de la sesión. En este período se reciben órdenes de compra y venta que se van acumulando, con un cierre aleatorio para evitar manipulaciones (poniendo órdenes de gran volumen y precio distante del de cierre del día anterior, que luego se anulen). Una vez terminado este período se fija un precio de equilibrio mediante un algoritmo que tiene en cuenta todas las órdenes. Este es el precio de apertura de la sesión.