Funcionamiento del sistema d’Hondt en España con un ejemplo

El Congreso representa a todo el pueblo español en su conjunto y está constituido por 350 diputados, siendo la circunscripción electoral la provincia. Hay un mínimo de 2 diputados por provincia por lo que dado que existen 50 provincias en España esto hace un total de 100 diputados. Así también hay 1 diputado por la ciudad autónoma de Ceuta y 1 diputado por parte de la ciudad autónoma de Melilla. Los 248 diputados restantes se distribuyen en función de la población de derecho de cada provincia.

En las elecciones al Congreso se presentan por cada partido listas electorales cerradas, y los diputados representan a todo el pueblo español, no solo a la provincia en la que resultan electos.

Para el reparto de escaños se utiliza por parte de nuestra legislación electoral el conocido como Sistema d’Hondt a fin de distribuir los votos que obtiene cada lista en cada provincia.

Este sistema asigna una representación proporcional a cada lista electoral en función de los votos obtenidos y del número de escaños correspondientes a la circunscripción. Dicha asignación se realiza mediante un método de cocientes o promedio mayor que parte de la premisa de que los escaños se van asignando de forma secuencial a cada lista.

Veamos un ejemplo de asignación con los datos de la provincia de Albacete, a la cuál le corresponden un mínimo de 2 diputados, más otros 2 por su población de derecho.

El número de votos se distribuye de la siguiente forma por cada lista electoral.

Lista Votos Porcentaje
PP 89.564 40,93%
PSOE 59.461 27,17%
UNIDOS PODEMOS 33.301 15,22%
C’s 31.883 14,57%
PACMA 1.973 0,90%
UPyD 429 0,20%
RECORTES CERO-GRUPO VERDE 316 0,14%
FE de las JONS 254 0,12%
PCPE 233 0,10%
Total 217.414

 

En primer lugar hay que destacar que aquellas litas que no han logrado el mínimo del 3% no participan en la distribución de escaños.

En segundo lugar, se realiza la división por cocientes. Dado que hay 4 escaños se dividen los votos de todas las listas en cuatro cocientes: primero entre 1, luego entre 2, luego entre 3 y luego entre 4.

 

 

Cocientes/Votos PP PSOE Unidos Podemos Ciudadanos
          89.564           59.461           33.301           31.883
1           89.564           59.461           33.301           31.883
2           44.782           29.731           16.651           15.942
3           14.927             9.910             5.550             5.314
4             3.732             2.478             1.388             1.328

 

Con la regla d´Hondt el reparto de los escaños quedaría como sigue:

Escaño Votos por cociente Partido
Escaño 1                      89.564 PP
Escaño 2                      59.461 PSOE
Escaño 3                      44.782 PP
Escaño 4                      33.301 Unidos Podemos

 

Este sistema fue ideado por el jurista belga Victor d’Hondt en 1878, y como anticipábamos sigue una lógica secuencial: cuando los votos del primer cociente han reportado el primer escaño al PP, en el segundo cociente el número de votos más alto lo tiene la lista del PSOE, por lo que le otorga el escaño número dos, y se sigue iterando de esta forma hasta asignar todos los escaños.

Una de las grandes críticas que se realizan a este sistema de reparto es que el porcentaje de escaños no se corresponde con el porcentaje de votos obtenidos por cada lista. Como podemos ver en la siguiente tabla, solo en el caso de la segunda lista más votada el porcentaje de escaños está en línea con el porcentaje de votos obtenidos, mientras que las otras dos listas están sobreponderadas en escaños respecto de votos, y la lista de ciudadanos se queda sin escaños a pesar de haber obtenido prácticamente el mismo porcentaje de votos que Unidos Podemos.

Lista Porcentaje de Votos Porcentaje de Escaños
PP 40,93% 50%
PSOE 27,17% 25%
UNIDOS PODEMOS 15,22% 25%
Ciudadanos 14,57% 0,00%
PACMA 0,90% 0,00%
UPyD 0,20% 0,00%
RECORTES CERO-GRUPO VERDE 0,14% 0,00%
FE de las JONS 0,12% 0,00%
PCPE 0,10% 0,00%

 


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La diferencia entre el hecho jurídico, el acto jurídico y el negocio jurídico

Tres de los conceptos fundamentales sobre los que se asienta el Derecho Civil son el hecho jurídico, el acto jurídico y el negocio jurídico. Se trata de hechos de la vida, actos de las personas o bien acuerdos entre varias personas a los cuáles el Derecho otorga efectos jurídicos.

Fue Savigny, jurista alemán del s. XIX y padre de la Escuela Histórica del Derecho, quién expuso por primera vez en su obra la teoría del hecho jurídico, siendo el acto y el negocio jurídico variantes del hecho jurídico.

El hecho jurídico.

Para Savigny el hecho jurídico es el acontecimiento del mundo exterior al cual el ordenamiento jurídico atribuye un efecto jurídico determinado: la adquisición, pérdida o modificación de un derecho.

Los hechos jurídicos pueden ser de muy diversa índole, pudiendo clasificarse principalmente en las siguientes categorías:

  • Por su contenido:
    1. Positivos: consistentes en un acontecimiento o suceso.
    2. Negativos: consistentes en la omisión de un suceso o acontecimiento.
  • Por sus efectos jurídicos:
    1. Constitutivos de un derecho.
    2. Modificativos de un derecho.
    3. Extintivos de un derecho.
  • Por su estructura:
    1. Simples: consistentes en un único suceso o acontecimiento.
    2. Complejos: cuando consisten en un conjunto de sucesos o acontecimientos.

Los hechos jurídicos suelen referirse a sucesos naturales o físicos, veamos unos ejemplos para entenderlo:

  • el paso del tiempo puede determinar la adquisición del derecho de propiedad sobre un inmueble a favor de su poseedor de buena fe. Es un hecho positivo (ha pasado el tiempo), y constitutivo (crea un derecho).
  • El paso del tiempo puede igualmente determinar la extinción de un derecho. Así sucede en la prescripción extintiva.
  • El nacimiento de un ser humano determina su consideración como sujeto de derechos.
  • Un terremoto o cualquier otra catástrofe natural puede determinar la activación de un protocolo jurídico público especial, como un estado de alarma.

El acto jurídico.

Si los hechos a los cuáles les otorga el Derecho efectos jurídicos suceden o tienen lugar no por la simple naturaleza, sino por la voluntad humana, a este tipo de hechos se les denomina actos jurídicos.

Se trata de actos realizados por una voluntad consciente y exteriorizada por parte de una persona. Por lo cual aquellos actos no realizados de forma consciente, como podría suceder en un niño o en un enfermo mental, no tienen trascendencia jurídica. Igualmente

Así por tanto estamos ante actos humanos a los que el Derecho reconoce efectos jurídicos, haciendo nacer, modificar o extinguir derechos y obligaciones.

La clasificación de los actos jurídicos a partir de estas premisas se divide entre aquellos que generan efectos positivos y aquellos que generan sanciones:

  • Actos ilícitos: en ellos lo que está legislado en el Derecho positivo es la sanción respecto de su comisión. Se dividen entre:
    1. Ilícito penal: sancionado como delito o falta por las normas de Derecho Penal.
    2. Ilícito civil: sancionado por las normas de Derecho Civil
    3. Ilícito administrativo: sancionado por las normas de Derecho Administrativo o derecho laboral.
  • Actos líticos: generan efectos constitutivos, modificativos o extintivos de obligaciones y derechos. Se dividen entre:
    1. Actos jurídicos en sentido estricto, que generan efectos “ex voluntae”, donde la declaración de voluntad libre y exteriormente expresada determina dichos efectos.
    2. Actos jurídicos “ex lege” donde el efecto concreto es el que determina la ley, independientemente de la voluntad del sujeto que realiza el acto. Diferenciándose a su vez entre:
      1. Actos asemejados a los negocios jurídicos, donde aunque el efecto es el determinado por la ley, la voluntad del sujeto que lo realiza busca voluntariamente dicho efecto. Como por ejemplo la adopción o el reconocimiento de un hijo.
      2. Actos reales, donde el acto busca por parte del sujeto que lo realiza un fin concreto pero el Derecho hace nacer de dicho acto efectos diferenciados. Por ejemplo en el hallazgo de un tesoro el sujeto por ejemplo busca realizar una obra en un inmueble, pero al encontrar el tesoro lo que está legislado es que se genere una propiedad para el Estado y un derecho a su favor de cobrar una indemnización.

El negocio jurídico.

Si los actos jurídicos lícitos “ex voluntae” se realizan por varias personas con la intención de crear, extinguir o regular relaciones que generan entre ellas derechos y obligaciones de forma recíproca, en el marco de lo establecido en el Derecho Positivo, estaríamos antes lo que se denomina negocio jurídico.

Según el tipo de relaciones que regulan podemos diferenciar entre:

  • Negocios patrimoniales, referidos a bienes muebles o inmuebles.
  • Negocios familiares o personales, como el matrimonio.

Según la finalidad podemos diferenciar entre:

  • Negocios gratuitos o de mera liberalidad.
  • Negocios onerosos.

Por su duración pueden ser:

  • De tracto único.
  • De tracto sucesivo.

Resumen.

Así por tanto, como vemos de forma incremental, los hechos que acaecen sin intervención de la voluntad humana pero a los que el Derecho reconoce efectos jurídicos se denominan hechos jurídicos. Mientras que los hechos que se producen por voluntad humana libremente expresada y a los que el Derecho reconoce efectos jurídicos se denominan actos jurídicos. Y finalmente cuando los actos se acuerdan entre varias personas para crear relaciones a las que el Derecho reconoce efectos jurídicos estaríamos antes negocios jurídicos.

A diferencia del hecho jurídico y del acto jurídico, el concepto de negocio jurídico no procede del Derecho romano, sino que se debe a la labor de los juristas del s. XVIII y posteriores, por la Escuela Histórica del Derecho como ya pusimos de relieve al inicio de este artículo.


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¿Se puede usar WhatsApp como medio de prueba en un juicio?

Uno de los principales medios de comunicación de nuestra sociedad moderna es el WhatsApp, con más de 600 millones de usuarios activos en todo el mundo. Y con una especial importancia en nuestro país, donde con más de 11 millones de usuarios activos su uso está mucho más extendido que cualquier otra aplicación de mensajería móvil (a diferencia de otros países donde tienen mayor cuota de mercado aplicaciones como Line, Messenger, Viber, Snapchat o Wechat).

Por lo tanto y como reflejo de esta importancia social, muchas veces surge la cuestión de si una conversación de WhatsApp puede ser aportada como prueba en un juicio.

La respuesta es que sí, que los mensajes de WhatsApp se pueden proponer como prueba en un proceso judicial. El artículo 299 de la Ley 1/2000 de Enjuiciamiento Civil prevé la aceptación de los medios de prueba electrónico. Estos medios electrónicos son medios de reproducción de la palabra, la imagen y el sonido.

Equivaldría por tanto a presentar como prueba la grabación de una conversación telefónica, la grabación de una cámara de vídeo, o bien un mensaje de correo electrónico. A lo que cabe añadir que en estos medios de prueba tendremos siempre dos componentes: el soporte material (en el caso del WhatsApp es el teléfono móvil o la Tablet) y la propia información que contiene el soporte.

Como todo medio de prueba, la presentación de una conversación de WhatsApp (que puede contener texto, imagen y sonido) tendrá que cumplir los requisitos exigidos por la Ley para la válida admisión de las pruebas:

  • Debe de haberse obtenido de forma lícita, respetando los derechos o libertades fundamentales.
  • Se debe haber preservado la cadena de custodia en la obtención y conservación de la prueba.

De ambos puntos se derivan las siguientes consecuencias:

  • Para aceptarse como medio de prueba la conversación de WhatsApp no se pueden haber vulnerad0:
    • el derecho fundamental a la intimidad
    • El derecho fundamental al secreto de las comunicaciones.
  • Igualmente para su válida admisión como prueba se debe poder acreditar la autenticidad de su origen y la integridad del contenido desde su obtención hasta el momento de su presentación en el juicio.

Respeto del primer punto, referente al derecho a la intimidad en la obtención de la prueba y al derecho al secreto de las comunicaciones, la jurisprudencia nos indica que la grabación de una conversación que tiene lugar entre dos personas y que uno de los intervinientes desea conservar a fin de tener constancia fidedigna de lo tratado entre ambos, no supone una invasión de la intimidad.

Sin embargo, en el segundo punto referente a la autenticidad e integridad, encontramos el gran problema para considerar como prueba válida una conversación de WhatsApp.

Y es que resulta imposible demostrar la autenticidad e integridad debido a vulnerabilidades de seguridad de la propia aplicación, que imposibilitan acreditar la cadena de custodia.  Dado que Whatsapp guarda los datos en una base de datos dentro del propio dispositivo móvil, por lo cual cualquiera podría acceder a la misma como usuario administrador y alterar o editar la conversación sin dejar rastro.  

Esto por ejemplo no sucede en los mensajes de email, dado que se almacenan encriptados en un servidor externo y ajeno a los terminales de los usuarios, lo cual permite que su validez como prueba inalterable ostente un mayor grado.

Pero a pesar de que el mensaje de Whatsapp se envía cifrado de un terminal al servidor de la compañía, y del servidor de nuevo se envía cifrado al otro terminal, lo cierto es que no se queda almacenado en los servidores, sino que tras su emisión se borra y queda solo almacenado en el propio terminal.

Por todo ello, una de las partes en un juicio puede proponer como medio de prueba una conversación de WhatsApp, pero la otra parte podrá impugnar la misma principalmente en base a la debilidad señalada respecto de su autenticidad e integridad.


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