De quince a cinco, el nuevo plazo de prescripción en nuestro Derecho Civil

El pasado 7 de octubre entró en vigor la Ley 42/2015 de reforma de la Ley 1/2000 de 7 enero de Enjuiciamiento Civil (LEC), y junto a las distintas modificaciones que se realizan a la LEC encontramos también una reforma muy importante del régimen de prescripción de nuestro Código Civil. Concretamente una rebaja a cinco años del plazo general de prescripción.

La Disposición Final Primera de la Ley 42/2015 dispone la modificación del artículo 1964 C.C. que queda redactado como sigue:

<<1. La acción hipotecaria prescribe a los veinte años.

  1. 2. Las acciones personales que no tengan plazo especial prescriben a los cinco años desde que pueda exigirse el cumplimiento de la obligación. En las obligaciones continuadas de hacer o no hacer, el plazo comenzará cada vez que se incumplan>>

Anteriormente y desde su publicación en 1889 este artículo establecía un plazo general de prescripción de quince años. La prescripción es la institución jurídica que intenta salvaguardar la seguridad jurídica, haciendo que las acciones se extingan tras un plazo del tiempo que se considera suficientemente razonable como para que aquél que la hubiese querido ejercer lo hubiera hecho. Liberando así al sujeto pasivo de la misma tras dicho plazo.

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Por ejemplo, un acreedor no podrá venir hoy a reclamar el cumplimiento de una obligación de hace veinte años. Tras haber pasado esos veinte años sin que el acreedor haya reclamado, ha liberado con su <<non facere>> al deudor. El plazo de prescripción se inicia desde el día en que pudiesen haber sido ejercitados los derechos.Esta institución como decimos dota de seguridad jurídica y estabilidad al sistema. En la antigüedad del Derecho Romano las acciones fueron perpetuas, si bien según se fue desarrollando y evolucionando se estableció un plazo general de prescripción de treinta años. A nuestro Código Civil llegó el plazo general de quince años, un plazo que ha permanecido durante más de 125 años en nuestro Derecho Civil hasta la presente reforma.

Este plazo general de prescripción de quince años era uno de los más largos del mundo, por lo que el legislador ha decidido reducirlo a una tercera parte, en consonancia con los previstos en las legislaciones más modernas de los países de nuestro entorno jurídico. Según se indica en la exposición de motivos de la Ley, se trata de obtener un justo equilibrio entre los intereses del acreedor en la conservación de su pretensión y la necesidad de sujetarla a un plazo máximo. Es decir, reforzar la seguridad jurídica.

¿Y que pasa con la prescripción de las acciones nacidas antes de la entrada en vigor de esta Ley 42/2015? Según la Disposición Transitoria Quinta de esta Ley el tiempo de prescripción de las acciones personales que no tengan señalado término especial de prescripción, nacidas antes de la fecha de entrada en vigor de esta Ley, se regirá por lo dispuesto en el art. 1939 del Código Civil: ” La prescripción comenzada antes de la publicación de este Código se regirá por las leyes anteriores al mismo; pero si desde que fuere puesto en observancia transcurriese todo el tiempo en él exigido para la prescripción, surtirá ésta su efecto, aunque por dichas leyes anteriores se requiriese mayor lapso de tiempo.” Es decir, el plazo de prescripción para las acciones es el anterior de quince años; cambiando el mismo a cinco años, a partir del 7 de octubre de2015, fecha de publicación de la Ley 42/2015.

Estudiando “Los 7 Hábitos” (IV) Primero lo Primero

El tercer hábito de la gente altamente efectiva, poner primero lo primero, se podría definir como “autoadministración efectiva”. La administración sigue al liderazgo, esto es, primero el liderazgo establece las metas, roles y valores, y después la administración ejecuta en la práctica las acciones necesarias para alcanzar los objetivos propuestos.

Si recordamos lo dicho sobre el liderazgo al hablar del segundo hábito, respecto de que es el hemisferio derecho del cerebro, la parte creativa, la que se ocupa del liderazgo, en el caso de la administración es el hemisferio izquierdo, como parte racional, la que gestiona esta faceta.

El liderazgo define qué es lo primero, y la autoadministración efectiva le asigna el primer lugar en las tareas de cada día: primero lo primero.

DISCIPLINA

El profesor Covey cita un ensayo de E.M. Gray llamado “El denominador común del éxito” donde, tras estudiar aquellos aspectos que diferenciaban a la gente exitosa del resto de personas concluía <<el denominador común de las personas de éxito es su disciplina para hacer las cosas. No necesariamente les gusta hacerlas, pero su disgusto está subordinado a la fuerza de sus propósitos>>. Es decir, la disciplina es la clave del éxito. Y la disciplina surge de la voluntad independiente de cada persona. Covey nos dice que el ser humano tiene cuatro privilegios que lo distinguen como tal del resto de especies animales: la Autoconciencia, la Imaginación, la Conciencia Moral y la Voluntad Independiente; la conciencia de uno mismo, la imaginación y la conciencia moral son las claves de los dos primero hábitos, la Proactividad y la Constitución personal, mientras que la Voluntad es la clave de la disciplina, y por tanto de la administración efectiva.

CLAVES DE LA ORGANIZACIÓN EFECTIVA.

Dado que el tiempo es un recurso escaso, debemos economizarlo de la manera más eficiente posible. Esta gestión del tiempo es la autoadministración, que se centra en la organización y ejecución de tareas según prioridades.

Pero el reto de la organización efectiva no es realmente organizar el tiempo, sino organizarnos a nosotros mismos. La organización efectiva se centra en las relaciones y en los resultados, no en las tareas en sí mismas.

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Las personas efectivas no se orientan a los problemas, sino hacia las oportunidades
(P. Drucker). Por ello trabajan en el cuadrante 2, porque se dedican a planificar y desarrollar oportunidades. Alimentan las oportunidades y dejan morir de inanición los problemas, piensan preventivamente. El resultado de todo ello es disciplina, control, ausencia de crisis y visión.Las personas efectivas trabajan en el cuadrante 2. Las personas que pasan mucho tiempo en el cuadrante 1 son reactivas, y no proactivas. Las personas que pasan mucho tiempo en los cuadrantes 3 y 4 son irresponables.

agenda2Como decía Voltaire, Suerte es lo que sucede cuándo se encuentran la preparación y la oportunidad, y las personas proactivas no necesitan dedicarse a “apagar fuegos” continuamente (cuadrante 1) ni gastan su tiempo de manera poco responsable (cuadrantes 3 y 4), por ello están preparados para todas las oportunidades.

A modo de Pareto 80/20, en el caso de la autoadministración efectiva el 80 % de los resultados proviene del 20 % de las actividades.

VOLUNTAD

De nuevo volvemos aquí a la disciplina, porque sin una verdadera voluntad para centrarse en el cuadrante 2 no conseguiremos ningún resultado. Debe existir un verdadero deseo proactivo, y un centro vital basado en valores, para organizar adecuadamente nuestra vida. Y es que poder hacer lo que debemos supone la responsabilidad de decir “No” a las tareas y distracciones de los cuadrantes 3 y 4. Al trabajar en el cuadrante 2, las personas efectivas apenas tendrán problemas acuciantes en el cuadrante 1.

HERRAMIENTA DE PLANIFICACIÓN

Cada persona debe encontrar su modelo de agenda, o herramienta de planificación ideal. Podría ser una agenda electrónica, una hoja Excel, una aplicación móvil. Lo que es importante es que dicha herramienta funcione según los siguientes puntos:

  1. Recoger los valores y nuestra constitución personal, que van a guiar nuestro camino.
  2. Permitir una planificación semanal. La semana resulta el plazo organizacional ideal.
  3. Establezcamos un día, por ejemplo el domingo, para labores de planificación del resto de la semana.
  4. Identificar los distintos roles personales. Una misma persona puede ser a la vez padre, marido, hijo, empleado, presidente de su comunidad y miembro del equipo de futbol.
  5. Establecer las metas personales en cada rol. En el ejemplo anterior podrían ser llevar a los niños al cine, ayudar a su mujer a hacer las labores de casa, reparar la lavadora de su madre, terminar el proyecto según estableció con su jefe, conseguir varios presupuestos para la reparación de la puerta de entrada al edificio y jugar el partido del sábado por la mañana.
  6. Programar en el calendario semanal las tareas necesarias para alcanzar las metas.
  7. Tener a la vista los valores y fines personales para recordar siempre ejecutar todas las tareas de acuerdo a nuestra constitución personal.

DIMENSIÓN HUMANA DE LA ORGANIZACIÓN: EFECTIVIDAD Y EFICIENCIA.

Estamos hablando siempre en de efectividad personal, pero no de eficiencia. Mucha gente podría preguntarse por qué no hablamos de alcanzar la eficiencia, y no solo la efectividad. La respuesta la podemos exponer aquí, al hablar de planificación efectiva.

organizarEfectividad es un término humano pero eficiencia es un término tecnológico. La eficacia es efectividad, consiste en hacer las cosas bien, mientras que eficiencia significa hacer las cosas bien con el mínimo coste en recursos. Por ejemplo, un motor eficaz permite a un vehículo recorrer 100 kilómetros sin fallar, mientras que un motor eficiente le permite hacerlo con el mínimo coste en gasolina, y en el mínimo período de tiempo posible, junto con el mínimo desgaste en aceite.

Cuando hablamos de tareas, podemos intentar hacerlas de manera eficiente, pero cuando hablamos de personas, no podemos asignar un tiempo determinado a las relaciones o a las emociones. No se puede ser eficiente en términos de personas. Sería poco efectivo intentar dedicar determinados minutos a nuestra esposa, nuestros hijos o nuestros compañeros de trabajo, pues en tanto que tratamos con personas no podemos intentar lograr nuestros éxitos interpersonales en un espacio de tiempo prefijado.

Por ello, nuestra herramienta de planificación debe ser flexible, y permitirnos dedicar el tiempo necesario a cada relación personal, o poder mover las tareas en función de las necesidades de las personas.

Por último, indicar que nuestra herramienta de planificación, en línea con todo lo expuesto en los párrafos que preceden, no es un mapa, sino una brújula. Es flexible porque nos guía hacia nuestro destino, pero no fija un camino inamovible.

DELEGACIÓN EFECTIVA

Una vez tenemos clara la organización efectiva, debemos completar la misma con la técnica interpersonal de la delegación efectiva. Puesto que con ello multiplicamos nuestros resultados.

Delegar de manera efectiva supone centrarnos en los resultados, y no en los métodos. Puesto que se basa en delegar confianza en los demás.

Una persona efectiva tiene que saber delegar en los demás su confianza, convirtiéndolos en encargados de alcanzar determinados fines, y no en meros recaderos a los que se dice qué hacer y cómo hacerlo. Hay que empoderar a nuestros delegados para que puedan alcanzar las metas fijadas en ellos.

amorMientras que una persona que intenta hacerlo todo sola se ve limitada por sí misma, y no pasa de ser un Productor, una persona que sabe delegar la confianza en los demás se transforma en Administrador, y consigue multiplicar sus resultados. Por ejemplo, si intentamos hacer todas las tareas de casa nosotros solos, nuestros éxitos serán muy inferiores a si podemos delegar en nuestra esposa o nuestros hijos. En el entorno empresarial, el líder que delega responsabilidades ser transforma en un administrador efectivo.

Delegar de manera efectiva supone establecer los resultados deseados, dar las directrices necesarias, señalar los recursos para llevar a cabo la tarea, hablar de consecuencias de incumplimiento y establecer una rendición de cuentas. Así, al delegar de manera efectiva, nuestro delegado se convierte en encargado y responsable de su éxito, en su propio jefe. 

Si delegamos en individuos más inmaduros, deberemos señalar mayor rendición de cuentas, y unas directrices más claras. Por el contrario, con individuos maduros bastará con señalar el resultado a alcanzar. Lo bueno de este tipo de herramienta de delegación es que se puede delegar en cualquier persona, independientemente de su madurez para la tarea.

RESULTADO HASTA AQUÍ DE LA EFECTIVIDAD: ÉXITO PERSONAL.

Con los tres hábitos estudiados hasta el momento, la persona consigue ser efectiva a nivel personal, y puede dar el salto a los tres hábitos siguientes, que lo guiarán al éxito interpersonal. Pero no se puede buscar el éxito interpersonal sin tener claro que hemos conseguido primero el éxito de la efectividad a nivel personal.

Una persona efectiva que ha interiorizado los tres primero hábitos es proactiva y responsable por tanto de su propia vida, describe los principios y valores que le guían para conseguir las metas vitales que se ha propuesto, y se organiza de manera efectiva para lograrlo.

Cuándo ya se ha convertido en líder de su propio destino, este último hábito es el puente para convertirlo en líder del medio personal que le rodea y con el que interactúa cada día en sus distintos roles personales y profesionales.

Vía | Stephen R. Covey Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva (Paidos Ibérica, 2011)

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Marketing racional versus Marketing emocional

Recientemente escuché la conferencia que ofreció Marcos de Quinto, actual responsable internacional de Marketing en Coca Cola, en Hoy es Marketing en Madrid (edición de 2010). El entonces Presidente de Coca Cola España dictó una conferencia brillante, dónde declaraba que la gran dicotomía que divide hace años al Marketing entre los que están favor del Marketing Racional y los que por el contrario apuestan por el  Marketing Emocional había terminado: Está claro que el único marketing efectivo es el Emocional.

Creo que la visión del brillante Marcos de Quinto es muy acertada en este tema. Vamos a ver qué es y en qué consisten cada una de estas dos corrientes de marketing contrapuestas, y por qué el marketing de las emociones se impone al de la razón.

MARKETING RACIONAL

marketing1Consiste en diseñar y comunicar la oferta de valor acudiendo a conceptos racionales, es decir, a los atributos físicos y reales que hacen que nuestro producto o servicio sea el mejor para satisfacer las necesidades de los potenciales clientes.

Así por tanto la estrategia de marketing tendrá por centro dichos atributos: nuestro detergente es el que más blanca deja la ropa; nuestra bebida energética es la que mejor satisface las necesidades físicas del deportista; nuestra firma de abogados es la que más casos ha ganado en el Tribunal Supremo.

MARKETING EMOCIONAL

En contraposición a lo descrito en el punto anterior, el marketing emocional intenta llegar a las emociones del cliente y crear un lazo con las mismas. No razona por qué nuestro producto es el mejor para el cliente, sino que incita a que emocionalmente el cliente se decante por el mismo.

La estrategia en este caso será apelar a las emociones y sentimientos de los potenciales clientes: nuestro detergente te hará tocar el cielo con las manos; nuestra bebida energética te hará volar; desde nuestra firma de abogados queremos ser tus mejores amigos.

RAZONES Y EMOCIONES

amorNuestro cerebro se divide en tres áreas diferenciadas: cerebro reptiliano, sistema límbico y neocórtex. El cerebro reptiliano se ocupa de las funciones fisiológicas, como comer, beber, respirar, reproducirse, el control hormonal o el control de la temperatura; el cerebro reptiliano no siente emociones ni procesa pensamientos, y sin embargo es quién se encarga de mantenernos vivos. En la evolución del hombre, este cerebro es el más antiguo. El sistema límbico se desarrolló a posteriori, y registra emociones y recuerdos, esto es, sentimientos. Gracias a él tenemos la capacidad de sentir miedo, furia, ira, envidia, rabia, amor o amistad. Tiene una parte denominada amígdala que mantiene la memoria afectiva, lo cual mantiene los lazos sociales con nuestra familia y amigos. Finalmente se desarrolló en la evolución humana el neocortex, el cerebro racional, el cual dotó al ser humano de capacidades cognitivas, y nos permite realizar operaciones matemáticas, escribir, leer, memorizar o reflexionar sobre nosotros mismos.

Por el propio desarrollo de la evolución humana, y del cerebro, la mayor parte de las decisiones las tomamos de manera casi automática, a través del cerebro reptiliano y del sistema límbico. Pensemos en nuestro ancestro directo, el homo sapiens, viviendo hace casi un millón de años expuesto a múltiples peligros, y que debe decidir con rapidez si corre para esquivar un oso en el bosque, o bien se lanza al rio y huye nadando.

marketComo resultado de esta evolución del cerebro humano, y de nuestra propia especie, aunque hoy tenemos la capacidad de realizar profundos análisis sobre qué detergente es mejor o peor para nuestra ropa, en la mayor parte de las ocasiones tomamos dichas decisiones en base a nuestros sentimientos, impulsos y emociones, y no en base a razones.

Por ello elegimos en el lineal de ventas un refresco más caro que nos da alas, en vez de un refresco más barato que puede que contenga los mismos ingredientes, y en las mismas proporciones, pero por el cuál no sentimos ningún afecto. No digo que esto siempre vaya a ser así, pero sí que es cierto que prevalece en el ser humano la toma de decisiones en base a sentimientos y emociones, sobre la toma de decisiones racional.

El ser humano es más emocional que racional, y este es uno de los dos fundamentos por los que el marketing emocional triunfa sobre el marketing racional.

EL ARTE DE LA GUERRA

Dice Sun Tzu en “El arte de la Guerra” que <<si utilizas al enemigo para derrotar al enemigo, serás poderoso en cualquier lugar dónde vayas>>. Es decir, son los puntos débiles de nuestro rival donde debemos centrarnos, para que se derrote por sí mismo, con el mínimo esfuerzo bélico por nuestra parte.

Y el marketing racional adolece de un importante punto débil, que es la otra cara de la moneda de su punto fuerte. Y que hace que quede derrotado por sí mismo. Si una bebida refrescante es la más barata, y como tal se promociona, quedará fuera del mercado en cuánto haya otra que sea más barata aún. Si una lavadora es la que más rápido lava, quedará fuera del mercado en cuánto aparezca otra lavadora que lave un poco más rápido. Si basamos nuestra estrategia de marketing en un atributo físico, será este mismo atributo el que sus competidores podrán atacar, para derrotar por completo el producto y quedarse con sus clientes.

Sin embargo, una estrategia emocional crea un lazo de afectividad y complicidad con el cliente, que no puede atacarse por motivos racionales. Lo cual hace que dicha “relación” entre cliente y producto o marca sea más resistente al ataque de la competencia. Por tanto una bebida que nos hace tocar el cielo constituye una competencia más fuerte que una bebida muy barata.

EL TRIUNFO DEL MARKETING EMOCIONAL

En resumen, vemos que el cerebro humano suele basar sus decisiones en motivos emocionales, y que por tanto la estrategia de marketing emocional triunfa a largo plazo sobre el marketing racional. Es más, los atributos en los que se basa la estrategia de marketing racional son a su vez los atributos a lo que sus competidores podrán atacar fácilmente, pues han sido puestos de manifiesto expresamente como piedra angular del producto o marca. Utiliza al enemigo para derrotar al enemigo.

No obstante debemos señalar por último que crear una estrategia efectiva de marketing emocional es complejo, pues es necesario desarrollar una importante labor creativa, y dotar de contenidos y experiencias a la marca o producto. Será una inversión importante, que deberá estar bien meditada, pero que dará importantes alegrías al vendedor si se logra crear la relación efectiva con sus clientes.

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Estudiando Los 7 hábitos (III) Comienza con un fin en mente

El primer hábito, la proactividad, significa asumir que somos responsables de nuestra vida y de todo lo que nos pasa. Así que el segundo hábito llamado “Empieza con un fin en mente” supone establecer de manera proactiva y responsable los objetivos que queremos conseguir en nuestra vida, así como establecer igualmente cómo vamos a vivir para conseguir dichos objetivos.

OBJETIVOS VITALES

abuelosEstablecer nuestros objetivos vitales significa visualizar cómo queremos que nos recuerden las personas con las que interactuamos en nuestros distintos roles cuándo finalice nuestra vida. Es decir, identificar si queremos que nuestros hijos nos recuerden como un magnífico padre, si queremos que nuestro cónyuge nos recuerde como la mejor pareja, o si queremos que nuestros compañeros de trabajo, clientes y proveedores nos recuerden como un gran profesional. Una vez hayamos visualizado la impronta que queremos dejar en los demás, podremos definir nuestro objetivo vital, por ejemplo ser un buen marido, o una buena esposa, ser un gran padre o madre, ser el mejor empresario, o la mejor arquitecta del país.

Según distintos estudios sobre neurociencia, la parte izquierda del cerebro es la racional, es más lógica y verbal, mientras que la parte derecha del cerebro es la intuitiva y creativa. Normalmente nos centramos en la parte racional, pero para visualizar aquello que queremos lograr tenemos que imaginar, ser creativos, utilizar y desarrollar en definitiva la parte derecha.

Las personas altamente efectivas, de manera proactiva y responsable, utilizan su capacidad de imaginación y creatividad para visualizar cómo quieren ser, sus objetivos vitales. El profesor Covey nos propone el siguiente ejercicio: Imaginar que es el día de nuestro entierro, y que nos podemos ver a nosotros mismos, como si de un tercero se tratase, de cuerpo presente en la iglesia; todos los que nos rodean cada día, nuestros familiares, amigos y compañeros, han asistido al mismo para despedirnos; si nos preguntamos cómo queremos que ellos nos recuerden, como un buen padre, esposo, amigo y compañero, por ejemplo, estaremos estableciendo ahí nuestros objetivos vitales.

Esto es visualización a largo plazo, pero las personas altamente efectivas utilizan también su capacidad creativa, de imaginación y visualización, para establecer sus objetivos a corto plazo. Imaginan las cosas antes de hacerlas. ¿Qué objetivos quiero cumplir este año en mi trabajo? ¿Cómo puedo ayudar a mi esposa para cuidar de los niños y la casa? ¿Qué enseñanzas le quiero proporcionar a mi hijo en los próximos meses? El primer peldaño del éxito es visualizar todo aquello que queremos lograr, y una vez puesto el objetivo establecer el guion necesario para lograrlo.

CONSTITUCIÓN PERSONAL

Y es que las personas altamente efectivas, en tanto que comienzan siendo proactivas y haciéndose responsables de sus propias vidas, no viven los guiones diseñados por terceras personas, o por el destino, sino que escriben su propio guion y marcan su propio destino.

Una vez que hemos visualizado nuestros objetivos vitales, tendremos que escribir el guion para conseguirlos.

Igual que cada País soberano tiene su propia Constitución como norma suprema y fundamental, en la cúspide de su sistema jurídico, y que define los principios y objetivos de la nación, nosotros podemos establecer nuestra propia Constitución personal.

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Así por tanto de la misma manera que la Constitución nacional desarrolla los principios fundamentales de su país, y establece valores inalterables como la paz, la igualdad, el respeto y la justicia, nuestra Constitución personal debe recoger los valores que van a fundamentar nuestra vida, y que vamos a seguir siempre como norma suprema para alcanzar nuestros objetivos finales, que también vendrán recogidos en nuestra Constitución personal.

Siguiendo con la identificación entre la norma jurídica constitucional, y nuestra constitución personal, cada vez que veamos que una actuación en nuestra vida no se corresponde con nuestra Constitución personal, deberemos declararla “inconstitucional” y no llevarla a cabo.

Esto en definitiva es llevar a la práctica la proactividad del primer hábito, pues recordemos que las personas proactivas subordinan los impulsos a los valores.

Enlacemos ahora con un ejemplo nuestra constitución personal con nuestros objetivos vitales, y con nuestros objetivos de corto plazo: Si visualizamos una discusión con nuestro cónyuge, dónde vemos que tendemos a reaccionar gritando por algo que nos parece equivocado, podemos visualizar también cómo corregirlo, respetando nuestros valores (respeto, dignidad, amor) y supeditando nuestro sentimiento de ira a dichos valores, lo cual nos llevará a evitar la reacción violenta, y a proceder explicando sosegadamente el razonamiento de por qué creemos que nuestro cónyuge se equivoca. Estamos siendo proactivos, respetando nuestros valores recogidos, previa visualización de largo plazo, en nuestra constitución personal, visualizando también y estableciendo un objetivo de corto plazo (no crear conflictos con nuestro cónyuge) y mejorando con todo ello nuestra relación conyugal. Estamos incrementando nuestra efectividad personal.

De la misma manera, al redactar nuestra Constitución personal estamos creando el guion de nuestra propia vida, y no viviremos el guion establecido por otras personas, o por las circunstancias. Y es que las personas reactivas viven su vida en base a los guiones que les han proporcionado terceras personas (sus padres, sus cónyuges, sus amigos o sus enemigos). Mientras que las personas proactivas tienen la capacidad de vivir su propio guion, esto es, vivir su propia vida con su propia constitución.

Para redactar nuestra Constitución personal, utilicemos el hemisferio derecho de nuestro cerebro, ampliemos nuestra perspectiva y visualicemos aquello que queremos ser. Después procedamos a identificar los roles (v. gr. padre, hijo, compañero, amigo, cónyuge, empresario) y las metas (v. gr. ser un gran padre, ser un magnífico marido, ser el mejor arquitecto).

EL CENTRO DE NUESTRA VIDA: LOS VALORES.

Aquello que ponemos en el centro de nuestra vida marca la misma. Como podemos ver en la siguiente imagen, del centro de nuestra vida salen cuatro factores que determinan cómo vivimos: la seguridad, la guía, el poder y la sabiduría.

centro vital

La seguridad es la valía, la autoestima, la fuerza personal. La guía es la dirección de nuestra vida, nuestro marco de referencia. El poder representa nuestra fuerza y capacidad de actuar, nuestra energía personal para afrontar la vida. Por último, la sabiduría persona representa la perspectiva y equilibro con el que afrontamos todo aquello que nos pasa, y con la que influimos en los demás.

Por lo tanto, es de suma importancia establecer el centro adecuado, pues de otra manera nos guiaremos de manera equivocada, frenaremos nuestro poder o nuestra seguridad, y mermaremos nuestra sabiduría.

La gente tiende a poner en el centro de su vida elementos como el cónyuge, la familia, los amigos, el dinero, el trabajo, el patrimonio, el placer, los enemigos, sus creencias religiosas, o ellos mismos. Cuando uno de estos factores, o la mezcla de varios, constituye el centro de nuestra vida desatendemos el resto de roles y grupos de los que formamos parte, y nos volvemos poco efectivos.

Las personas altamente efectivas ponen en el centro de su vida los valores. Las decisiones basadas en los valores correctos son las decisiones más efectivas. Recordemos que según el primer hábito las personas proactivas identifican los valores que mejor representan los principios universales (humildad, autoestima, respeto, amor, desarrollo personal, justicia, paz, etc…).

Cuando el centro de nuestra vida lo constituyen los valores adecuados, nos dotamos de gran seguridad para afrontar todo aquello que nos pasa, tenemos la guía correcta para conseguir nuestros objetivos, poseemos el poder necesario para ello, y nos convertimos en fuente de sabiduría en nuestro desarrollo personal.

Por ello es necesario que nuestra Constitución personal recoja los valores que deben dictar nuestra vida, y que los pongamos en el centro de la misma para vivir una vida realmente efectiva.

 

LIDERAZGO PERSONAL

Al haber interiorizado el primer hábito, la proactividad, y el segundo hábito, de comenzar con un fin en mente, nos volvemos líderes. Y es que los líderes son aquellos que visualizan dónde hay que llegar, y marcan el camino para llegar.

emocional4Lo que distingue a un administrador de un líder es que los administradores hacen las cosas bien, y los líderes hacen las cosas correctas (Peter Drucker). Y es que hacer solo las cosas bien puede derivar en el fracaso, cuándo descubrimos que estamos siguiendo el guion marcado por otras personas, o que hemos pasado nuestra vida siguiendo un camino incorrecto. Lo hemos hecho bien, pero no hemos hecho lo correcto. Hacer las cosas correctas pasa por visualizar e identificar nuestros propios objetivos, de manera responsable y proactiva, y perseguirlos de acuerdo a una constitución personal basada en los valores correctos.

En el mundo empresarial, mientras que existen grandes administradores, con buenas dotes para la contabilidad, las finanzas o la organización, hay muy pocos líderes que sean capaces de marcar el objetivo y el camino, y dirigir a su organización, proveedores y clientes hacia el mismo. En el marco personal pasa lo mismo, debemos convertirnos en líderes y perseguir nuestros objetivos de acuerdo a los valores adecuados.

Lo fácil es ser administrador, no tener que hacerse responsable de su propia vida y poder echar la culpa a las circunstancias. Pero aquellas personas que deciden ser proactivas y empezar con un fin en mente están dando los pasos adecuados para ser altamente efectivas, y se convertirán por tanto en líderes de sus propias vidas y de aquellos con los que interactúan.

Antes de administrador hay que ser líder.

Vía | Stephen R. Covey Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva (Paidos Ibérica, 2011)

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Estudiando Los 7 Hábitos (II) Proactividad

El primer hábito que la gente altamente efectiva tiene interiorizado es el de la PROACTIVIDAD.

Las personas altamente efectivas son proactivas.

Proactividad significa ser Responsable de tu propia vida. Mientras que la vida de la gente Reactiva es controlada por el ambiente físico (circunstancias) o por el ambiente social (otras personas) la vida de las personas Proactivas es controlada por ellas mismas.

Proactividad es la capacidad de subordinar los impulsos a los valores (ver el apartado de Valores en el ensayo (I) de esta serie). La gente Reactiva se deja dominar por sus impulsos y sentimientos, por ello no controlan su vida, sino que ésta es controlada por lo que piensan o dicen otras personas, o por las circunstancias de cada momento. Sin embargo la gente Proactiva interioriza y asume unos valores correctos y bien definidos, y reacciona conforme a los mismos, y no conforme a impulsos externos o sentimentales.

Una máxima de la proactividad es asumir que nosotros somos lo que somos como consecuencia de nosotros mismos, de nuestras decisiones pasadas y presentes. Y somos nosotros los únicos que podemos cambiar nuestro futuro.

negocio

HACER QUE LAS COSAS PASEN

Proactividad es tomar la iniciativa y asumir nuestra responsabilidad de hacer que las cosas pasen.

Mientras que la gente reactiva espera que las cosas pasen, las personas proactivas hacen que las cosas pasen.

Las personas reactivas esperan que suceda algo, que alguien se haga cargo de ellas, que alguien o algo resuelva los problemas. Sin embargo, las personas que triunfan son aquellas que son soluciones en sí mismas para los problemas. Crean soluciones, y no problemas.

Las personas proactivas en cuatro pasos:

  1. Toman la iniciativa.
  2. Para hacer lo que resulte necesario.
  3. De manera congruente y de acuerdo a los valores correctos.
  4. Y realizan la tarea.

LENGUAJE PROACTIVO

El lenguaje, la capacidad de comunicarnos con el resto de seres humanos, nos diferencia del resto de animales y nos convierte en personas civilizadas. Por ello es muy importante que nuestro lenguaje sea siempre proactivo, y no caiga en la reactividad.

El lenguaje reactivo deriva en profecías autocumplidas: <<seguro que no lo voy a conseguir>> <<me tienen manía>> <<nunca tengo suerte>>. Sin embargo el lenguaje proactivo es positivo y responsable: <<haré todo lo que esté en mi mano>> <<me comprometo a intentarlo>>.

La gente proactiva entiende que Amar es un verbo, y el Amor, el sentimiento, es el resultado de Amar, de ejercer el verbo. Las personas proactivas hacen hincapié en el verbo amar: sacrificarse por los demás.

El ambiente lingüístico correlaciona con la especialización hemisférica en el área de Broca

TENER FRENTE A SER

Mientras que las personas Reactivas hablan de “Tener”: <<si yo tuviese más constancia>> <<él tiene más constancia>>, lo cual sitúa los problemas fuera de nuestro circulo de influencia, puesto que creemos no tener el control.; Las personas proactivas hablan de “Ser”:<<puedo ser más constante>> <<él es más constante>> lo cual traslada el problema a nuestro circulo de influencia, al ser nosotros responsables de nuestra manera de ser, y por tanto poder cambiarla.

CIRCULO DE PREOCUPACIÓN Y CIRCULO DE INFLUENCIA

Debemos distinguir claramente entre aquellas preocupaciones sobre las que tenemos capacidad de influir (el resultado de nuestro trabajo, la educación de nuestros hijos, etc…) y aquellas otras en las que poco o nada podemos hacer (una recesión económica internacional, un programa educativo público que nos parece poco adecuado, etc…).

Las personas proactivas centran sus esfuerzos en el círculo de influencia, en aquellas cosas en las que pueden influir activamente y sobre las que deben actuar, lo cual acrecienta su energía positiva.

Mientras que por el contrario las personas reactivas se focalizan en el círculo de preocupación, esto es, en los defectos de otras personas, o en problemas y circunstancias del medio sobre las que no tienen ningún control. Evidentemente sin poder conseguir resultados firmes, lo cual les desmotiva y vuelve su energía negativa.

circulo de influencia

¿CÓMO ABORDAR LOS PROBLEMAS?

Todos los problemas que afrontemos pueden recaer en tres áreas distintas, y según aquella en la que recaigan las personas proactivas los abordarán de las siguientes maneras:

  1. Área de Control directo: Involucra nuestra propia conducta, corresponden al área de Influencia. Hay que abordarlos proactivamente, en base a nuestros valores.
  2. Área de Control Indirecto: Tiene que ver con la relación con los demás y con el medio. Se resuelven mediante métodos de influencia humana y mediante la efectiva interrelación (los hábitos 4, 5, y 6 que estudiaremos en posteriores ensayos).
  3. Área dónde no tenemos ningún control: Si nada podemos hacer al respecto, la manera de afrontar dichos problemas es asumir la responsabilidad de modificar nuestras actitudes hacia ellos. Lo adecuado aquí es aceptar que no lo podemos cambiar, sonreír y vivir con ello. De este modo no les otorgamos a dichos problemas el poder de controlarnos. Esta es la actitud que logró salvar del horror del campo de concentración Nazi a personas como Victor Frankl, cuyo ejemplo cita el profesor Covey en su obra, o la actitud que toman las personas altamente efectivas ante una enfermedad como el Cancer.

AGRANDANDO EL CIRCULO DE INFLUENCIA.

Según vamos actuando de manera proactiva, conforme a todo lo expuesto en este ensayo, vamos agrandando nuestro círculo de Influencia, y vamos siendo más efectivos.

La autoconciencia y la conciencia moral nos permiten identificar aquellas áreas que realmente están dentro de nuestra área de influencia: áreas de debilidad, de mejora, sobre las cuáles trabajar para desarrollar, cambiar o eliminar. Con imaginación, voluntad de independencia y responsabilidad nos acercamos a dichos problemas y los transformamos en éxitos. Establecemos metas y objetivos, y actuando proactivamente cumplimos nuestros compromisos y problemas.

Así poco a poco vamos superando las problemáticas, va creciendo nuestra efectividad intrapersonal e interpersonal, y vamos teniendo mayor influencia sobre el resto de personas y circunstancias.

RESPONSABILIDAD, ELECCIONES Y CONSECUENCIAS.

Nos dice Covey que si coges una punta del palo, coges también la otra. No se puede coger un palo y llevarnos solo una de las puntas del mismo. Esto quiere decir que a veces cogemos algo que más adelante en el tiempo, al ver la otra punta, resulta que fue el palo equivocado.

Y es que todas nuestras elecciones en la vida tienen consecuencias, y debemos aceptarlo. La mejor manera de vivir con un erro del pasado es asumirlo. Solo son realmente errores aquellas consecuencias negativas de las que no aprendemos, el resto son lecciones de las cuáles extraemos aprendizajes.

Las personas proactivas reconocen sus errores, los corrigen y aprenden de ellos, para no volver a cometerlos. Transforman el fracaso en éxito.

Vía | Stephen R. Covey. Los 7 hábitos de la gente altamente eficiente.  (Paidos Ibérica, 2011)

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