Caballeros Templarios y Letras de Cambio

La “Orden de los Pobres Caballeros de Cristo y del Templo de Salomón”, históricamente conocida como la Orden del Temple, fue una orden militar cristiana, fundada en 1.129 en el “Concilio de Troyes” con el objeto de proteger la integridad física y patrimonial de los cristianos que viajaban a tierra santa tras la caída de Jerusalén en manos turcas.

Esta orden cristiana gozaba, para el buen cumplimiento de sus objetivos, de independencia de jurisdicción, así como de la exención de pagar impuestos en los territorios europeos. En el desarrollo de sus funciones llegó a acumular una excepcional riqueza, y a desarrollar una importante red de sedes y delegaciones (castillos, abadías, etc…) en Palestina y Occidente, principalmente a lo largo de las principales rutas comerciales de la época.

Una de sus principales funciones fue la de gestionar los recursos enviados de Europa a Palestina para financiar las cruzadas, obteniendo una comisión de los recursos cuya gestión se les encomendaba. Gestionaban por tanto la liquidez y los flujos de dinero entre Europa y tierra santa.

Fruto de la realización de dichas actividades desarrolló el sistema de crédito documentario en el que hoy se basan documentos mercantiles y financieros como la letra de cambio, el “traveller check” o la “Letter of Credit”.

Cuándo un cristiano quería viajar desde Castilla hasta Tierra Santa, contaba con la orden del Temple para salvaguardar su integridad física, pero también la integridad de su patrimonio. Al iniciar su viaje, en vez de llevar consigo el oro que fuese a necesitar en destino, depositaba el mismo en la Encomienda Templaria, la cual extendía un Recibo de dicho depósito. Con dicho Recibo, el peregrino podía obtener a la vista la cantidad de oro depositada en origen, tanto en el destino de su viaje como en cualquier punto que atravesase a lo largo de dicho viaje, allí donde los Templarios contasen con una sede o sucursal.

La solvencia y liquidez del Recibo templario llego a gozar de tal solvencia que dicho documento se cambiaba por moneda de uso legar en cualquier país cristiano. Así, el viajero podía recorrer su camino, sin necesidad de portar sus fondos, y disponiendo de los mismos conforme los necesitase, pues dichos recibos eran fragmentables y liquidables a la vista.

Este uso internacional de la fórmula de crédito documentario o cambiario por parte de la orden del Temple otorgó carta de naturaleza al uso del crédito documentario, imponiéndose más tarde su uso generalizado por parte de mercaderes y empresarios.

Finalmente, parece que el poder que llegaron a acumular los templarios despertó la envidia de algunos monarcas europeos, y finalmente en 1.312 el Papa Clemente V disolvió la orden, siendo perseguidos hasta la muerte algunos de sus miembros, y expropiándoseles las riquezas acumuladas. 

Artículo publicado originalmente en QueAprendemosHoy

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