El Holding Médici

Los Medici fueron la familia más importante y poderosa de la Italia medieval, desde que se fundase la Banca Médici en el año 1.397 por Juan de Médici. Rigieron durante siglos el destino de Florencia, expandiendo su actividad y posesiones por Roma, Milán y la Toscana, y llegando finalmente a abarcar todo lo que hoy es Italia, además de otros territorios europeos.

medici1Los más importantes artistas del Renacimiento, como Miguel Ángel o Donatello, fueron patrocinados por esta poderosa familia. Y el famoso tratado político “El Príncipe” de Maquiavelo fue escrito contra ellos, como alegato de su tiranía en el gobierno. Cuatro de sus miembros ocuparon el cargo de Papa de la iglesia Cristiana (León X, Clemente VII, Pío IV y León XI) y su poderío llega hasta nuestros días, con magnificas posesiones en toda Italia (Galería Uffizi, el Palacio Pitti, los Jardines de Boboli, el Belvedere,  el Palacio Medici, la iglesia de San Lorenzo o Santa María de Fiore).  Desde 1.330 hasta 1.740 los miembros de la familia Médici ocuparon Ducados, gobiernos, el Papado, e incluso el título de Rey de Francia (María de Médici).

Sin embargo, el origen de la familia parece ser más bien modesto. Por la documentación que se tiene al respecto, se sabe que en sus orígenes la familia se dedicaba al comercio de lana y ovejas. La sede original del Banco Médici se encuentra en Via dell’Arte della Lana de Florencia, dónde distintos escudos en su fachada muestran cómo esta familia se dedicaba a dicho negocio. Salvestro Médici (1331 – 1388), lideró la denominada “Revuelta de los Ciompi”, protagonizada por los trabajadores humildes de la industria textil contra las grandes fortunas textiles de la época. Convirtiéndose tras la misma en dictador de Florencia, si bien fue depuesto del cargo años más tarde. Poco después, en 1.397 se funda el Banco Médici por Juan de Medici, que transformaría a los Médici en la más importante institución financiera e industrial del Renacimiento.

5841805640_2e3b050022_qLos negocios de la familia Médici abarcaron principalmente el cambio de monedas, el préstamo con intereses, la recaudación de impuestos para la Iglesia, los depósitos bancarios, el comercio de lana y la explotación de minas.

Existieron muchos cambistas, orfebres y banqueros en aquella época, un período en el que el préstamo con intereses estaba considerado como un pecado, y los prestamistas no lo tenían nada fácil (solo los judíos podían prestar con intereses a los cristianos, pues era pecado el préstamo entre cristianos). Lo que unido a las continuas expansiones monetarias sin reservas, junto con los préstamos no devueltos por Reyes y gobernantes, llevaron a continuas quiebras bancarias. Sin embargo, los  Médici no solo salieron adelante sino que se convirtieron, como hemos dicho, en la mayor institución financiera durante decenas de años.

¿En dónde residía el secreto de su éxito? En la invención del holding empresarial, es decir, la creación de una estructura diversificada de sociedades para la administración de sus negocios de manera diferenciada. Así, en vez de regentar con una única sociedad sus distintas actividades empresariales, constituían una sociedad “ad hoc” para cada negocio, participada a su vez parcialmente por otras sociedades, de manera que si un negocio salía mal solo respondían del mismo con el patrimonio de la sociedad de la que se tratase, salvaguardando los intereses del resto de sociedades, que no debían responder de dicha quiebra. Tenían un Banco en Florencia, que era la cabecera de la corporación, y que participaba en sociedades que a su vez eran propietarias de otros bancos locales, filiales de la matriz.

The equestrian statue of Cosimo de Medici in Florence, Italy

The equestrian statue of Cosimo de Medici in Florence, Italy

Cada Banco por tanto en cada ciudad era autónomo, tenía su propio gerente, y si quebraba lo hacía por sí mismo, sin arrastras al resto del grupo. Así, llegaron a tener delegaciones en todas las grandes ciudades europeas (Roma, Génova, Venecia, Milán, Brujas, London, Pisa, Avignon, Lyon, Pisa, o Londres). Estos bancos locales comerciaban entre sí, transportando oro y mercancías de una ciudad a otra, para luego venderlos a mejor precio que en origen. Concedían crédito a los mercaderes y nobles locales, y respondían independientemente ante sus acreedores, reportando a la matriz los beneficios.

Este es sin duda el gran avance en gestión societaria que debemos a la Banca Medici, y que les permitió mantener la primacía en la industria, el comercio y las finanzas: había delegaciones que iban a la quiebra, pero dichos fracasos no afectaban a las delegaciones que seguían siendo rentables.

No obstante, finalmente llegó la quiebra de la matriz, que arrastró a todas las filiales. La delegación de Londres o la de Brujas habían caído antes, víctimas del impago por parte de distintos Eduardo IV de Inglaterra, que tras haber perdido una guerra (War of Roses) no había podido devolver sus préstamos con esta entidad. Y durante la Guerra de Italia (1494-1498) por la presión de Carlos VIII de Francia acabó quebrando la matriz, junto con todas las filiales.

Vía | de Roover, Raymond Adrien (1948), The Medici Bank: its organization, management, and decline, New York; London: New York University Press; Oxford University Press

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La historia económica del Brandy

Como bien es sabido, desde tiempos inmemoriales los gobernantes siempre han financiado sus imperios, naciones, guerras y reino en base a los impuestos. Y es que desde los antiguos faraones egipcios, pasando por los reyes persas, las Ciudades Estado Griegas, el Senado Romano, los reyes medievales, o bien los Estados modernos, la maquinaria estatal se nutre vía impuestos y tasas que gravan el patrimonio y la generación de riqueza de sus ciudadanos, empresarios y trabajadores.

mercaderY dado que dicha estructura estatal siempre termina generando una abultada burocracia que necesita cada vez de más recursos, los gobiernos nunca han dudado en buscar nuevos hechos impositivos en la actividad diaria de los ciudadanos: Si fumas, pagas más impuestos; si dejas herencia a tus hijos, pagas impuestos, etc… Con el objetivo de evitar la voracidad recaudatoria de reyes y gobernantes, los súbditos siempre han buscado en todo momento vías para evitar el pago de impuestos.

Así la historia en particular de uno de los licores derivados del vino más famosos del mundo, el Brandy (también conocido como aguardiente, Coñac y Holandas) parece tener su origen, según distintas leyendas, en la estratagema que seguían algunos comerciantes españoles para evitar el pago de impuestos aduaneros sobre el vino.

Holanda fue durante siglos el imperio que dominó los transportes marítimos por toda Europa y Asia. Sus marinos y armadores recogían mercancías llegadas de las distintas naciones europeas y las distribuían con sus barcos por medio mundo. Y hasta los puertos holandeses transportaban los mercaderes el vino desde España, un bien muy preciado y demandado a nivel internacional desde los tiempos más antiguos. Pero en su travesía los mercaderes debían atravesar diversos países y regiones, y ahí vieron los reyes o nobles locales la oportunidad de establecer un impuesto al tránsito de vino, basado en el volumen de vino transportado. Por lo tanto, cuánto más vino se llevaba por estas rutas, más había que pagar en estos “peajes” aduaneros.

brandyLos españoles conocían la técnica de destilación de los árabes, que se utilizaba habitualmente en los perfumes y en la elaboración de drogas o fármacos. Con lo que se les ocurrió destilar el vino, es decir, calentarlo a altas temperaturas, el líquido alcohólico se calienta a temperaturas controladas y evapora. El vapor viaja por un alambique y se condensa, luego se recoge  y se obtienen una bebida de mayor grado alcohólico.

Y todo ello con la idea de rebajar el volumen transportado, pagando por ello menos impuestos, y pensando después en volver a mezclar con agua una vez llegado al destino. Es decir, crearon un “concentrado de vino”.

Puesto que se transportaba este “concentrado” en barriles de madera, durante largos trayectos, en algún momento se descubrió que este licor destilado, tras pasar tanto tiempo en barrica en su viaje, se habría convertido en destino en un delicioso brebaje.

Otra versión de la leyenda indica que hubo un año que un importante comprador holandés, que había adquirido la mayor parte de estos “concentrados” españoles, se vió en bancarrota y anuló la orden de compra, por lo que la mayor parte de la mercancía se tuvo que quedar en las bodegas sin vender. Los bodegueros españoles, para conservar su mercancía, lo almacenaron en barricas de madera, esperando poder venderlo en el futuro. Descubriendo un año más tarde que el destilado se había convertido en el magnífico licor que los holandeses bautizarían con el nombre de “brandewijn” o vino quemado, de donde deriva la palabra Brandy. Y que en España se conocería también como “holandas” por el destino de dicho derivado del vino.

Por último señalar que es famosa también la leyenda de que el impuesto al brandy de Jerez financió íntegramente la construcción de la Catedral de Jerez de la Frontera, en Cádiz.

Desde luego, no existen registros históricos sobre la veracidad de estas leyendas, pero los rasgos generales parecen tener visos de realidad.

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Las Cortes de León, cuna del Parlamentarismo

La UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) reconoció hace unos años a las Cortes de León del año 1.188 convocadas por el Rey Alfonso IX de León, como cuna del Parlamentarismo, al declarar los “Decreta” o “Carta Magna Leonesa” como Memoria del Mundo (patrimonio cultural documental).

Cortes Medievales

Cortes Medievales

Las Cortes eran las instituciones parlamentarias de los reinos cristianos ibéricos, reuniones donde el Rey convocaba a los principales estamentos, a saber, el Clero y la Nobleza para debatir y ser aconsejado por estos sobre las principales cuestiones que afectaban al reino.

Así el Rey integraba en sus decisiones a los principales representantes de la sociedad, especialmente en las decisiones económicas (imposición de tributos) y las decisiones jurídicas (establecimiento de las leyes civiles y penales, fueros, decisiones sobre la nobleza, o juicios), consiguiendo con todo ello un mejor gobierno y cohesión de su reino.

Pues si bien en el antiguo régimen el Rey era el soberano absoluto, no es menos cierto que la Iglesia y los nobles tenían importante poder, recursos económicos y patrimonio con los que el Rey necesitaba contar para mantener su reinado y financiar las guerras.

En la península ibérica estas reuniones de los reyes con sus súbditos tienen un claro antecedente directo en los Concilios de Toledo, dieciocho asambleas conocidas entre el año 397 y el año 702 celebradas por los Reyes Visigodos, dónde reunían a los arzobispos y a los generales territoriales. Y que junto con el Senatus constituían la forma habitual de gobierno de los monarcas visigodos.

Pero las Cortes de León de 1.188 del Rey Alfonso IX destacaron respecto de todas las anteriores al incorporar concilio toledun nuevo estamento a la reunión. Y es que junto a los dos estamentos que normalmente constituían las Cortes junto al Rey, esto es, el Clero y la Nobleza, en estas Cortes se convocó a un tercer estamento, los ciudadanos. Este tercer estamento estuvo formado por los llamados “Procuradores en Cortes”, siendo los Procuradores los representantes de las distintas ciudades y villas que componían el Reino, y que representaban a su ciudad en las Cortes.

El resultado de estas Cortes fue la llamada “Carta Magna Leonesa”, un cuerpo jurídico que reconocía y garantizaba distintos derechos a los ciudadanos, como la inviolabilidad de sus personas y domicilios, así como la protección de su status ante el Rey, la nobleza y el clero. Además, se estableció la obligación para el Rey de convocar Cortes para declarar la Guerra y la Paz.

alfonsoixLa razón parece encontrarse en la necesidad del Rey de financiar la continuidad de la Reconquista, y de superponer su poder a los Reinos de Portugal y Castilla. Y es que los Procuradores o representantes de las villas eran ciudadanos pertenecientes a una floreciente burguesía que había conseguido en cada una de sus ciudades un importante poder económico y comercial que el Rey necesitaba para ayudar a financiar su reino, por lo cual decidió reconocerles derechos a cambio, dotarles de un status jurídico y contar con ellos en las Cortes.

A partir de estas Cortes de León, la institución del tercer estamento, el del pueblo llano, se extendió por el resto de Reinos, tanto de la península ibérica (Castilla, Aragón, Portugal), como de Europa, dónde se empezó a c
ontar con el llamado “tercer Estado” en el Parlamento del reino Inglés o en los Estados Generales del reino de Francia, desde donde saltaron al resto del mundo occidental.

Por ello podemos afirmar, junto con la UNESCO, que la cuna del parlamentarismo moderno fueron las Cortes de León de 1.188 celebradas en la Basílica de San Isidoro de esta ciudad.

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Hayek y Swatch. La reinvención del reloj suizo

A día de hoy Swach es sinónimo de diseño y calidad en el mundo de la relojería y la joyería. Su marca, con la bandera de Suiza como imagen, representa la asociación de este país como máximo exponente de la industria relojera internacional.

Sin embargo, esta industria estuvo cerca de desaparecer a principios de la década de 1980, por su nula capacidad de adaptación al cambio. Y solo la visión estratégica de un gran líder, Nicolas G. Hayek, pudo hacer renacer de sus cenizas al sector, cuál ave fénix, transformando un grupo de empresas en liquidación y quiebra en el nuevo grupo líder mundial.

swatchEn las décadas de 1950 y 1960 la invención y desarrollo del movimiento de cuarzo transformó radicalmente la fabricación de relojes. Hasta ese momento, los relojes se movían con un mecanismo de precisión, denominado calibre. Los mejores relojeros del mundo eran los de Suiza, que diseñaban y construían de manera artesanal estos mecanismos, siendo dicho factor de especialización la ventaja competitiva que situaba a sus empresas a años luz de la competencia.

Pero con la aparición de la tecnología del cuarzo, que mide el tiempo gracias al movimiento de una lámina tallada de dicho material mediante un pequeño impulso eléctrico, permitió a empresarios japoneses, como Casio, construir nuevos relojes más baratos que los suizos, haciéndose en pocos años con la mayor parte del mercado internacional de relojes de pulsera.

Así, la industria suiza vio reducirse su cuota de mercado, superior al 50 %, a poco menos del 15 %. Viéndose las fábricas abocadas a la bancarrota, al no poder mantener sus estructuras con tan reducido nivel de ventas, y debiendo despedir al 70 % de los trabajadores.

Las principales empresas suizas del sector tuvieron que declararse en quiebra, y acabaron en manos de sus bancos acreedores, como activos en ruina. Los banqueros contrataron entonces a Nicolas G. Hayek a modo de administrador concursal, quizá dando por sentada la liquidación de estas empresas, y con la intención de perder el menor dinero posible.

keyimg20060613-6805633-0-dataHayek había nacido en Beirut (Líbano), y había vivido allí y en Francia, principalmente. Estudió Matemáticas y Física, y había trabajado en la multinacional aseguradora Zúrich hasta emprender su carrera como empresario. Se hizo cargo de la fábrica metalúrgica de su suegro durante varios años, y después fundó su propia fábrica de fundición de aceros, que llegó a convertirse en una de las grandes del sector, siendo Hayek reconocido como un reputado empresario, y contratado como consejero a su vez de diversas grandes empresas del país.

Por su experiencia y solvencia en la gestión, fue también contratado como dijimos por los Bancos para administrar la liquidación de la industria relojera. La elección de Hayek fue criticada por los directivos del sector relojero: no conocía los entresijos de la fabricación de los relojes, toda una labor artesanal.

Y llevaban razón, Hayek no entendía de relojes, pero entendía cómo funciona una empresa, y sabía que su misión principal es la de satisfacer los gustos y necesidades de los consumidores, algo que los japoneses estaban haciendo a la perfección al proveer al mercado de una opción fiable y barata con su reloj de cuarzo.

Así, Hayek fusionó las principales empresas en quiebra, constituyéndose como resultado de la fusión la compañía SHM (después Grupo Swach). Y diseñó un nuevo producto, el Swach (que significa Second Wacht o segundo reloj) el cuál se fabricaba en plástico y con 51 piezas, en vez de las 90 piezas estándar que tenía hasta entonces un reloj suizo, que además se fabricaba con materiales resistentes. Así por supuesto abarataba de manera formidable los costes, pudiendo competir en precio con los relojes japoneses.

Los directivos del sector no creían que un reloj de plástico pudiera salvar la industria suiza, <<Incluso mis amigos se burlaban de la propuesta>> declara Hayek <<La noche en la que vi el primer reloj terminado no pude dormir,  me quedó claro que no podía basar la campaña publicitaria en sus 51 piezas, porque nadie comprendería el mensaje>>.

<<Había que dotarle de “alma” al producto. Y así lo hicimos. Posicionamos a Swatch como un símbolo de Suiza, un reloj de alta calidad a bajo precio, como sinónimo de provocación y de ganas de vivir>>.

Como ya dijimos más arriba, Hayek entendía que lo fundamental de un negocio es entender las necesidades de los consumidores y satisfacerlas con la mayor calidad posible, pero al menor coste posible.

Esta es la filosofía que volvió a convertir a la industria relojera suiza, con Swacht a la cabeza, en el líder mundial que siempre había sido, creando miles de puestos de trabajo y vendiendo millones de relojes en todo el mundo. A día de hoy factura más de 6.500 millones de euros, y el prestigio de sus productos es imbatible.

<<Cuando una empresa  es dirigida por administradores y no por empresarios, su destino es la quiebra. No se necesitan expertos en finanzas, sino empresarios. Gente dispuesta a dejarse la piel en un proyecto. La producción de relojes de lujo estaba bien, pero no era suficiente, necesitábamos un reloj innovador y menos caro>>

Vía | BernardWatchBlog

Más Información | SwissInfo  El Mundo  Swatch.com

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