Avalistas, un nuevo problema para la Banca

Cláusulas suelo, embargos, preferentes, y ahora Avalistas. Un nuevo frente se suma a los problemas de la banca española, el de la imposibilidad de aplicar las cláusulas de préstamos destinados a empresas o negocios a los Avalistas o Fiadores de los mismos, cuándo estos no son empresarios.

Las pequeñas y medianas empresas suelen necesitar financiación para su circulante, por el desfase en el tiempo entre sus cobros y sus pagos: en tanto que deben hacer frente a sus proveedores, empleados, seguridad social, suministros o hacienda con carácter mensual o incluso semanal, quizá sus clientes les pagan trimestralmente, o en períodos superiores. Dichos desfases de tesorería se cubren con distintos productos bancarios: Cuentas de Crédito, líneas de descuento, tarjetas de crédito, factoring, confirming, etc… y todos estos productos se formalizan en póliza notarial, documento ejecutable por el Banco en caso de incumplimiento de las obligaciones de reembolso de los saldos dispuestos. De la misma manera, la financiación en el medio plazo para inversión empresarial, como por ejemplo préstamos destinados a la adquisición de mobiliario, herramientas, vehículos o maquinaria para el negocio, se formaliza igualmente en póliza notarial.

1299645000853europadnLas garantías requeridas por el Banco prestamista a la PYME para otorgar esta financiación pueden ser de carácter real, esto es, con dinero (pignoración de un depósito a plazo, por ejemplo) o con bienes inmuebles (el propio bien financiado, u otros bienes que se otorguen en garantía del cumplimiento). Y también pueden ser de carácter personal, es decir, personas que intervienen como avalistas o fiadores de la operación, respaldando personalmente con su patrimonio el buen fin de la operación.

Durante la época de auge, decenas de miles de PYMES en España acudieron a las sucursales de sus bancos demandando financiación para sus proyectos empresariales que después, con la llegada de la crisis y recesión, se vieron en buena medida truncados. En la mayor parte de las ocasiones, los bancos exigían a la empresa que firmasen sus socios como avalistas o fiadores de la operación. Y un paso más allá, para superar la responsabilidad limitada de la empresa, se involucraba a sus propietarios, los cuales respondían con sus bienes presentes y futuros (art. 1.911 CC).

Como muchas veces los socios no tenían un gran patrimonio con el que respaldar a la sociedad, los bancos tomaron la costumbre de involucrar también a los familiares de éstos. Y es que en muchas ocasiones el joven que pone una empresa no tiene gran capital, pero quizá sus padres sí que son propietarios de una vivienda sin cargas, o de otros bienes. Por ello se apelaba a los lazos familiares para que éstos avalasen a los empresarios, en sus necesidades de circulante o inversión.

empresaSi deviene la PYME en situación de impago, siendo escaso su patrimonio o el de sus socios, acabará siempre recurriéndose a la ejecución del avalista o fiador último, el familiar que sí que tiene patrimonio propio, para que responda del impago ocasionado por el descalabro empresarial. Recordemos aquí sucintamente que la diferencia entre avalista y fiador es que a este último se le permite el beneficio de excusión, es decir, que señale bienes del obligado principal para el pago, si bien en tanto las PYMES suelen estar muy descapitalizadas cuándo se exige al fiador su respuesta es porque ya no suele haber ningún bien con el que pagar.

Pero el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) ha venido a dar un varapalo a esta práctica bancaria, al separar el contrato principal bancario de préstamo o crédito empresarial, del aval de terceras personas que, aunque avalaron o afianzaron la operación, no son empresarios, sino personas físicas como empleados por cuenta ajena, jubilados o funcionarios, que nada tienen que ver con la empresa financiada. Y ello porque, en la medida en que no son empresarios, les son de aplicación los derechos del consumidor.

Según el Auto del TJUE (Sala Sexta) de 19 de noviembre de 2015, en el caso Dumitru Tarcău y Ileana Tarcău contra Banca Comercială Intesa Sanpaolo România SA y otros, en los Contratos de fianza y de garantía celebrados con una entidad de crédito por personas físicas que actúan con un propósito ajeno a su actividad profesional y que carecen de vínculos funcionales con la sociedad mercantil de la que se constituyen en garantes, se les debe tener por consumidores, y no por empresarios. Operando por ello su especial protección como consumidor.

Al entrar en juego la legislación en materia de defensa de consumidores, se deben tener por nulas todas las cláusulas abusivas que contuviese la póliza bancaria de crédito, no operando por tanto las mismas. Así lo ha declarado la sección primera de la Audiencia Provincial de Pontevedra, que en el caso de la ejecución de una póliza de crédito bancario a una empresa declara la condición de consumidor de los avalistas de la operación, y aplica la normativa de protección, anulando por abusiva la cláusula de intereses en el contrato de crédito, de un 20 %, a pesar de que el préstamo tenía por objeto la financiación de una empresa.

law3Según el tenor literal de la Sentencia <<Si el fiador trabajaba como funcionario, no figura relacionado o vinculado funcionalmente con la mercantil destinataria del crédito y es el padre de uno de los dos socios […] cabe razonablemente pensar que la razón que motivó su intervención en el contrato de fianza no fue otra que la relación paterno-filial o familiar que le unía con los auténticos titulares de la sociedad, intervención que, realizada a título gratuito o de mera beneficencia, debió obedecer a la exigencia impuesta por la entidad financiera para reforzar el buen fin del contrato, es decir, sus legítimas expectativas de cobro del principal e intereses. En consecuencia, actuó en el contrato de fianza como consumidor y no como empresario o profesional, con independencia de la catalogación que merezcan los intervinientes en el contrato principal”, sostiene la sentencia.>>

Sin la aplicación de la doctrina del TJUE, y sin tener por tanto al avalista como consumidor, no hubiese operado la nulidad prevista en la Ley de Defensa de Consumidores, y el padre que firmó aquí como avalista de su hijo hubiese tenido que pagar el 20 % previsto en la póliza de crédito. De esta manera, y según la Sentencia, el Banco tendrá que practicar la liquidación de intereses sin tener en cuenta esta cláusula abusiva.

Sin duda, los departamentos jurídicos y de riesgos de los bancos españones deben estar temblando ante este nuevo frente que se les abre. Y estudiando medidas al respecto. Puesto que el crédito a las PYMES es uno de los principales negocios de la banca comercial, y esta práctica de afianzar con los familiares de los empresarios ha sido muy habitual. Por lo que estarían en juego millones de euros que puede que las entidades nunca lleguen a cobrar de aplicarse la doctrina jurídica aquí expuesta. Según datos del BDE, el crédito a Empresas podría tener un saldo vivo en el conjunto de la banca española de más de 116.000 millones de Euros.

* Vía| EconomistJurist
* Más información| Banco de España  Expansión Eur-Lex
* Imagen| RevistaEcclesia Pixabay

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Estudiando los 7 hábitos (VII). Busca primero entender y luego ser entendido.

En el campo de las relaciones interpersonales, las personas altamente efectivas actúan siempre, tal y como vimos en el anterior artículo, bajo el paradigma Ganar-Ganar. En sus relaciones deben aplicar igualmente otro principio de suma importancia, el de buscar primero entender a la otra persona, de manera verdadera y profunda, y después ser entendido por dicha persona. Este hábito dota de efectividad las relaciones de la gente altamente efectiva, dado que no podemos relacionarnos de forma efectiva con los demás si no los hemos entendido, ni tampoco si tras entenderles ellos no nos entienden a nosotros.

Dice Covey, y no sin razón, que pasamos muchos años de nuestra vida aprendiendo a leer, escribir y hablar. Pero apenas dedicamos tiempo para aprender a escuchar. Hay que señalar que muchas personas tienen formación en el campo de la escucha activa, como por ejemplo vendedores, médicos, docentes o abogados. Pero escuchar de manera plena y efectiva es mucho más que aplicar técnicas de escucha activa. No se trata de utilizar la psicología para hacer ver al otro que le escuchamos, sino de escucharle de verdad, con el corazón, con los cinco sentidos, porque de verdad nos importa lo que siente.

Escuchar para influir.

Para ser efectivos, y poder influir de manera positiva en todas aquellas personas con las que interactuamos cada día, primero tenemos que entenderlas. Y ellos no se van a abrir a nosotros si antes nosotros no les demostramos, con nuestra conducta, que somos personas integras, honestas, nobles. Nuestro carácter y nuestras obras crean la imagen que de nosotros tienen los demás, por ello debemos ser siempre ejemplares. Y como ya hemos visto, esto lo lograremos: a) siendo personas proactivas; b) con una constitución personal firme, basada en valores correctos; c) delegando de manera efectiva en los demás y confiando en las personas; d) teniendo un saldo positivo en nuestras cuentas corrientes emocionales con aquellos con quienes interactuamos; e) y buscando siempre un resultado ganar-ganar en todo aquello que hacemos.

Nuestro carácter demuestra todo ello, y hace que los demás se sientan cómodos al confiar en nosotros. A partir de ahí, debemos escucharles con empatía, para llegar a comprenderlos de manera profunda.

Escucha empática.

old-friends-555527__180Como ya adelanté, escuchar de manera empática no significa aplicar técnicas de escucha activa. Porque esto último equivale poco más que a hacer creer a los demás que los estamos escuchando, porque asentimos, o nos callamos mientras hablan, o decimos “sí” a veces a lo que dicen, mientras que en realidad, en nuestro interior, no estamos escuchando sinceramente al otro.

Escuchar con empatía es escuchar con el corazón, con la mente, y con todos los sentidos. Y esto es difícil, porque el paradigma habitual no es el de escuchar para comprender, sino el de escuchar para contestar. Es decir, escuchar pensando en uno mismo, en nuestras propias vivencias e inquietudes. Escuchar pensando en lo que vamos a decir a continuación, en cómo contraargumentar o reafirmar las palabras de la otra persona. Preparándonos para hablar.

Pero escuchar de verdad es escuchar con empatía, pensando en el otro, poniéndonos en su piel, para entender sus inquietudes y necesidades.

Podríamos diferenciar cinco niveles de escucha: a) Ignorar, no escuchar en absoluto al otro; b) fingir, hacer como que parece que escuchamos, cuándo simplemente estamos utilizando técnicas de escucha activa, y preparando nuestra respuesta, pensando en nosotros mimos. Aunque queramos hacer ver que estamos escuchando, no es así; c) Escucha selectiva, prestando solo atención a ciertas parte de lo que nos dice la otra persona, mientras pensamos en nosotros mismos, en nuestras cosas y en nuestra respuesta; d) escuchar atentamente, poniendo todos nuestros sentidos en lo que la otra persona nos dice; e) escucha empática, la forma más alta de escuchar al otro, tratando de ponernos en su piel para entenderle de verdad.

La gente altamente efectiva procura primero entender de verdad a las otras personas con las que interactúa, por ello práctica la escucha empática.

Escuchar para contestar.

Si nos limitamos a escuchar para contestar, tenderemos a responder de alguna de estas cuatro maneras:

  • Evaluación: estamos de acuerdo o disentimos.
  • Sondeo: hacemos preguntas partiendo de nuestros propios paradigmas y marcos de referencia.
  • Consejo: sobre la base de nuestra experiencia.
  • Interpretación: explicando su conducta o sus motivos a través de los nuestros.

Es decir, escuchamos pensando en nosotros, y no en nuestro interlocutor. Este tipo de escucha no es efectiva.

Habilidades para la escucha empática.

No se puede entender de verdad, con profundidad, a otra persona, escuchando para contestar.

Tenemos que escuchar como ya dijimos con el corazón, con la mente y con los cinco sentidos. Poniéndonos en la piel del otro. Esto es una actitud más que una técnica. Pero citaremos un guion técnico que nos podrá ayudar a estructurar nuestra escucha empática:

  1. Imitar el contenido. La primera técnica sería la de la <<escucha refleja>>, repitiendo lo que el otro ha dicho. No es por si misma altamente efectiva, pero es un paso para entrar en lo que el otro dice, y despegarnos de nosotros mismos.
  2. Reflejar los sentimientos. Un paso adelante respecto de la técnica anterior, ya no se trata de repetir o parafrasear lo que el otro dijo, sino sentir lo que el otro siente.
  3. La siguiente técnica supone mezclar las dos anteriores, parafraseando lo que nos dice nuestro interlocutor, e imitando a la vez sus sentimientos.

vintage-791942__180La clave no obstante, debemos repetir, no está en la técnica, sino en la actitud de procurar realmente el bienestar de los demás, entendiendo profundamente sus inquietudes y motivaciones. Así lograremos que la otra persona se abra a nosotros, entendiéndola realmente.

Con nuestra actitud, y las técnicas introductorias antedichas, conseguiremos escuchar verdaderamente a nuestro interlocutor. Hay que pensar en él, y no en nosotros.

Una vez se haya abierto profundamente, nos contará todo confiando plenamente en nosotros, porque de verdad le estamos escuchando.

Lo siguiente, si creemos que podemos ayudarle, y para poder influir positivamente en él, es procurar ser entendido.

Cómo ser entendido.

Para argumentar de manera efectiva, y que nuestro interlocutor entienda perfectamente lo que deseamos transmitir, podemos acudir al modelo de argumentación que describió Aristóteles en su famosa obra Retórica, estructurada en los argumentos ligados al Ethos, los relativos al Pathos y los que se refieren al Logos.

La argumentación del Ethos es la parte de nuestro argumento que apela a la integridad, honestidad y autoridad del orador. Es decir, apelan a nuestra propia credibilidad, por lo que tendrá efecto cuándo hayamos cosechado previamente un alto saldo en nuestra cuenta bancaria emocional.

La argumentación del Pathos, por su parte, se refiere a la parte del discurso empática, que pone de manifiesto que entendemos profundamente a la otra persona, y que nos hemos puesto en su lugar para construir nuestro discurso.

Finalmente, la argumentación del Logos es la parte de nuestro dscurso que se refiere a la argumentación lógica de nuestra propuesta.

La secuencia correcta que nos ayudará a ser entendidos es la de presentar nuestra parte de argumentación Ethos, después nuestros argumentos Pathos, y finalmente nuestra argumentación Logos.

Ampliando nuestro circulo de influencia.

emocional 1Según vamos interiorizando los distintos hábitos de efectividad, vamos ampliando hacia afuera nuestro círculo de influencia. Cuándo sabemos realmente escuchar a las personas con las que interactuamos cada día, y posteriormente somos capaces de hacernos entender por ellas de manera efectiva, escuchando y hablando con el corazón, nuestro circulo de influencia se expande con ellas, y nuestro liderazgo personal se refuerza. A la vez, nosotros también nos vemos reforzados en nuestra propia estima y seguridad personal.

Vía | Stephen R. Covey Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva (Paidos Ibérica, 2011)
Más información|  psicología online  El arte de presentar
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