La Resolución y la Rescisión en nuestro Derecho Civil

La Resolución y la Rescisión son dos formas de finalización y extinción de los contratos, o negocios jurídicos en general, por ineficacia de los mismos. Dos formas distintas pero que en muchas ocasiones se confunden, en buena medida porque nuestro Código Civil (CC) no aclara adecuadamente la distinción entre las mismas. Ha sido la jurisprudencia del Tribunal Supremo la que ha ido definiéndolas.

RESCISIÓN.

La Rescisión supone la ineficacia sobrevenida de un negocio jurídico por lesionar los legítimos intereses de terceros, o constituir un fraude de acreedores. Es decir, no existe una ineficacia originaria, sino que el negocio jurídico se ha celebrado correcta y válidamente, conteniendo todos los elementos necesarios, pero su finalidad lesiona o perjudica los intereses de las partes o terceras personas.

Así, la rescisión supone como decimos una ineficacia sobrevenida, que obliga a la devolución de las cosas que fueron objeto de contrato, con sus frutos e intereses, suponiendo una ineficacia con efectos <<ex nunc>> desde el momento de su reconocimiento, y no puede perjudicar a terceros.

Puede hacerse valer como ya anticipamos por las partes o por terceros perjudicados por el negocio jurídico, todo aquél que sufra una lesión injusta por resultado del mismo.

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Un ejemplo típico de Rescisión es la del contrato en fraude de acreedores. Imaginemos que Juan mantiene una deuda de 100.000 € con Miguel, y siendo todo su patrimonio un terreno valorado en 150.000 € hace una donación del mismo en febrero a su hermano. Si la donación está correctamente formalizada en Notaría, se ha inscrito en el Registro de la Propiedad y ha pagado los impuestos que correspondan, el negocio jurídico es totalmente legítimo. Ahora pensemos que en marzo Miguel reclama el pago del préstamo, que vencía en dicha fecha, y Juan le dice que no puede pagarle porque no tiene dinero para ello, declarándose insolvente. Cuándo Miguel lo demanda por incumplimiento descubre que Juan no tiene patrimonio a su nombre con el cuál responder de la deuda, pero sin embargo un mes antes del vencimiento del contrato de préstamo Juan donó a su hermano un bien inmueble por un valor superior, es decir, se deshizo del patrimonio con que podría haber respondido de la deuda. Aquí Miguel podrá por tanto solicitar la Rescisión de dicha Donación, que claramente perjudicó su derecho de cobro, y que encaja en el supuesto del punto 3 del art. 1290 CC a cuyo tenor “son rescindibles los contratos celebrados en fraude de acreedores, cuándo éstos no puedan de otro modo cobrar lo que se les deba”.

La acción de rescisión tiene carácter subsidiario, solo puede ejercerse cuándo no cabe otra manera de reparar el perjuicio. Y está sujeta a un plazo de caducidad de 4 años (art. 1299 CC).

RESOLUCIÓN.

La resolución es la facultad que asiste a una de las partes del contrato para resolver o dar por terminado el mismo, ante el incumplimiento de la otra parte. Corresponde su ejercicio al contratante cumplidor frente al incumplidor.

En el caso de la resolución, nos encontramos también ante un negocio jurídico que nació y se perfeccionó con total validez, pero que deviene ineficaz por el incumplimiento de sus obligaciones por una de las partes, denunciado por la parte cumplidora.

Dicho incumplimiento puede especificarse contractualmente, muchos contratos incluyen en su clausulado los supuestos en los que una de las partes puede solicitar la rescisión (por ejemplo, por la falta de los pagos establecidos, o pasado un término o plazo de tiempo concreto). Aunque en general el simple incumplimiento legitima a la otra parte para resolver el contrato.

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Frente a la rescisión, que como dijimos produce efectos desde su declaración, la resolución rompe el negocio jurídico con efectos desde el inicio de la relación obligacional, por lo que cada parte debe reintegrar o restituir a la otra todo lo recibido en virtud de dicha obligación. Si bien en el caso de una relación obligatoria de carácter continuado en el tiempo y parcialmente consumada los efectos son solo desde su declaración (STS 691/1998).

Si en la rescisión la acción la podía ejercer cualquier persona perjudicada, en la resolución solo están legitimados para ejercer la acción las partes cumplidoras del contrato.

Y en contra de lo que sucedía en la acción de rescisión, de carácter subsidiario, la acción resolutoria es de carácter principal.

La Resolución está sujeta a un plazo de prescripción de 15 años desde que se produce el incumplimiento.

Un ejemplo típico de resolución es el de la compañía de telefonía móvil que indica en su clausulado que tendrá la facultad de resolver el contrato, cortando el servicio de voz y datos, por impago por parte del usuario de la cuota mensual o recibo correspondiente.

CONCLUSIÓN

Mientras que en el caso de la Resolución nos encontramos con una medida destinada a finalizar un negocio jurídico válidamente celebrado pero que daña los intereses de terceras personas, en el caso de la Rescisión tenemos una medida de finalización de un contrato que también goza de total validez, pero donde existe un incumplimiento de una de las partes, alegado para dicha finalización por la otra parte contratante.

Vía | Blog Sepin

Más Información | Ramirez Sanchez Abogados     Codigo Civil.info

Imágenes | Pixabay   Pixabay

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