La justicia europea y la extraña nulidad de las cláusulas suelo.

Con miles de millones en juego, se avecina en el horizonte cercano un nuevo varapalo a los intereses de los clientes de la banca española afectados por las “cláusulas suelo”.

En 2013 el Tribunal Supremo sentenció la nulidad de estas cláusulas en los contratos de Hipoteca, pero decretó una “rara” nulidad, como ahora veremos. Posteriormente el asunto ha llegado hasta el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, y ahora todo hace pensar que este alto tribunal europeo va a respaldar el criterio de nuestro Tribunal Supremo.

Cláusulas suelo: un tipo de interés mínimo de dudosa legitimidad.

De manera resumida podemos afirmar que la llamada “cláusula suelo” supone pactar un tipo de interés mínimo en el préstamo hipotecario.

En el caso de los préstamos hipotecarios a interés variable, el tipo de interés a pagar por el cliente por el dinero prestado se revisa con una periodicidad determinada (trimestralmente, semestralmente, anualmente, etc…) siendo la suma del tipo de referencia (normalmente Euribor) más un diferencial. Así por ejemplo, en un préstamo hipotecario a interés variable con revisión semestral y diferencia del 2 %, si llegado el día de la revisión el tipo de referencia es el 0,5 % corresponderá aplicar un tipo de interés del 2,5 % durante los siguientes seis meses.

dollar-499481_640¿Qué pasaría en este mismo ejemplo si el contrato de préstamo prescribiese una cláusula por la cual, siempre que llegada la revisión, si el Euribor de referencia está por debajo del 2 % se aplicará un mínimo del 2 %? Pues que en vez de pagar el cliente un 2,5 % tal y como calculamos en el párrafo anterior, pagaría un 4 %. Así pues, durante toda la vida de la hipoteca, siempre que el Euribor estuviese por debajo del 2 % el cliente pagaría un 4 % como tipo mínimo. Para hacernos una idea en términos monetarios, en un préstamo de 150.000 € a 30 años la cuota mensual con un tipo del 4 % sería de 716 € mientras que la cuota mensual sería de 592 €. Es decir, una diferencia de 124 € al mes (1.488 € en un año).

Desde luego, prima en nuestro Derecho civil la libre voluntad de las partes, por cuánto si esta cláusula ha sido pactada y firmada por el cliente sin que medie error, dolo, violencia o intimidación, deberíamos reconocerle toda la legalidad.

Sin embargo, esta cláusula que resulta tan gravosa para los clientes, al no poder aprovechar las bajadas del interés del mercado, a la par que atribuyen a la banca unos ingresos muy holgados sobre dicho tipo de mercado, fue desde la bajada del Euribor objeto de denuncia por muchos clientes.

Y ello porque según alegaban habían firmado sin entender correctamente el grave perjuicio que les suponía este interés mínimo, según hemos expuesto.

Y llegó la nulidad del Supremo.

Si tenemos en cuenta la complejidad del contrato de Hipoteca, que contempla decenas de cláusulas, cuadros de amortización, valores registrales y de responsabilidad, y otros varios aspectos que regularán durante años la relación de préstamo entre el Banco y su cliente, es fácil determinar que se hace necesario un elevado conocimiento financiero y jurídico por parte de un cliente para poder entender de manera plena y cierta el contrato que se está firmando, y sus implicaciones.

building-984075_960_720Así, en su Sentencia del 9 de mayo de 2013 el Tribunal Supremo vino a determinar la nulidad de estas cláusulas, por su falta de transparencia. Indicando el texto de dicha sentencia que <<El conocimiento de una cláusula es un requisito previo al consentimiento>> y que << (Las cláusulas suelo) no pueden estar enmascaradas entre informaciones abrumadoramente exhaustivas que, en definitiva, dificultan su identificación y proyectan sombras sobre lo que considerado aisladamente sería claro. Máxime en aquellos casos en los que los matices que introducen en el objeto percibido por el consumidor como principal puede verse alterado de forma relevante.>>

La legislación en materia de defensa de consumidores y usuarios, tanto a nivel nacional como a nivel comunitario, decretan la nulidad de las cláusulas oscuras y abusivas, y el Tribunal Supremo declara por tanto a tenor de esta legislación la nulidad de las “cláusulas suelo”.

Una nulidad “rara”.

La nulidad, una de las instituciones jurídicas más relevantes de cualquier ordenamiento jurídico, es la más alta sanción que el Derecho civil impone a una cláusula o contrato, por cuánto se  considera al mismo como no realizado (nullum est negotium; nihil est actum). Y viene motivada por la falta total y absoluta de algún elemento esencial del contrato, esto es, consentimiento, objeto o causa, lo cual conlleva que no produzca efectos jurídicos. Al faltar un elemento esencial, nunca debió haber existido la relación jurídica, y por tanto nunca debió haber producido ningún efecto. Ambas partes deben restituirse todas las prestaciones ejecutadas, no admitiéndose la sanación o regularización del contrato. “Quod nullum est nullum effectum producit”

1299645000853europadnPero ésto, que es así desde el Derecho romano, no es así en el caso de la nulidad de las “cláusulas suelo” por parte del Tribunal Supremo español. Sino que la mencionada Sentencia decreta la nulidad con efectos a partir de la publicación de la misma. Es decir, las cláusulas suelo son nulas, y el Banco debe retirarlas del contrato, no pudiendo aplicarlas, pero no hay retroactividad, por lo que no tienen que devolver a los clientes el dinero pagado por dichos tipos mínimos que resultaron ser nulos.

Así, esta situación inaudita intenta ser justificada por el Tribunal Supremo en base a extensos,  enrevesados y complejos argumentos que podemos resumir en el temor de la alta instancia judicial a que esta retroactividad supusiese un riesgo sistémico para la estructura financiera española, y para toda la economía del país, dado que el Banco de España Banco sitúa el probable impacto en los balances bancarios en una cifra de entre 5.000 y 7.000 millones de euros.

En mi opinión, esto carece de toda justificación jurídica: no se puede decretar la nulidad de un contrato o cláusula sin que ello suponga la inexistencia total y absoluta de dicho precepto contractual, con la devolución íntegra de las cantidades que se entregaron por ejecución de la misma.

Cuestión Prejudicial

Esto mismo se debe temer el Juzgado de lo Mercantil de Granada que, en un procedimiento de nulidad de cláusula suelo (asunto C-154/15) planteó como cuestión prejudicial al Tribunal de Justicia de la Unión Europea si esta nulidad sin retroactividad que sentenció nuestro Tribunal Supremo es conforme a la legislación europea de protección de los consumidores: el art. 6.1 de la Directiva Comunitaria 93/13/CEE establece que las cláusulas abusivas que se incluyan en contratos con consumidores “no vincularán al consumidor”. A ésta se sumaron después otras dos cuestiones sobre el mismo tema formuladas por la Audiencia Provincial de Alicante.

Las conclusiones del Abogado General de la Unión Europea.

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea está formado por un juez de cada país miembro y once abogados generales. Una de sus facultades jurisdiccionales más importantes es la de la interpretación de la legislación comunitaria en las decisiones prejudiciales de los Tribunales nacionales de los países miembros. Cuando un tribunal nacional tiene dudas sobre la interpretación puede pedir una clarificación al Tribunal de Justicia europeo. El mismo mecanismo sirve para determinar si una normativa o práctica nacional es compatible con la legislación europea.

man-156712_640El abogado general es el letrado asesor que analiza las cuestiones sometidas al Tribunal y realiza un Informe sobre las conclusiones resultantes de dicho análisis. Si bien no se trata de un informe vinculante para el Tribunal, no es menos cierto en la mayor parte de las ocasiones el Tribunal acaba siguiendo el criterio marcado por el Informe del abogado general.

Y en el caso que nos ocupa, el abogado general ya ha emitido su Informe al Tribunal, estando ahora en espera del pronunciamiento de este último.

Dentro de la instrucción del proceso por el Tribunal, consta en el mismo que la Comisión Europea, a quién se pidió en la instrucción su opinión como parte, se pronunció a favor de la devolución total, entendiendo que la declaración de una “cláusula nula por abusiva como consecuencia de una acción individual ejercitada por un consumidor no es compatible con una limitación de los efectos de dicha nulidad”, resultando imposible “que los tribunales nacionales puedan moderar la devolución de las cantidades que ha pagado el consumidor en aplicación de una cláusula declarada nula desde el origen por defecto de información” el abogado.

Mi opinión, como ya expresé, va en línea con el Informe de la Comisión Europea: la interpretación del Supremo queda fuera de toda lógica y correcta teoría jurídica.

Pero sin embargo Paolo Mengozzi, el abogado general, ha venido a respaldar la tesis del Tribunal Supremo al expresar en su informe que la Directiva “no determina las condiciones en las que un órgano jurisdiccional nacional puede limitar los efectos de las resoluciones por las que se califica como abusiva una cláusula contractual. Por consiguiente, corresponde al ordenamiento jurídico interno precisar esas condiciones”. Según el abogado general “a título de excepción, las mencionadas repercusiones pueden justificar la limitación en el tiempo de los efectos de la nulidad de una cláusula abusiva, sin que se rompa el equilibrio en la relación existente entre el consumidor y el profesional”.

Desde luego, igual que no comparto que la máxima autoridad jurisdiccional española ampare una “libre interpretación” de una institución jurídica tan importante como la nulidad, menos entiendo aún que el Tribunal Europeo respaldase este posicionamiento. Aúnque a la vista del dictamen del Abogado general parece que el posible riesgo sistémico del sistema bancario tiene un peso importante sobre las decisiones judiciales hoy en día. Es seguro que en el futuro los libros de Historia del Derecho hablarán de esta sentencia sobre la “nulidad” de las “cláusulas suelo”.

Ahora toca esperar a la Sentencia del Tribunal de Justicia.
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Estudiando “Los 7 hábitos” (IX). Afila la sierra.

Un deportista de élite, además de contar probablemente con una predisposición genética hacia el deporte, no para nunca de entrenar, y sigue una estricta dieta. Si miramos a un virtuoso de la música, veremos probablemente algo muy parecido, muchas horas de ensayo y estudio. Escribir un libro supone mucho tiempo y trabajo tanto de redacción como de investigación.

Las grandes obras deportivas, musicales, literarias, o de cualquier tipo requieren a aquellos que las realizan grandes dosis de esfuerzo, constancia y dedicación, al margen de su talento propio para la obra en cuestión. Inclusive podríamos afirmar que es más importante el esfuerzo y la constancia que el talento, pues muchas veces veremos personas talentosas que no llegan a alcanzar sus metas por falta de la dedicación necesaria.

Las cualidades innatas para ser una persona altamente efectiva las tenemos todos los seres humanos. No es necesario nacer con un brillante intelecto, o con un talento especial, ni con un físico portentoso, para ser proactivo. Y ya sabemos que las personas proactivas pueden tomar las riendas de su vida, fijar los fines y valores adecuados, organizarse de manera efectiva, mantener cuentas corrientes emocionales con saldos positivos con aquellos con los que se relacionan, pensar en ganar-ganar, escuchar para hacerse entender, y crear sinergias en los grupos y relaciones en las que intervienen. La gran noticia es que todos tenemos la capacidad innata de convertirnos en personas altamente efectivas.

Pero tal y como sucede con los grandes deportistas o artistas, no podemos descuidar nuestro talento. Debemos seguir cada día estudiando y entrenando. Este es el séptimo y último hábito a interiorizar por parte de las personas altamente efectivas, al que Covey llama “Afilar la sierra”. Y es que al igual que los carpinteros tienen siempre afilada su sierra para poder ser eficientes en su trabajo, nosotros debemos estar también siempre a punto.

LAS CUATRO DIMENSIONES

Podemos dividir nuestra naturaleza humana en cuatro dimensiones bien diferenciadas que requerirán de constante renovación y puesta a punto:

  • Dimensión Física
  • Dimensión Mental
  • Dimensión Social-Emocional
  • Dimensión Espiritual

DIMENSIÓN FISICA.

Para cuidarnos a nosotros mismos debemos empezar por cuidar nuestro cuerpo. Y ello es la suma de una dieta correcta más un entrenamiento físico adecuado.

No vamos a indicar aquí cual es la dieta idónea, pero sí debemos resaltar que la dieta más adecuada nos parece aquella que contenga en cantidades adecuadas carne, pescado, fruta, verdura, cereales, pasta, arroz, lácteos, huevos, frutos secos y aceite de oliva. Una dieta que identificamos con la dieta mediterránea.

deporteRespecto de la dieta, es fácil caer en cuidar muy poco lo que comemos. Para ello resulta muy útil la planificación semanal, es decir, dedicar unos minutos cada semana a organizar como dividiremos los alimentos fundamentales que expusimos en el párrafo anterior. Si no podemos planificar adecuadamente, o nos surgen imprevistos en dicha planificación, sí que debemos llevar siempre un “check-list” (al menos mental) de lo que hemos comido esta semana, para diversificar adecuadamente los alimentos. Pues nuestro cuerpo necesita una diversidad de minerales, proteínas, vitaminas o hidratos de carbono y debemos por ello no caer en la repetición.

En el aspecto físico debemos superar la pereza y buscar realizar al menos un poco de ejercicio cada día. En última instancia, si hay varios días de la semana que no podemos realizar ejercicio, deberíamos sumar el tiempo de ese día a otro día de la semana. Porque no basta con llevar una dieta adecuada, sino que el cuerpo necesita una actividad física habitual para asegurarnos un nivel de salud elevado.

La actividad físico-deportiva se divide en cinco condiciones: fuerza, resistencia, elasticidad, flexibilidad y coordinación. Resumiendo mucho cada uno de estos aspectos, para la fuerza podemos recurrir al trabajo anaeróbico con pesas y para entrenar resistencia al ejercicio aeróbico como la natación, ciclismo o running. La elasticidad y flexibilidad la adquirimos con tablas de ejercicios en yoga, pilates o tai-chi. La coordinación se adquiere principalmente en la práctica de deportes en los que se interactúa con otras personas, como el tenis, el basket o el fútbol. Una correcta tabla semanal de ejercicios nos puede ayudar de manera sencilla a planificar el entrenamiento de los distintos tipos de condición física. También puede recurrirse a una planificación quincenal, donde se repitan ejercicios aeróbicos y anaeróbicos, para ganar fuerza y resistencia, y luego se alternen con partidos de padel, por ejemplo, que nos ayudaría a entrenar coordinación, elasticidad y flexibilidad.

DIMENSIÓN MENTAL.

Igual que la actividad física impide que nuestros músculos se atrofien, y mantiene en forma nuestro corazón, la formación continua mantiene en forma nuestra mente.

Solemos asociar formación con un plan formal educativo en formato de curso académico, llámese Módulo, Postgrado, Master, Diplomatura o Grado. Pero con formación continua no me refiero tan solo a la realización de programas formales (que también) sino a formarnos cada día aprendiendo cosas nuevas, ya sea mediante la lectura, la televisión, el cine o la radio.

lecturaEs recomendable leer cada día el periódico para mantenernos al tanto de la actualidad, actualmente gracias a Internet podemos leer múltiples periódicos tanto generalistas como especializados de todo el mundo. De la misma manera resulta muy formativo mantener siempre un libro en curso, de aquellas materias que nos interesan o que tenemos como hobbie, que para unos será la Historia, para otros el deporte, o quizás la ciencia. Leer artículos y ensayos en internet respecto de las materias de nuestro interés también es una manera de formarnos continuamente y mantener activo nuestro cerebro. Contamos así mismo con documentales en las plataformas de TV, así como en la web. El cine o las series de TV pueden resultar también ilustrativas para mantener activa nuestra mente, pero hablo aquí siempre a nivel formativo y no de entretenimiento.

Planificar una actividad mental semanas resulta muy recomendable. Una organización sencilla pasaría por tener un objetivo de leer un libro durante varios meses, ver un documental cada semana y leer al menos dos periódicos cada día.

DIMENSIÓN SOCIAL-EMOCIONAL

La verdadera efectividad personal, como ya sabemos, no es solo interpersonal, sino que es interpersonal. Mientras que muchas obras de desarrollo personal nos dicen que el éxito reside únicamente en tener una gran autoestima o disposición mental, la efectividad real reside en el liderazgo interpersonal, en la capacidad de relacionarse de manera efectiva en todos los ambientes en los que interactuamos, desde un centro personal de valores y principios correctos.

Por ello es imprescindible la renovación continua de nuestra dimensión social y emocional, que se instrumenta mediante relaciones en las que realizamos depósitos emocionales en las personas de nuestro ámbito:  familia, amigos, compañeros de trabajo, compañeros de deporte u otras aficciones, etc..

amigosLo adecuado es llevar una buena agenda social, en la que planifiquemos las reuniones con todos nuestros grupos de relación, a fin de que a todos los veamos con la debida frecuencia. Quizá a nuestros amigos más cercanos los podamos ver con más asiduidad, por vivir en la misma ciudad, mientras que a nuestro grupo de amigos del instituto o de la universidad solo los podamos ver una vez al año, pero merece la pena tener un contacto efectivo con todos.

Nuestra dimensión social y emocional se enriquece continuamente, como ya dijimos antes, con los depósitos de valor que hacemos en otras personas. Escucharles sinceramente, de manera abierta, ayudarles en todos sus problemas, disfrutar con ellos cuándo estamos en su compañía, y hacer todos los favores así como prestar toda la ayuda posible, cualquier día a cualquier hora, es la base de importantes depósitos que engrandecen nuestras relaciones interpersonales, así como nuestra dimensión personal.

Cuándo nos relacionamos de manera sincera, y con vocación de servicio, ejercemos una potente influencia positiva en todos los grupos y personas con las que interactuamos. Esto convierte a la gente efectiva en líderes natos en todas sus relaciones.

Ayudar a los demás es lo más gratificante que puede hacer un ser humano. En las grandes filosofías desde la antigüedad encontramos la máxima de “amarás al prójimo como a ti mismo”, y de hecho la cooperación social es la clave del desarrollo humano. Es por ello que la forma adecuada de enriquecernos es ayudar a nuestros compañeros, familiares y amigos.

Un paso más allá que nos llevará a un mayor crecimiento personal es ayudar a quienes no conocemos. Si antes hemos hablado de disfrutar y colaborar con las personas de nuestros círculos cercanos, el siguiente paso es colaborar con las personas que, necesitando nuestra ayuda, no están en nuestro ámbito personal más o menos cercano. Ejercer la caridad con el mendigo es ayudar a alguien a quien no conocemos. Igualmente esto lo podemos hacer colaborando con organizaciones sociales y ONGs, en las que seguro que agradecen que dediquemos una parte de nuestro tiempo semanal en ayudar a cumplir sus fines, como por ejemplo dar de comer a los necesitados en los comedores de Cáritas. Igualmente podemos colaborar económicamente con estas organizaciones, puesto que no suelen tener una fuente de financiación fija sino que se mantienen con las aportaciones solidarias de las personas que libremente donan su dinero.

DIMENSIÓN ESPIRITUAL.

Esta es la última de las dimensiones que estudiamos en este ensayo, pero no por ser la última es la menos importante, sino que es la más importante, ya que nuestro espíritu sustenta el resto de nuestra persona.

También es éste el último apartado de la serie de ensayos que hemos dedicado a “Los 7 Hábitos” pero sin embargo nuestra dimensión espiritual está totalmente relacionada con el primero de los ensayos de esta serie (Estudiando Los 7 Hábitos. Introducción), concretamente con la parte de los principios y los valores. Que a su vez es el centro de toda persona altamente efectiva: la gente efectiva tiene un centro de valores, del cual parte su proactividad y el resto de hábitos que la definen como tal.

El espíritu humano es la parte más privada de la persona, los cimientos de la personalidad. Allí es donde grabamos nuestros valores personales. Sobre estos cimientos se levanta el resto del edificio, por lo que resulta fundamental que se trate de cimientos fuertes y robustos sobre los que construir una vida plena y en constante evolución.

catedralLas religiones y filosofías tienen gran importancia y sirven precisamente para cuidar de nuestro espíritu de modo que dediquemos con asiduidad una parte de nuestro tiempo a esta renovación de nuestra dimensión espiritual. Eso sí, debemos acercarnos a las religiones o filosofías cuyos valores cuadran con los principios universales que al principio de esta serie de ensayos enumeramos de paz, libertad, respeto a la vida, respeto a la dignidad y los derechos de las otras personas, ayuda al prójimo, etc… Dado que de otra manera nuestros valores se verán perjudicados por valores erróneos de esta religión o culto, y nos apartaremos de la efectividad. No podemos justificar aquí, por la falta de espacio, que estos principios son los correctos, pero un profundo estudio del Derecho Natural nos instruye en que así resulta ser. No obstante, simplemente por la intuición de nuestra brújula moral nos damos cuenta de que, con los valores incorrectos, estamos dañando los principios correctos. Por usar un ejemplo que también utiliza el profesor Covey, un ladrón tiene valores, que le ayudan en su labor de robar los bienes de otras personas. Pero él sabe e intuye que no son valores correctos, en tanto que está lesionando un principio humano como es el respeto a las otras personas y sus bienes.

¿Y cómo renovamos nuestro espíritu? Mediante la meditación, ya sea oración o retiro espiritual. Nos dice Covey que Martin Luther King dijo en una ocasión: <<Tengo mucho que hacer hoy, de modo que necesito pasar otra hora de rodillas>>. El rezo, la oración, la meditación profunda consiguen que nos separemos de la realidad y reflexionemos profundamente, en busca de la renovación de nuestro espíritu y nuestros valores; se trata del tiempo mejor invertido del día, ya que nos prepara para el resto de la jornada.

Personalmente soy cristiano, y dedicar cada día un tiempo a rezar y orar me ayuda a posicionar mis valores a fin de encarar con ilusión el resto del día. Igualmente es magnífico entrar en una iglesia para poder beneficiarnos de su silencio para retirar nuestro espíritu del ajetreo de la calle, y meditar en paz. Muchos grandes profesionales realizan cada cierto tiempo un retiro espiritual, como un fin de semana en un monasterio alejado de la ciudad, para poder orar, pensar, meditar y renovar nuestro espíritu.

Covey cita en su obra al líder religioso David O. McKay, quién afirma que <<las más grandes batallas de la vida se libran cotidianamente en los aposentos silenciosos del espíritu>>. Ganar las batallas interiores dando un golpe de timón interno para readecuar nuestra conducta a los valores de nuestro espíritu no deja en paz con nosotros mismos, y nos permite afrontar con efectividad las batallas externas.

Vía | Stephen R. Covey Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva (Paidos Ibérica, 2011)

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Las Presunciones en Derecho

Presumir es deducir, a partir de un hecho base, una consecuencia. Es decir, averiguar un hecho desconocido “a priori” a partir de otro hecho que sí que es conocido. En nuestro Derecho, existen tres tipos de presunciones:

  • Presunciones “Iuris et de Iure”. Este tipo de presunción es de carácter legal, cuándo la Ley determina que se presumirá un hecho determinado, sin que quepa prueba en contrario, siempre que se dé la existencia previa de otro hecho probado. Así por ejemplo, el despido de una mujer embarazada siempre se presumirá que tiene como causa dicho embarazo, y será nulo de pleno derecho.

 

  • Presunciones “Iuris tantum”. Se trata igualmente de una presunción de carácter legal, pero que sí admite prueba en contrario. Siempre que se dé la existencia previa de un hecho probado, se presumirá un hecho determinado salvo prueba en contra. Por ejemplo, un mensaje de correo electrónico se presumirá recibido el mismo día de su envío, salvo prueba en contrario. Este tipo de presunciones no son declaraciones legales absolutas, como las presunciones “iuris et de iure”, sino que son declaraciones relativas que suponen la inversión de la carga de la prueba.

 

  • Presunciones judiciales. Son presunciones jurídicas que se realizan en sede judicial, en el transcurso de un proceso de enjuiciamiento. Al igual que en el caso de las presunciones legales, se trata de un proceso lógico de deducción, por el que se entiende que un hecho desconocido se ha producido a partir de la prueba de un hecho conocido, en tanto que probado el segundo se debe por lógica haber cumplido con un muy alto grado de probabilidad el primero. La Ley de Enjuiciamiento Civil regula en su artículo 386 la presunción judicial, y como no puede ser de otra manera exige que la sentencia que califique de hechos probados a partir de presunciones debe razonar adecuadamente el proceso de deducción. Por ejemplo, si no existen huellas del presunto asesino en el cuchillo del homicidio o en la victima, pero está probado que el presunto asesino se encontraba solo en la casa con la víctima, está probado que ambos entraron juntos, está probado que solo hay una puerta de entrada, y está probado que los vecinos que los vieron entrar al inmueble oyeron gritos unos minutos después de entrar éstos en la vivienda, rompieron la puerta y la victima yacía muerta en el suelo, mientras que el único otro ocupante era el presunto asesino, no habiendo nadie más en la casa, puede llegar a presumirse aún a falta de huellas la autoría del crimen.

Desde luego, todas las presunciones deberían tener un estricto respeto a la presunción de inocencia, puesto que ponen en tela de juicio la misma sin que existan hechos probados directos.