Hayek y Swatch. La reinvención del reloj suizo

A día de hoy Swach es sinónimo de diseño y calidad en el mundo de la relojería y la joyería. Su marca, con la bandera de Suiza como imagen, representa la asociación de este país como máximo exponente de la industria relojera internacional.

Sin embargo, esta industria estuvo cerca de desaparecer a principios de la década de 1980, por su nula capacidad de adaptación al cambio. Y solo la visión estratégica de un gran líder, Nicolas G. Hayek, pudo hacer renacer de sus cenizas al sector, cuál ave fénix, transformando un grupo de empresas en liquidación y quiebra en el nuevo grupo líder mundial.

swatchEn las décadas de 1950 y 1960 la invención y desarrollo del movimiento de cuarzo transformó radicalmente la fabricación de relojes. Hasta ese momento, los relojes se movían con un mecanismo de precisión, denominado calibre. Los mejores relojeros del mundo eran los de Suiza, que diseñaban y construían de manera artesanal estos mecanismos, siendo dicho factor de especialización la ventaja competitiva que situaba a sus empresas a años luz de la competencia.

Pero con la aparición de la tecnología del cuarzo, que mide el tiempo gracias al movimiento de una lámina tallada de dicho material mediante un pequeño impulso eléctrico, permitió a empresarios japoneses, como Casio, construir nuevos relojes más baratos que los suizos, haciéndose en pocos años con la mayor parte del mercado internacional de relojes de pulsera.

Así, la industria suiza vio reducirse su cuota de mercado, superior al 50 %, a poco menos del 15 %. Viéndose las fábricas abocadas a la bancarrota, al no poder mantener sus estructuras con tan reducido nivel de ventas, y debiendo despedir al 70 % de los trabajadores.

Las principales empresas suizas del sector tuvieron que declararse en quiebra, y acabaron en manos de sus bancos acreedores, como activos en ruina. Los banqueros contrataron entonces a Nicolas G. Hayek a modo de administrador concursal, quizá dando por sentada la liquidación de estas empresas, y con la intención de perder el menor dinero posible.

keyimg20060613-6805633-0-dataHayek había nacido en Beirut (Líbano), y había vivido allí y en Francia, principalmente. Estudió Matemáticas y Física, y había trabajado en la multinacional aseguradora Zúrich hasta emprender su carrera como empresario. Se hizo cargo de la fábrica metalúrgica de su suegro durante varios años, y después fundó su propia fábrica de fundición de aceros, que llegó a convertirse en una de las grandes del sector, siendo Hayek reconocido como un reputado empresario, y contratado como consejero a su vez de diversas grandes empresas del país.

Por su experiencia y solvencia en la gestión, fue también contratado como dijimos por los Bancos para administrar la liquidación de la industria relojera. La elección de Hayek fue criticada por los directivos del sector relojero: no conocía los entresijos de la fabricación de los relojes, toda una labor artesanal.

Y llevaban razón, Hayek no entendía de relojes, pero entendía cómo funciona una empresa, y sabía que su misión principal es la de satisfacer los gustos y necesidades de los consumidores, algo que los japoneses estaban haciendo a la perfección al proveer al mercado de una opción fiable y barata con su reloj de cuarzo.

Así, Hayek fusionó las principales empresas en quiebra, constituyéndose como resultado de la fusión la compañía SHM (después Grupo Swach). Y diseñó un nuevo producto, el Swach (que significa Second Wacht o segundo reloj) el cuál se fabricaba en plástico y con 51 piezas, en vez de las 90 piezas estándar que tenía hasta entonces un reloj suizo, que además se fabricaba con materiales resistentes. Así por supuesto abarataba de manera formidable los costes, pudiendo competir en precio con los relojes japoneses.

Los directivos del sector no creían que un reloj de plástico pudiera salvar la industria suiza, <<Incluso mis amigos se burlaban de la propuesta>> declara Hayek <<La noche en la que vi el primer reloj terminado no pude dormir,  me quedó claro que no podía basar la campaña publicitaria en sus 51 piezas, porque nadie comprendería el mensaje>>.

<<Había que dotarle de “alma” al producto. Y así lo hicimos. Posicionamos a Swatch como un símbolo de Suiza, un reloj de alta calidad a bajo precio, como sinónimo de provocación y de ganas de vivir>>.

Como ya dijimos más arriba, Hayek entendía que lo fundamental de un negocio es entender las necesidades de los consumidores y satisfacerlas con la mayor calidad posible, pero al menor coste posible.

Esta es la filosofía que volvió a convertir a la industria relojera suiza, con Swacht a la cabeza, en el líder mundial que siempre había sido, creando miles de puestos de trabajo y vendiendo millones de relojes en todo el mundo. A día de hoy factura más de 6.500 millones de euros, y el prestigio de sus productos es imbatible.

<<Cuando una empresa  es dirigida por administradores y no por empresarios, su destino es la quiebra. No se necesitan expertos en finanzas, sino empresarios. Gente dispuesta a dejarse la piel en un proyecto. La producción de relojes de lujo estaba bien, pero no era suficiente, necesitábamos un reloj innovador y menos caro>>

Vía | BernardWatchBlog

Más Información | SwissInfo  El Mundo  Swatch.com

Imágenes | CreativeCommons

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