Dow y el cártel del bromo

Con unas ventas anuales en torno a los 60.000 millones de dólares,  Dow Chemical es una de las compañías de la industria química más grandes del mundo. Cuenta con una cartera de productos muy segmentada, y está presente en todos los continentes, con oficina en más de 175 países, y con soluciones para sectores tan diversos como agricultura, construcción, electrónica o limpieza.

Su fundador, Herbert Henry Dow, nacido en 1866,  fue un importante químico y hábil hombre de negocios que supo crear desde la nada este emporio industrial, poniendo al servicio de las empresas los productos químicos que éstas necesitan para servir después a los consumidores finales. Siempre al mejor precio posible, gracias a su continua investigación en materiales y desarrollo de nuevos procesos.

dowA finales del s. XIX desarrolló un novedoso proceso para extraer bromo de la salmueraproceso éste que abarataba de manera importante el coste de este elemento químico, muy utilizado en distintos productos como las placas fotográficas, los sedantes médicos o la producción de petróleo.

Así, pudo vender el bromo a 36 céntimos de dólar por libra, mientras su precio en Alemania y la mayor parte de Europa era de 49 céntimos, donde operaba el cartel alemán Bromkonvention, el cuál ostentaba un monopolio sobre la producción y venta de bromo en el viejo continente gracias al apoyo del gobierno alemán.

Este cartel amenazó severamente a Dow, para hacerle desistir de la importante bajada del precio en Europa “Si osas entrar en nuestro mercado, iremos a Estados Unidos a vender el bromo a precios ridículamente bajos para arruinarte”. Sin embargo, este empresario no se amilanó, y siguió vendiendo a 36 céntimos importando su mercancía hasta Inglaterra para distribuirla después desde allí a los clientes europeos.

Cumpliendo con sus amenazas,  los alemanes entraron en el mercado estadounidense vendiendo ingentes cantidades de bromo a 15 céntimos, frente a los 36 céntimos a los que vendía Dow. Por supuesto, esto suponía graves pérdidas para los miembros de Bromkonvention, pero esperaban que dicha situación fuese solo temporal, y lo veían como una inversión para derribar a su competidor y hacerle retractarse en su política de precios en Europa.

bromoSin embargo, contra todo pronóstico Dow no solo no subió el precio del bromo en Europa, sino que volvió a bajar el mismo, pasando a vender a 27 céntimos. Los alemanes estaban desconcertados, pues 27 céntimos era un precio inferior a los costes de producción de Dow y dicha política resultaba suicida ¿Cómo podía permitirse perder dinero en Europa, mientras que debía haber visto desvanecerse sus ventas en Estados Unidos por la entrada de Bromkonvention? ¿Cuánto tiempo podía durar esta guerra de precios? Para la Bromkonvention su acción en Estados Unidos le estaba costando una elevada cifra de pérdidas.

La Bromkonvention llegó a vender el bromo a 10 céntimos en América, pero cuánto más barato vendían los alemanes, más barato vendía Dow en Europa. Finalmente se descubrió por qué: los principales agentes compradores de Bromkonvention en América eran empleados de Dow, que luego se llevaba el bromo de vuelta a Europa para revenderlo con ganancias. Los alemanes estaba tirando piedras contra su propio tejado, y el astuto Dow se estaba aprovechando de su desconocimiento del mercado norteamericano para acabar con ellos.

Ambos competidores acabaron pactando un acuerdo comercial por el cuál Dow vendería en Estados Unidos en exclusividad, la Bromkonvention tendría dicha exclusiva en Alemania, y competirían en el resto de mercados.

Vender a perdidas nunca es una buena idea, no constituye una estrategia empresarial sostenible en el tiempo, y no es la mejor de las tácticas competitivas. Más bien al contrario, la mejor estrategia pasa por competir en diferenciación, y buscar los nichos de negocio adecuados,  pues solo una empresa que obtiene beneficios puede competir a medio y largo plazo.

Vía | El Mito de los precios predatorios. Juan Ramón Rallo.

Más Información | Competencia y Monopolio  Estrategia de Precios

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La Diligencia de Entrada

El artículo 18.2 de nuestra Constitución Española reconoce la inviolabilidad del domicilio como derecho fundamental de todo ciudadano,. “El domicilio es inviolable. Ninguna entrada o registro podrá hacerse en él sin consentimiento del titular o resolución judicial, salvo en caso de flagrante delito”. La propiedad privada es un principio fundamental de nuestro Derecho, y la Constitución protege con especial afán el propio domicilio, como extensión de la dignidad e intimidad de la propia persona.

policiaEn el transcurso de la investigación judicial necesaria para el esclarecimiento de hechos que pudiesen ser constitutivos de un delito penal, la Ley de Enjuiciamiento Criminal regula  cómo el Juez de Instrucción, o la Policía Judicial en casos taxativos y excepcionales, pueden restringir este derecho fundamental a la inviolabilidad del domicilio, en aras a la resolución de los hechos investigados. Puesto que dentro de dicho domicilio puede estar la persona a detener, así como el cuerpo o instrumentos del delito, o pruebas fundamentales de la investigación.

Por tanto, la Diligencia de Entrada es toda resolución judicial por la que se limita el derecho fundamental a la inviolabilidad del domicilio.

El objeto material de la Entrada lo constituye cualquier lugar cerrado en el que el ciudadano ejercita su derecho a la intimidad y privacidad. El artículo 554.2.º establece que es domicilio «el edificio o lugar cerrado, o la parte de él destinada principalmente a la habitación de cualquier español o extranjero residente en España y de su familia». El Tribunal Constitucional concibe el domicilio como «aquel espacio en el cual un individuo vive sin estar sujeto necesariamente a los usos y convenciones sociales y ejerce su libertad más íntima».

Este acto procesal, al limitar un derecho fundamental, debe guardar el principio de proporcionalidad, por lo que el Juez solo podrá adoptar esta medida cuándo no exista una alternativa menos gravosa.

La Diligencia de entrada no es una prueba en sí misma, ni un acto de investigación. Sino que se trata de un medio para la práctica de otra prueba, como el registro o la detención.

juezEl Juez de Instrucción que dirige la investigación de la causa es el órgano judicial competente, si bien lo será también el Juez de lo Contencioso-Administrativo cuándo se trate de entradas administrativas (por ejemplo en el transcurso de una investigación de Hacienda). En caso de flagrante delito, estado de excepción o sitio, o en el ámbito de la legislación antiterrorista, los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado pueden disponer la entrada en el domicilio de los particulares. El delito flagrante se define en el artículo 795.1.1º de la Ley de Enjuiciamiento Criminal que establece que “se considerará delito flagrante el que se estuviese cometiendo o se acabare de cometer cuando el delincuente sea sorprendido en el acto”.

A nivel formal, la Diligencia de Entrada reviste la forma de Auto, que debe estar suficientemente motivado, conteniendo por tanto los indicios acerca de la existencia en el lugar cerrado del imputado cuya detención se pretende, o de los instrumentos del cuerpo del delito cuya recogida y custodia se desea lograr por el Juez de Instrucción.

El artículo 566 LECrim prescribe que deberá notificarse al interesado de manera personal, de manera simultánea. Si no se realiza de manera simultánea, deberá el Juez adoptar las medidas necesarias para evitar la fuga, o la ocultación o destrucción de pruebas (art. 567) pues de otra manera no se cumpliría con el fin último pretendido por la Diligencia de Entrada.

En el caso de la entrada policial, la comunicación evidentemente será verbal, pudiendo oponerse el sujeto pasivo de la misma, lo cual se hará constar en acta. Y debiendo los agentes dar cuenta de manera inmediata al Juez competente, indicando adecuadamente los motivos que motivaron la entrada, y el resultado de la misma.

Vía | Ilustre Colegio Abogados Málaga  Manual de Derecho Procesal Penal

Más Información | AidpEspaña  Ministerio de Justicia  URJC

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Marketing: ¿Qué son los Leads?

En lo últimos años se ha puesto de moda en las organizaciones el término “marketiniano” Lead. En el idioma inglés, Lead significa algo así como seguir, llevar o conducir en su forma de verbo. E iniciativa en una acción destinada a dar ejemplo a los demás, en su forma de sustantivo.

La definición de Lead que encontramos en el diccionario LID de Marketing es “Anglicismo que hace referencia a la persona o compañía que ha demostrado interés en la oferta de la marca, mostrando dicho interés a través de una solicitud de información adicional o acudiendo a los puntos de atención al cliente. También denominado cliente potencial en marketing directo”.

Así, en términos generales podemos entender que un Lead es una señal de la existencia de una potencial oportunidad de venta, que debe ser analizada y trabajada por el canal comercial.

marketing-strategies-426545_640En productos de venta sencilla, dónde el grado de implicación del cliente para tomar la decisión de compra es bajo, como por ejemplo un chicle de cinco céntimos, o un llavero de un euro, la venta suele ser automática: el cliente ve el chicle o el llavero en el stand situado al lado de Caja, mientras espera su turno en la cola para pagar, y toma la decisión de comprarlo de manera casi impusiva.

Sin embargo, en productos de venta compleja, que conllevan un mayor grado de implicación del cliente en la compra, como por ejemplo un coche, el proceso de decisión del comprador es consecuentemente más largo y complejo. Y en muchas ocasiones comienza con un tímido acercamiento del cliente hacia el producto. Siguiendo con el ejemplo del coche, una persona que desea comprar un vehículo nuevo para su familia tenderá a entrar en Google para mirar distintos vehículos de distintas marcas, o a utilizar su tiempo libre para ir a mirar coches a los concesionarios cercanos a su residencia.

La capacidad del departamento de Marketing a la hora de detectar estos acercamientos del cliente hacia el producto, y trasladar los mismos hacía el canal comercial para que éste trabaje sobre dichas ventas potenciales, es crítica en las modernas organizaciones.

De eso se trata en la gestión de Leads: de capturar las señales de potenciales compras, y traspasarlas a la gestión comercial.

Astore_Marketing_PlanCuándo el canal comercial se instrumenta mediante fuerzas de venta directas,  los profesionales de la venta deben detectar en sus contactos con el cliente dichas oportunidades, que atenderán directamente cuándo el producto está dentro de su portfolio de gestión. Sin embargo, lo crítico en este caso es poder formar e instruir a las fuerzas de venta para que, cuando detectan Leads que no pueden atender directamente, sepan trasladar al departamento o canal correspondiente. Por ejemplo, si el empleado de caja en una sucursal bancaria detecta una señal de compra en un cliente que está ojeando un folleto sobre planes de pensiones, la correcta gestión comercial sería la de redirigir a ese cliente a la mesa del asesor financiero de la oficina, para que este último pueda trabajar sobre dicho potencial interés del cliente, a fin de mostrarle la gama de productos del Banco que podrían satisfacer su necesidad de aseguramiento. Esto no deja de ser el tradicional bombeo de oportunidades entre canales de atención comercial.

Una herramienta crucial en la gestión de Leads de nuestros días reside en el uso de las tecnologías adecuadas en el canal “online”. La forma más extendida es la Landing Page, un formulario que el potencial cliente que navega por nuestra página web puede completar voluntariamente para recibir más información sobre un producto. Esta información se trasladará al canal comercial correspondiente, para que se contacte con el cliente a fin de convertir en su caso la oportunidad en una venta.

Más Información | Leadsrocket  SoloMarketing

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Acción, Jurisdicción y Proceso

El Derecho Procesal es la rama del Derecho que se ocupa de los procesos jurisdiccionales y arbitrales necesarios para el efectivo cumplimiento del derecho material.

La Ley, los contratos, los cuasicontratos, los actos y omisiones ilícitos, y los actos y omisiones en los que interviene culpa o negligencia hacen nacer para las personas obligaciones y derechos. Cuándo dichas obligaciones y derechos no se cumplen de manera voluntaria, existe discrepancia entre las partes intervinientes, o se incumplen los mandatos legales, el Derecho Procesal contiene las normas y principios necesarios para obtener dicho cumplimiento, mediante la regulación de la totalidad del proceso necesario para ello.

Por ejemplo: cuándo el comprador incumple el segundo plazo de pago previsto en el contrato de compraventa, alegando que el vendedor no entregó el bien objeto del contrato en tiempo y forma, el Derecho Procesal Civil prevé el plazo y forma que tienen las partes para solicitar al Juez el cumplimiento, cuál será el Juzgado al que deben dirigirse, la forma y plazo de la parte demandada para contestar a la demanda, la forma en que se desarrolla el juicio, o el plazo del Juez para dictar sentencia, así como los distintos recursos que caben contra dicha sentencia.

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Otro ejemplo: cuándo existen distintos indicios que apuntan a una persona como sospechosa de asesinato, el Derecho Procesal Penal regula la forma y garantías en que deberá tratarse al sospechoso, el plazo máximo de la prisión provisional, la labor del juez de instrucción para investigar el delito, o la forma en que será juzgado en caso de declararse imputado.

Podemos comprender el Derecho Procesal como derecho adjetivo, frente al derecho material (civil, penal, administrativo) que podríamos denominar derecho sustantivo.

Todo el Derecho Procesal se mueve sobre tres instituciones fundamentales: La Acción, la Jurisdicción y el Proceso.

La ACCIÓN.

La acción es la potestad que asiste al titular de un derecho para reclamar sus legítimas pretensiones en sede judicial.

La acción es la llave del proceso. “Nemo iudex sine actore” (no puede existir un proceso si no hay actor) y “nemo procedat iudex iure ex oficio” (no puede existir un proceso de oficio), aforismos que tienen su origen en el Derecho Romano, describen cómo el actor debe contar con una acción para poder elevar su reclamación a un tribunal.

La acción como derecho adjetivo se deriva de la esfera del derecho sustantivo del actor. Todo sujeto de derecho posee la capacidad de solicitar sus legítimas pretensiones, si entiende que éstas no se cumplen en la práctica, y dicha capacidad es la acción. El proceso por tanto no nace “per se” sino que debe ser invocado por el actor que posee dicha acción.  Por ejemplo, la acción de rescisión asiste al contratante que entiende que la otra parte del contrato no cumple con sus obligaciones.

La acción se instrumenta en la práctica procesal a través de la Demanda, la Querella, o los Recursos, cuándo las partes hacen valer sus pretensiones en sede judicial a lo largo del proceso.

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La JURISDICCIÓN.

La jurisdicción comprende de manera genérica la instancia judicial (o arbitral) a la que el actor se dirige al interponer las acciones pertinentes, con poder y legitimidad para resolver el conflicto jurídico que se le expone, vía auto, sentencia o laudo, y con capacidad de hacer cumplir lo juzgado.

La jurisdicción es territorial (juzgado local, o provincial, o estatal, o internacional) y por materia (civil, penal, social, contencioso-administrativa, laboral, constitucional, militar).

El poder de los juzgados estatales viene determinado por la Constitución de cada país, y deriva del propio poder de coacción del Estado. En el caso de los organismos internacionales, este poder nace de los convenios y resoluciones a las que cada Estado se encuentra acogido. Cuándo se trata de órganos arbitrales, igualmente las partes han de haber reconocido la legitimidad del mismo y su sometimiento voluntario a la decisión del árbitro, juez o tribunal.

La jurisdicción comprende también la organización y funcionamiento de toda la maquinaria administrativa que conforma los juzgados, tribunales y órganos arbitrales. Por ejemplo, en España la Ley Orgánica del Poder Judicial, y los reglamentos que la desarrollan, son normas de Derecho Procesal que regulan el status y funciones de los órganos judiciales y de sus funcionarios, así como la delimitación de la jurisdicción de cada órgano, y las materias para las que es competente.

El poder de la jurisdicción reside en última instancia en que sus resoluciones posean la naturaleza de “cosa juzgada”: la sentencia emitida se convierte en realidad jurídica última, pudiendo crear y extinguir obligaciones para las partes. Igualmente, la jurisdicción abarca la ejecución de sus resoluciones, mediante la vía coactiva si fuese necesaria, pues de otra manera sus resoluciones serían meramente declarativas.

El PROCESO.

El proceso es el conjunto de actos que conforme a la normativa procesal se llevan a cabo desde que el actor expone sus pretensiones a través de la acción, hasta que la jurisdicción competente emite su sentencia, y en caso de ser necesario actúa en vía ejecutiva para obtener el cumplimiento de la misma.

Así por tanto, es la hoja de ruta que de manera formal y preestablecida guía a las partes intervinientes y a los órganos jurisdiccionales, dictando las formas y tiempos en las que cada uno debe o puede actuar, para conseguir el objetivo buscado, la justa resolución jurisdiccional.

Maccari-Cicero

Así todo ello, no existiría un sistema jurídico realmente efectivo si los derechos materiales no pudiesen alegarse (acción) en vía judicial (jurisdicción) con una forma definida de juzgar y hacer ejecutar lo juzgado (proceso).

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